A
priori, sé que todos sabéis que significa a priori; y lo mismo a posteriori, a
fortiori y otras expresiones latinas que tienen como base el comparativo de
superioridad en latín. Por si tenéis dudas, os lo explico:
A POSTERIORI está formado por la preposición A + EL ABLATIVO
DE POSTERUS –A – UM, adjetivo de tres terminaciones para masculino, femenino y
neutro. A la raíz POSTER- le añado el sufijo –IOR (m/f) o –IUS (neutro) y me resulta
POSTERIOR – POSTERIUS. Seguro que me vais entendiendo.
El problema es que, tal y como dice
Torrent en su maravilloso libro de latín, libro en el que hemos estudiado
muchas generaciones de latinistas, el ablativo de los comparativos de superioridad
es en –e porque el adjetivo formado a partir de la raíz es un tema en
consonante que tiene que hacer el ablativo en –e. Más claro, que la expresión A
POSTERIORI debería ser A POSTERIORE.
Me preguntaréis: ¿Por qué usamos POSTERIORI que se
corresponde con el dativo?
Os respondo que llevo más de treinta
años buscando la razón y que ahora que tengo más tiempo libre voy a dedicarme a
buscar la causa. En la Facultad, hace muchos años, mi gran amigo Vicente Calvo,
cuya tesis doctoral versa sobre la Grammatica
Proverbiandi y que es profesor en la Universidad Rey Juan Carlos (con perdón),
me dijo que era una expresión tomada del latín medieval. No tengo por qué dudar
de un señor profesor de la Rey Juan Carlos (de nuevo, perdón), pero os juro y
perjuro que quiero preguntar a tantos doctores como tiene el latín para conocer
la razón de esta –i en lugar de la –e que le correspondería por caso.
Cuando el diablo no tiene que hacer,
mata moscas con el rabo (con perdón, por supuesto)
