Resulta
que allá por el siglo XVI hubo un arquitecto llamado Diego de Praves que
realizó la fachadas de la iglesia de la Vera Cruz, terminó la bellísima iglesia
de Cigales y, ahí viene la vinculación con Boecillo, la fachada del palacio de
don Fabio Nelli que, como bien sabrán los que han leído mi libro sobre
Boecillo, tuvo casa de recreo en la muy hermosa Vega de Porras. Diego de Praves
– nos cuentan viejos documentos-, visitó a don Fabio varias ocasiones en su
finca boecillana (perdón don Antonio de Meer, pero en la actualidad es
boecillana aunque en los tiempos de Nelli fuera señorío aparte). También Diego
de Praves ha dado nombre a un IES, pero de degeneraciones no hablamos.
viernes, 13 de septiembre de 2019
ANTERO DE QUENTAL
Antero
de Quental es un escritor portugués del siglo XIX que nació, como João de Melo,
en las Islas Azores. Me compré en Aveiro los Sonetos completos de Quental y, tras
su lectura, me queda el poso de haber leído a un portentoso sonetista al que ya
conocía de la Biblioteca Pública de Ávila en donde había una antología de sus
sonetos. Su pensamiento, en ocasiones, está cercano al budismo, a una
integración con la materia del mundo. Oliveira Martins lo explica mucho mejor
que yo en el prólogo de estos sonetos. Sin embargo, no quiero contaros tan sólo
esto que se puede encontrar en cualquier enciclopedia, sino hablaros de su triste
final. Enfermo de una enfermedad que los más prestigiosos médicos de su época
no saben diagnosticar, Antero va cayendo en un estado de depresión muy agudo.
Un día, se embarca para Punta Delgada, su ciudad natal, y, cuando llega a ella,
deja pasar el verano y a principios de septiembre de 1891, el escritor se
compra un revólver, se va a un convento y delante de un cartel en el que pone
ESPERANZA, se pega un tiro. A mí, por
mucho que los manuales de Literatura Portuguesa lo recojan como “realista”, me
parece el final que cualquier poeta romántico podría desear.
lunes, 9 de septiembre de 2019
EINOJUHANI RAUTAVAARA
Conocí a
Rautavaara gracias a mi gran amigo abulense José María Herranz. Él me habló de
su Cantus articus y ahora, al cabo de
los años, quiero contaros algo de este gran compositor finlandés, sin duda el mejor
desde Jan Sibelius. Einojuhani Rautavaara nació en Helsinki en 1928 y murió
en la misma ciudad en 2016. Además de su ya mencionado Cantus articus, es menester mencionar su soberbia producción para coro, ya en obras
sacras, ya en obras profanas, su Concierto para piano nº 1 o sus sinfonías de las que destacamos la
Sinfonía nº 7, llamada El ángel de luz, y la tercera, con ese recuerdo que flota
en toda la obra a mi muy querido Anton Bruckner. Ahora que vamos hacia el otoño,
hacia la falta de luz, hacia el frío y que la plenitud del verano queda atrás,
una buena terapia para evitar depresiones otoñales es escuchar serenamente la
música de este finlandés, un hijo de esa tierra en la que las noches invernales
son tan largas que los mediterráneos no podríamos vivir. Bueno, con una
botellita de cerveza y con unas tortillas de camarones, se podría intentar.
sábado, 31 de agosto de 2019
EL REY Y LA CORISTA O DON MANUEL II EN BUÇACO
Siendo
todavía un adolescente, conoció don Manuel a la corista en París (¡dónde si
no!) en el camerino de la artista en Les Capucines. Esta relación se mantuvo
durante algunos años y le produjo a su madre, doña Amália, un desagrado muy
grande tal y como se refleja en este escrito:
“ vim a saber pelas más-línguas que Manuel ainda tem
uma paixoneta por essa divazinha do music-hall parisiense Gaby Deslys, de
origem marselhesa, cujo verdadeiro nome é Gabrielle Caire. Correm boatos
segundo os quais Manuel segue as pisadas do pai e os seus esforços políticos
são imediatamente anulados por isso.”
Como se ve, el chico, que
no era Borbón pero era Braganza tenía una gran afición a quitar a las mujeres
la primera parte de su real apellido ( perdonad por el chiste fácil) y se lio con
la francesita. En el año de 1910, al volver de las exequias del rey Eduardo
VII, en donde se sacaron esa famosa foto “de primos” en la que aparecen, entre
otros, además de Manuel II, nuestro Alfonso XIII, el Káiser o Nicolás II, pensó
Manuel en pasar unos días en su Buçaco del alma y pensó que nadie mejor que
Gaby para hacerle la estancia más agradable. Así pues, se pasaron juntos en tan
hermoso palacio desde el 12 de julio hasta el 23 de agosto, que, si no fueron las
nueve semanas y media de a película, fueron, al menos, seis semanas que tampoco
está nada mal. Pero es que ni siquiera la revolución que acabaría con la
monarquía lusa unos días después le sacaron de su estancia en tan hermoso
paraje y este amor tão apaixonado
fue usado por sus enemigos para echarle del trono y el propio rey dijo: “ Quem
não o devia saber soube-o! Os outros, que o deviam calar, esquenceram-se de ser
discretos”.
Volvió el rey a Buçaco el
27 de septiembre para celebrar el paso
de Wellington en la que los portugueses llaman Guerra Peninsular e inauguró el
Museo Militar que se puede visitar en la actualidad. Trece días después, la
monarquía portuguesa desaparecía para siempre y don Manuel se marchó para
Londres en donde se casó con Augusta Victoria Hohenzollern – Sigmaringen, hija
de su primo Leopoldo de Hohenzolern que estuvo a puntito de ser rey de Rumanía.
El matrimonio no tuvo hijos y eso provocó una rivalidad cuando murió Manuel que
intentaremos contar en otra entrada, pero ya en el mes próximo. Don Manuel II era
un gran aficionado a la literatura portuguesa y escribió una historia que
abarca desde la Edad Media hasta el Renacimiento y que, si hubiera tenido más vida, hubiera
ampliado hasta el siglo XVIII. El rey murió en Londres un 2 de julio de 1932, a
los cuarenta y tres años, a causa de un edema de glotis. Y ¿qué fue de la
corista? Pues la verdad es que no hemos podido encontrar nada sobre ella, pero,
no dudéis que seguiremos investigando.
lunes, 26 de agosto de 2019
EL PINARILLO, LA TORRE DE DON ALVEIRO Y EL POETA QUE ERA PASTOR
Os
quiero hablar hoy de la torre de don Alveiro que, según el manuscrito que tengo
a bien traducir en mi humilde obra Boecillo
con el corazón, estaba situado en la confluencia de los ríos Pisuerga y
Duero. Sin embargo, tal y como cuento también en el libro ya citado, mi buen
amigo Fernando de Meer Lecha – Marzo, señor feudal de la Vega de Porras, me
dijo que él consideraba que la torre de don Alveiro estaba situada en la casa
de vacaciones que tienen – pues todavía sigue siendo de ellos-, los Ingleses de Valladolid. Los lugareños se
habrán dado cuenta de que hablo de El Pinarillo, ese lugar que vigila la carretera
hacia Puente Duero, y que, desde hace
poco más de un año, lo habitan con sus
rezos las Madres Carmelitas Samaritanas del Sagrado Corazón. Los Ingleses
tienen su colegio de San Albano en Valladolid, en la calle don Sancho y siguen
cumpliendo la función para la que les creó Felipe II: formar sacerdotes
católicos ingleses. Lo que os quería contar es que hasta este convento se
llegaba, allá por los años cincuenta del
pasado siglo, un chico que había venido con sus padres desde Peñaflor de
Hornija para trabajar como pastores en la familia “Carabina”, una de las más
conocidas, nobles y numerosas de Laguna de Duero. Este chico, que se llamaba
Julio, se iba al Pinarillo para que los Ingleses le dieran libros que él
devoraba mientras las ovejas recorrían los rastrojos. Como ya soy mayor, tuve
la suerte de oírle recitar y, la verdad, lo hacía muy bien. Para ganarse la
vida, hizo unas oposiciones a RENFE y fue destinado a Sevilla en donde se casó
y en donde ha fallecido en fecha reciente. Mi abuelo Luis me hablaba mucho del
pastor - poeta y de cómo era bueno, humilde y sencillo. A mí siempre me recordó a
Miguel Hernández, también pastor - poeta y le tenía guardaba de él un recuerdo
muy especial. Vaya este recuerdo suyo al hablar de la Torre de don Alveiro, esa
que, según mi buen amigo Fernando de Meer Lecha-Marzo estaba situada en lo que
es el convento de El Pinarillo.
domingo, 25 de agosto de 2019
FRANCISCO DE ALDANA Y MI REY DON SEBASTIÁN
Cuenta
António Cândido Franco en su libro sobre el rey don Sebastián de Portugal, o
meu rei, que entre las tropas portuguesas iban también soldados de otras
naciones y de esas otras naciones, castellanos; y que al mando de esos
castellanos iba “mi capitán Aldana” uno de los poetas a los que más he leído y
querido. Pues bien, sigue contando el historiador portugués con su magnífica
prosa que, cuando la batalla estaba ya ganada para los portugueses, se escuchó
una voz que dijo: Ter! Ter! Volta! Volta!
y que, por esta voz, los portugueses se replegaron y se perdió la batalla. Tres
“culpables” señalan los historiadores: Miguel Leitão de Andrada, que iba en las
tropas y que, por tanto, fue testigo directo, señala al capitán Pero
Lopes; ni entro ni salgo en esta afirmación, pero la que no puedo sufrir es la
afirmación de Antero de Figueiredo que se atreve a decir que fue mi capitán
Aldana que dio esa malévola orden. ¡Por ahí sí que no
paso, señor de Figueiredo! Mi capitán fue hombre valiente y amigo do meu rei
así que dudo mucho que de él partiera la orden. El ya mencionado António Cândido
Franco sale en defensa de nuestra honra y dice que la orden partió del propio
rey de Portugal que había ido a Alcazarquivir a ser derrotado. Esta afirmación
da para mucho comentario, pero, al menos, exonera al ilustre poeta de tan alta
responsabilidad.
EL MESIANISMO POÉTICO DEL REY DON SEBASTIÁN
Seguimos
con el rey don Sebastián y, en esta entrada, quiero contaros como ya , en un
poema de 1554, el año en que nace el rey, pero , sin duda, escrito con
anterioridad al nacimiento del monarca, Inácio de Morais, en su poema Ad nacentem (sic) prolem Serenissimae
Ioannae, dice así:
Nascere, parve puer, solio
sessurus avito,
ductor Lysiadum: nascere, parve
puer.
Que vuelto al castellano, diría
así:
¡Nace, chiquitín, que te
sentarás en el trono de tus abuelos.
guía de los Lusitanos! ¡Nace,
chiquitín!
Este
sentido mesiánico del que va a ser el rey mesías portugués por excelencia, el
rey que se sigue aguardando para la proclamación del Quinto Imperio, es un
remedo de aquella archifamosa bucólica cuarta de Virgilio en la que se anuncia
el nacimiento de un parvus puer que
hasta no hace muchos años veían los filólogos un anuncio del nacimiento de
Cristo. Por cierto, que la serenísima Juana del título del poema latino no es
otra que doña Juana de Austria, hija del emperador Carlos, hermana, por tanto, de Felipe II que era tío del malogrado rey portugués. La historia,
en ocasiones, supera a las novelas.
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