Para
mí, en mi humilde opinión, el locus amoenus comienza con el Fedro de
Platón en donde Sócrates y encuentran un lugar de sombra y de agua en medio del
caluroso verano ateniense. Os lo
traduzco:
[229a]
Σωκράτης
Δεῦρ᾽
ἐκτραπόμενοι
κατὰ τὸν
Ἰλισὸν
ἴωμεν, εἶτα ὅπου
ἂν δόξῃ ἐν
ἡσυχίᾳ καθιζησόμεθα.
Φαῖδρος
Εἰς καιρόν, ὡς
ἔοικεν, ἀνυπόδητος
ὢν ἔτυχον·
σὺ μὲν
γὰρ δὴ
ἀεί.
Ῥᾷστον οὖν ἡμῖν κατὰ
τὸ ὑδάτιον βρέχουσι τοὺς πόδας
ἰέναι, καὶ οὐκ
ἀηδές,
ἄλλως τε καὶ τήνδε
τὴν ὥραν
τοῦ ἔτους
τε καὶ τῆς
ἡμέρας.
Σωκράτης
Πρόαγε δή,
καὶ σκόπει
ἅμα ὅπου
καθιζησόμεθα.
Φαῖδρος
Ὁρᾷς οὖν
ἐκείνην
τὴν ὑψηλοτάτην πλάτανον;
Σωκράτης
Τί μήν;
[229b]
Φαῖδρος
Ἐκεῖ σκιά
τ᾽ ἐστὶν καὶ
πνεῦμα μέτριον,
καὶ πόα
καθίζεσθαι ἢ ἂν
βουλώμεθα κατακλινῆναι.
SÓC. — Desviémonos por
aquí, y vayamos por la orilla del Iliso, y allí, donde mejor nos parezca, nos
sentaremos tranquilamente. FED. — Por suerte que, como ves, estoy descalzo. Tú
lo estás siempre. Lo más cómodo para nosotros es que vayamos cabe el arroyuelo
mojándonos los pies, cosa nada desagradable en esta época del año y a estas
horas. SÓC. — Ve delante, pues, y mira, al tiempo, dónde nos sentamos. FED. —
¿Ves aquel plátano tan alto? SÓC. — ¡Cómo no! FED. — Allí hay sombra, y un
vientecillo suave, y hierba para sentarnos o, si te apetece, para tumbarnos.
En este texto de
Platón, encontramos los elementos que definirán el locus amoenus: sombra
de un árbol de ancha copa, un río o una fuente y un vientecillo que nos alivie
del calor. Vamos a verlo más en detalle en la
siguiente entrada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario