miércoles, 1 de julio de 2026

ACTEÓN EN CÁDIZ

 


Un servidor, después de un viaje a la luz de Cádiz, también escribió un soneto de parecido tema al de la entrada anterior. Uno se llega a la playa gaditana y una moza fermosa se mete en el agua del Atlántico, sino corita, al menos con sus globos de nata al viento de la bahía. ¿Estará uno libre de ser convertido en ciervo y devorado por tus propios perros? Pues en el soneto os lo cuento:


ACTEÓN EN CÁDIZ       

Tiernos globos de nieve recogida

llegáronse hasta el mar en derechura,

cortando de bañistas la espesura,

dejando aquella playa estremecida.

 

Y toda aquella nieve que escondida

moraba en los sostenes con presura

soltose ante Acteón en nata pura,

en astas de muy recia acometida.

 

Quedose aquel pastor muy atribulado

no fuera por desgracia la bañista

la diosa cazadora por mal hado.

 

Y, con gozo de globos en su vista,

se vuelve hacia la playa entusiasmado

sabiendo que su diosa era turista.

 

ACTEÓN Y DIANA EN LA CASA DE CAMPO MADRILEÑA (SIN IR MÁS LEJOS)

 


Recuerdo que este poema de Jorge Guillén le encantaba a Vicente Cristóbal, mi querido profesor en la Complutense. Trata de Acteón y de cómo nuestra sociedad ha cambiado tanto que, si ahora vamos por el campo y vemos unas mozas coritas en una fuente, puede que no fueran diosas, sino unas rapazas nudistas. Los dioses necesitan de un marco mágico en donde realizar su epifanía, pero en esta sociedad nuestra tan prosaica, chabacana y barriobajera, se ha perdido la magia. Os dejo que disfrutéis con el magnífico poema del poeta vallisoletano:

Acteón que se salva

Se llamaba Acteón, tan culto era el linaje
De aquel hombre perdido
–Sin riesgo– por campiña urbanizada,
Mensaje
De ciudad no remota.
¿Lo rústico en olvido?
Agrada
La maleza que brota
Como una incitación a rutas imprevistas.
El extraviado errante,
De pronto y sin querer, se descubre delante
De un campo de nudistas.
Oh, todos son correctos,
Acteón ve a una dama.
“Good morning” Acteón se figura que exclama.
¿Quizá “Lovely day”? Sin faunos, sin insectos,
Naturaleza aséptica no ofrece más que flor
Sin caricia de olor.
La gente charla. Nadie a nadie ve.
Los desnudos anulan sus desnudos,
Escudos
Contra las tentaciones. ¿Y la fe,
Bajo la luz del sol, en ti, Naturaleza?
Sin ninfas ni deidad, sin amor la belleza,
Acteón se va en busca de una casa de té.

 

VIRGILIO Y CAMÔES

Os había dicho que iba a publicar una entrada de blog sobre el locus amoenus y ya lo he hecho. Espero que os haya servido para encontrar el locus amoenus que necesitamos todos para refugiarnos de estar sociedad neurótica.  Vamos a ver un ejemplo de “locus” que parte de Virgilio en sus Bucólicas y que llega hasta Camões. Velay.

En el latín de Virgilio suena así:

tu, Tityre, lentus in umbra
formosam resonare doces Amaryllida silvas.     

En mi humilde traducción, viene a decir lo que sigue:

 

tú, Titiro, sosegado en la sombra

enseñas a los bosques a repetir el nombre de la hermosa Amarilis.

 

Fijaos ahora. Llega don Luis de Camões, muy leído en Coimbra de las obras deVirgilio, y lo dice así en As Lusiadas:

«Estavas, linda Inês, posta em sossego,
De teus anos colhendo doce fruto,
Naquele engano da alma, ledo e cego,
Que a Fortuna não deixa durar muito,
Nos saüdosos campos do Mondego,
De teus fermosos olhos nunca enxuto,
Aos montes ensinando e às ervinhas
O nome que no peito escrito tinhas.

¡Espectacular esta octava real del vate portugués!

Pues ya veis de qué manera tan hermosa podemos decir que Virgilio vivió también en el gran vate portugués.





ELEMENTOS PARA ENCONTRAR UN LOCUS AMOENUS

 


Para disfrutar de un locus amoenus necesitamos:

A) Vivir en un clima mediterráneo con veranos de chicharras y calorín durante la siesta. No es propio el locus amoenus de climas fríos o de países nórdicos en donde se trasladan estos lugares a un confortable salón con una buena estufa para que no nos pase lo que al pobre Descartes que acabó muriendo de pulmonía por irse a la corte de Catalina de Suecia.

B) Un árbol de ancha copa. El árbol por excelencia para el “locus” es la encina ya que lo bucólico nace en Sicilia y es en Sicilia en donde, como en nuestra España, hay una gran  abundancia de encinas.

C) Un río que no debe ser muy caudaloso y que, con su murmullo del agua, invite a la reflexión y, tras ella, al descanso.

D) Que sople un viento fresco para que las ideas no se nos recalienten.

         Obviamente, además de estos ingredientes, es necesario que aparezcan ovejas, pastores y algunas ninfas que, en ocasiones, también pueden ser diosas como la casta Ártemis, diosa de la caza.

         Con esto ya tendríamos un locus amoenus como Dios manda.

         Sin embargo, os tengo que confesar algo que ya dije en una presentación de mi muy querido libro Claras aguas del Mondego en el Palacio de los Serrano de Ávila:

-         No busquéis locos amoenos en nuestros días porque todos ( o casi) han sido ya convenientemente recalificados y convertidos en suelo urbanizable.

Y, con esta triste noticia,  os dejo en paz hasta la siguiente entrada en la que quiero hablaros  de Virgilio y don Luís de Camões.

 

En la siguiente entrada quiero hablaros  de Virgilio y don Luís de Camões.

 

EL LOCUS AMOENUS Y SU INICIO EN PLATÓN

 

Para mí, en mi humilde opinión, el locus amoenus comienza con el Fedro de Platón en donde Sócrates y encuentran un lugar de sombra y de agua en medio del caluroso verano ateniense.  Os lo traduzco:

[229a] Σωκρτης

Δερ κτραπμενοι κατ τν λισν ωμεν, ετα που ν δξ ν συχίᾳ καθιζησμεθα.

Φαδρος

Ες καιρν, ς οικεν, νυπδητος ν τυχον· σ μν γρ δ ε. Ῥᾷστον ον μν κατ τ δτιον βρχουσι τος πδας ἰέναι, κα οκ ηδς, λλως τε κα τνδε τν ραν το τους τε κα τς μρας.

Σωκρτης

Πραγε δ, κα σκπει μα που καθιζησμεθα.

Φαδρος

ρς ον κενην τν ψηλοττην πλτανον;

Σωκρτης

Τ μν;

[229b] Φαδρος

κε σκι τ στν κα πνεμα μτριον, κα πα καθζεσθαι ν βουλμεθα κατακλινναι.

 

SÓC. — Desviémonos por aquí, y vayamos por la orilla del Iliso, y allí, donde mejor nos parezca, nos sentaremos tranquilamente. FED. — Por suerte que, como ves, estoy descalzo. Tú lo estás siempre. Lo más cómodo para nosotros es que vayamos cabe el arroyuelo mojándonos los pies, cosa nada desagradable en esta época del año y a estas horas. SÓC. — Ve delante, pues, y mira, al tiempo, dónde nos sentamos. FED. — ¿Ves aquel plátano tan alto? SÓC. — ¡Cómo no! FED. — Allí hay sombra, y un vientecillo suave, y hierba para sentarnos o, si te apetece, para tumbarnos.

En este texto de Platón, encontramos los elementos que definirán el locus amoenus: sombra de un árbol de ancha copa, un río o una fuente y un vientecillo que nos alivie del calor. Vamos a verlo más en detalle en la
siguiente entrada.

 

 

 

 


martes, 23 de junio de 2026

LAS LÁGRIMAS DE AQUILES

 


LAS LÁGRIMAS DE AQUILES

Ya hemos visto en este blog algunos pasajes de la Ilíada que están cargados de emoción y de poesía. Se me vienen a las mientes dos: cuando Aquiles y Héctor ven los lavaderos de Troya y también cuando Homero saca a colación el cabrahigo, que quedamos en que es una higuera que sólo produce flores masculinas y que, por lo tanto, su función es polinizar las higueras hembras. Como podéis suponer, el cabrahigo no da fruto.  También hemos hablado de ese pasaje insuperable del que decía mi viejo profesor don Carlos García Gual que era el comienzo del humanismo en la literatura cuando Príamo, rey de Troya, va a visitar a Aquiles para pedirle el cadáver de su hijo Héctor y el guerrero aqueo, acordándose de su anciano padre, se echa a llorar y se lo entrega. Como bien dice Simone Weil en su libro admirable La Ilíada o el poema de la fuerza, del que ya os contaré en otra entrada pues, pese a ser un libro pequeño, es una verdadera joyita, “todo los que está ausente de la guerra, todo lo que la guerra destruye y amenaza, está envuelto en poesía en la Ilíada, nunca los hechos de guerra”. Me he permitido poner en negrita esta línea porque son las palabras que contiene de las más acertadas en el acercamiento a la Ilíada que he leído nunca. Simone Weil se ve de forma  palmaria que era una excelente y apasionada lectora del texto clásico. Pero vamos a los hechos:

         Briseida era la esclava favorita de Aquiles y, cuando Agamenón, en el canto primero, se la arrebata puesto que él ha perdido a Criseida, el gran guerrero, hijo de Tetis y Peleo, se va la orilla del mar a llorar amargamente por la esclava que le arrebatan. Son versos hermosos que llenan de humanidad la estupidez de la guerra pues toda guerra es estúpida, pero necesaria  para el ser humano. Sin embargo, en esto último, en cómo sublimamos esa pulsión bélica en la actualidad ( no del todo, pues ahí siguen) ya os lo contaré en otra entrada. Muchas entradas estoy prometiendo como si fuera un político.

 

ς φάτο, Πάτροκλος δ φίλ πεπείθεθ’ ταίρ,
κ δ’ γαγε κλισίης Βρισηΐδα καλλιπάρον,
δ
κε δ’ γειν· τ δ’ ατις την παρ νας χαιν·
δ’ έκουσ’ μα τοσι γυν κίεν· ατρ χιλλες
δακρύσας
τάρων φαρ ζετο νόσφι λιασθείς,
θ
ν’ φ’ λς πολις, ρόων π’ πείρονα πόντον·

 

Ya veis,  seis hexámetros que nos pueden llevar al delirio:

Así habló. Patroclo, obedeciendo a su amigo,

sacó a Briseida, la de hermosas mejillas, de la tienda,

y, para que se la llevaran , la entregó

e iba con ellos la mujer mal de su grado. Pero Aquiles,

llorando, se alejó de los compañeros y, sentándose a orillas

del mar espumoso, miraba al ponto inmenso.

 

Os pido que imaginéis la escena de Aquiles llorando a la orilla del mar, del vinoso mar que dice Homero, acordándose se su Briseida. Aquellos guerreros sí que tenían alma. Perdonad las muchas faltas de mi traducción que, como todo lo que hago y escribo, está escrito en zapatillas. O en chanclas si nos conformamos al terrible calor que estamos sufriendo en las Españas.

 

sábado, 20 de junio de 2026

LAS PALABRAS Y LOS PEDOS

 


Releyendo a Séneca, en su Epistula XCI, encuentro este curioso párrafo:

Eleganter Demetrius noster solet dicere eodem loco sibi esse voces inperitorum quo ventre redditos crepitus. 'Quid enim' inquit 'mea, susum isti an deosum sonent?'

De forma graciosa, nuestro Demetrio acostumbra a decir que las palabras de los ignorantes valen lo mismo que sus pedos. Pues, ¿a mí que me importa – dice- si le salen por arriba o por abajo?

El maestro Séneca da en el clavo. Las palabras de muchos valen tanto como sus regüeldos o ventosidades pues no más son que flatus, aire sin sustancia y sin contenido. Os recomiendo la lectura de las Epístolas morales a Lucilio que son un norte en estos tiempos de marasmo ideológico.