Nestle
y Conford nos habían dejado claro que los griegos habían pasado del mito al
logos, es decir, del pensamiento simbólico, propio de la época homérica, al
pensamiento racional con Sócrates y los sofistas. El primero lo contó en un
libro que es ya un clásico: Vom
Mythos zum Logos; Die Selbstenfaltung Des Griechischen Denkens Von Homer Bis
Auf Die Sophistik Und Sokrates que viene a ser algo así (lo traduzco con mi
alemán tan oxidado como el de Humphrey Bogart en Casablanca) como “Del mito al
logos: el desarrollo del pensamiento griego desde Homero hasta la sofística y
Sócrates”. Luego ha sido un tópico en las clases de Filosofía en Institutos y
Facultades: el hombre griego iba perdiendo su componente irracional e iba
adquiriendo poco a poco, un componente racional. Sin embargo, al cabo de los
años, aparecerá un inglés, E.R. Dodds, que nos hablará de los griegos y lo
irracional. Porque resulta que en ese mundo tan racional había “grietas” por
las que se colaba o permanecía lo irracional. Sin ir más lejos, Dodds nos habla
de la interpretación de los sueños, las prácticas del orfismo y del pitagorismo
o la posesión divina – de la que no se libró ni el mismísimo Sócrates- e
incluso la creación poética que era (y es) una especie de locura. Sin embargo,
tras la lectura del muy culto libro de Dodds ( de esa manía de algunos ingleses
de poner tan sólo las iniciales de sus nombres, ya hablaremos otro día), se me
viene a las mientes esta pregunta con ese afán mío de conjugar lo clásico con
lo actual y, de esa manera, reflexionar un poco: en esta sociedad del ya
segundo cuarto pasado del siglo XXI en la que tanta tecnología tenemos y tanta
IA usamos; en esta sociedad en que la razón es el ama del calabozo y que, Goya
dixit, nos acaba produciendo monstruos, ¿qué sería, a vuestro modo de ver, lo
que conservamos de irracional? No es cuestión baladí lo que propongo porque
¿acaso pensamos que la guerra viene de nuestra razón o de nuestra sinrazón?
Esos muchachos imberbes que andan por las calles quemando coches y contenedores
y todo lo que pillan ¿beben de la razón o de lo irracional? Algunos
comportamientos políticos ¿de dónde beben? Nos parece que estamos muy lejos del
hombre primitivo, pero, como los griegos, tenemos “grietas” por donde se nos
cuela el salvaje sin darnos cuenta o dejándole el paso expedito. Siempre me gustó
la novela El señor de las moscas
de Goldwing porque nos hace ver lo cercanos que estamos todos de volver a la
selva. Y es que – que Georges Brassens me perdone- todos llevamos un gorila
dentro de nosotros. Así que ya sabéis: Gare au gorille!

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