Manuel Llano fue un escritor
cántabro que murió en 1938. Su novela
más conocida es El sol de los muertos
, pero no se trata de esa obra de la que voy a hablar sino de una antología que
publicó en su día la librería Estudio de Santander con el nombre de Mitos y leyendas de Cantabria y que recoge fragmentos de sus obras en las
que se trata de la rica mitología cántabra. Por este libro pululan el ojancanu,
las anjanas o los ventolines. Algunos de los relatos están escritos en el habla
montañesa y por eso nos parece que un pastor purriego nos los está contando
sentado en alguna braña. Si no podemos viajar hasta la Cantabria infinita, no
conozco manera mejor de sentirnos en ella que leyendo a Manuel Llano.
viernes, 6 de diciembre de 2013
lunes, 2 de diciembre de 2013
LA LÍEBANA DIVINA O ITINERA LEBANIENSIA
Sólo la luna sospecha la verdad.
Y es que el hombre no existe.
Vicente Aleixandre
Un sueño de caballos
salvajes
galopaba por la
garganta del valle,
mientras sonaba en
sordina la voz del arroyo
y a los robles,
lentamente,
regresaba la savia con
su voz nueva.
Una vez más primavera
despertaba en las
madrigueras
al zorro, al lobezno,
al cervato
que aún temblorosos
contemplaban
cómo un nuevo mundo se
abría ante sus ojos.
Ningún hombre entonces
pisaba
el suelo virgen de los
caminos;
ningún hombre entonces
construía
su casa en las laderas
del monte.
Era entonces cuando la
Liébana su nombre
desconocía y esperaba
la voz que la nombrara,
que la hiciera salir
de su sueño de siglos oscuros.
Era entonces cuando
las fuentes esperaban
la boca sedienta del
pastor en el estío,
cuando el haya
aguardaba al vaquero
para que sesteara a su
sombra.
Tan sólo la voz del
lobo sonaba
en el silencio sagrado
que esperaba al hombre
y tensa devenía la
espera de las criaturas
por la venida de su
señor y amo,
del extraño ser que
regentara las solitarias cimas.
.
jueves, 28 de noviembre de 2013
ARIADNA AL LABERINT GROTESC
Este año que se nos va ha sido el año del centenario de
Salvador Espriu, pero nada se ha sabido fuera de Cataluña, en parte porque los
catalanes parece que no quieren compartir lo bueno y lo muy bueno que tienen,
en parte porque los separatistas también campan por los campos de Castilla. Vilallonga
me recomendó una maravilla de libro, Ariadna en el laberinto grotesco y lo he
leído en este noviembre. Os lo recomiendo y, en especial, el cuento que abre el
libro Teresita - que- bajaba- las-
escaleras. Es absolutamente magistral. Espriu demuestra que, además de un
gran poeta, era un gran narrador. Por mucho que los separatistas catalanes y
castellanos nos lo quieran robar.
martes, 26 de noviembre de 2013
EL CABALLERO DE OLMEDO
“¡Amor, no te llame amor el que no te corresponde!” Así arranca
El Caballero de Olmedo, esa gran obra
de Lope de Vega de cuyo escenario disfruto a diario en mi Instituto de Olmedo.
Esta mañana, sin ir más lejos, he pasado por la casa del caballero, ese centro
que sobre la inmortal obra de Lope y sobre la villa de los “siete sietes” se
puede ver en la plaza de San Julián. Otro día os contaré por qué se le llama
así a la villa olmedana; para hoy, tan sólo deciros que merece la pena leerse
la inmortal obra de Lope en una de las siete plazas de Olmedo, eso sí, teniendo
la precaución de que sea en verano cuando no sopla estos vientos norteños que
cortan el cutis como decía el gran Pepín Folliot.
FRANCISCO FRANCO, SOLDAT UND STAATSCHEF
Quizás los fantasmas existen porque he terminado este libro
el 20-N. Puede ser una simple casualidad, pero ha ocurrido así. El libro está
bastante bien pues Dahms hace una investigación sobre Franco somera, pero
suficiente. Sin embargo, hay pasajes que me cuesta trabajo digerir porque
quizás la historia es difícil de digerir pues los muertos pueden servir a veces
para evitar más muertos. Esa es la tesis de Dahms que, repito, me cuesta mucho
digerir. Por suerte, como es alemán, no entra en los cotilleos sobre el padre
de Franco o sobre su fimosis que, la verdad, le importarían a él y a su mujer,
lo de la fimosis, claro. Por lo demás, muchas fotografías y una España que,
según el historiador germano, nos ha traído esta democracia. Para pensar.
domingo, 24 de noviembre de 2013
COJONES DUROS
Hace años que
sigo a Carlos Marzal, un discípulo de ese gran poeta que es Francisco Brines. Me
gusta la poesía de Marzal que tiene un aroma a buena poesía, a poesía necesaria.
Hace años estuvo en Cuéllar y leyó sus poemas en el IES “Marqués de Lozoya”. Allí
estaba mi buen amigo Miguel Cubero para deleitarse con sus poemas. Un servidor
aún no había llegado a aquel edificio al que más adelante llamé en este blog “la
casa muerta”. En estos días en que ya parece que huele a Navidad, he leído Fuera de mí, un poemario que recibió el
premio Loewe en el 2004. Por cierto, que en ese premio estaba de jurado el
incombustible Jaime Siles del que ha poco hablé aquí. A Miguel Ángel Cubero le
gustaba mucho este poema; a mí también.
No bastan las veleidades, las furias y los
sueños;
se necesita algo más: cojones duros.
C.P.
se necesita algo más: cojones duros.
C.P.
El extraño artilugio de un poema
es una imperturbable realidad
que soporta flemática, sin daño,
cualquier definición.
es una imperturbable realidad
que soporta flemática, sin daño,
cualquier definición.
Es
una joya
que resplandece en sus palabras justas,
las ágatas pulidas de una lengua.
Un silogismo para concebir
el hecho inconcebible de estar vivo.
Un camarada fiel que cobijamos
y en la noche del alma nos cobija,
Una semicorchea en el concierto
que interpretan los astros infinitos.
que resplandece en sus palabras justas,
las ágatas pulidas de una lengua.
Un silogismo para concebir
el hecho inconcebible de estar vivo.
Un camarada fiel que cobijamos
y en la noche del alma nos cobija,
Una semicorchea en el concierto
que interpretan los astros infinitos.
Y
es una forma rara de aventura
que nos conduce hasta un país insólito:
esa estepa glacial de la emoción.
que nos conduce hasta un país insólito:
esa estepa glacial de la emoción.
Para viajar allí, donde el poema,
un escritor requiere algunos víveres:
cierto devoto amor por los difuntos,
cierto olfato verbal, cierto talento,
cierta ebanistería del oficio,
cierto dios sabe qué de inexplicable.
un escritor requiere algunos víveres:
cierto devoto amor por los difuntos,
cierto olfato verbal, cierto talento,
cierta ebanistería del oficio,
cierto dios sabe qué de inexplicable.
Y
en especial tener cojones duros,
para no sentir miedo de perderse,
para el delirio de apostar con fe,
para adentrase solo en tierra extraña,
para el forzoso puerto del fracaso.
para no sentir miedo de perderse,
para el delirio de apostar con fe,
para adentrase solo en tierra extraña,
para el forzoso puerto del fracaso.
Una fuerza moral.
Consiste en eso:
una fuerza moral contra el destino.
Consiste en eso:
una fuerza moral contra el destino.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
LA TÍA QUE ERA MADRE
Otra de mis lectura de noviembre – de lo que
llevamos de noviembre – ha sido este maravilloso libro de Edith Wharton, La solterona
( The Old Maid) de la que yo ya había leído un libro que he recomendado mucho y
que ha sido una de mis grandes lecturas, Ethan
Frome. En el libro que hoy os comento, esta escritora neoyorkina que vivió
largo en tiempo en Francia y en cuyas tierras murió, nos hace una vivisección
de la alta sociedad del Nueva York de finales del XIX y nos plantea una
situación que en ocasiones nos pone un nudo en la garganta. Curiosamente, los
hombres no salimos malparados en ella y sí quedan en evidencia el sanedrín de mujeres de la ciudad que
juzgan según su estricto código moral heredado de sus antepasados holandeses.
Una buena novela que os recomiendo con buena traducción y postfacio de Lale González
–Cotta y que publica con gusto esa editorial que tanto está haciendo por la
litertura norteamericana “olvidada” ( no sólo de Hemingway vive el hombre) que
es Impedimenta.
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