LAS LÁGRIMAS DE AQUILES
Ya
hemos visto en este blog algunos pasajes de la Ilíada que están cargados de
emoción y de poesía. Se me vienen a las mientes dos: cuando Aquiles y Héctor
ven los lavaderos de Troya y también cuando Homero saca a colación el cabrahigo,
que quedamos en que es una higuera que sólo produce flores masculinas y que,
por lo tanto, su función es polinizar las higueras hembras. Como podéis suponer,
el cabrahigo no da fruto. También hemos
hablado de ese pasaje insuperable del que decía mi viejo profesor don Carlos
García Gual que era el comienzo del humanismo en la literatura cuando Príamo,
rey de Troya, va a visitar a Aquiles para pedirle el cadáver de su hijo Héctor
y el guerrero aqueo, acordándose de su anciano padre, se echa a llorar y se lo
entrega. Como bien dice Simone Weil en su libro admirable La Ilíada o el
poema de la fuerza, del que ya os contaré en otra entrada pues, pese a ser
un libro pequeño, es una verdadera joyita, “todo los que está ausente de la
guerra, todo lo que la guerra destruye y amenaza, está envuelto en poesía en
la Ilíada, nunca los hechos de guerra”. Me he permitido poner en negrita
esta línea porque son las palabras que contiene de las más acertadas en el
acercamiento a la Ilíada que he leído nunca. Simone Weil se ve de forma palmaria que era una excelente y apasionada
lectora del texto clásico. Pero vamos a los hechos:
Briseida era la esclava favorita de Aquiles y, cuando
Agamenón, en el canto primero, se la arrebata puesto que él ha perdido a
Criseida, el gran guerrero, hijo de Tetis y Peleo, se va la orilla del mar a
llorar amargamente por la esclava que le arrebatan. Son versos hermosos que
llenan de humanidad la estupidez de la guerra pues toda guerra es estúpida,
pero necesaria para el ser humano. Sin
embargo, en esto último, en cómo sublimamos esa pulsión bélica en la actualidad
( no del todo, pues ahí siguen) ya os lo contaré en otra entrada. Muchas
entradas estoy prometiendo como si fuera un político.
Ὣς
φάτο, Πάτροκλος δὲ
φίλῳ ἐπεπείθεθ’
ἑταίρῳ,
ἐκ δ’ ἄγαγε
κλισίης Βρισηΐδα καλλιπάρῃον,
δῶκε δ’ ἄγειν· τὼ δ’ αὖτις
ἴτην παρὰ νῆας
Ἀχαιῶν·
ἣ δ’ ἀέκουσ’
ἅμα τοῖσι
γυνὴ κίεν· αὐτὰρ
Ἀχιλλεὺς
δακρύσας ἑτάρων
ἄφαρ ἕζετο
νόσφι λιασθείς,
θῖν’ ἔφ’
ἁλὸς
πολιῆς, ὁρόων
ἐπ’ ἀπείρονα
πόντον·
Ya veis, seis hexámetros que nos pueden llevar al
delirio:
Así habló. Patroclo,
obedeciendo a su amigo,
sacó a Briseida, la de
hermosas mejillas, de la tienda,
y, para que se la
llevaran , la entregó
e iba con ellos la
mujer mal de su grado. Pero Aquiles,
llorando, se alejó de
los compañeros y, sentándose a orillas
del mar espumoso,
miraba al ponto inmenso.
Os
pido que imaginéis la escena de Aquiles llorando a la orilla del mar, del
vinoso mar que dice Homero, acordándose se su Briseida. Aquellos guerreros sí
que tenían alma. Perdonad las muchas faltas de mi traducción que, como todo lo
que hago y escribo, está escrito en zapatillas. O en chanclas si nos conformamos
al terrible calor que estamos sufriendo en las Españas.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario