viernes, 3 de abril de 2026

A POSTERIORI

 


 

A priori, sé que todos sabéis que significa a priori; y lo mismo a posteriori, a fortiori y otras expresiones latinas que tienen como base el comparativo de superioridad en latín. Por si tenéis dudas, os lo explico:

A POSTERIORI  está formado por la preposición A + EL ABLATIVO DE POSTERUS –A – UM, adjetivo de tres terminaciones para masculino, femenino y neutro. A la raíz POSTER- le añado el sufijo –IOR (m/f) o –IUS (neutro) y me resulta POSTERIOR – POSTERIUS. Seguro que me vais entendiendo.

         El problema es que, tal y como dice Torrent en su maravilloso libro de latín, libro en el que hemos estudiado muchas generaciones de latinistas, el ablativo de los comparativos de superioridad es en –e porque el adjetivo formado a partir de la raíz es un tema en consonante que tiene que hacer el ablativo en –e. Más claro, que la expresión A POSTERIORI debería ser A POSTERIORE.

         Me preguntaréis: ¿Por qué usamos POSTERIORI que se corresponde con el dativo?

         Os respondo que llevo más de treinta años buscando la razón y que ahora que tengo más tiempo libre voy a dedicarme a buscar la causa. En la Facultad, hace muchos años, mi gran amigo Vicente Calvo, cuya tesis doctoral versa sobre la Grammatica Proverbiandi y que es profesor en la Universidad Rey Juan Carlos (con perdón), me dijo que era una expresión tomada del latín medieval. No tengo por qué dudar de un señor profesor de la Rey Juan Carlos (de nuevo, perdón), pero os juro y perjuro que quiero preguntar a tantos doctores como tiene el latín para conocer la razón de esta –i en lugar de la –e que le correspondería por caso.

         Cuando el diablo no tiene que hacer, mata moscas con el rabo (con perdón, por supuesto)

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