viernes, 6 de julio de 2018

A PIE ENJUTO



A veces ocurre que son los pequeños detalles los que nos revelan las grandes verdades y así nos puede servir de ejemplo este pasaje bíblico tan conocido que no es otro que aquél que recogió Cecile B. DeMille en Los diez mandamientos : los israelitas,  en Éxodo, 14, 29, pasan el mar Rojo y las aguas se abren a su paso ante la sorpresa de sus perseguidores egipcios.  El texto de la vulgata dice:

Filii autem Israel perrexerunt per médium sicci maris et aque eis erant quasi pro muro a dextris et a sinistris.

Los hijos de Israel avanzaron por el medio de un mar seco y las aguas eran para ellos como un muro por la derecha y por la izquierda.

Esta es la traducción literal del pasaje. Veamos cómo han ido cambiando las traducciones:

         En Reina Valera, encontramos lo que sigue: Y los hijos de Israel fueron por el medio del mar, en seco, teniendo las aguas por muro a su derecha y a su izquierda.

         En la Biblia Española, de 1975, se lee:

         Pero los israelitas pasaron a pie enjuto por el mar mientras las aguas les hacían de muralla a derecha y a izquierda.

         Y es aquí en donde quiero parar mientes porque resulta que, en la versión actual, hemos regresado a  “cruzaron el mar sobre tierra seca” y mi hipótesis es que ya los fieles no entendían qué era eso de pie enjuto.

         El diccionario de la RAE lo deja muy claro:

  1. adj. Delgado, seco o d pocas carnes.
  2. adj. Seco o carente de humedad. Tierras enjutas.
     

Además, por si fuera poco, recoge el verbo enjutar como una variedad de enjugar, es decir, quitar la humedad. Tanto enjuto como enjutar vienen del participio de perfecto pasivo del verbo latino exsugere que tiene el significado de chupar. Así de su participio exsuctus, tenemos el adjetivo castellano enjuto.

 

Es una pena que, por esa falta de vocabulario alarmante que va afectando a nuestra sociedad, se haya sustituido el “pie enjuto” por la “tierra seca”, pero, como dicen ahora, “esto es lo que hay”. Por los frutos de la LOGSE, los conoceréis.

lunes, 2 de julio de 2018

LA EDUCACIÓN SEXUAL DE LA MANADA


        

 Llevamos varios meses con el tema de la manada (siempre en minúsculas porque otra cosa no se merecen) y he oído las voces de las mujeres pidiendo, con toda la razón del mundo, la condena para esos bestias; he oído a juristas y a abogados; a padres y a madres, pero no he oído algo que me parece fundamental: la falta de una educación sexual seria y responsable en los colegios e Institutos. La manada no nace, la manada se hace, se forma en los vídeos (miles de vídeos infames) que circulan por las pútridas redes en las que el sexo lleva una carga despiadada de violencia y así los adolescentes - y los que no lo son tanto-,  llegan al sexo sin otra educación que la que han recibido en ese albañal infecto en el que hozan. Por desgracia, tanto a las chicas como a los chicos( ya en edad adolescente) su idea del sexo es tan burda y poco respetuosa, tan poco delicada, con tan poca ternura que me recuerda a aquel chiste un tanto bestia, pero que cada vez, por desgracia, es más actual: un hombre llega a su casa tras el trabajo, su mujer le pide un beso y el hombre, irritado y casi ofendido, le dice que los besos son de señoritas y que lo suyo es follar. Sin una educación sexual - que ya no se imparte porque se da por hecha y no es cierto-, es muy difícil que los adolescentes dejen de ver el sexo como un juego más: tengo una colita y yo una rajita y con la colita y la rajita jugamos a pasar un ratito. Me acuerdo mucho de Juan Cardona cuando, en una de esas charlas que teníamos en su casa, me decía: la represión sexual hizo mucho daño, pero la liberación sexual le está haciendo todavía más daño a la humanidad.
         Pero una educación sexual seria lleva tiempo, dinero y profesionales bien preparados, no monitores que repartan preservativos como  caramelos y que les hablan a los chavales del punto G. Estamos en un mundo en que la ternura es la gran desconocida y los chicos, rebosantes de testosterona, se llevan de calle a unas chicas que, no comprendo por qué, les bailan el agua y entran al cipote (no me he confundido) con total desparpajo. Hoy cualquier adolescente de Instituto es un macarra, un lenón, un chulo de putas que maneja a varias pibas sin que éstas, vestidas,  en ocasiones de una manera que avergonzaría a la más experimentada puta de las madrileñas calles de la Ballesta, Montera o Caballero de Gracia,  le pongan en su sitio con una implacable patada en los mismísimos cojones y sin que un padre responsable le diga a su hija aquellos versos que decía Pepe Pinto y que con tanta gracia recitaba mi abuelo Julio:
María Manuela, ¿me escuchas? 
Yo de vestidos no entiendo, 
pero... ¿te gusta de veras 
ese que te estás poniendo? 
Tan fino, tan transparente, 
tan escaso y tan ceñido, 
que a lo mejor por la calle 
te vas a morir de frío. 
         Repito: la manada la estamos creando entre todos yendo de modernos, de liberados, de repartidores de condones en las clases y olvidando la ternura, el afecto, la sensibilidad. Es normal que una niña deje de ser virgen a los doce años y que un chaval de catorce haya follado más que un lenón de Plauto. Ahora que se acerca san Fermín, esa fiesta fantástica a la que antes iban a correr y ahora  van a correrse, pondremos el grito en el cielo si, Dios no lo quiera, nos abren los noticieros con la triste noticia de que otro grupo de bestias ha saltado sobre la libertad de una mujer. Pondremos el grito en el cielo porque somos unos hipócritas; porque defendemos la inmoralidad y porque hacemos del sexo un juego para que nuestros niños se desfoguen. Si la represión hizo generaciones de gentes reprimidas, la liberación del sexi loco está creando monstruos que no ven más allá de su glande ni más allá de su vulva. Aquí todos somos  la manada.

viernes, 29 de junio de 2018

RAMÓN ANDRÉS O LA GRANDEZA DEL SILENCIO




Hay que tener mucho valor para, en estos tiempos ruidosos, de bruit de mouches que decía Monsieur Pascal, escribir sobre el silencio y, especialmente es un acto heroico, en el segundo país más ruidoso del mundo en donde las terrazas dejan a los vecinos que con ojeras porque la fiestuki es sagrada y, si surge un concejal que cumpla con su obligación y hace cumplir las normas, es rápidamente tildado por la pijo- progresía que habita en sus dachas silenciosas de fascista sin remedio. Ya he dicho que,  en otras entradas de blog, en una película de Buñuel, el genio de Calanda se imaginaba el infierno como una discoteca en la que el ruido era ensordecedor. No me extraña porque mi idea de un infierno en la tierra tiene, desde hace muchos años, la imagen de una macro fiesta. Cuento todo esto porque Ramón Andrés, escritor que escribe mucho y bien sobre la música,  ha escrito un libro maravilloso sobre los escritos místicos que tratan sobre el silencio y en sus páginas nos presenta a san Pedro de Alcántara, a fray Bernardino de  Laredo, a Juan de los Ángeles, a Santa Teresa, a mi san Juan de la Cruz y a otros muchos como el inefable Miguel de Molinos. Curioso es que a muchos de estos escritores la Inquisición quiso echar el guante por iluminados o porque practicaban la oración en silencio. Afortunadamente, la Iglesia que es una institución sagrada, pero cuyos componentes son humanos, con el aliento del Espíritu Santo, va cambiando sus maneras de pensar.

         Sin embargo, si a alguno os puede sorprender  que alguien que ha escrito sobre Bach o sobre Monteverdi, escriba sobre el silencio, os diré aquellas sabias palabras que decía don Antonio Fernández-Cid: La música está compuestas de silencios y, por tanto, el que ama la música ama el silencio.

         Fantástico libro sobre el silencio en un  mundo de móviles sonando en los conciertos, en misa, en el cine y, sobre todo, en un mundo de palabras banales. Os lo recomiendo leer en el más absoluto silencio que es como hay que leer. (A ver si para otro día escribo sobre esa infrarraza que lee oyendo música).

         Este señor navarro se atreve a decir estas luminosas palabras cuando un periodista le pregunta sobre el arrinconamiento de las humanidades:

“En ello veo el avance del enemigo, del que necesita propagar y velar por la ignorancia para afianzar el poder, cosa que hacen los unos y los otros. El Estado, y ahora la Economía, o, digámoslo directamente, necesita de súbditos que consuman y obedezcan, que no piensen, que vayan con su propia muerte en las manos, que la alimenten, y, llegado el momento, cuando ya no sean necesarios, se la administren. Hoy, para el Sistema, un individuo es ante todo rentabilidad; no es ya un ciudadano sino un cliente”.

BALDO RAMOS, O POETA DE CELANOVA



Hay veces que compras un libro del que has leído u oído un poema (esto último ya muy raro) y lleno de ilusión llegas a casa, te pones a leerlo y el libro en cuestión te defrauda. Eso me ha ocurrido con Cartas dende o esquenzo, el poemario último de Baldo Ramos, poeta gallego  de Celanova, la tierra de ese gran vate que fue Celso Emilio Ferreiro. La lectura del libro, al que había llegado con grandes expectativas, me ha defraudado profundamente. Tanto es así que lo voy a guardar y, pasado un tiempo prudencial, lo voy a releer con calma. Es posible que vea entonces lo que me ha resultado imposible- por mucho empeño que he puesto-, ver ahora. Sea como sea, ya os contaré el resultado de esta segunda lectura. Mientras os dejo con un poema de su libro Cartografía do exilio:

 

o tempo é unha metáfora da escrita.

 

descifrala é percorrer o labirinto da morte.

 

semella inútil desoír

os pasos que nos fixeron desandar

un camiño sen respostas.

 

a palabra é o formol que se destila

no alambique da nudez.

 

 

 

ANTÓN GARCÍA, POETA EN ASTURIANO



¡Qué gran alegría haber conocido a este poeta en asturiano mientras preparaba unas clases! Nada sabía de él y la lectura de sus poemas en La mirada aliella ha sido, sin lugar a dudas, una de las mejores lecturas de la primavera. Grandísimo poeta que demuestra lo que es ya un tópico: que nada importa la lengua para la creación literaria. Nacido en Tuña, en el Concellu de Tineo, como mi amigo de juventud, Gonzalo Cosme Santiago, sus poesías tienen esa emoción de la buena lírica que se echa de menos en estos tiempos. Pero no debo seguir porque, como dicen en las películas, todo lo que dijera se podía usar en mi contra y porque lo bueno no necesita demostración: se muestra por sí mismo a los lectores sensibles y que no han caído en lectura de las poesía para analfabetos funcionales que “funciona” en estos últimos años.

CUTARIELLU
 
Como l’aire na tarde d’aquel tesu
apacible ya amable pa min yeres,
amiga, cuando m’ufríes nes manes
la lluz, ya les tues palabres sonaben
secretes na solera de la nueche.
Llonxe, esparcides pel valle, unes cases
maduraben al sol tebio del brano.
Xuntos sentiemos l’inquietu enredar
de los nenos, el ruxir de la yerba
onde una culuebra que s’esguilaba
texía ente nós l’amor d’estos versos.
Les seques palabres entretuviémonos
llabrándoles con voz ronca ya allegre.
Naquel agosto amburaba la tierra
un ardiente, silenciosu deseyu.
 

jueves, 21 de junio de 2018

SAN LUIS GONZAGA, MI SANTO PARTICULAR





Cuando yo era pequeño, me hacía gracia que el santo de mi nombre, San Luis Gonzaga, tuviera un apellido parecido al mío. ¿Acaso éramos familia el santo jesuita y un servidor? Nada más lejos de la realidad pues el santo italiano era hijo del marqués de Castiglione, don Ferrante Gonzaga, y de doña Marta Tana Santena, dama de honor en la corte de Felipe II. El padre quería que el niño fuera militar y entre soldados lo dejó para que se curtiera, pero lo que consiguió fue que su hijo acabara hablando con el lenguaje de los militares que no es precisamente la lengua de la mística. Su tutor reprendió al muchacho pues entre sus palabras estaban también blasfemias. Luis se arrepintió, comprendió que aquello era una ofensa a Dios y jamás volvió a repetirlo. Es más, su confesor, San Roberto Belarmino, y otros tres confesores más, declararon que jamás le habían confesado de un pecado mortal. Es por esto por lo que San Luis Gonzaga se le tiene como modelo de la santa pureza.  Luis se dedicó a una intensa vida de oración y estando en Montserrat fue cuando sintió su vocación.  El día de la Asunción de 1583, estando en la iglesia de los jesuitas en Madrid, oyó una voz que le decía: “Luis, ingresa en la Compañía de Jesús”.
         Cuando en 1591, una epidemia de fiebre atacó Roma, Luis iba de puerta en puerta mendigando para los enfermos. Un día recogió a un enfermo de peste y lo llevó sobre sus hombros y, quizás por esta noble acción, contrajo él mismo la enfermedad.  Ya en los momentos finales, enfermo de  peste, le decía a su madre: “Alegraos, Dios me llama después de tan breve lucha”. En la noche del 20 al 21 de junio de 1591, Luis moría con los ojos fijos  en un pequeño crucifijo.  Es el patrón de la juventud cristiana que tantas cosas tiene que decir en este mundo.
         Sin duda, este santo “mío” es todo un modelo a imitar.

MANUEL MARÍA BARBOSA DU BOCAGE, POETA PORTUGUÉS



Manuel María Barbosa du Bocage fue un poeta portugués del siglo XVIII que Militó en lo que los teóricos de la literatura portuguesa llaman arcadismo. Hijo de un portugués y de una hija de un almirante francés (de ahí el apellido Bocage) nació en Setúbal en 1765.  El muchacho recibió una esmerada educación en griego y en latín y muy pronto comenzó a escribir poemas. A los catorce años, dejó el colegio y se dedicó a intentar labrarse una carrera militar sin mucha fortuna. La verdad es que Bocage fue un bohemio avant la lettre, que terminó preso en la cárcel lisboeta de Limoeiro. Su vida, tras la detención y cárcel, cambia y se dedica con ímpetu a la traducción y la escritura. Eso sí, es poeta pobre (¿hay algún poeta rico?) y, como tal, muere en su casa alquilada del Bairro Alto de Lisboa en el año de 1705. Carlos do Carmo canta este poema suyo y lo hace, como suele ser habitual en el  cantante lisboeta de manera maravillosa. Bocage fue un gran poeta, de métrica impoluta y maneras francesas. Este poema, À memoria da Anarda, da buena fe de ello.


Já de novo a meus olhos aparecem
A graça, o riso, as flores da alegria
Já na minha teimosa fantasia
Cuidados que velavam, adormecem

Nascemos para amar! a humanidade
Vai tarde ou cedo, aos laços da ternura
Tu és doce atractivo; ó formusura
Que encanta, que seduz, que presuade

Ofensa que se eleva a grau supremo
Paixão requer paixão, fervor extremo
Com extremo fervor se recompensa

S’ um celeste poder, tirano e duro
Ás vezes, extorquisse as liberdades
Que prestava, ó razão, teu lume puro?

Não forçam corações, as divindades
Fado amigo não há, nem fado escuro
Fados, são as paixões, são as vontades.