Releyendo a Séneca, en
su Epistula XCI, encuentro este curioso párrafo:
Eleganter Demetrius
noster solet dicere eodem loco sibi esse voces inperitorum quo ventre redditos
crepitus. 'Quid enim' inquit 'mea, susum isti an deosum sonent?'
De forma graciosa,
nuestro Demetrio acostumbra a decir que las palabras de los ignorantes valen lo
mismo que sus pedos. Pues, ¿a mí que me importa – dice- si le salen por arriba
o por abajo?
El maestro Séneca da en
el clavo. Las palabras de muchos valen tanto como sus regüeldos o ventosidades
pues no más son que flatus, aire sin sustancia y sin contenido. Os recomiendo
la lectura de las Epístolas morales a Lucilio que son un norte en estos tiempos
de marasmo ideológico.

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