domingo, 26 de agosto de 2018

WOZZECK DE ALBAN BERG




En estas tardes agosteñas, con esta calor que hoy parece que mengua un poco, pensé que quizás la lectura  y la escucha de la ópera de Berg, Wozzeck, podían aliviar mi mucho pesar  por las altas temperaturas. E dito e feito, tal y como se anuncia una famosa gestoría en Vilagarcía de Arousa, me puse a la labor de escuchar atentamente ese mundo absurdo con personajes sin sentido que es Wozzeck, basado en el Woyzzeck de Büchner que tanto gustaba a Canetti. Pero lo calores se recrudecieron en mialma pues nada tiene sentido en la vida del pobre soldado y todo se le pone en contra pues,  como dice el dicho, hasta mi mujer pare hijos de otro. El final, desde que la escuché por vez primera, me sigue llamando la atención. Como bien dice el musicólogo Wade Matthews, la falta de clímax final es un verdadero clímax que supera cualquier otro final al estilo Puccini que pudiéramos imaginar. Os dejo la letra del final de la ópera cuando el hijo de Wozzeck, que se acaba de quedar huérfano, sigue jugando tranquilamente con su caballito de cartón.

 

DRITTES KIND
(zu Mariens Knaben)
Du! Dein Mutter ist tot!
 
MARIENS KNABE
(immer reitend)
Hopp, hopp! Hopp, hopp! Hopp, hopp!
 
ZWEITES KIND
Wo ist sie denn?
 
ERSTES KIND
Draus' liegt sie, am Weg, neben dem Teich.
 
DRITTES KIND
Kommt, anschaun!
 
(Alle Kinder laufen davon.)
 
MARIENS KNABE
(reitet)
Hopp, hopp! Hopp, hopp! Hopp, hopp!
 
(zögert einen Augenblick und reitet
dann den anderen Kindern nach.)
 
 
 
TERCER NIÑO
(al hijo de María)
¡Oye, tú! ¡Tu madre está muerta!
 
HIJO DE MARÍA
(siempre cabalgando)
¡Hop, hop!
 
SEGUNDO NIÑO
¿Dónde está?
 
PRIMER NIÑO
Allá, en el camino que bordea el estanque.
 
TERCER NIÑO
¡Vamos a ver!
 
(Todos los niños salen corriendo)
 
HIJO DE MARÍA
(Cabalgando)
¡Hop, hop!
 
(duda un instante y sigue a los demás
niños, siempre a caballo)
 
 
 

 

Sobrecogedor.

RIVERITA DE DON ARMANDO PALACIO VALDÉS




En esta fresca mañana de agosto,  en el día en que la Iglesia católica celebra el día de San Luis de Francia y de San José de Calasanz, me he terminado de leer Riverita, una novela encantadora de Palacio Valdés, un  escritor agradable que niega aquello de que “con buenos sentimientos no se puede hacer literatura”. Narra la novela la historia de un huérfano de la buena sociedad madrileña ( a la que por cierto, Palacio Valdés aprovecha para poner en solfa) y de su redención por medio de una chica de provincias, en este caso de las "provincias vascongadas" y que San Arnaldo  Otegui me perdone por no haber dicho Euzkadi.  No falta en la novela el Ateneo matritense ( al que también mete algún varapalo Palacio) y la vida social de aquel Madrid de la reina Isabel II con sus óperas del Real;  no faltan tampoco las corridas de toros ni el típico señorito perdis que no trabaja ni por receta médica; pero sobre todo, lo que no falta es ese buen carácter de don Armando que, antes de escritor, era un hombre de bien. Por cierto, que cita, en el convento a donde la mandaron a estudiar a la chica de Pasajes, a una tal hermana San Sulpicio, monja andaluza llena de gracia, que sería más tarde la protagonista de una de sus novelas más celebradas y que,  llevada al cine por Florián Rey en 1934, fue representada por Imperio Argentina. Vale, ya sé que no es Canetti, ni Musil, ni Kafka, pero se pasa un rato leyendo a Palacio Valdés del que yo me enamoré en una lejana mañana en que, en aquella esquina rota de mi infancia irrecuperable, leí La aldea perdida y, tras mi viaje iniciático a Bulnes, con el palo de la señora Guillermina en la mano, me creía, por lo menos, Firmo de Rivota. Luego ahí están Marta y María, ambientada en Avilés, con ese arranque cinematográfico espléndido; José, ambientada para unos en Candás y para otros en Cudillero (Cuilleru en bable) o la Novela de un novelista en la que nos cuenta cómo aquel buenazo del profesor de latín murió mientras declinaba el anafórico. Ahora el profesor de latín habría muerto de tanto impartir complementarias. Pero eso ye otra historia.  En fin, muy recomendable esta novela para los estíos castellanos.

EL LIBRO DE MÚSICA DE BRUCKNER






Bruckner es fundamentalmente conocido por sus obras sinfónicas que son un deleite para los que amamos al músico austriaco. Sin embargo, dejando a un lado tan magna producción, me gustaría hablaros de los que se denomina en musicología el Kitzler Studienbuch., es decir, el libro de estudio de Kitzler. Lleva este nombre porque Bruckner estudió en Linz con el violonchelista Otto Kitzler para completar sus estudios de forma musical y de instrumentación. Bruckner fue escribiendo este libro con las enseñanzas del chelista de Linz entre 1861 y 1863. En él se recogen obras que son para el estudio de la composición que Bruckner, alumno talentoso, iba escribiendo bajo el la dirección de su profesor. Os puedo asegurar que merecen la pena y que merece que perdáis un rato escuchando esta música. En la versión que tengo (primera grabación mundial de este libro) se recogen catorce piezas del referido libro y la interpretación corre a cargo de la pianista alemana con ascendencia serbia, Ana - Marija Markovina.

jueves, 23 de agosto de 2018

HORACIO Y ENRIQUE BADOSA




Durante bastante tiempo, he ido leyendo la traducción que el gran poeta catalán Enrique Badosa fue publicó en Ediciones La Veleta de Granada. Badosa no es (que yo sepa) filólogo clásico de profesión y eso hace que la comunidad universitaria lo rechace de facto como ocurre con las traducciones y paráfrasis que, sobre poetas clásicos,  hicieron tan buenos escritores como Ramón Pérez de Ayala o Ramón Cabanillas, el vate de Cambados. El corporativismo prima sobre la objetividad y mis colegas se quedan ciegos ante traducciones que, sin estar rebosantes de notas a pie de página, poéticamente son de gran belleza. Badosa ha hecho un gran trabajo de traducción y en sus textos en castellano se nota que es, sobre todo, un poeta y no un seco y aburrido profesor universitario que, como cuentan de aquel teacher oxoniensis  , emocionado por un poema de Horacio, pidió perdón a sus alumnos. En fin, ya sabemos cómo son los hijos de la pérfida Albión.

SAN FRANCISCO DE ASÍS Y CHESTERTON



Me acabo de leer el San Francisco de Asís de Chesterton y me ha parecido un libro maravilloso por el análisis que el escritor inglés hace del santo italiano. No busquéis muchas fechas porque como en su Historia de Inglaterra no las vais a encontrar, pero sí encontraréis un retrato del santo con la impronta genial de Chesterton. Así, a bote pronto, se me viene al recuerdo una idea fundamental que refuta otra que he visto escrita muchas veces: Francisco era un loco, un loco de Dios, pero, al final, un loco. Según el autor, Francisco estaba asido siempre una hebra de cordura. Evidentemente no era Santo Domingo de Guzmán, que tenía, como casi todos los españoles, una mentalidad militar, pero el italiano quedó una impronta que nadie, por muy agnóstico que sea, se atreverá a negar. Por cierto, de manera magistral, el autor nos presenta una visión distinta de la habitual con la que solemos ver la Edad Media. Y para muestra un botón: las diferencias sociales en aquella época “oscura” eran menores que en la nuestra. Me explico,  la diferencia entre el señor feudal y su porquero no era tan abismal como entre Amancio Ortega y uno de sus trabajadores hacinados en fábricas de Bangladesh. ¿A qué no habíais reparado en esto? Yo tampoco, la verdad.

domingo, 19 de agosto de 2018

EL FLORÉU DE REMIS


         Creo que a muy pocas personas que me lean les dirá algo el nombre de José Remis Ovalle, el enorme gaitero de Margolles,  en mi muy querida Cangas de Onís, al pie del santuario de Covadonga. Remis fue Gaitero Mayor de España en 1970 y Gaitero Mayor de Asturias en 1956 y 1970. Su fama fue enorme y recorrió América tocando su gaita. Sin embargo,  uno de sus temas ha pasado a la leyenda de los gaiteros: el floréu de Remis cuyo nacimiento parece ser que fue así. Se encontraba un día don José ensayando tras colocar una palleta nueva en su gaita cuando fue,  poco a poco,  pergeñando esta maravilla de la música asturiana, verdadera prueba de fuego para todo gaitero y que es, sin duda, la pieza más difícil que existe para gaita asturiana. Voy a intentar dejaros el vídeo en donde se ve y escucha al propio Remis tocar su floréu. ¡Puxa Asturies!

sábado, 18 de agosto de 2018

SANDRO PENNA




¡Qué alegría, tras algunos años, releer los poemas de Sandro Penna, el gran poeta italiano!  Penna es un poeta muy querido por mí del que tengo sus Poesie y un Pó di febbre. Penna, desde su homosexualidad, maneja una poética del dolor porque la belleza de los cuerpos dei ragazzi le suponen tanto el dolor de lo inalcanzable como el alivio de la muerte. Hay un poema espléndido en el que Penna, que abatido recorre un barrio periférico, se llega hasta un gimnasio en el que practican unos giovani nude y estos jóvenes lo salvan, lo redimen pese a “ que el pecado ya no existe”. Sin embargo, es en el poema primero en donde Penna expresa muy bien esta “redemnción” por los fanciulli:

         La vita La vita... è ricordarsi di un risveglio
triste in un treno all'alba: aver veduto
fuori la luce incerta: aver sentito
nel corpo rotto la malinconia
vergine e aspra dell’aria pungente.
Ma ricordarsi la liberazione
improvvisa è piú dolce: a me vicino
un marinaio giovane: l’azzurro
e il bianco della sua divisa, e fuori
un mare tutto fresco di colore 4.

         Ahí encontramos uno de los iconos gay más usado por poetas como Cernuda o Lorca: el marinero joven. Es más, recuerdo una fotografía en que bien Cernuda o Lorca está vestidos de esta guisa.

         No sigo por hoy porque quiero ampliar más este tema que tanto me interesa. Os dejo con este poema de Penna:

 

Basta all'amore degli adolescenti

sentirsi possedere

dal sole entro la sabbia calda immoti.

 

Tutto è così. Non viene un forte vento

a rovesciare la calma accecante.

 

La sera, all'ombra della cattedrale,

con gridi e gridi giuocano i fanciulli.

Ma nel silenzio è inutile la voce

anche delle campane.