jueves, 2 de julio de 2026

OTRA VEZ A VUELTAS CON LA SIESTA Y CON MI ABUELO LUIS

 


Creo que ya os he contado en alguna ocasión que mi abuelo Luis decía que la siesta era sagrada y cómo el final de la Guerra Civil lo pilló echándose la siesta en la trinchera de la Ciudad Universitaria. Sin embargo, él nunca decía (o pocas veces) que se iba a echar la siesta, sino que utilizaba otras curiosas expresiones que no eran, sino eufemismos. Veámoslas:

a) Echar una camorrada. La palabra “camorrada” no es palabra que aparezca en el diccionario de la RAE, pero parece ser que se hace referencia con ella , en algunas zonas de España, en especial en Castilla y León, a una siesta breve que puede durar entre 10 o 20 minutos. Ya veremos más adelante qué ocurre cuando nos pasamos de ese tiempo.

b) Echar o dar una cabezada: La RAE sí que recoge, en la acepción segunda de cabezada, esta expresión como “sueño corto y ligero”.

c)Quedarse traspuesto: También la recoge la RAE en su Diccionario en la sexta acepción de Trasponer < transponere: poner al otro lado. Vemos cómo el grupo consonántico “ns” aquí pasa a “s” cosa que no ocurre, por ejemplo, con transporte. Con razón este grupo “ns” vuelve locos a los estudiantes.

d)Fijarse. En ocasiones, mi abuelo decía “voy a fijarme un poco” para decir que iba a dormir un rato.

En fin, ya veis que el tema de la siesta da para mucho.

Sin embargo, dejadme que añada algo más. Dice mi gran amigo y lector Eduardo Rodríguez-Monsalve, psicólogo de Valladolid-Valladolid y hombre culto, que los americanos poco pueden saber de siesta. Le doy la razón porque, para saber de algo, hay que practicarlo; sin embargo, a veces, desde fuera, las cosas se ven de manera que no podemos apreciar los que vivimos desde pequeño en el mundo del siesteo. Verbi gratia, las monjas de clausura, en contra de lo que se podría pensar, tienen una visión maravillosamente lúcida del mundo actual tal y como compruebo cuando visito a mis monjitas de San Andrés de Arroyo en Palencia. Y es que la distancia, casi siempre, nos da la justa medida para apreciar el paisaje y el paisanaje. Además, caro Eduardo, que la Clínica Mayo neoyorquina le dedique estudios a la siesta me parece todo un honor.

A ver si Trump se echa una buena siesta con la Melania y gasta sus escasas fuerzas otoñales  jodiendo en casa y no jodiendo a todo bicho viviente. Otro tanto le recomiendo al genocida de Israel ( poner su nombre mancha este escrito) y a todos los tiranos que por el mundo ha habido. Como dijo un chaval en el un Instituto donde trabajé: “Regañáis mucho porque folláis poco”. Amén.

miércoles, 1 de julio de 2026

ACTEÓN EN CÁDIZ

 


Un servidor, después de un viaje a la luz de Cádiz, también escribió un soneto de parecido tema al de la entrada anterior. Uno se llega a la playa gaditana y una moza fermosa se mete en el agua del Atlántico, sino corita, al menos con sus globos de nata al viento de la bahía. ¿Estará uno libre de ser convertido en ciervo y devorado por tus propios perros? Pues en el soneto os lo cuento:


ACTEÓN EN CÁDIZ       

Tiernos globos de nieve recogida

llegáronse hasta el mar en derechura,

cortando de bañistas la espesura,

dejando aquella playa estremecida.

 

Y toda aquella nieve que escondida

moraba en los sostenes con presura

soltose ante Acteón en nata pura,

en astas de muy recia acometida.

 

Quedose aquel pastor muy atribulado

no fuera por desgracia la bañista

la diosa cazadora por mal hado.

 

Y, con gozo de globos en su vista,

se vuelve hacia la playa entusiasmado

sabiendo que su diosa era turista.

 

ACTEÓN Y DIANA EN LA CASA DE CAMPO MADRILEÑA (SIN IR MÁS LEJOS)

 


Recuerdo que este poema de Jorge Guillén le encantaba a Vicente Cristóbal, mi querido profesor en la Complutense. Trata de Acteón y de cómo nuestra sociedad ha cambiado tanto que, si ahora vamos por el campo y vemos unas mozas coritas en una fuente, puede que no fueran diosas, sino unas rapazas nudistas. Los dioses necesitan de un marco mágico en donde realizar su epifanía, pero en esta sociedad nuestra tan prosaica, chabacana y barriobajera, se ha perdido la magia. Os dejo que disfrutéis con el magnífico poema del poeta vallisoletano:

Acteón que se salva

Se llamaba Acteón, tan culto era el linaje
De aquel hombre perdido
–Sin riesgo– por campiña urbanizada,
Mensaje
De ciudad no remota.
¿Lo rústico en olvido?
Agrada
La maleza que brota
Como una incitación a rutas imprevistas.
El extraviado errante,
De pronto y sin querer, se descubre delante
De un campo de nudistas.
Oh, todos son correctos,
Acteón ve a una dama.
“Good morning” Acteón se figura que exclama.
¿Quizá “Lovely day”? Sin faunos, sin insectos,
Naturaleza aséptica no ofrece más que flor
Sin caricia de olor.
La gente charla. Nadie a nadie ve.
Los desnudos anulan sus desnudos,
Escudos
Contra las tentaciones. ¿Y la fe,
Bajo la luz del sol, en ti, Naturaleza?
Sin ninfas ni deidad, sin amor la belleza,
Acteón se va en busca de una casa de té.

 

VIRGILIO Y CAMÔES

Os había dicho que iba a publicar una entrada de blog sobre el locus amoenus y ya lo he hecho. Espero que os haya servido para encontrar el locus amoenus que necesitamos todos para refugiarnos de estar sociedad neurótica.  Vamos a ver un ejemplo de “locus” que parte de Virgilio en sus Bucólicas y que llega hasta Camões. Velay.

En el latín de Virgilio suena así:

tu, Tityre, lentus in umbra
formosam resonare doces Amaryllida silvas.     

En mi humilde traducción, viene a decir lo que sigue:

 

tú, Titiro, sosegado en la sombra

enseñas a los bosques a repetir el nombre de la hermosa Amarilis.

 

Fijaos ahora. Llega don Luis de Camões, muy leído en Coimbra de las obras deVirgilio, y lo dice así en As Lusiadas:

«Estavas, linda Inês, posta em sossego,
De teus anos colhendo doce fruto,
Naquele engano da alma, ledo e cego,
Que a Fortuna não deixa durar muito,
Nos saüdosos campos do Mondego,
De teus fermosos olhos nunca enxuto,
Aos montes ensinando e às ervinhas
O nome que no peito escrito tinhas.

¡Espectacular esta octava real del vate portugués!

Pues ya veis de qué manera tan hermosa podemos decir que Virgilio vivió también en el gran vate portugués.





ELEMENTOS PARA ENCONTRAR UN LOCUS AMOENUS

 


Para disfrutar de un locus amoenus necesitamos:

A) Vivir en un clima mediterráneo con veranos de chicharras y calorín durante la siesta. No es propio el locus amoenus de climas fríos o de países nórdicos en donde se trasladan estos lugares a un confortable salón con una buena estufa para que no nos pase lo que al pobre Descartes que acabó muriendo de pulmonía por irse a la corte de Catalina de Suecia.

B) Un árbol de ancha copa. El árbol por excelencia para el “locus” es la encina ya que lo bucólico nace en Sicilia y es en Sicilia en donde, como en nuestra España, hay una gran  abundancia de encinas.

C) Un río que no debe ser muy caudaloso y que, con su murmullo del agua, invite a la reflexión y, tras ella, al descanso.

D) Que sople un viento fresco para que las ideas no se nos recalienten.

         Obviamente, además de estos ingredientes, es necesario que aparezcan ovejas, pastores y algunas ninfas que, en ocasiones, también pueden ser diosas como la casta Ártemis, diosa de la caza.

         Con esto ya tendríamos un locus amoenus como Dios manda.

         Sin embargo, os tengo que confesar algo que ya dije en una presentación de mi muy querido libro Claras aguas del Mondego en el Palacio de los Serrano de Ávila:

-         No busquéis locos amoenos en nuestros días porque todos ( o casi) han sido ya convenientemente recalificados y convertidos en suelo urbanizable.

Y, con esta triste noticia,  os dejo en paz hasta la siguiente entrada en la que quiero hablaros  de Virgilio y don Luís de Camões.

 

En la siguiente entrada quiero hablaros  de Virgilio y don Luís de Camões.

 

EL LOCUS AMOENUS Y SU INICIO EN PLATÓN

 

Para mí, en mi humilde opinión, el locus amoenus comienza con el Fedro de Platón en donde Sócrates y encuentran un lugar de sombra y de agua en medio del caluroso verano ateniense.  Os lo traduzco:

[229a] Σωκρτης

Δερ κτραπμενοι κατ τν λισν ωμεν, ετα που ν δξ ν συχίᾳ καθιζησμεθα.

Φαδρος

Ες καιρν, ς οικεν, νυπδητος ν τυχον· σ μν γρ δ ε. Ῥᾷστον ον μν κατ τ δτιον βρχουσι τος πδας ἰέναι, κα οκ ηδς, λλως τε κα τνδε τν ραν το τους τε κα τς μρας.

Σωκρτης

Πραγε δ, κα σκπει μα που καθιζησμεθα.

Φαδρος

ρς ον κενην τν ψηλοττην πλτανον;

Σωκρτης

Τ μν;

[229b] Φαδρος

κε σκι τ στν κα πνεμα μτριον, κα πα καθζεσθαι ν βουλμεθα κατακλινναι.

 

SÓC. — Desviémonos por aquí, y vayamos por la orilla del Iliso, y allí, donde mejor nos parezca, nos sentaremos tranquilamente. FED. — Por suerte que, como ves, estoy descalzo. Tú lo estás siempre. Lo más cómodo para nosotros es que vayamos cabe el arroyuelo mojándonos los pies, cosa nada desagradable en esta época del año y a estas horas. SÓC. — Ve delante, pues, y mira, al tiempo, dónde nos sentamos. FED. — ¿Ves aquel plátano tan alto? SÓC. — ¡Cómo no! FED. — Allí hay sombra, y un vientecillo suave, y hierba para sentarnos o, si te apetece, para tumbarnos.

En este texto de Platón, encontramos los elementos que definirán el locus amoenus: sombra de un árbol de ancha copa, un río o una fuente y un vientecillo que nos alivie del calor. Vamos a verlo más en detalle en la
siguiente entrada.

 

 

 

 


martes, 23 de junio de 2026

LAS LÁGRIMAS DE AQUILES

 


LAS LÁGRIMAS DE AQUILES

Ya hemos visto en este blog algunos pasajes de la Ilíada que están cargados de emoción y de poesía. Se me vienen a las mientes dos: cuando Aquiles y Héctor ven los lavaderos de Troya y también cuando Homero saca a colación el cabrahigo, que quedamos en que es una higuera que sólo produce flores masculinas y que, por lo tanto, su función es polinizar las higueras hembras. Como podéis suponer, el cabrahigo no da fruto.  También hemos hablado de ese pasaje insuperable del que decía mi viejo profesor don Carlos García Gual que era el comienzo del humanismo en la literatura cuando Príamo, rey de Troya, va a visitar a Aquiles para pedirle el cadáver de su hijo Héctor y el guerrero aqueo, acordándose de su anciano padre, se echa a llorar y se lo entrega. Como bien dice Simone Weil en su libro admirable La Ilíada o el poema de la fuerza, del que ya os contaré en otra entrada pues, pese a ser un libro pequeño, es una verdadera joyita, “todo los que está ausente de la guerra, todo lo que la guerra destruye y amenaza, está envuelto en poesía en la Ilíada, nunca los hechos de guerra”. Me he permitido poner en negrita esta línea porque son las palabras que contiene de las más acertadas en el acercamiento a la Ilíada que he leído nunca. Simone Weil se ve de forma  palmaria que era una excelente y apasionada lectora del texto clásico. Pero vamos a los hechos:

         Briseida era la esclava favorita de Aquiles y, cuando Agamenón, en el canto primero, se la arrebata puesto que él ha perdido a Criseida, el gran guerrero, hijo de Tetis y Peleo, se va la orilla del mar a llorar amargamente por la esclava que le arrebatan. Son versos hermosos que llenan de humanidad la estupidez de la guerra pues toda guerra es estúpida, pero necesaria  para el ser humano. Sin embargo, en esto último, en cómo sublimamos esa pulsión bélica en la actualidad ( no del todo, pues ahí siguen) ya os lo contaré en otra entrada. Muchas entradas estoy prometiendo como si fuera un político.

 

ς φάτο, Πάτροκλος δ φίλ πεπείθεθ’ ταίρ,
κ δ’ γαγε κλισίης Βρισηΐδα καλλιπάρον,
δ
κε δ’ γειν· τ δ’ ατις την παρ νας χαιν·
δ’ έκουσ’ μα τοσι γυν κίεν· ατρ χιλλες
δακρύσας
τάρων φαρ ζετο νόσφι λιασθείς,
θ
ν’ φ’ λς πολις, ρόων π’ πείρονα πόντον·

 

Ya veis,  seis hexámetros que nos pueden llevar al delirio:

Así habló. Patroclo, obedeciendo a su amigo,

sacó a Briseida, la de hermosas mejillas, de la tienda,

y, para que se la llevaran , la entregó

e iba con ellos la mujer mal de su grado. Pero Aquiles,

llorando, se alejó de los compañeros y, sentándose a orillas

del mar espumoso, miraba al ponto inmenso.

 

Os pido que imaginéis la escena de Aquiles llorando a la orilla del mar, del vinoso mar que dice Homero, acordándose se su Briseida. Aquellos guerreros sí que tenían alma. Perdonad las muchas faltas de mi traducción que, como todo lo que hago y escribo, está escrito en zapatillas. O en chanclas si nos conformamos al terrible calor que estamos sufriendo en las Españas.

 

sábado, 20 de junio de 2026

LAS PALABRAS Y LOS PEDOS

 


Releyendo a Séneca, en su Epistula XCI, encuentro este curioso párrafo:

Eleganter Demetrius noster solet dicere eodem loco sibi esse voces inperitorum quo ventre redditos crepitus. 'Quid enim' inquit 'mea, susum isti an deosum sonent?'

De forma graciosa, nuestro Demetrio acostumbra a decir que las palabras de los ignorantes valen lo mismo que sus pedos. Pues, ¿a mí que me importa – dice- si le salen por arriba o por abajo?

El maestro Séneca da en el clavo. Las palabras de muchos valen tanto como sus regüeldos o ventosidades pues no más son que flatus, aire sin sustancia y sin contenido. Os recomiendo la lectura de las Epístolas morales a Lucilio que son un norte en estos tiempos de marasmo ideológico.

viernes, 22 de mayo de 2026

LA SIESTA ES SAGRADA (I)

 

Etimología de siesta

Lo primero que tenemos que hacer es analizar la etimología de SIESTA que proviene del numeral ordinal latino sextus-a-um aplicado a la hora (femenino). Los romanos comían a la hora quinta, más o menos de las once a las doce de la mañana y la hora sexta comprendía desde las doce a la una. Es por tanto la hora de después de comer y la siesta es, por consiguiente, el sueño que nos tomamos después de la manducatoria.

         Su etimología es muy simple: sexta > siesta. (La vocal breve tónica “e” pasa en castellano al diptongo “ie” y la consonante doble “x” con sonido [ks] se simplifica en una “s”.

Tipos de siesta

Junto a la siesta tradicional de después de comer encontramos otra siesta que se echa antes de comer y que recibe diferentes nombres:

-         Siesta del carnero: Según parece así se llama porque los pastores, mientras los ganados comían, echaban una siesta y después pasaban a comer ellos.

-         Siesta del obispo: Parece ser que los señores obispos gustaban de esta siesta ante cibum aunque no conozco por qué se la nombra con los pastores de la Iglesia. Es posible que, debido a que madrugaban por los Oficios litúrgicos, los obispos recibieran la vista de Morfeo antes de la comida. Es un suponer.

-         Siesta del carnero (nada que ver con el excelentísimo señor Alcalde de Pucela, don Jesús Julio Carnero):  También se la conoce como siesta del borrego, siesta del cura o siesta del gorrino, dicha esta última palabra con perdón.


 

Duración de la siesta

     Para esta duración hay dos opiniones:

-         Camilo José Cela:  Decía el padronés que la siesta tiene que ser de “Padrenuestro, pijama y orinal”. Es decir, puede pasar tranquilamente de una hora e incluso alcanzar las tres. Los médicos no la recomiendan porque puede quitarnos el sueño por la noche y por la conocida como “inercia del sueño” que es la sensación de levantarse más cansado o aturdido. El escritor padronés refutaba esta idea diciendo que, si nos levantamos más cansados, es porque no hemos dormido lo suficiente.

-         La mayoría de la profesión médica: Consideran que la siesta no debe superar los 20 o 30 minutos para que no se produzca la ya mencionada “inercia del sueño”.

Beneficios de la siesta

         Voy a seguir los que dice la Fundación Española del Corazón  en sus “Los 10 beneficios de una buena siesta”.

1. Previene las cardiopatías. La siesta ayuda a disminuir en un 37% el estrés y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. La falta de sueño incrementa el cortisol, y un exceso de esta hormona aumenta la intolerancia a la glucosa y a la grasa, debilita el sistema muscular e inmunológico y disminuye los niveles de la hormona del crecimiento, lo que puede provocar diabetes y enfermedades cardiovasculares.

 

Cuando se duerme, se libera, sin embargo, la hormona del crecimiento, antídoto del cortisol, que estimula el sistema inmunológico, reduce el estrés y la ansiedad, ayuda a reparar los músculos y a perder peso.

 

2. Reduce la tensión arterial. Un estudio del Allegheny College de Pennsylvania (EE.UU.) realizado a 85 universitarios sanos ha demostrado que quienes duermen una siesta diaria de entre 45 minutos y una hora tras haber soportado un día de estrés y tensión psicológica ven disminuir su presión arterial y su ritmo cardiaco.

 

3. Facilita el aprendizaje. Un estudio de la Universidad de Berkeley asegura que quienes duermen la siesta rinden más por las tardes y aumentan en un diez por ciento su capacidad de aprendizaje. El sueño, dicen, permite afrontar nuevos conocimientos y fijar los ya adquiridos. Sería algo así como resetear el cerebro. Por esta razón, el descanso tras el almuerzo aumenta la productividad de los trabajadores y el rendimiento escolar de los niños.

 

4. Aumenta la concentración. Existen numerosos estudios que demuestran que la siesta (incluso de seis minutos) contribuye a mejorar cualquier tarea que suponga recordar listas de palabras o de objetos. El sueño facilita el almacenamiento de la memoria a corto plazo y deja espacio para nuevos datos. Durante el sueño, los recuerdos recientes se transfieren del hipocampo al neocórtex, nuestro disco duro, donde se consolidan los recuerdos a largo plazo.

 

5. Estimula la creatividad. Un equipo de neurólogos de la Universidad de Georgetown ha comprobado que la siesta aumenta la creatividad o, al menos, estimula la actividad de la zona del cerebro (el hemisferio derecho) que se asocia con esta capacidad.

 

6. Facilita resolver problemas. Robert Stickgold, profesor de Psiquiatría de la Harvard Medical School, ha descubierto que cuando los sujetos alcanzan la fase REM del sueño (fase de gran actividad cerebral en la que soñamos), les lleva menos tiempo realizar diferentes conexiones entre ideas.

 

7. Mejora los reflejos. Un estudio de la NASA a 747 pilotos demostró que aquellos que dormían una siesta diaria de 26 minutos cometían un 34% menos errores en el trabajo y duplicaban sus niveles de alerta.

 

8. Favorece la abstracción. Un organismo estadounidense ha estudiado las expresiones faciales de varios niños de 15 meses ante frases que han oído anteriormente. Los niños que durmieron la siesta aprendieron una oración y su relación con otras, mientras que el resto no reconocía las frases. Esto sugiere que la siesta favorece el aprendizaje abstracto o capacidad de detectar el patrón general de una nueva información.

 

9. Fomenta la positividad. Otro estudio de Berkeley dice que los individuos que duermen la siesta y pasan por la fase REM aumentan su receptividad ante la expresión facial de felicidad, mientras que quienes no lo hacen manifiestan más ira y miedo.

 

10. Mejora el estado de ánimo. La serotonina es un neurotransmisor que regula el sueño, el apetito y el estado de ánimo. Y dormir inunda nuestro cerebro de serotonina, lo que nos proporciona una sensación de satisfacción y bienestar.

Por lo que vemos, se reduce el cortisol y hay un aumento de la serotonina. Todo esto ni lo sabían los obispos, ni los pastores, ni mi abuelo Luis, pero conviene que se sepa. Así pues, podemos decir con toda tranquilidad:

LA SIESTA ES SAGRADA


miércoles, 13 de mayo de 2026

DE POR QUÉ SAN PEDRO REGALADO DEBERÍA SER TAMBIÉN FIESTA EN BOECILLO

 


Hoy, día de San Pedro Regalado, quisiera contaros la relación que el santo vallisoletano tuvo con Boecillo. Recurro para ello a Matías Sangrador Vítores, el biógrafo del santo pucelano, y a mi libro Boecillo con el corazón en donde lo trato de manera más amplia. San Pedro Regalado nació en Valladolid, vivió en Laguna, en El Abrojo, pero trabajó en Boecillo. Sangrador lo cuenta en su libro y yo reproduzco ese pasaje en el mío en la página 611. Dice así:

Por este tiempo, los religiosos del Abrojo, queriendo poner a prueba la santidad del Regalado, se convinieron en dejarle abandonado con otro compañero en los montes de la opuesta margen del río Duero a donde acostumbraba a ir la comunidad con el objeto de proveerse de leña para el consumo del eremitorio.

            Queda claro, pues, que los monjes de El Abrojo se venían a los montes de Boecillo cruzando el río para abastecer de leña el convento. Recordemos que Boecillo debe su origen a la provisión de leña a la ciudad de Valladolid, como Laguna debe su fundación a las salinas que abastecían de sal a la ciudad del Pisuerga.

         Pero no sólo esto hace que San Pedro sea también boecillano de adopción por su trabajo ( per in montibus opus), sino que también es vox populi que los frailes tenían unas viñas en terreno de nuestro pueblo por lo que el viaje en barca por el río ( la barca de los frailes) era algo habitual en la comunidad de El Abrojo. Si no, ¿de qué esa bodega de San Pedro que tenemos en Boecillo desde cuyos sótanos parte un subterráneo, anegado a día de hoy, que comunica ambas márgenes del río?

         Los compañeros le quisieron dejar tirado a San Pedro, pero éste, al igual que San Raimundo de Peñafort, echó su capa al río y cruzó navegando en ella. Cuando los malévolos compañeros le vieron llegar puntual a los rezos conventuales, no daban crédito a sus ojos. Es lo que yo llamo en el libro, basándome en la transfretación de San Raimundo, el milagro de la transfluminación que tiene su origen en la preposición trans ( al otro lado) y flumen, que en latín, significa río.

         Vistos estos datos, me veo en la obligación de solicitar al excelentísimo señor alcalde de Boecillo, don Raúl Gómez Pintado, que tenga a bien considerar que el día 13 de mayo , día de San Pedro Regalado, debería ser fiesta también aquende el Duero y no sólo allende pues, si sabemos que el santo nació en Valladolid y vivió en Laguna, también sabemos que trabajó en Boecillo y que, por causa de una broma en uno de los numerosos cruces que los frailes hacían para venir a los montes y viñedos de nuestro pueblo, obró un milagro, quizás menos conocido que el de detener a un toro, pero no menos importante.

         Queda dicho y argumentado pues cómo el Regalado se debe celebrar también en Boecillo y considerar el 13 de mayo como festivo también en las tierras boecillanas que están al sur del Duero, nuestro padre-río que nos baña y que hace fértiles nuestros campos.

         Dixi et retuli omnia, quae scripsi,  omnibus qui bona voluntate audire haec vellint. Ut sic sit.

martes, 28 de abril de 2026

LA MANTA DEL CABALLO DE DON PEDRO DE NOVO Y COLSON

 


Recuerdo que, en mi infancia, mi abuelo Luis recordaba una obra que se titulaba La manta del caballo porque en esta obra había una enseñanza moral por parte de un niño que le da la manta al abuelo . Os  copio el fragmento:

ALFONSO. Pártemela en dos mitades

                 para darle una a abuelito.

LEONARDO. ¡Darle a él! (Como aterrado)

ALFONSO. Para la nieve.

MARTA. ¡Alfonso!

GUILLERMO. ¡Dios de piedad!

ALFONSO. Si no es más que la mitad, no temas, padre.

CATALINA. (¡Y se atreve!)

ALGONSO. Si la otra mitad que dejo...

MARTA. ¿La quieres tú?

LEONARDO. ¿Para qué?

ALFONSO. La otra me la guardaré

para ti cuando seas viejo.

Este es el texto de la obra en la que Alfonso, un niño con seny, les da una lección moral a los mayores al darle a su padre la mitad de la manta para cuando sea viejo y se vea en la misma situación que su padre que ha sido expulsado de la casa por Leonardo y por Marta, padres de Alfonso e hijo y nuera respectivamente de Don Guillermo de Orellana.

Lo que a mí me llama la atención es dónde pudo ver mi abuelo Luis esta obra de teatro cuyo autor, Pedro de Novo y Colson, es un absoluto desconocido. La Wikipedia nos cuenta que nació en Cádiz en 1846, que fue marino, que fue académico de Historia y también de la Real Academia de la Lengua; que escribió obras dramáticas de las cuales elogia como las mejores a Un archimillonario (1886) y La bofetada (1890). Ni Pamplona de La manta del caballo. Como curiosidad, diré que llegó a ser diputado a cortes por el distrito cubano de Manzanillo y que falleció en Madrid un 17 de febrero de 1931, a los ochenta y cinco años, ahorrándose de ver la proclamación de la Segunda República en abril de ese mismo año. Sin embargo, ahí sigue la pregunta: ¿dónde vio mi abuelo Luis esa obra?

Pues lo único que se me ocurre es que la viera representada por unos cómicos de la legua en Boecillo, ya sabéis, aquellos cómicos que iba por los pueblos “echando” obras de teatro y que tan bien retrata Fernando Fernán Gómez en esa magistral película suya que lleva por título El viaje a ninguna parte. Seguro que me mi abuelo Luis era pequeño y aquella enseñanza moral de la obra del gaditano se le quedó grabada de por vida.

Os la recomiendo leer. Está en verso y esa muestra de cariño del nieto hacia su abuelo sigue haciendo falta, quizás más que nunca, a día de hoy. Yo se la recomendé en su día a mi buen amigo y compañero Jesús Sanz Rioja y le encantó. Con eso ya os digo todo.