Creo
que ya os he contado en alguna ocasión que mi abuelo Luis decía que la siesta
era sagrada y cómo el final de la Guerra Civil lo pilló echándose la siesta en
la trinchera de la Ciudad Universitaria. Sin embargo, él nunca decía (o pocas
veces) que se iba a echar la siesta, sino que utilizaba otras curiosas
expresiones que no eran, sino eufemismos. Veámoslas:
a) Echar una
camorrada. La palabra “camorrada” no es palabra que aparezca en el
diccionario de la RAE, pero parece ser que se hace referencia con ella , en
algunas zonas de España, en especial en Castilla y León, a una siesta breve que
puede durar entre 10 o 20 minutos. Ya veremos más adelante qué ocurre cuando
nos pasamos de ese tiempo.
b) Echar o dar una
cabezada: La RAE sí que recoge, en la acepción segunda de cabezada, esta
expresión como “sueño corto y ligero”.
c)Quedarse
traspuesto: También la recoge la RAE en su Diccionario en la sexta acepción
de Trasponer < transponere: poner al otro lado. Vemos cómo el grupo
consonántico “ns” aquí pasa a “s” cosa que no ocurre, por ejemplo, con
transporte. Con razón este grupo “ns” vuelve locos a los estudiantes.
d)Fijarse. En
ocasiones, mi abuelo decía “voy a fijarme un poco” para decir que iba a dormir
un rato.
En fin, ya veis que el
tema de la siesta da para mucho.
Sin embargo, dejadme
que añada algo más. Dice mi gran amigo y lector Eduardo Rodríguez-Monsalve,
psicólogo de Valladolid-Valladolid y hombre culto, que los americanos poco
pueden saber de siesta. Le doy la razón porque, para saber de algo, hay que
practicarlo; sin embargo, a veces, desde fuera, las cosas se ven de manera que
no podemos apreciar los que vivimos desde pequeño en el mundo del siesteo.
Verbi gratia, las monjas de clausura, en contra de lo que se podría pensar,
tienen una visión maravillosamente lúcida del mundo actual tal y como compruebo
cuando visito a mis monjitas de San Andrés de Arroyo en Palencia. Y es que la
distancia, casi siempre, nos da la justa medida para apreciar el paisaje y el
paisanaje. Además, caro Eduardo, que la Clínica Mayo neoyorquina le dedique
estudios a la siesta me parece todo un honor.
A ver si Trump se echa
una buena siesta con la Melania y gasta sus escasas fuerzas otoñales jodiendo en casa y no jodiendo a todo bicho
viviente. Otro tanto le recomiendo al genocida de Israel ( poner su nombre
mancha este escrito) y a todos los tiranos que por el mundo ha habido. Como
dijo un chaval en el un Instituto donde trabajé: “Regañáis mucho porque folláis
poco”. Amén.

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