Hoy,
día de San Pedro Regalado, quisiera contaros la relación que el santo
vallisoletano tuvo con Boecillo. Recurro para ello a Matías Sangrador Vítores,
el biógrafo del santo pucelano, y a mi libro Boecillo con el corazón en
donde lo trato de manera más amplia. San Pedro Regalado nació en Valladolid,
vivió en Laguna, en El Abrojo, pero trabajó en Boecillo. Sangrador lo cuenta en
su libro y yo reproduzco ese pasaje en el mío en la página 611. Dice así:
Por este tiempo, los religiosos del
Abrojo, queriendo poner a prueba la santidad del Regalado, se convinieron en
dejarle abandonado con otro compañero en los montes de la opuesta margen del
río Duero a donde acostumbraba a ir la comunidad con el objeto de proveerse
de leña para el consumo del eremitorio.
Queda claro, pues, que
los monjes de El Abrojo se venían a los montes de Boecillo cruzando el río para
abastecer de leña el convento. Recordemos que Boecillo debe su origen a la
provisión de leña a la ciudad de Valladolid, como Laguna debe su fundación a las
salinas que abastecían de sal a la ciudad del Pisuerga.
Pero no sólo esto hace que San Pedro sea también boecillano
de adopción por su trabajo ( per in montibus opus), sino que también es vox
populi que los frailes tenían unas viñas en terreno de nuestro pueblo por
lo que el viaje en barca por el río ( la barca de los frailes) era algo
habitual en la comunidad de El Abrojo. Si no, ¿de qué esa bodega de San Pedro
que tenemos en Boecillo desde cuyos sótanos parte un subterráneo, anegado a día
de hoy, que comunica ambas márgenes del río?
Los compañeros le quisieron dejar tirado a San Pedro, pero
éste, al igual que San Raimundo de Peñafort, echó su capa al río y cruzó
navegando en ella. Cuando los malévolos compañeros le vieron llegar puntual a
los rezos conventuales, no daban crédito a sus ojos. Es lo que yo llamo en el
libro, basándome en la transfretación de San Raimundo, el milagro de la
transfluminación que tiene su origen en la preposición trans ( al otro
lado) y flumen, que en latín, significa río.
Vistos estos datos, me veo en la obligación de solicitar al excelentísimo
señor alcalde de Boecillo, don Raúl Gómez Pintado, que tenga a bien considerar que
el día 13 de mayo , día de San Pedro Regalado, debería ser fiesta también
aquende el Duero y no sólo allende pues, si sabemos que el santo nació en
Valladolid y vivió en Laguna, también sabemos que trabajó en Boecillo y que,
por causa de una broma en uno de los numerosos cruces que los frailes hacían
para venir a los montes y viñedos de nuestro pueblo, obró un milagro, quizás
menos conocido que el de detener a un toro, pero no menos importante.
Queda dicho y argumentado pues cómo el Regalado se debe
celebrar también en Boecillo y considerar el 13 de mayo como festivo también en
las tierras boecillanas que están al sur del Duero, nuestro padre-río que nos
baña y que hace fértiles nuestros campos.
Dixi et retuli omnia, quae scripsi, omnibus qui bona voluntate audire haec vellint.
Ut sic sit.

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