miércoles, 21 de octubre de 2026

SAMUEL BUTLER Y LA ODISEA COMO OBRA DE UNA MUJER

 


Es menester aclarar, para aquellos que andan flojos de lecturas,  que nada tiene que ver este Butler con Rhett Butler de Lo que el viento se llevó, un sudista que vivía según le venía en gana pasándose las convenciones sociales sureñas, que eran muchas, por donde os podéis imaginar y que era jugador, mujeriego, bebedor y traidor a la Causa del Sur hasta que conoce a Scarlett O’Hara , de quien podría ser padre, y se enamora hasta las trancas aunque la dama siempre se mantuvo  enamorada de su Ashley Wilkes. Bueno, vamos a ver, que me salgo del tema.

         Como os iba contando, este tal Butler, de nombre Samuel y británico pero no sureño, pensó que, ya que las mujeres son tan protagonistas en la Odisea, pues que la inmortal obra la había escrito una mujer. No contento con esto (que ya es), don Samuel se empeñó en contarnos que era una joven soltera de la Grecia más aristocrática; que redactó la obra en la costa oeste de Sicilia, más en concreto en Trapani; que la chica no es otra que la mismísima Nausícaa que se retrató en la obra. También argumentó que la Odisea recogía la vida doméstica como sólo una mujer podía conocer (feministas, no leáis esto último, por favor, ni tampoco lo que sigue) y argumentó en favor de su tesis que sólo una autora podía describir de manera tan minuciosa las tareas del hogar, en especial, el hilado y el tejido. Algo de razón tiene Butler pues la mujer en Grecia vivía en el gineceo a donde el hombre tenía vetada la entrada. Cómo consiguió Homero, según la versión tradicional de la autoría, describir con tanto acierto estas escenas de la vida cotidiana, no deja de ser un arcano.

         Butler había traducido la Ilíada y la Odisea al inglés y fue de esas lecturas apasionadas (toda traducción lo es) de donde se sacó esta teoría que el mundo universitario rechazó. Que yo sepa, Lesky, en su Historia de la literatura griega, que ni se entiende en alemán ni en castellano, no le dedica a Butler ni una palabra. Sin embargo, hete aquí que llegan tres grandes escritores, a saber: Jorge Luis Borges que no era británico, pero como si lo “seriese” que dicen los calós; Robert Graves que sí que recorrió el mundo de la mitología y que, sobre el tema que nos ocupa, dejó una hermosa novela: La hija de Homero y don Italo Calvino, ese autor que me ha hecho pasar tan buenos ratos como lector,  y le dan bola a Butler. Por cierto, también Roberto Calasso, experto en mitología como podemos ver en Las bodas de Cadmo y Harmonía, se apuntó a esta teoría.

                   Yo, en este tema, ni entro ni salgo, pero sí recuerdo a una alumna de Olmedo que, tras haber explicado un servidor la cuestión homérica según el ya citado Albin Lesky, al sugerirle la posibilidad de que la autora fuera una mujer, no sintió el gozo femenino de que tan magna obra hubiera sido obra de una fémina, sino que le dio un pasmo pensando que, para la PAU, EBAU, PREPAU, EBAUPAU y otras mil definiciones estúpidas de una prueba que aprueba hasta el Titi de Cádiz, había que meter más carga. Supongo que ya se haya recuperado del susto. No somos nadie.

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