domingo, 7 de enero de 2018

EL ASOMBRO DEL MUNDO



Hace unos días, el Evangelio nos traía una escena archiconocida: los pastores llegan y se admiran y además, al contar lo que les habían dicho de aquel niño, todos se admiran con ellos. Aquellos hombres sencillos no habían perdido la capacidad de asombro tal y como nos lo relata san Lucas:

καὶ πάντες οἱ ἀκούσαντες ἐθαύμασαν περὶ τῶν λαληθέντων ὑπὸ τῶν ποιμένων πρὸς αὐτούς·

 


Y todos los que escuchaban se admiraban de las cosas que les habían dicho los pastores.

 

         En nuestros días, si unos pastores llegan contando una historia semejante en la que faltaba los cámaras de los mass media, nadie lo hubiera creído y, desde luego, no nos hubiéramos asombrado porque ya estamos “curados de espanto”. Nos falta en esta sociedad posmoderna la capacidad de asombro que fue la que llevó a los filósofos presocráticos a buscar el principio del mundo y después ese sentido crítico que hace de la filosofía de los griegos ese texto del que alguien dijo que todo lo que vino después no son sino notas a pies de página.

         Lo dicho: a admirarnos del mundo.

 

MIS SALTOS EN GARMISCH- PARTENKIRCHEN


Siguiendo en la misma línea de la entrada anterior, os confieso que un servidor no sólo veía el concierto de Año Nuevo, sino que nunca se perdía la competición de saltos de Garmisch- Partenkirchen, la bella ciudad bávara en donde vivió Richard Strauss. Para un niño como era yo por entonces enamorado de la nieve, ver aquel trampolín gigante y aquellos saltadores que volaban más de cien metros era un espectáculo que estaba esperando todo el año sobre todo porque el único trampolín de saltos que conocía era el que estaba en la pista del Escaparate de Navacerrada en donde Ricardo Vicente-Arche se había proclamado campeón de España por los años cincuenta, tal y como me contaba el gran Pepín Folliot. El concurso de saltos se celebraba mientras comíamos y terminaba sobre las tres, un poco antes de que repitieran el especial de Nochevieja de TVE, por entonces – Deo gratias- la única cadena que había en España y en el que no faltaban los chistes de Pajares, Esteso y, más adelante, la empanadilla de Martes y Trece. O tempora, o mores!

 



viernes, 5 de enero de 2018

EL CONCIERTO DE AÑO NUEVO DE VIENA


No hay Año Nuevo sin el concierto desde el Musik Verein de Viena, diga lo que diga Inés Mogollón que, el año pasado, hacía remontar este concierto a los gerifaltes nazis de antaño. No hay Año Nuevo sin ese concierto de valses que remata con la marcha de Radetzky; no hay año nuevo sin la gente aplaudiendo al compás de la citada marcha, esa que busqué en la exigua sección de discos de los Almacenes Arias de la calle de la Montera, aquéllos que se quemaron un mal día de septiembre. No había Año Nuevo sin esa música mientras mi abuela Patro guisaba una sopa con las cabezas de los langostinos – ese obscuro objeto del deseo de los setenta- que habían quedado de la noche anterior. Ya sé, cara Inés, que los valses no son la mejor música del mundo, pero escuchar el Danubio Azul mientras me llegaban los efluvios de la comida es algo que no puedo olvidar. Por eso, cuando este año Ricardo Mutti daba comienzo al concierto, pensé que mi abuela estaría empezando a preparar la sopa en su Chamberí celeste y que mis abuelos paternos estaban entrando por la puerta con una caja de rosquillas de manteca de las que aún hace- magistralmente- Ana Luisa, la hija de Jani, en Laguna de Duero. También este año – lo siento Inés – he buscado mi vieja cassette comprada en los Almacenes Arias y me he puesto la Marcha de Radetzky sin importarme un comino lo que pensarían si me vieran los intelectuales que deberían pensar que alguien que no sabía “nada” de música como era el maestro Pérez de Arteaga era el encargado de retrasmitirlo sin sentir que su prestigio se menoscababa. El que sabe, sabe y no necesita postureos. Así que mis, queridos pijoprogres, he escuchado el Concierto de Año Nuevo desde el Musik Verein Y lo he disfrutado. No os voy a decir que lo siento.

 

sábado, 30 de diciembre de 2017

LAS TRES NARRACIONES DE LUIS CERNUDA




Si alguien, después de leer Ocnos, duda de la capacidad del poeta sevillano para la prosa, que no lea más literatura porque ha perdido el gusto. Ahora os presento las Tres narraciones en donde Cernuda recobra su capacidad para la prosa poética. El primero de los relatos es un relato bellísimo sobre el viento y el amor; el segundo, El indolente, trata de un inglés en Sansueña y el último, una verdadera novela corta, trata, como su nombre indica, de un sarao del siglo XIX con sus amoríos. Bellísimos relatos de este hombre herido por la poesía que fue, es y será Luis Cernuda.

EL OBRADOR DE LOS ÁNGELES




En una entrada de este blog, hablé de los polvorones Felipe II que obraba con esmero en su obrador vitoriano, Blancanieves Tejedor y que eran, para muchos, los mejores del mundo. Sin embargo, hete aquí que este año, cuando pensaba que la cosa estaba clara y que doña Blancanieves (¡toma castaña con el nombre!) era la reina del polvorón, aparecen los de El obrador de los ángeles y dicen que los suyos son los mejores polvorones del mundo. Al frente de la fábrica “de los ángeles” aparece como fundador Enrique Moreno que funda este obrador en 1950. Estepa contra Vitoria, Blancanieves contra Enrique, el norte contra el sur: ¿quién ganará en esta disputa, en este paso honroso del polvorón? Para las Navidades que viene os lo cuento.

MARIANO VILLANGÓMEZ LLOBET


Conocí la existencia de Marià Villangómez Llobet en ese libro maravilloso de Antonio Colinas que es Memorias del estanque, un lujo en la prosa de Antonio Colinas, el gran poeta leonés. En aquel libro, Ibiza aparecía como una isla idílica de poetas, pintores y músicos y por ella andaban el propio Colinas o Lina Tur Bonet, la magnífica violinista ibicenca. La verdad es que, tras leer las memorias, a uno le viene el deseo de irse a buscar esos amaneceres ibicencos y esos atardeceres en que los amigos de Colinas llenaban su casa para hablar de lo divino y lo humano. Ahora, al leer a este grandísimo poeta, he tenido la misma sensación: ¡qué tierra más hermosa me estoy perdiendo no conociendo las Pitiusas! La poesía de Villangómez es una poesía llena de paisaje de la isla y de paisaje del corazón y, en esta versión de Antonio Colinas, su traductor y valedor en castellano, brota la hermosura como brotaba de aquel estanque del poeta leonés. Villangómez Llobet forma parte de esos escritores de las Baleares como Roselló Porcell,  Lorenzo Villalonga o Baltasar Porcell. Me callaré que hizo la guerra por Franco,  que fue alférez provisional y que, por una ley de aquella época que facultaba a los alféreces provisi

onales a ejercer el magisterio, ejerció de profesor en Cornellá de Llobregat durante muchos años. Para algún pijoprogre, esto que acabo de decir será la razón injusta para enviar al poeta ibicenco al destierro, pero nadie le puede quitar a don Mariano el ser una gloria para las Baleares que  no todo van a ser honderos,  alemanes, sobrasada y ensaimadas.

Y para muestra de su producción, este soneto en catalán que no va a servir sólo para que la Anna Gabriel suelte sus paridas:

 

IX

Sense tu, amor, la glòria d'aquest dia.
Sense tu aquest sol tebi, clar i madur.
Sense tu l'oratjol que el mar envia
i la sentor que de passada duu.

Sense tu aquesta mica d'alegria
que m'escalfa per dins, foc insegur.
I fins la ment, que amb el teu nom s'omplia,
gairebé riolera sense tu.

I sense tu, que és curta la volada
del meu goig! La mesquina flamarada
manca d'ardor i s'apaga en un moment.

Perquè tu n'eres l'ànima, ara absent.
I entre el dia alià, una altra vegada,
vaig per fondals d'etern enyorament.

QUERENCIAS Y QUERERES DE LUIS LÓPEZ ÁLVAREZ


Siempre que se habla de Luis López Álvarez, nos acordamos de su poema Los Comuneros, aquél que fue musicado por el Nuevo Mester de Juglaría y que, en aquellos años de efusión de nacionalidades y autonomías, todos cantábamos con la esperanza de que Castilla aún encontrara un capitán. Sin embargo, quedarse en este poema como muestra de una grandísima producción poética de este poeta viajero es, a todas luces, injusto porque este poeta v que ha vivido en el Congo, en Venezuela y mil lugares más es una grandísimo poeta que no vamos a descubrir aquí porque sería absurdo. He tenido la suerte de leer Querencias y quereres una colección cuasi divina de sonetos de los que, por ejemplo, son Compañera, musicado por Amancio Parada o Tordesillas, musicado por el ya mencionado Nuevo Mester. Luis López Álvarez, berciano de nacimiento, de esa tierra que huele al carbón y a la nieve, a frutas y a vino, a montañas y a valles ubérrimos, es leonés como Antonio Colinas o como Leopoldo Panero. Qué vientos de poesía corren por aquellas tierras no lo sabemos, pero deseamos que sean muchos los años en que los vientos poéticos sigan recorriendo, desde León,  España y el mundo entero. Amén.