miércoles, 1 de julio de 2026

ELEMENTOS PARA ENCONTRAR UN LOCUS AMOENUS

 


Para disfrutar de un locus amoenus necesitamos:

A) Vivir en un clima mediterráneo con veranos de chicharras y calorín durante la siesta. No es propio el locus amoenus de climas fríos o de países nórdicos en donde se trasladan estos lugares a un confortable salón con una buena estufa para que no nos pase lo que al pobre Descartes que acabó muriendo de pulmonía por irse a la corte de Catalina de Suecia.

B) Un árbol de ancha copa. El árbol por excelencia para el “locus” es la encina ya que lo bucólico nace en Sicilia y es en Sicilia en donde, como en nuestra España, hay una gran  abundancia de encinas.

C) Un río que no debe ser muy caudaloso y que, con su murmullo del agua, invite a la reflexión y, tras ella, al descanso.

D) Que sople un viento fresco para que las ideas no se nos recalienten.

         Obviamente, además de estos ingredientes, es necesario que aparezcan ovejas, pastores y algunas ninfas que, en ocasiones, también pueden ser diosas como la casta Ártemis, diosa de la caza.

         Con esto ya tendríamos un locus amoenus como Dios manda.

         Sin embargo, os tengo que confesar algo que ya dije en una presentación de mi muy querido libro Claras aguas del Mondego en el Palacio de los Serrano de Ávila:

-         No busquéis locos amoenos en nuestros días porque todos ( o casi) han sido ya convenientemente recalificados y convertidos en suelo urbanizable.

Y, con esta triste noticia,  os dejo en paz hasta la siguiente entrada en la que quiero hablaros  de Virgilio y don Luís de Camões.

 

En la siguiente entrada quiero hablaros  de Virgilio y don Luís de Camões.

 

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