lunes, 26 de octubre de 2026

CLAUDE DEBUSSY Y ESPAÑA

 


De sobra es conocido cómo España influyó en la música de Claude Debussy. Intentando poner algo de orden, vemos que Debussy compuso Lindaraja en 1901; La soirée dans Granade (1903); la suite Iberia, en 1908 y, para no cansaros, La puerta del vino (1913). Creo que ya he contado como curiosidad que Debussy se basó, para componer esta obra, en una postal de esta puerta que le mandó Falla a París. ¿Llegó a conocer Debussy Granada? Pues no, ni Granada ni el resto de España. El músico tan sólo estuvo unas pocas horas en San Sebastián, en agosto de 1880, para ver una corrida de toros. Entonces, ¿de dónde le vienen estos conocimientos y estas imágenes de España? Pues de la música de Falla o de Albéniz, de la literatura española, de punturas y de fotos. También parece ser que manejó el cancionero de Pedrell, que fue el maestro de Falla, pero, estar, lo que se dice estar, las dos horas y pico que dura una corrida de toros. En 1903, Debussy le decía en una carta a su amigo André Messeguer: “Cuando no se tienen medios para pagarse los viajes, hay que suplirlos con la imaginación”. Pues claro, hombre. Cansinos Assens publicó una novela llamada La milenaria nostalgia del mar. La tragedia de las playas en 1920 y el escritor madrileño pero nacido en Sevilla, ni había conocido el mar por esas fechas ni lo conocería jamás en su vida. Cuentan que Borges lo felicitó y Cansinos le dijo: “Sí y cómo me gustaría verlo antes de morir”. Y no lo llegó a ver pues Cansinos no viajó más que de Sevilla a Madrid y de Madrid a Toledo.

         Leo en un programa de mano de la OSCyL,  firmado por Roberto L. Pajares Alonso,   para la interpretación de la Iberia que Debussy le confesó a su amigo André Caplet que, en la tercera parte de Iberia, titulada Le matin d'un jour de fête, veía “el despertar de las gentes y las cosas. Veo con total claridad a un vendedor de sandías y a unos niños silbando”. En fin, ya veis que el compositor francés era clarividente.

         Como veis, la imaginación es un arma fabulosa y, en estos tiempos que corren, se va a quedar abotargada por culpa de la IA que va produciendo en nosotros un vaciamiento interior que nos va a quedar convertido en medio lelos. Ya el papa León XIV trata en su primera encíclica de la IA y sus peligros. Cuando la κένωσις que nos va produciendo llegue a su final, vamos a estar absolutamente huecos. No me atrevo a escribir lo que sigue, pero finalmente, lo hago:  ya no hace falta soñar porque la IA sueña por nosotros (escalofríos me dan el escribir estas palabras). No sé por qué (o sí) pero lo vamos a pagar muy caro.

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