martes, 30 de octubre de 2018

VIAJANDO CON CANETTI






No sabía cómo decíroslo, pero resulta que me ido de viaje a Marrakesh con Elías Canetti y él, con ese gran oído que tiene y con esa exquisita sensibilidad me ha ido llevando por las callejas de la ciudad y con él he visitado a una familia judía, he visto adivinos, curanderos y camellos a la puesta del sol muriendo junto a las murallas. Sólo se puede viajar si se tiene esta sensibilidad; otros tipos de viaje, ahora que se viaja en masa o en rebaño,  no sirven para nada porque lo de que “viajando se aprende” es una vil mentira pues, como decía, Jardiel Poncela, “si viajando se aprendiera, los revisores de la RENFE serían catedráticos”.  Además, Canetti me iba narrando esos caracteres que conforman uno de sus mejores libros, El Testigo Oidor, una maravilla que me recuerda a mi muy querido, citado y admirado don Álvaro Cunqueiro. No creo en los viajes como fuente de aprendizaje, pero este viaje que he hecho con don Elías qué queréis que os diga… Entre poetas nos entendemos.

sábado, 27 de octubre de 2018

LA MONJA BILOCADA DE FRANCO


Ahora que Franco, a los cuarenta años de su muerte, vuelve a estar en los telediarios, he pensado que era el kairós (o sea, el momento oportuno) tras tratar de Mersida, su bruja particular;  de Corinto Haza, su adivino,  y del complejo de Edipo del dictador, de tratar de Ramona Llimargas Soler que nació en Vich un 24 de marzo de 1892.  De su biógrafo oficial, el  Padre Pedro Fernández Rodríguez, escojo algunos pasajes de su vida:

“La gente la trataba de tonta, pues desconocían su intensa vida interior. Eran frecuentes sus éxtasis después de comulgar y se comentaba que se dormía con los ojos abiertos. Para evitar habladurías, su confesor le ordenó que se fuera a casa a hacer la acción de gracias. Ramona salía atormentada los días festivos de Misa, al comprobar la cantidad de personas que comulgaban en pecado mortal, ya que el Señor le había otorgado el Don de penetrar las conciencias.”

         Sigue el padre Fernández:

“La noche del  21 de julio de 1936, los milicianos rojos incendiaron la Catedral de Vich y los Conventos de la Merced y de los Remedios, después de saquearlos. En Agosto, es detenida por haber escondido en su casa al Obispo de Vich. Cuatro milicianos la amenazan con la muerte si no les dice dónde está el obispo en ese momento. Incluso la ofrecieron hasta dinero para que hablara. Su respuesta fue firme, con la fortaleza de una mártir: -“No vendo mi alma por cuatro dineros y no sé dónde está, pero si lo supiera tampoco os lo diría…La llevaron, de noche, al despoblado para torturarla y asesinarla, pero el jefe de las brigadas antifascistas, verdaderos asesinos de inocentes, Francisco Freixenet, reconoció que Ramona había curado hacía tiempo a su hijo de asfixia y no permitió que los milicianos la hicieran nada. Los últimos meses de guerra los pasó refugiada en la Masía de El Pujol de Calldetenas, en la plana de Vich, propiedad de los padres de Mercedes Alsina, que sería luego secretaria de la madre Ramona en la obra de Jesús Paciente. Ramona cuidó a los cinco hijos de la familia, enfermos de tifus, y curaron milagrosamente gracias a sus oraciones y desvelos.”

         Sin embargo, todavía no hemos llegado a lo más llamativo: los encuentros con Franco. Así nos lo cuenta de nuevo su biógrafo:

“Igualmente tuvo frecuentes intervenciones directas con Francisco Franco. La primera vez que se apareció al Caudillo, éste muy sorprendido, se santiguó al verla y le pidió que rezara un Avemaría. Ramona le respondió: “Tres rezaré, si así lo quiere…” Una vez asegurado que la aparición venía de parte de Dios, la escuchó  con sencillez y con los brazos cruzados. Ramona le hablaba en catalán, por lo que Franco le pidió que, por favor, le hablase en castellano para mejor comprenderla, y ella respondió que no podía pues lo ignoraba. Hablándose despacio ambos se entendían a la perfección.”

         El “igualmente” viene porque sor Ramona se aparecía también a los jefes republicanos, pero éstos, no la hacían caso. Pero sigamos con estas curiosas apariciones al Caudillo:

         “Una vez tardó cuarenta días en visitar a Franco, y el Caudillo estaba nervioso y preocupado. Cuando volvió Ramona a verle, le preguntó si no había venido por no estar él en Gracia de Dios. La vida cristiana de Franco es un hecho constatado. Le gustaba leer la Sagrada Escritura, rezaba cada día el Rosario en familia y asistía diariamente a Misa. Comulgaba frecuentemente y confesaba siempre antes. El Padre Leandro Gallego, conversando con la esposa de Franco, le dijo: “No comprendo una piedad tan profunda en un hombre y menos en un militar, si no es que hubo algo muy maravilloso y sobrenatural en aquellos años de guerra.” A lo que Carmen Polo le contestó: “Sí, Padre, fueron tantas que ya casi sobra la fe.”

         La extrañeza del padre Leandro Gallego también la han tenido varios historiadores y todos coinciden en que algo le debió de pasar a Franco durante la Guerra porque, en África y en Zaragoza, se le desconocía esa intensísima vida de piedad. Recordemos que, durante su estancia en Zaragoza como director de la Academia, introdujo el uso del preservativo entre los cadetes. ¿Fueron estos encuentros con sor Ramona lo que le produjeron el cambio y despertaron en él ese deseo de vida de piedad? No lo podemos saber, pero sí que podemos seguir leyendo al biógrafo de la monja:

         “Ramona aconsejaba al Caudillo. Lo animaba a que rezase el Rosario asiduamente y a que fuera al frente de batalla sin miedo, pues no le pasaría nada.”

            “Los consejos de inteligencia sobrenatural de Ramona, “La Catalana”, fueron determinantes en multitud de ocasiones, por ejemplo, para el cambio de estrategia al final de la batalla del Ebro. En la inauguración del monumento a dicha efeméride, dijo Franco: “No necesito argumentos para creer en Dios, porque he visto su protección muchas veces durante la Cruzada”.

         Llama la atención cómo en la historia de España ha sido frecuente la aparición de monjas que aconsejaban a los gobernantes y así podemos recordar a sor Patrocinio, la monja de las llagas. Sor Ramona tenía el don de la bilocación, regalo que Dios hace a sus elegidos, y eso le permitía estar en el convento de Barcelona y, al mismo tiempo, hablar con Franco.

         Su muerte tuvo lugar en un auténtico olor a santidad tal y como nos cuenta de nuevo el padre Fernández Rodríguez:

“La Madre Ramona pidió al Señor que la traspasase un cáncer que padecía una madre de familia a la que cuidaba. Aceptó el Señor y Ramona no quiso nunca ni calmantes ni anestesia. Murió el 8 de octubre de 1942, sin haber visto aprobada su Obra por la Iglesia como Instituto Religioso. Su fama de santidad se extendió enseguida.”

         Se me ocurre, con todo el respeto por sor Ramona, que podría hacerle alguna visita a Carles Puigdemont para ver si le logra poner en razón a tamaño irredento y dejarse de tantas payasadas; de paso, también se podía aparecer en el Parlamento catalán y en el Ayuntamiento de Barcelona para ver si, con el susto de ver aparecerse a una monja, se les quitaba esa obsesión por el procés que, aparte de ser totalmente anticonstitucional, es muy cargante.  Lo creo difícil, pero no hay que perder la esperanza. Desde luego, os aseguro que, si lo consiguiera, era para canonizarla el domingo que viene. ¿O no?

 

 

 



miércoles, 24 de octubre de 2018

BODAS REALES DE GALDÓS



Sigo con mi lectura apasionada de Galdós y sus Episodios Nacionales. En este mes, además de Gerona – de la que  ya os he hablado-, le toca el turno a Bodas reales, un episodio que, si todos los que llevo leídos hasta este momento me han gustado, éste me ha llevado hasta el paraíso literario. La familia Carrasco, unos manchegos que han venido hasta la capital del reino de las Españas ( ahora,  nación de naciones) para intentar medrar y poder casar a las hijas, están magistralmente descritos por el escritor canario y, entre medias, todos los líos de pretendientes para la reina niña, la que pasaba de jugar con sus muñecas a firmar la disolución de las Cortes. Los Episodios Nacionales deberían ser lectura obligada en los colegios e institutos de España, pero ¡qué estoy diciendo, mein Gott”! ¡ Si aquí ya no se lee ni la portada del Pronto!

CORRUPCIÓN EN ATENAS O A NADIE LE AMARGA UN DULCE




Este caso de corrupción no es actual, sino del siglo V a. de C. Os lo cuento. Resulta que, tras un pacto de cinco años, los espartanos se dirigieron hacia el Ática con la ideas, como era habitual en ellos,  de conquistar Atenas. Al mando del ejército espartano iba Plistoanacte, uno de los diarcas que gobernaban la capital de Laconia. En Atenas estaba Pericles que era un experto en negociaciones, pero que en este caso, compró la retirada del espartano. Y es que a los espartanos les gustaba el caldo negro y llevaban una vida que más se parecía a un cuartel que a una ciudad, pero, a la hora de poner el cazo, se ve que en todas las épocas han cocido habas. En fin, para no cansaros, Plistoanacte cogió el dinero y se retiró  a Esparta con sus tropas en donde los éforos, los magistrados que controlaban la diarquía o sistema de dos reyes, lo expulsaron de la ciudad y lo enviaron a la Arcadia en donde pasó el resto de su vida entre pastores y ninfas. No sabemos – eso no lo cuenta Tucídides-, si se llevó la pasta o la tuvo que entregar a los éforos. Sea como fuere, el aguerrido espartano disfrutó de su exilio en esa región en donde todo era pastoril y bucólico. No regresó a Esparta, pero que le quiten lo bailado.

martes, 23 de octubre de 2018

EL COMPLEJO DE EDIPO DE FRANCO



Algunos psicólogos han hablado en alguna ocasión de que Franco tenía complejo de Edipo. Este tema de que los dictadores tienen complejos es tema manoseado y baste recordar lo que cuenta Canetti sobre lo que le contó el pintor Kokoskcha y el  tan cacareado sentimiento de frustración de Hitler por no haber podido entrar en la Academia de Bellas Artes de Viena. El complejo de Franco parece asentar sus raíces en su odio al padre y en el amor desmedido por su madre, pero es que tenía sus razones Paquito pues el padre, la noche en que él nació, se encontraba en una casa de lenocinio. Por si fuera poco, Franco tenía una voz atiplada provocada por una sinusitis crónica y eso al padre le ponía frenético hasta el punto de que llamaba a su hijo marica y  Paquita (recordemos que,  años más tarde, Queipo de Llano le llamaría Paca la culona). Pero es que además don Nicolás pegaba a la madre y, por si fuera poco, el personaje tenía una amante en Madrid en donde se quedó cuando Franco ingresó en la Academia de Toledo. El padre lo había acompañado porque era el primer viaje del muchacho fuera de su Galicia natal, pero el padre ya no volvió a Ferrol: se quedó en Madrid con su amante y ya no se le volvió a ver polo seu lar.

         El amor de Franquito por su madre era tan grande que, según cuentan, le decía a su madre, a la que veía sola y abandonada, que se casara con él.

         Con todos estos datos ya tenemos el complejo de Edipo en bandeja, pero ¿cambia algo la historia que conocemos? Creo, con harto dolor, que no, que la historia seguirá siendo la misma con o sin esta historia de complejos en los dictadores. La única pena es que no hubiera, por aquellos años, orientadores y pedagogos en los colegios porque se los habrían detectado a tiempo, les habrían aplicado un plan de corrección de conducta basado en Skinner y, o bien se habrían curado de sus taras y el mundo habría sido un poquito más feliz y menos sangriento, o bien habrían sido más sangrientos y asesinos. Tal y como está el paño en los Departamentos de Orientación (salvo en el de Olmedo en el que hace una gran labor mi amigo Eduardo) no sé yo, no sé yo…

miércoles, 17 de octubre de 2018

GERONA DE GALDÓS O CÓMO SER CATALÁN Y ESPAÑOL Y MORIR DEFENDIENDO A TU PATRIA


Todos los años, cuando llega el otoño, don Benito Pérez Galdós me está esperando con alguno de sus Episodios Nacionales, esa manera maravillosa de contar la historia de España mediante esos personajes que, ya en la acción principal, ya en las acciones secundarias, se han convertido en miembros de mi familia. El de este mes de octubre tiene como protagonista a Gabriel de Araceli que recibe el relato de Andrés Marijuán, un maño de La Almunia de doña Godina, que estuvo en el sitio de Gerona. En aquella Gerona sitiada, nos encontramos con personajes entrañables como el doctor Pablo Nomdedeu, patriota español que deja su vida curando a los heridos en las calles. Y claro no podía faltar don Mariano Álvarez de Castro, el heroico defensor de la ciudad, el hombre que no dejaba que ni un solo gerundense se pasara a los franceses porque lo fusilaba. Cuando se lee este episodio galdosiano, hay algo que hace unos años no hubiera sorprendido: que los gerundenses lucharon contra los franceses por librar a España, repito a España, del yugo de els porchs, como los llamaban en catalán. Si ahora nos sorprende es porque nos han engañado; porque parece que no se puede ser catalán y español cuando han sido tantos los catalanes que han servido a España y, lo más importante, han creído en ella. Aquellas pobres gentes de Gerona cuyos cadáveres ocupaban la escalinata de la catedral de cien escalones, tenían clara conciencia de que habían muerto defendiendo a su rey Fernando VII (la verdad, no lo merecía, pero eso es otra historia) y luchando por España. Al doctor Nomdedeu no se le caen los anillos por nombrar a España, por sufrir por España, por amar a España.  Luego vino lo que vino y aparece Pujol que le advierte a Tarradellas de que no hable de España, pero no le advierte que su sucesor era un canalla de tomo y lomo que se llevaba para Suiza todo lo que pillaba; vinieron las esteladas que portan jóvenes y no tan jóvenes para los que la creación de una república catalana es cuestión primordial. ¿Qué ha ocurrido en Cataluña en estos ciento cincuenta años? ¿No seremos todos algo culpables aunque unos lo sean en grado sumo ( léase aquí los Piugdemones,  Torra y diversa fauna y otros lo sean por omisión. Creo que un examen de conciencia no vendría mal a todos en cuestión tan importante, pero lo dudo pues, para algunos, todo se reduce a un Madrid – Barça llevado hasta sus últimos extremos. ¡Qué pena de España y qué pena de Cataluña!



FELIPE" EL HERMOSO", TUDELA Y EL MESÓN DE MANCEBÍA


Si miramos con detenimiento el escudo de Tudela de Duero, veremos que tiene una corona apuntada, pero no redondeada lo que significa que es la corona real y no la condal. Es decir, que Tudela ha sido, durante periodos más o menos largos, una villa de realengo, o sea, una villa que dependía directamente del rey. Juan II pasaba temporadas en Tudela y don Felipe el Hermoso también pasaba sus raticos en Tudela, más en concreto en un mesón de mala nota a donde acudía para encontrarse con unas mancebas hasta que la reina Juana, mi reina, se fue para allá y le puso las peras al cuarto al “hermoso del marido”. Pero las cosas son como son y,  como dice el psalmo,  la senda del pecador acaba mal, y don Felipe, al poco tiempo, moría en Burgos. Cronistas hay que cuentan que, viajando con la corte de Segovia a Burgos, Juana se paró de nuevo en Tudela ( sería para darle en los morros con el desliz de las pilinguis) y,  estando en tan hermoso lugar, hete aquí que pasó un cometa que los augures tomaron por mal presagio. ¡Y tan malo! Al poco murió don Felipe en Burgos y la peste tomaba España. ¿Sería ese cometa presagio también de la triste historia de nuestra España sin ventura? No me extrañaría nada.