miércoles, 1 de julio de 2026

EL LOCUS AMOENUS Y SU INICIO EN PLATÓN

 

Para mí, en mi humilde opinión, el locus amoenus comienza con el Fedro de Platón en donde Sócrates y encuentran un lugar de sombra y de agua en medio del caluroso verano ateniense.  Os lo traduzco:

[229a] Σωκρτης

Δερ κτραπμενοι κατ τν λισν ωμεν, ετα που ν δξ ν συχίᾳ καθιζησμεθα.

Φαδρος

Ες καιρν, ς οικεν, νυπδητος ν τυχον· σ μν γρ δ ε. Ῥᾷστον ον μν κατ τ δτιον βρχουσι τος πδας ἰέναι, κα οκ ηδς, λλως τε κα τνδε τν ραν το τους τε κα τς μρας.

Σωκρτης

Πραγε δ, κα σκπει μα που καθιζησμεθα.

Φαδρος

ρς ον κενην τν ψηλοττην πλτανον;

Σωκρτης

Τ μν;

[229b] Φαδρος

κε σκι τ στν κα πνεμα μτριον, κα πα καθζεσθαι ν βουλμεθα κατακλινναι.

 

SÓC. — Desviémonos por aquí, y vayamos por la orilla del Iliso, y allí, donde mejor nos parezca, nos sentaremos tranquilamente. FED. — Por suerte que, como ves, estoy descalzo. Tú lo estás siempre. Lo más cómodo para nosotros es que vayamos cabe el arroyuelo mojándonos los pies, cosa nada desagradable en esta época del año y a estas horas. SÓC. — Ve delante, pues, y mira, al tiempo, dónde nos sentamos. FED. — ¿Ves aquel plátano tan alto? SÓC. — ¡Cómo no! FED. — Allí hay sombra, y un vientecillo suave, y hierba para sentarnos o, si te apetece, para tumbarnos.

En este texto de Platón, encontramos los elementos que definirán el locus amoenus: sombra de un árbol de ancha copa, un río o una fuente y un vientecillo que nos alivie del calor. Vamos a verlo más en detalle en la
siguiente entrada.

 

 

 

 


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