martes, 28 de marzo de 2023

LA LEONA DE CASTILLA

 


Hay una mujer en la historia que siempre me ha llamado la atención y que nació en la Alhambra granadina en donde su padre, don Íñigo López de Mendoza era alcalde perpetuo, cargo concedido por los Reyes Católicos. Don Íñigo era además I marqués de Mondéjar y II conde de Tendilla. Esta mujer, que adoptó el apellido de su madre, Francisca Pacheco, hija de don Juan Pacheco, I marqués de Villena, se casó con el toledano Juan de Padilla, de menos prosapia que ella pues tan sólo era hidalgo,  pero que la hizo famosa pues, como ya habréis adivinado seguro, no hablo de otra mujer, sino de doña María Pacheco o doña María de Padilla, la Leona de Castilla, en la obra de Francisco Villaespesa, conocida por tal nombre por su defensa numantina de Toledo tras morir su esposo en Villalar de los Comuneros. Amparo Rivelles le dio vida en el cine en una de esas películas de los años cincuenta, tan denostadas por la progresía porque sus protagonistas “miraban al infinito cuando hablaban”, pero tan hermosas. Ésta de la que os hablo llevaba el mismo título que la obra de Villaespesa y la  dirigió Juan de Orduña, el mismo director que filmó la película sobre mi reina Juana, Locura de amor,  en la que aparecía, en el papel de Juana, la actriz vallisoletana Aurora Bautista. Doña María tuvo por maestro a Diego de Sigeo en esa corte pequeñita del Gran Tendilla en donde no se hacían distingos entre hermanos y hermanas y a todos se les daba una gran educación. Recordemos que hermano suyo fue don Diego Hurtado de Mendoza, embajador y poeta. Don Diego de Sigeo fue el padre de la docta puella toletana Luisa Sigea de la que os hablaré más en detalle en otra entrada porque es una mujer cultísima que marchó para Portugal con su padre cuando éste, a su vez, partió al exilio con María de Padilla. Doña Luisa, según su ya mencionado padre, don Diego Sigeo, sabía a la perfección el latín y se carteó con el papa con tanto acierto  que el Santo Padre se asombró del conocimiento que de la lengua del Lacio tenía esta puella de Tarancón que, por aquellos años, era diócesis y reino de Toledo, no como ahora que pertenece a la provincia de Cuenca. Y no sólo era docta en latín, sino que también lo era en griego, matemáticas, letras e historia. No quiero perder el hilo, pero ya os contaré del maravilloso poema que escribió esta mujer sobre Sintra cuando allí vivió con la corte portuguesa. Mas volvamos a doña María que se vio forzada a huir a Portugal tras la caída de Toledo en manos realistas y a vivir casi de la caridad en Braga y en Oporto. Y fue en esta ciudad portuguesa en donde murió muy joven aún – no llegaba  a los cuarenta años- , y en donde la enterraron en la catedral. Servidor, siempre que va a Oporto, le pregunta al guía de turno que dónde está enterrada María de Padilla y los guías, haciendo gala de más paciencia que el santo Job,  me han dicho, tras muchas visitas a la Catedral “tripeira” casi de todo (siempre bueno que nuestros hermanos portugueses están siempre muy en razón y no se “aleonan” con tanta facilidad como nos “aleonamos” aquende de la raya) : desde que eso es una invención de los historiadores españoles a que, en unas nuevas obras se han hallado tumbas nuevas y que es posible que doña María esté en una de ellas. Sea como sea, la verdad es que la pregunta es por fastidiar y es algo que me provoca una gran excitación el preguntar por la tumba de doña María. Será que me estoy haciendo mayor.

sábado, 18 de marzo de 2023

DON PAYO GÓMEZ CHARIÑO

 


Se alguén ten a grande sorte de chegarse a Pontevedra, agora que os camelios están en fror, pode visitar o mosteiro de San Francisco e ver a tumba de don Payo Gómez Chariño que foi almirante da frota que conquistou Sevilla ao mando de don Fernando III el Santo e que foi nomeado almirante polo mesmo rei. Ademais de guerreiro, don Payo foi político e, cando, a morte de Sancho IV,  don Juan de la Cerda pretendeu a coroa dos reinos de Sevilla, Galicia e León, mentras doña María de Molina quedaba como rexente na Castela e Toledo, enfrentouse a o principal valedor da idea na Galicia que foi Juan Alfonso de Alburquerque ao cal fixo prisioneiro. Mal acabou don Payo pois foi asesinado por Rui Pérez Tenorio en 1295. O que é admirable é que, con esa vida tan axetreada, tivese tempo aínda de escribir poesía. Si botamos unha ollada aos grandes trovadores do século XIII, temos ahí a Gómez Chariño que compuxo poemas como o que sigue:

As frores do meu amigo

briosas van no navío

E van-se as frores

d’aquí ben con meus amores!

 

Idas son as frores

d’aquí ben con meus amores!

As frores do meu amado

briosas van eno barco!

 

E van-se as frores

d’aquí ben con meus amores!

Idas son as frores

d’aquí ben con meus amores!

 

Briosas van no navío

pera chegar ao ferido.

E van-se as frores

d’aquí ben con meus amores!

 

Idas son as frores

d’aquí ben con meus amores!

Briosas van eno barco

pera chegar ao fossado.

 

E van-se as frores

d’aquí ben con meus amores!

Idas son as frores

d’aquí ben con meus amores!

 

Pera chegar ao ferido,

servir mí, corpo velido.

E van-se as frores

d’aquí ben con meus amores!

 

Idas son as frores

d’aquí ben con meus amores!

Pera chegar ao fossado,

servir mí, corpo loado.

 

E van-se as frores

d’aquí ben con meus amores!

Idas son as frores

d’aquí ben con meus amores!

 

¡Ja con el Payo, primo!

 

A REVOLTA DOS IRMANDIÑOS

 


Hai cousas que non sei ( o sí que sei e non o quero decir) por qué non veñen nos libros, nin nos libros de texto daquela época remota da miña infancia, nin nos libros de hoxe. Estou a falar da revolta dos Irmandiños que foi a maior revolta europea do século XV e que tivo lugar na Galicia que estaba nunha situación de conflicto social (fame, epidemias e abusos pola parte da nobreza galega) e política (guerra civil na Castela). Os nobres galegos, os Osorio, os Ulloa, os Sotomayor, cometían terribles abusos no pobo e iso deu lugar a Gran Guerra Irmandiña entre os anos 1467 e 1469. O pobo, farto dos abusos, levantouse en armas contra os nobres e destruíu os castelos – cento trinta en total- de moitos nobres que fuxeron a Portugal e Castela. Foi un nobre galego, Pedro Madruga o que iniciou desde Portugal o ataque dos señores contando con boas e modernas armas como os arcabuces. Os xefes da revolta morreron e don Pedro Madruga, que era un Sotomayor, venceu aos pobres. Don Julio Valdeón Baruque fala desta revolta que foi, avant la lettre, unha Revolución Francesa na Galicia medieval, no seu libro Los conflictos sociales en el Reino de Castilla en los siglos XIV y XV.  Por certo, que don Pedro Álvarez de Sotomayor, recebeu este sobrenome porque loitaba na madrugada, algo non habitual nos cabaleiros da época que preferían quedarse nos seus castelos gozando do dereito de pernada. E tamén, por certo, algún tolo, anda a decir que Madruga foi, nin mais nin menos,  que Colón. Si, lestes ben, Colón. Din que don Pedro,  despois do seu apoio a Juana la Beltraneja, tiña asumida a identidade de Colón e que don Cristóbal e don Pedro foron a mesma persoa. Non é moi creíble a historia, pero o que sí que é certo  é que don Pedro fixo que os galegos voltaran a súa escravitude e deixou craro que na Galicia da Baixa Edade Media os que mandaban eran os “de sempre”.  Aínda tiveron que pasar moitos anos e moitas cousas para que o pobo galego vivise na libertade que merecía.

 

viernes, 17 de marzo de 2023

EL VIGÍA DEL AGAMENÓN DE ESQUILO

 


(Monólogo teatral basado en una traducción libre del Agamenón de Esquilo)

         ¡Pido a los dioses que me libren de estas fatigas, de esta vela sin fin que todo el año prolongo, como un perro, aquí, en la azotea del palacio de los Atridas, contemplando las constelaciones de los astros nocturnos, esas mismas que a los  mortales traen invierno y verano, resplandecientes reyes que en el Éter brillan, se levantan y, ante mí, se hacen presentes.

         Mi guardia comenzó empezó hace muchos años cuando una tarde el sol se puso por detrás de los montes. Poco a poco, un mundo de sombras, un velo de oscuros presagios, una ola de muerte fue invadiendo la llanura. Me impresionó el anochecer desde esta terraza y más aún me impresionó la soledad terrible que con su corte de fantasmas aún siguen viviendo para burlarse de mi miedo, de mi angustia, de mi falta de esperanza. Los veo llegar burlones al pie de esta torre, me echo para atrás, cierro mis ojos y me los tapo con mis manos frías en las que parece que ya habita la muerte. Es en vano: con risas horribles se llegan a mi lado, me cortan el paso cuando quiero escapar, me señalan con gestos de burla. ¡Qué terrible es la noche para el que está solo!

(El vigía. de pronto, abandono su negra tristeza)

         Porque si estuvieran aquí mis camaradas, todo sería distinto pues echaríamos de la torre a los negros fantasmas.

(El vigía retoma su gesto triste y desesperado)

         Pero estoy triste solo y ya soy un hombre mayor. Recuerdo que de niño, la noche llegaba cargada de perfumes, de risas, de una alegría que ya me ha abandonado por completo.

(El gesto del vigía se llena de añoranza)

Después de aquellas tardes largas como miradas de enamorados, la noche iba entrando lentamente por las calles. Salía mi madre y yo me abrazaba a su mandil que me traía el olor de la cena humilde que cocinaba mezclado con el olor del humo del fuego de la leña que alimentaba aquella lumbre  en  cuyas brasas guisaba. ¡Era tan pequeño entonces y tan feliz!  Más tarde, la noche fue la hora del amor, la hora del beso furtivo en los cañaverales del río; del baño nocturno en los estanques que conservaban aún en su alma el beso apasionado del sol de la tarde. Más tarde, fue el descanso del trabajo del campo, el bálsamo para mis manos encallecidas de sujetar la mancera.

(El vigía vuelve a su gesto de angustia)

         Pero ahora es la presencia descarnada y cruel de la muerte. ¡Ay, si los dioses quisieran que me llegara esa luz que aguardo!

(El vigía se dirige al proscenio con decisión)

Porque ahora aguardo la señal de la antorcha, el espléndido fuego que, desde Troya,  ha de anunciar que  la ciudad ha sido tomada. Esto es lo que me ha mandado y esto es lo que desea mi reina, esa mujer cuyo corazón se goza con el mando. A mí, la inquietud me mantiene en vela en mi catre que se llena de rocío. No quiero que el sueño me visite y procuro dormir por el día, pero es que ya son muchos días de guardias nocturnas y, a veces, como los fantasmas, el sueño carga mis párpados que caen sobre mis ojos cual si fueran de plomo.

(El vigía se agacha y se dirige a las primeras filas del patio de butacas aunque mirando , de vez en cuando, al resto de espectadores)

         (Bajando la voz) Os voy a contar un secreto: hay noches en que me pongo a cantar para no dormirme y las que, al principio, eran alegres canciones se acaban convirtiendo en amargos lamentos porque esta casa, en otros tiempos tan próspera, ya no lo es. No, no lo es. ¿Y sabéis por qué no lo es? Pues porque ese Egisto vive en palacio sin respeto a mi señor.

 

(El vigía se pone de pie dándose cuenta del secreto que acaba de contar al público)

¡Dioses, qué palabras han saltado el valladar de mis dientes! ¡No soy más que un desgraciado vigía cuya obligación es vigilar y callar! ¿Quién soy yo para juzgar a mis señores? ¡Ojalá llegue el día de la afortunada liberación de mis fatigas!¿Ojalá, en medio de las sombras, aparezca el fuego que anuncia la buena nueva!

(El vigía se fija de pronto en una luz que proyectará un foco en un lado del escenario)

Mas dioses, ¿qué veo?

(Corre hacia la luz y, señalándola, se dirige al público)

¡Es la luz que anuncia que Troya ha sido tomada!¡Viven los dioses y en el alto empíreo no son propincuos con sus fúlgidas palabras!

(Cae de rodillas frente a la luz)

¡Salve, lucero nocturno, luminaria que traes un día dichoso y fiestas para Argos que ya con tal triunfo se alegra!

(Se dirige de nuevo al público)

Voy a avisar a la esposa de mi señor para que abandone su lecho y salude con júbilo en  las moradas de palacio que la ciudad de Ilión ha caído en nuestras manos pues así lo anuncia esa luz que ha rasgado el velo de la noche.

Yo mismo voy a conducir el coro de la alegría y a proclamar la feliz fortuna de mis señores; sí, yo que tuve la fortuna de ver la luminaria. ¡Qué alegría para mi señor Agamenón que pronto volverá a este palacio suyo, suyo y de nadie más! Un baño caliente limpiará sus miembros fatigados y polvorientos por tantos años de lucha. ¡Dioses, concededme que, cuando regrese mi señor, mi diestra se una a su diestra y mis brazos se abracen a  sus rodillas! ¡Mi señor, mi rey, el pastor de rebaños humanos!

(El vigía se queda pensativo y, de pronto, la alegría que tenía en su rostro se pierde)

De lo otro callaré. Un buey enorme se ha parado en mi lengua. Esta casa, si pudiera hablar, claramente hablaría. Yo de buen grado, hablo con los que saben, pero me quedo en silencio con los que nada saben.

(El vigía sale de escena)

                                      TELÓN

 

martes, 14 de marzo de 2023

LA INFANTA PAZ DE BORBÓN Y RICHARD STRAUSS

 


Hay, en el mundo de la música, cosas pequeñas que no suelen aparecer en los grandes manuales, pero que son de gran importancia para conocer a los personajes que pululan por estos libros. Esto que os voy a contar no es más que una curiosidad, una anécdota, una “historia de la historia” como decía Carlos Fisas.

         Si habéis tenido curiosidad (algo que se puede hacer hoy en día con enorme facilidad gracias a San Internet) por ver la partitura del Don Quixote de Richard Strauss, habréis visto que está dedicada a Paz de Borbón, infanta de España, hija de Isabel II y, supuestamente, de Francisco de Asís aunque todo apunta que fue hija ilegítima de Miguel Tenorio de Castilla, escritor de la época  Por tanto, Paz era hermana de don Alfonso XII y de la Chata, nombre con el que los madrileños conocían  a doña Isabel de Borbón por su majeza y sus aficiones populares. (Si la queréis conocer en esa faceta, leeos el poema de Rafael Duyos “La Chata en los toros”) Su vida fue un continuo ir y venir pues, aunque nacida en Madrid, en el Palacio Real, la pobre Paz no tuvo “paz” y anduvo viajando de la ceca a la meca.  Al final, encontró la calma con su primo Luis Fernando de Baviera con el que se casó en Palacio un 2 de abril del año 1883. Los recién casados fueron a París a visitar al “padre” de paz (Francisco de Asís estaba en Épinay, cerca de París, en donde permaneció hasta su muerte) y,  de la ciudad de la luz, se fueron para la capital de Baviera en donde se instalaron en el palacio del Nymphenburg.  Por cierto, que el “padre” extraoficial de Paz, Miguel Tenorio ( ¡y lo fue en verdad!) vivió los últimos veinte años de su vida en este palacio muniqués y dejó a Paz como heredera universal de toda su fortuna.  La pareja tuvo tres hijos y la infanta Paz se dedicó a obras de caridad. Sin embargo, Paz tuvo tiempo también de divulgar el Quijote en Baviera en su traducción al alemán y consiguió que adquiriera una cierta popularidad entre los bávaros. Y bávaro de pura cepa era Richard Strauss que tuvo la deferencia de dedicarle a la infanta Paz de España o de Borbón la partitura de su don Quixote tras haberlo leído en la traducción al alemán que la infanta divulgó por el territorio bávaro.

         Sin embargo, Paz no sólo se quedó en obras de caridad a los niños bávaros o en divulgar el Quijote. Soportó el nazismo que la prohibió cartearse con España y la pobre infanta tan sólo se podía cartear con su sobrino Alfonso XIII, ya exiliado en Roma; aguantó a los americanos que llegaron al palacio de Nymphenburg como toros en una cacharrería y le quitaron sus joyas a las que, encima, reputaron por falsas y, sobre todo, ayudó a muchos anarquistas españoles que se llegaron a Múnich tras acabar la guerra en España. Gran persona y gran desconocida fue esta Infanta de España que tenía el nombre tan bonito y tan ansiado de Paz. Descansa de tanto ajetreo en la cripta de los Wittlesbach en la iglesia de San Miguel de Múnich.

viernes, 3 de marzo de 2023

LOS MUSLOS EN LORCA

 


Perdonad que vuelva a mi monotema que es la poesía de Lorca. Francisco Umbral, gran escritor, lúcido crítico y mejor lector cuando se quitaba la máscara del personaje que llegaba a resultar algo cargante, recoge en su maravilloso libro Lorca, poeta maldito, escrito en 1968, por tanto, en plena dictadura de Franco, la obsesión de Federico por los muslos. Para los que somos aficionados al arte del granadino, no nos es difícil recordar algunos versos:

 

Tuis muslos como la tarde

van de la luz a la sombra.

 

Émbolos y muslos juegan

bajo las nubes paradas.

 

Y esa estrofa de La casada infiel:

 

Sus muslos se me escapaban

como peces sorprendidos,

la mitad llenos de lumbre,

la mitad llenos de frío.

 

         También encontramos “muslos” en doña Rosita, en Yerma, en Bernarda Alba y en toda la obra del granadino. ¿Por qué esta “obsesión” lorquiana por los muslos? ¿Acaso era “mi” Lorca como esos viejos verdes que iban al teatro Martín, en la madrileña Plaza del Carmen, para ver el muslamen de las vicetiples? Creo que Umbral da en el clavo cuando dice “los muslos, poderosas compuertas del sexo, obsesionan directamente a Lorca. Por otra parte, los muslos son materia pura, según ha dicho el gran poeta de la materia, Pablo Neruda, y Lorca bucea siempre en el limo de la existencia. Los muslos, por fin, son en cierto modo asexuados: lo más femenino del hombre, quizá, y lo menos femenino de la mujer. La ambivalencia sexual del muslo sugestiona  el pansexualismo de Lorca.”

         Creo que no se puede explicar mejor y, por tanto, dejo de escribir.

LAS SAGAS DE GUITARRISTAS FLAMENCOS

 


Para pasar un rato, voy a contaros algo sobre las sagas flamencas de guitarristas que se me vengan a las mientes. Vamos a ir con tiento, que no con tientos, y vamos a ver hoy unas pocas y, otro día que tenga tiempo, hablamos un poco de las sagas del cante que también las hay y en abundancia:

a)    Melchor de Marchena (Marchena, 1907 – Madrid, 1980). Fue un guitarrista excepcional, padre de Enrique de Melchor, gran guitarrista como el padre, nacido como su progenitor en Marchena (1950) y fallecido en Madrid en el 2012. El padre es uno de mis guitarristas de referencia por su sensibilidad. Acompañó a los “más grandes” como puedan ser Pepe Pinto, a su mujer, La Niña de los Peines o a don Antonio Mairena. Un grande el padre y otro grande el hijo.

b)    El también grande, más que grande, enorme, el guitarrista de los alzapúas divinos, que, con sus noventa y tres años, sigue viviendo en su Jerez natal y que lleva por nombre  Manuel Morao (Jerez 1929) fue el tío de Moraíto Chico que se nos fue en el 2011, con tan sólo cincuenta y cinco años. Una pena lo del sobrino y una alegría que don Manuel siga vivo para dar lecciones de verdadero toque flamenco.

c)     Nos vamos ahora a “mi Granada” del alma para hablar de un patriarca gitano en el toque como fue el Tío José Habichuela, padre de dos excelentes guitarristas: Juan y Pepe Habichuela. El último lo recordará cualquier buen aficionado al flamenco porque fue el acompañante de Morente en ese disco legendario que dedicó el del Albaicín a don Antonio Chacón; el primero, porque no ha habido cantaor al que no haya acompañado y tan sólo pongo como ejemplo, por su muerte reciente, el nombre de Pansequito. También es padre de Antonio Carmona que,  junto con su primo José, hijo de Pepe Habichuela, fundó el grupo Ketama del que  nada voy a decir porque a mí las “fusiones” me parecen que acaban en “confusiones” y, a veces, hasta en “infusiones”.

d)   En Córdoba, encontramos Juan “El Tomate” que, si los datos no me fallan, nació en 1944 y, que yo sepa, sigue vivo aunque, como de estos músicos no se habla en los papeles y sí de la Rosalía o del “Niño de Elche”, tampoco puedo dar fe de que siga entre los vivos. Excelente guitarrista y dueño de un bar – “pa ir tirando”-  en la ciudad de los califas,  se le conoce, por desgracia, por ser el padre de las Kétchup, grupo de chicas

 ( creo que eran cuatro) que tuvieron mucha fama a principios de este siglo con una canción que conllevaba un baile cuyo nombre, que los flamencos me perdonen, era Aserejé y cuya letra, ¡vive Dios!,  era y es irreproducible. Juan El Tomate tiene un hijo, Juan Manuel Muñoz, que sigue en activo mientras que de sus hermanas (gratias Deo ago) no se volvió a saber nada.

 

e)     Metidos “en tomate”, tenemos a un guitarrista almeriense que respondía al nombre de Miguel Fernández Cortés en el siglo, pero conocido, como el cordobés que acabamos de explicar, como el Tomate o Miguel el Tomate. El Tomate se casó con una paya, Petra Castro, con la que tuvo a José Fernández Castro que fue músico militar y que tuvo a su vez a un niño que es José Fernández Torres, conocido en la religión flamenca por Tomatito, el que acompañó, sin ir más lejos a Camarón de la Isla. Pero, esperad, porque la cosa se complica. Resulta que El Tomate “viejo”, es decir, Miguel, un buen día, se marchó por tabaco y, como debían de estar los estancos cerrados en Almería, se cogió y se fue a Huelva. En Huelva encontró tabaco y a una compañera para poderlo fumar con tranquilidad con la que tuvo a Miguel Vega de la Cruz (desconozco por qué El Tomate no le dio sus apellidos y el niño recibió los apellidos de la madre, pero me malicio de que no estaban casados, sino amancebados o casados por el rito calorró y , por tanto,  El Tomate, por mucho Tomate de Almería que fuera, no pudo inscribirlo en el juzgado como hijo suyo y lo tuvo que inscribir como hijo de Ana Vega de La Cruz (que así se llamaba la compañera que encontró en Huelva cuando se quedó sin tabaco en Almería) que fue el mítico Niño Miguel, un guitarrista excepcional que contó con el apoyo de Paco de Lucía, pero que estuvo aquejado de una enfermedad mental que lo apartó muy pronto de los escenarios. Sus discos son leyenda y también su arte, pero la sangre de este descendiente de “los tomates de Almería” no debía ser de buena calidad porque falleció muy joven, con escasos sesenta y un años, por un problema de anemia. Ya sabéis, cosas de los invernaderos, ese mar de plástico que exporta hortalizas a toda Europa fuera de temporada.

En fin, ya lo dejo. Estaréis hartos de tomates y de kétchup, pero espero, sobre todo, que la entrada os haya provocado alguna sonrisa.