miércoles, 2 de agosto de 2023

EL DIOS ABANDONA A ANTONIO (II) EL POEMA DE KAVAFIS

 

El primer “hijo” del texto plutarquiano es el famoso poema de Kavafis que se titula El dios abandona a Antonio. Kavafis no menciona el nombre del  dios, pero sigue fielmente el texto de Plutarco. Os lo presento en su original griego y en la traducción al castellano de Juan Manuel Macías publicada por Editorial Pretextos:

«Ἀπολείπειν ὁ Θεός Ἀντώνιον»

Σαν έξαφνα, ώρα μεσάνυχτ’, ακουσθεί
αόρατος θίασος να περνά
με μουσικές εξαίσιες, με φωνές—
την τύχη σου που ενδίδει πια, τα έργα σου
που απέτυχαν, τα σχέδια της ζωής σου
που βγήκαν όλα πλάνες, μη ανωφέλετα θρηνήσεις.
Σαν έτοιμος από καιρό, σα θαρραλέος,
αποχαιρέτα την, την Aλεξάνδρεια που φεύγει.
Προ πάντων να μη γελασθείς, μην πεις πως ήταν
ένα όνειρο, πως απατήθηκεν η ακοή σου·
μάταιες ελπίδες τέτοιες μην καταδεχθείς.
Σαν έτοιμος από καιρό, σα θαρραλέος,
σαν που ταιριάζει σε που αξιώθηκες μια τέτοια πόλι,
πλησίασε σταθερά προς το παράθυρο,
κι άκουσε με συγκίνησιν, αλλ’ όχι
με των δειλών τα παρακάλια και παράπονα,
ως τελευταία απόλαυσι τους ήχους,
τα εξαίσια όργανα του μυστικού θιάσου,
κι αποχαιρέτα την, την Aλεξάνδρεια που χάνεις.

Κωνσταντίνος Πέτρου Καβάφης

 


 

 

«El dios abandona a Antonio»

Cuando, de pronto, se deje oír a medianoche
el paso de una invisible comitiva,
con músicas sublimes y con voces,
tu suerte que cede, tus obras
malogradas, los planes de tu vida
que acabaron todos en quimeras, será inútil llorarlos.
Como el que está listo ya hace tiempo, como el valiente,
despídete de ella, de la Alejandría que se marcha.
Sobre todo, no te engañes, no digas que fue
un sueño, ni que se confundieron tus oídos;
no te rebajes a tan vanas esperanzas.
Como el que está listo ya hace tiempo, como el valiente,
como te corresponde por haber merecido tal ciudad,
quédate firme frente a la ventana
y escucha con emoción
—no con las súplicas y las quejas de los cobardes—
el rumor, cual un último deleite,
los sublimes instrumentos de la secreta comitiva,
y despídete de ella, de la Alejandría que pierdes.


Traducción de Juan Manuel Macías

Vamos ahora a ver al tercer “hijo” de este texto de Plutarco.


EL DIOS ABANDONA A ANTONIO (I)

 

De todos los pasajes de Plutarco de Queronea, quizás ha sido éste el que más juego literario ha dado. Lo primero de todo es ver el texto del autor griego que está sacado de las Vidas Paralelas de Demetrio y Antonio, capítulo LXXV, 4-6

ἐν ταύτῃ τῇ νυκτὶ λέγεται μεσούσῃ σχεδόν, ἐν ἡσυχίᾳ καὶ κατηφείᾳ τῆς πόλεως διὰ φόβον καὶ προσδοκίαν τοῦ μέλλοντος οὔσης, αἰφνίδιον ὀργάνων τε παντοδαπῶν ἐμμελεῖς φωνὰς ἀκουσθῆναι καὶ βοὴν ὄχλου μετ' εὐασμῶν καὶ πηδήσεων σατυρικῶν, ὥσπερ θιάσου τινὸς οὐκ [75.5] ἀθορύβως ἐξελαύνοντος· εἶναι δὲ τὴν ὁρμὴν ὁμοῦ τι διὰ τῆς πόλεως μέσης ἐπὶ τὴν πύλην ἔξω τὴν τετραμμένην πρὸς τοὺς πολεμίους, καὶ ταύτῃ τὸν θόρυβον ἐκπεσεῖν [75.6] πλεῖστον γενόμενον. ἐδόκει δὲ τοῖς ἀναλογιζομένοις τὸ σημεῖον ἀπολείπειν ὁ θεὸς Ἀντώνιον, ᾧ μάλιστα συνεξομοιῶν καὶ συνοικειῶν ἑαυτὸν διετέλεσεν.

         Os traduzco el texto griego con una traducción lo más clara posible:

 

Se cuenta que, al filo de aquella medianoche, estando la ciudad sumida en un silencio triste a la espera de lo que estaba por llegar, se escucharon, de pronto, los sonidos de instrumentos de todo tipo y el clamor de una muchedumbre que gritaba y que danzaba a la manera de los sátiros, exactamente igual a que si saliera, acompañado de un gran tumulto, un cortejo de Dionisos; su recorrido empezó en el centro de la ciudad y, desde allí, llegó hasta la puerta exterior que daba al campo del enemigo y, en ese sitio,  el tumulto, después de alcanzar su punto álgido, cesó. En opinión de quienes examinaron esta señal, Antonio había sido abandonado por el dios con el que más había tratado de identificarse y asimilarse.

         Se trata, como podéis leer, de una especie de visión que sucedió en Alejandría el 31 de julio del año 30 a. C. Estando la ciudad sitiada por Octavio, los habitantes de tan hermosa polis, egipcia por su geografía pero griega de fundación y corazón,  escucharon y vieron este extraño cortejo del dios Dionisos que era el dios con el  que Antonio se identificaba. Ensoñación, alucinación colectiva o lo que fuere, lo cierto es que Antonio ya no levantó cabeza y se acabaría suicidando poco después. Bueno, pues visto el “texto madre” podemos pasar a tratar de sus “hijos” en próximas entradas.

LUIS FELIPE VIVANCO O LOS POETAS FACHAS

 

Estamos en un parque de una ciudad española de provincias. Don Cipriano y don Eloy están hablando en un banco, a la sombra de la estatua de un prócer.

-         Pues le digo a usted, don Cipriano, que he leído una antología de un poeta de esos que llaman de la Generación del 36 y me ha gustado mucho.

-         No veo cómo sea posible esa aseveración pues bien sabido es que todos esos poetas son unos fachas irredentos.

-         ¿Y qué me quiere decir a mí con eso, don Cipriano?

-         Pues que no sé para que pierde usted el tiempo leyendo a poetas que ya están pasados de moda. Lea usted a la Megan Maxwell cuyas novelas…¡En fin, que son una gozada en el sentido pleno de la palabra y que te elevan la moral y otras cosas que no le voy a decir, pero que usted se puede suponer!

-         Le recuerdo que, en aquella generación, había poetas de altísima calidad como Luis Rosales, Leopoldo Panero o Germán Bleiberg.

-         No lo dudo, pero mi interés es nulo por aquellos servidores del hombre de El Pardo.

-         Al que yo me refiero es a Luis Felipe Vivanco.

-         ¿Vivan…qué?

-         Vivanco, Luis Felipe Vivanco. Era arquitecto y poeta. Y fíjese qué cosas: nació en El Escorial.

-         ¡Claro! ¡No me diga más! Y escribiría en Escorial esa revista de adictos al régimen que sólo sabían escribir sonetos y hablar de Dios gastándose un existencialismo de segunda fila que enfada al quien lo lee.

-         No estoy de acuerdo con usted, pero sobre todo, le quiero hacer una pregunta: ¿Lo ha leído?

-         No puedo perder tiempo con poetas fascistas.

-         Pues hace usted mal, don Cipriano, porque es poeta de altos vuelos.

-         Sí, de muy altos vuelos. Voy a mirar lo que dice la Wikipedia de él. A ver, veamos, ¡aquí lo tengo! :

En octubre de 1941, fue invitado por el ministerio de Propaganda del Reich a realizar una gira por la Alemania nazi junto con el ideólogo fascista Ernesto Giménez Caballero. Ambos serían los representantes españoles de la denominada Asociación de Escritores Europeos, de carácter pronazi e ideada por Joseph Goebbels como respuesta internacionalista al PEN Club, este último de tendencia aliadófila durante la Segunda Guerra Mundial.

-         ¡Pues vaya personaje que me trae hoy esta mañana, don Eloy!

-         No  sabía nada de lo que me ha leído ni me importa. No he venido a juzgar a nadie moralmente. Mire usted, don Cipriano, un poeta escribe bien o mal con independencia de su categoría moral. ¿Acaso no le bailaba el agua a Stalin Pablo Neruda? ¿Acaso el mismo don Pablo no abandonó a una hija enferma y nada quiso saber de ella? Le digo muy seriamente que, como dice nuestro común amigo Jesús Saiz Rioja que, por cierto,  no sé cómo no ha venido hoy al banco este del parque,  si empezamos a leer autores tan sólo impolutos moralmente, aquí no se salva ni San Juan de la Cruz. Escuche, le voy a recitar un poema suyo y me dice qué le parece.

 

La invitación al otoño

 

Tu imperativo andar, tu infatigable

modulación de mar bajo la lluvia

que refresca con agua aún no mecida

el retoñar continuo de sus olas;

tu ingenuo, y arrogante, y despeinado

velero musical siempre alejándose

de la paciente orilla resignada

a un rumor de pisadas veraniegas;

tu corazón en marcha y sus amuras

salobres donde posan las gaviotas,

me obligan a mi altiva permanencia

y riguroso páramo de estío.

Pero tu voz de arroyo en la penumbra

que inciensan temblorosas arboledas,

tu empañado mirar sobre mis años,

tu cintura de espuma que se ensancha

con bendición de hogaza recién hecha

y bienestar de establo navideño;

la canción de tus labios vagamente

infantil y esa niebla entre frutales

insinuados, cada vez más tuyos,

me invitan al otoño.

Con racimos

de antes de mi embriaguez y mi experiencia

junto al viejo brocal voy aprendiendo

dulcemente de ti las campesinas

labores que te habitan, los dorados

confines de regreso a tu bodega

de agrietadas paredes, los azarbes

por donde se entra el campo holgadamente

sonoro y luminoso hasta tu júbilo

dormido de campanas, y el nocturno

pequeño ruiseñor que te bosqueja

la ternura en la sombra y voy surcando

con obstinados brazos soñadores

ni vocación de ti, mi vieja historia

como añosa corteza de palabras

repetidas sonando hacia la muerte,

y en vez de un mustio error de hojas caídas

un lagar bien pisado y la ignorancia

con que mis ojos vuelven a sentirse

primeros otra vez en la aventura

de mezclar tus visiones con las mías.

 

Porque más sosegado que el vacante

perfil de cada luna en la ventana

nuestro quehacer arraiga como el seto

de laureles oscuros que conducen

el hondo caminar hasta las muelles

marismas cenicientas, ya en el borde

del aire anochecido.

 

Y ya ha pasado

nuestra evasión de entonces. Maternales

se han hundido las horas como surcos

de la tierra que vuelve a su fatiga,

y en la mansión que el viento restablece

con fragancia de esbeltos troncos muertos

nadie olvida a la carne, está encendido

su hogar, la victoriosa llama que arde

con chasquidos del bosque que ocupaba

la espaciosa llanura (hoy congregando

ruedos de sembradura y leguas yermas

de sed alrededor de cada pueblo).

 

Y por eso más cerca de este gozo

posible y situado entre las cosas,

con dolor no excesivo estamos juntos

tu realidad y yo, y están pasando

perezosas las nubes y plomizas

sobre los áureos flancos vegetales

de tu consentimiento. Están volviendo

con polvorientos pies envejecidos

y arrugas en la piel y sol mohoso,

como si hubieran (hace muchos años)

pasado ya otra vez (y de esta misma

manera), cuando el trigo que el solsticio

de junio ha derramado por las eras

no era más que un rubor embelleciéndote

y una rubia semilla apenas rota

presidiendo las tardes otoñales

desde tu oscura cueva abastecida

de ajeno porvenir y tiempo nuestro.

 

 

 

-         Oiga, le digo que no está nada mal. ¿Cómo me ha dicho que se llamaba este poeta?

-         Luis Felipe Vivanco.

-         Pues me lo apunto porque puede que fuera un facha irredento, pero escribía bastante bien.

 

Ambos jubilados se dan la mano y se separan cada uno rumbo a sus casas. Don Cipriano pensando que no escribía mal ese tal Vivanco y don Eloy feliz por haber hecho un poco de justicia con un poeta olvidado.





lunes, 31 de julio de 2023

TIMÓN DE ATENAS, MISÁNTROPO PROFESIONAL

 


Pues resulta que hubo una vez en Atenas un hombre que acabó tan desencantado de sus congéneres que decidió convertirse en el ser más misántropo que los siglos vieron. Parece ser que había ayudado a mucha gente y que fueron los mismos a quienes ayudó los que lo denunciaron. C’est la vie.  Este curioso personaje nos aparece en la Vida de Alcibíades y en la Vida de Antonio de Plutarco; en el diálogo de Luciano, Timón, el misántropo, y el capítulo XX de la Silva de varia lección del sevillano Pedro de Mejía, obra de gran fama en su siglo que parece ser de donde tomó don Guillermo Shakespeare el argumento para su Timón de Atenas.

         Para que veamos juntos cómo era el carácter de este personaje, voy a irme a la Vida de Antonio de Plutarco. ¿Qué pinta Timón de Atenas en la vida de un romano como Marco Antonio? Pues mucho. Os cuento: después de la batalla de Actium ( 31 a. C.), en donde fue derrotado por aquel jovencito que apuntaba maneras y que se llamaba Octavio Augusto, Antonio se retiró a una choza en la playa a la que llamó el Timoneo. Allí, con el romper de las olas, se dedicó a la “filosofía” hasta que volvió a echar de menos a su Cleopatra y se marchó para Alejandría que una cosa es que pierdas una batalla y otra que deje de gustarte el cachondeo con tu egipcia y los buenos banquetes.

         Dejemos al romano y vayamos con el carácter un tanto borde de Timón. Lo encontramos en el capítulo LXX, 4-6 tal y como podéis ver en el texto original griego.

τὸν δ' Ἀπήμαντον μόνον ὡς ὅμοιον αὐτῷ καὶ ζηλοῦντα τὴν δίαιταν ἔστιν ὅτε προσίετο· καί ποτε τῆς τῶν Χοῶν οὔσης ἑορτῆς, εἱστιῶντο καθ' αὑτοὺς οἱ δύο. τοῦ δ' Ἀπημάντου φήσαντος "ὡς καλὸν ὦ Τίμων τὸ [70.4] συμπόσιον ἡμῶν" "εἴγε σύ" ἔφη "μὴ παρῆς". λέγεται δ' Ἀθηναίων ἐκκλησιαζόντων ἀναβὰς ἐπὶ τὸ βῆμα ποιῆσαι σιωπὴν καὶ προσδοκίαν μεγάλην διὰ τὸ παράδοξον, εἶτ' [70.5] εἰπεῖν· "ἔστι μοι μικρὸν οἰκόπεδον ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, καὶ συκῆ τις ἐν αὐτῷ πέφυκεν, ἐξ ἧς ἤδη συχνοὶ τῶν πολιτῶν ἀπήγξαντο. μέλλων οὖν οἰκοδομεῖν τὸν τόπον, ἐβουλήθην δημοσίᾳ προειπεῖν, ἵν', ἂν ἄρα τινὲς ἐθέλωσιν [70.6] ὑμῶν, πρὶν ἐκκοπῆναι τὴν συκῆν ἀπάγξωνται."

Que así, más o menos diría en nuestra lengua (aceptadme esta traducción cuasi libre porque hace calor y no me apetece esmerarme demasiado):

Apemanto era el único que, en ocasiones, frecuentaba su compañía porque era semejante a él y hasta imitaba su manera de vivir; con todo, se cuenta que, en una ocasión en la que cenaban juntos, con motivo de la fiesta de los Cántaros, al decirle Apemanto: “Qué buen banquete, Timón”, éste le respondió: “Sin duda, si no estuvieras tú”. Se cuenta que estando los atenienses reunidos en asamblea, subió Timón a la tribuna de oradores y, tras  hacerse un silencio debido a la expectación que suscitaba lo inusitado del hecho, dijo lo que sigue: “¡Atenienses! Tengo una pequeña finca y en ella ha crecido una higuera de la que ya se han ahorcado muchos ciudadanos. De forma que, como es mi intención hacerme allí una casa, os lo he querido anunciar de una manera pública para que, en el caso de que también alguno de los presentes desee ahorcarse, que lo haga antes de que tale la higuera”.

         ¡Joder, un poco borde sí que era el tal Timón! Aunque, por otro lado, viendo cómo se comportan nuestros congéneres, dan ganas de marcharse también, como Marco Antonio, a un Timoneo.

domingo, 30 de julio de 2023

LOUISE LABÉ, UNA CHICA CULTA DEL SIGLO XVI

 


 

No sabemos si exististe, Louise Labé, pero tus sonetos y tus elegías, tan hondos emocionalmente y tan perfectos formalmente, han llegado por segunda vez a mis manos. La primera fue en un lejano verano del 2011, un 23 de julio, y ya tu poesía me emocionó. Ahora, querida bisnieta de Safo y de Catulo, nieta de Ovidio e hija de Petrarca, la Belle Cordière de Lyon, me traes tu mejor tú hasta mi corazón herido por la pena. ¿Fuiste un invento de Maurice Scève? ¡A quién le importa, poeta que buscas un compañero que le aligere el fardo del amor:

Alors ton faix plus aisé me será,

quand avec moy quelcun portera.

Louise Labé no teme, en pleno siglo XVI, a hablar de su amor en primera persona, ese yo que,  con el amado es un nosotros, y escribe esos poemas con Dios y dioses ausentes.

         Ella misma nos confiesa que fue música en su juventud y pide a las damas “que alcen un poco los espíritus por encima de sus ruecas y husos”, que no siempre va a ser estar hilando lana. Ella misma, como nuestra Luisa Sigea, habla del placer del estudio porque “ofrece una satisfacción que permanece en nosotros largo tiempo”. Poeta valiente que en este soneto nos deja bien clara su influencia de Catulo:

 

Baise m’encor, rebaise-moi et baise ;

Donne m’en un de tes plus savoureux,

Donne m’en un de tes plus amoureux :

Je t’en rendrai quatre plus chauds que braise.

 

Las ! te plains-tu ? Çà, que ce mal j’apaise,

En t’en donnant dix autres doucereux.

Ainsi, mêlant nos baisers tant heureux,

Jouissons-nous l’un de l’autre à notre aise.

 

Lors double vie à chacun en suivra.

Chacun en soi et son ami vivra.

Permets m’Amour penser quelque folie :

 

Toujours suis mal, vivant discrètement,

Et ne me puis donner contentement

Si hors de moi ne fais quelque saillie.

 

Aquí en la muy acertada traducción de Aurora Luque, que, por cierto, es compañera en estas lides de la Filología Clásica:

 

Bésame una vez más, vuelve a besarme,

dame un beso de aquellos más sabrosos,

dame un beso de aquellos amorosos,

cuatro en brasas a cambio he de entregarte.

 

Mas ¿te quejas acaso? Ven que calme

tu mal con otros diez besos melosos.

Mezclando así los besos, tan dichosos

mutuamente gocemos del instante.

 

Vivirá cada uno doble vida:

cada cual en su amante y en sí mismo.

Déjame , Amor, pensar este delirio.

 

Qué malestar la vida tan sensata:

si no me escapo a ratos de mí misma,

quedo conmigo misma enemistada.

 

A cualquiera, por poca formación clásica que tenga, le queda más que claro que, por detrás de este soneto, está el poema o carmen quintum de Catullus Veronensis que dice así en su elegante latín como le gustaba decir al maestro Agustín García Calvo:

Vivamus, mea Lesbia, atque amemus,

rumoresque senum seueriorum

omnes unius aestimemus assis.

Soles occidere et redire possunt:

nobis, cum semel occidit breuis lux,

nox est perpetua una dormienda.

Da mi basia mille, deinde centum,

dein mille altera, dein secunda centum,

deinde usque altera mille, deinde centum.

Dein, cum milia multa fecerimus,

conturbabimus illa, ne sciamus,

aut nequis malus inuidere possit,

cum tantum sciat esse basiorum.

 

Os la copio en traducción de Sara Gabaldón:

 

Vivamos, Lesbia mía , y amemos;

los rumores severos de los viejos

que no valgan ni un as  todos juntos.

Se pone y sale el sol, mas a nosotros,

apenas se nos pone la luz breve,

sola noche sin fin dormir nos toca.

Pero dame mil besos, luego cien,

después mil otra vez, y de nuevo cien,

luego otros mil aún, y luego cien…

Después, cuando sumemos muchos miles,

confundamos la cuenta hasta perderla,

que hechizarnos no pueda el envidioso

al saber el total de nuestros besos.

 

         Como podéis apreciar, muchos siglos antes de la Montero o de la Belarra, ya existían chicas cultas en el mundo. Digo esto porque parece que, en viniendo ellas, vino la cultura a este mundo pecador.

Amén.

miércoles, 26 de julio de 2023

DEMETRIO POLIORCETES Y UNA ANCIANA DE ROMPE Y RASGA

 


Nos cuenta Plutarco de Queronea esta sabrosísima anécdota de Demetrio Poliorcetes, es decir, el “conquistador de ciudades” o “ el asedia ciudades”:

καί ποτε πρεσβυτέρου γυναίου κόπτοντος αὐτὸν ἐν παρόδῳ τινὶ καὶ δεομένου πολλάκις ἀκουσθῆναι, φήσας μὴ σχολάζειν, ἐγκραγόντος ἐκείνου "καὶ μὴ βασίλευε" [εἰπόντος],

Una vez, saliéndole al paso una mujer anciana que lo importunaba y  le pedía con insistencia que la escuchara, le dijo Demetrio que no tenía tiempo. Entonces la anciana le contestó  gritando: “Pues no seas rey”. 

Las ancianas de aquellos tiempos no se andaban con chiquitas y, como veis, les cantaban las cuarenta a los reyes. ¿No sería esta anciana una abuela Patro avant la lettre que ya llevaba in nuce  el carácter de Chamberí? Vaya usted a saber.

 


martes, 25 de julio de 2023

HOLLYWOOD FLOYD, UN GRAN ESCRITOR DEL SUR

 


Soy un gran aficionado a la novela de autores norteamericanos y de todo los que conozco  - que son unos cuantos-, ninguno me ha llegado tanto como este autor del sur que tiene un nombre curioso: Hollywood Floyd. Lleno de arte, nos hace gozar con su prosa suave, casi olorosa como la loción para después del afeitado que lleva por apellido. De toda sus novelas, me quedo con El rumor del lago, bellísima novela llena de lo que algunos llaman, equivocadamente a mi modo de ver, “prosa poética” cuando lo que quieren decir es que el escritor escribe con sentimiento, escuchando lo que las cosas nos quieren decir. Ya Virgilio hablaba de las lacrimae rerum y él fue uno de los grandes poetas que se pararon a escucharlas.  Dificilísimo de encontrar en librerías y tan sólo legible en traducciones de principios del siglo XX, Hollywood Floyd es un autor extraño que cautiva con su prosa. Seguro que me lo vais a agradecer si dedicáis alguna tarde de este verano a leerlo.