Es
menester aclarar, para aquellos que andan flojos de lecturas, que nada tiene que ver este Butler con Rhett
Butler de Lo que el viento se llevó, un sudista que vivía según le venía
en gana pasándose las convenciones sociales sureñas, que eran muchas, por donde
os podéis imaginar y que era jugador, mujeriego, bebedor y traidor a la Causa
del Sur hasta que conoce a Scarlett O’Hara , de quien podría ser padre, y se
enamora hasta las trancas aunque la dama siempre se mantuvo enamorada de su Ashley Wilkes. Bueno, vamos a
ver, que me salgo del tema.
Como os iba contando, este tal Butler, de nombre Samuel y
británico pero no sureño, pensó que, ya que las mujeres son tan protagonistas
en la Odisea, pues que la inmortal obra la había escrito una mujer. No contento
con esto (que ya es), don Samuel se empeñó en contarnos que era una joven
soltera de la Grecia más aristocrática; que redactó la obra en la costa oeste
de Sicilia, más en concreto en Trapani; que la chica no es otra que la
mismísima Nausícaa que se retrató en la obra. También argumentó que la Odisea
recogía la vida doméstica como sólo una mujer podía conocer (feministas, no leáis
esto último, por favor, ni tampoco lo que sigue) y argumentó en favor de su
tesis que sólo una autora podía describir de manera tan minuciosa las tareas
del hogar, en especial, el hilado y el tejido. Algo de razón tiene Butler pues
la mujer en Grecia vivía en el gineceo a donde el hombre tenía vetada la
entrada. Cómo consiguió Homero, según la versión tradicional de la autoría,
describir con tanto acierto estas escenas de la vida cotidiana, no deja de ser
un arcano.
Butler había traducido la Ilíada y la Odisea al inglés y fue
de esas lecturas apasionadas (toda traducción lo es) de donde se sacó esta
teoría que el mundo universitario rechazó. Que yo sepa, Lesky, en su Historia
de la literatura griega, que ni se entiende en alemán ni en castellano, no
le dedica a Butler ni una palabra. Sin embargo, hete aquí que llegan tres
grandes escritores, a saber: Jorge Luis Borges que no era británico, pero como
si lo “seriese” que dicen los calós; Robert Graves que sí que recorrió el mundo
de la mitología y que, sobre el tema que nos ocupa, dejó una hermosa novela: La
hija de Homero y don Italo Calvino, ese autor que me ha hecho pasar tan
buenos ratos como lector, y le dan bola
a Butler. Por cierto, también Roberto Calasso, experto en mitología como
podemos ver en Las bodas de Cadmo y Harmonía, se apuntó a esta teoría.
Yo, en este tema, ni entro ni salgo, pero sí
recuerdo a una alumna de Olmedo que, tras haber explicado un servidor la cuestión
homérica según el ya citado Albin Lesky, al sugerirle la posibilidad de que la
autora fuera una mujer, no sintió el gozo femenino de que tan magna obra
hubiera sido obra de una fémina, sino que le dio un pasmo pensando que, para la
PAU, EBAU, PREPAU, EBAUPAU y otras mil definiciones estúpidas de una prueba que
aprueba hasta el Titi de Cádiz, había que meter más carga. Supongo que ya se haya
recuperado del susto. No somos nadie.









