jueves, 2 de julio de 2026

OTRA VEZ A VUELTAS CON LA SIESTA Y CON MI ABUELO LUIS

 


Creo que ya os he contado en alguna ocasión que mi abuelo Luis decía que la siesta era sagrada y cómo el final de la Guerra Civil lo pilló echándose la siesta en la trinchera de la Ciudad Universitaria. Sin embargo, él nunca decía (o pocas veces) que se iba a echar la siesta, sino que utilizaba otras curiosas expresiones que no eran, sino eufemismos. Veámoslas:

a) Echar una camorrada. La palabra “camorrada” no es palabra que aparezca en el diccionario de la RAE, pero parece ser que se hace referencia con ella , en algunas zonas de España, en especial en Castilla y León, a una siesta breve que puede durar entre 10 o 20 minutos. Ya veremos más adelante qué ocurre cuando nos pasamos de ese tiempo.

b) Echar o dar una cabezada: La RAE sí que recoge, en la acepción segunda de cabezada, esta expresión como “sueño corto y ligero”.

c)Quedarse traspuesto: También la recoge la RAE en su Diccionario en la sexta acepción de Trasponer < transponere: poner al otro lado. Vemos cómo el grupo consonántico “ns” aquí pasa a “s” cosa que no ocurre, por ejemplo, con transporte. Con razón este grupo “ns” vuelve locos a los estudiantes.

d)Fijarse. En ocasiones, mi abuelo decía “voy a fijarme un poco” para decir que iba a dormir un rato.

En fin, ya veis que el tema de la siesta da para mucho.

Sin embargo, dejadme que añada algo más. Dice mi gran amigo y lector Eduardo Rodríguez-Monsalve, psicólogo de Valladolid-Valladolid y hombre culto, que los americanos poco pueden saber de siesta. Le doy la razón porque, para saber de algo, hay que practicarlo; sin embargo, a veces, desde fuera, las cosas se ven de manera que no podemos apreciar los que vivimos desde pequeño en el mundo del siesteo. Verbi gratia, las monjas de clausura, en contra de lo que se podría pensar, tienen una visión maravillosamente lúcida del mundo actual tal y como compruebo cuando visito a mis monjitas de San Andrés de Arroyo en Palencia. Y es que la distancia, casi siempre, nos da la justa medida para apreciar el paisaje y el paisanaje. Además, caro Eduardo, que la Clínica Mayo neoyorquina le dedique estudios a la siesta me parece todo un honor.

A ver si Trump se echa una buena siesta con la Melania y gasta sus escasas fuerzas otoñales  jodiendo en casa y no jodiendo a todo bicho viviente. Otro tanto le recomiendo al genocida de Israel ( poner su nombre mancha este escrito) y a todos los tiranos que por el mundo ha habido. Como dijo un chaval en el un Instituto donde trabajé: “Regañáis mucho porque folláis poco”. Amén.

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