sábado, 18 de agosto de 2018

LA XÍRIGA O LOS GORRES Y LAS GORRETAS S'APARAN A LA BULEDA DE LAS BAYUCAS



Pues el cuento es que, tras habernos hecho el Camín Encantáu que parte de Puente Nuevo,  en donde hay una hermosa bolera, y llega a Rioseco, al arribar a tan hermoso lugar de las Asturias de Oviedo - que no de las de Santillana que quedan al otro lado del Deva como en otra ocasión hemos explicado-, hete aquí que se nos aparece este cartel en la única taberna del pueblín, regentada por una señora tan antipática que más de las tierras del valle de Meré parecía sacada de la mismísima calle Santiago de Valladolid. El cartel reza como sigue:

         AROGA LOS GORRES Y LAS GORRETAS S’APARAN A LA BULEDA DE LAS BAYUECAS Y ASUAN EL FOSQUEU ASCODE Y TROBAN ALLEAZO MAYANDO MINGO O AXAFE L’URETA.

 

         Y, a su lado, este otro:

 

         EN ATESCU BAYUCA

         MAN – MANIATA

         ONIA

        FOSQUEAR – ASCODE

 

                Cuando lo leí, no me pareció bable y saqué el tema en Facebook en donde mis socorros de bable, Alfredo Cimiano, Jesús Sanz Rioja y  José Manuel Kargdegnosson no me supieron dar información al respecto pese al bable que conocen.

         Pero mire usted por dónde que buscando por Internet, me encuentro que el cartel en cuestión está escrito en xíriga, una jerga usado por los tejeros de Llanes que, desde la villa llanisca se desplazaban a Castilla y al País Vasco para poner tejas. Por esa razón,  no es raro que este argot – básicamente oral y sin testimonio literario-, tenga palabras del euskera.

         La xíriga, como todo argot, estaba pensado para entenderse entre los que practicaban ese oficio como ocurría con el habla de los canteros o de los afiladores orensanos. Tuvo vigencia desde el siglo XVIII hasta los años cincuenta del pasado siglo XX en el que quedó como un curioso ejemplo de argot artesanal.

         Como mi ignorancia es mucha, también lo es mi atrevimiento, así que me he decidido, siguiendo un diccionario de xíriga que han tenido a bien publicar los vecinos de Meré,  los dos famosos carteles. Ahí va mi traducción  ( primera y última) de un texto en xíriga:

 

         AHORA LOS HOMBRES Y LAS MUJERES SE VIENE A LA PUERTA DE LAS TABERNAS Y FUMAN MUCHO Y BEBEN ALLÍ CUANDO LLUEVE.

         EN ESTA TABERNA

         EL AMO Y EL AMA

         NO FUMAN MUCHO

 

         Sé que me vais a decir que tampoco se entiende según mi traducción, pero en manos de otros doctores lo dejo. De todas maneras, mientras traducía el cartel de marras, daba en pensar que qué sentido tenía poner en una taberna un cartel que nadie entiende. ¡Pero cualquiera se lo pregunta a la señora que era un híbrido asturiana y  de vallisoletana “amable” de la calle Santiago!


miércoles, 8 de agosto de 2018

LAS MENTIRAS DE SOLJENITSIN


Tenía un servidor pocos años cuando en aquel programa de Íñigo que mi padre no se perdía apareció un señor de barbas con un nombre ruso casi imposible de pronunciar que hablaba de los campos de concentración soviéticos de los que había escapado. Mi padre, como muchos de los españoles de aquel tiempo, leía Cambio 16 y recuerdo el titular: LAS MENTIRAS DE SOLJENITSIN. Yo, en mi corta edad, no entendía por qué aquel señor de luengas barbas había dicho mentiras cuando las mentiras las decíamos los niños para no ir al colegio o porque nos habíamos comido un caramelo Sugus de más y lo negábamos.

         En fin, este rollo veraniego viene a cuento porque he leído Un día en la vida de Ivan Denisovich y, qué queréis que os diga, el tal señor de las barbas no escribía tan bien como mis rusos de siempre. Me ha ocurrido como con Pasternak cuyo Doctor Zhivago no me pareció una gran novela y sí una novela que tuvo la fortuna de ser publicada por Feltrinelli y que le dieron el Nobel más por cuestiones políticas que literarias. Creo que con Soljenitsin pasó algo parecido: su Nobel fue un nobel político. Pero a lo que vamos: ¿qué mentiras eran las de este caballero ruso? Pues resulta que al cabo de los años y aprovechando que estamos en verano, me he puesto a investigar y esto es lo que he encontrado.

         Soljenitsin dijo en aquel programa que aquella España que acababa de salir del régimen de Franco no era un estado totalitario, sino un estado autoritario; que, en los quioscos españoles, se podía comprar prensa extranjera y en la URSS eso era imposible; que un españolito se podía cambiar de residencia y de ciudad sin tener que pedir permiso a su gobierno; que en la URSS había campos de concentración y que las cárceles españolas apenas tenían presos políticos; que había muerto mucha gente en las purgas de Stalin y que el nivel de vida de los soviéticos era muy bajo; vamos que cualquier españolito vivía como un burgués en comparación con la miseria soviética. Estas declaraciones, ya muerto don Francisco y en el programa de Íñigo, produjeron un aluvión de críticas por parte de la izquierda que vendía la moto de que la Unión Soviética era, poco más o menos, el país de Jauja. Hasta tal punto llegó el cabreo que intelectuales de la talla de Juan Benet, en Cuadernos para el Diálogo no tuvo empacho en decir que “los campos de concentración eran necesarios para gentuza como Soljenitsin”. Y se quedó tan ancho.

         Se ha tardado mucho en reconocer que la URSS era una terrible dictadura totalitaria porque no hay peor ciego que el que no quiere ver y seguro que todavía quedan gentes que defienden las libertades soviéticas y aquel eslogan que decía “Comunismo es libertad”. Pero basta por hoy porque creo que me he extendido demasiado con este rollo del señor de barbas en el programa de Íñigo.


domingo, 5 de agosto de 2018

LA POESÍA DE ROSA CHACEL


Si hablamos de Rosa Chacel, siempre pensamos en la novelista, en la autora de Las Memorias de Leticia Valle o de Teresa. Sin embargo, fue una más que notable poeta que no se atrevió a publicar sus versos porque, como en el caso de Juan de Contreras., Marqués de Lozoya, los consideraba menores. En fin, les tocó publicar en una época en que los “espadas” eran de lujo: Lorca, Alberti, Cernuda, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre y otros más, pero tampoco los veros de Juan y de Carmen eran tan malos-. ¿Qué hubieran dicho si leyeran los que en los premios amañados del territorio hispano nos venden como gran poesía? Era doña Rosa , - familiar, por cierto de Zorrilla y de la familia Hidalgo Chacel de Boecillo - , creadora que cincelaba sus novelas y que, como discípula de Ortega, se adentraba por vericuetos filosóficos que molestaban a algunos lectores como es el caso del conspicuo Umbral, pero, que sin embargo, en sus poemas navega, salvo excepciones,  por un mar libre de escollos. Hermosa poesía en moldes clásicos de una mujer cuya vida fue todo una historia de amor por España y por el español hasta el punto que dejó Brasil por Argentina para que su hijo se educara en la lengua en la que ella escribía. Todo un ejemplo. Y como ejemplo, este soneto de altísimo voltaje poético.

 

A Rafael Alberti


Cuando la mar esté bajo tu almohada
¡Alegría de turbas infantiles!
¡Triunfo de los egregios, varoniles
pámpanos que estremece la alborada!

Frutos dará la náyade dorada
que llamea en los ínclitos candiles
y en sus perlas de amor claros abriles
hervirán al compás de tu mirada.

¡Qué ventura te aguarda en el impacto
si alcanzar logras la divina orquesta!
Tu frente surtirá con el contacto

de la escondida nuez templada y presta
que a trompa airada vibrará en el acto.
¡La vida es gracia y el reír no cuesta!

 

 



viernes, 3 de agosto de 2018

EL LLANTO DE ODISEO


         En la Odisea, hay momentos tan hermosos como éste en el que Odiseo se echa a llorar cuando el aedo recuerda sus hazañas. Pero es que también hay una delicadeza enorme en la preparación del asiento para el rapsoda en el que Pontónoo tiene la precaución de colocarle un clavo para que cuelgue la cítara y él mismo comprueba que el ciego cantor puede alcanzarla.

         Empezamos en el verso 55 del canto VIII y acabamos en el verso 90 del mismo canto.

         Me da alegría volver a traducir a Homero pues en las clases se ha convertido ( no olvidemos que estamos en la escuela de la ignorancia) en algo ilusorio.

Pero dejemos paso a la voz de Homero:

 

         A éstos Alcínoo sacrificó doce ovejas,

y ocho cerdos de blancos dientes y dos bueyes de pasos de rueda.

Y tras el desuello, prepararon un amable banquete.

Llegó un heraldo a nuestro lado trayendo un aedo piadoso

al que mucho la Musa amó y dio mal mezclado con bien:

le privó de la vista, mas le dio  voz melodiosa.

A éste,  Pontónoo  le puso un sillón de clavos de plata,

en mitad del salón, apoyado en recia columna,

y de un clavo colgó en él la lira armoniosa

por encima de su cabeza e intentó el heraldo con sus manos cogerla;

por delante le puso una cesta y una mesa hermosa

y también una copa de vino para que bebiera a su gusto.

Y aquéllos  a los ricos manjares dispuestos las manos tendieron

y, cuando saciaron su sed y apetito,  la Musa

al aedo inspiró para que cantara hazañas de héroes,

de una historia que por entonces al cielo anchuroso

llegó: la riña entre Odiseo y el pélida Aquiles

cuando sentados estaban en el rico festín de los dioses.

Reñían con palabras terribles y Agamenón, caudillo de pueblos,

se alegraba por la lid de tan bravos aqueos;

pues a él anunciado le fue por boca de Febo Apolo,

cuando  la entrada de piedra cruzó de Pito divina

para escuchar su presagio: la desgracia a rondar empezaba

a troyanos y dánaos por deseo de Zeus el grande.

Esto cantaba el aedo famoso y Ulises entonces,

tomando en sus manos fornidas su túnica purpúrea y grande,

se la echó por encima de su cabeza y se tapó el rostro hermoso

pues sentía rubor de llorar ante aquellos feacios,

mas, cuando cesaba en su canto el aedo divino,

enjugaba su llanto y apartaba de su rostro el vestido

ofreciendo libación a los dioses en cuencos de vientre doblado.

Mas tan pronto volvía el aedo a empezar sus canciones

atendiendo a los ruegos de los nobles feacios,

siempre gustosos de tales hazañas, Odiseo,

volviendo otra vez a sus lloros, se tapaba la cara de nuevo.

 



EL GRIEGO DEMÓTICO Y EL ARCAIZANTE







Cuando escuhamos a Mikis Theodorakis, a Maria Farantouri o a Elefteria Arvanitakis, decimos que cantan en griego moderno (Νεοελληνική Κοινή), pero me gustaría, con vuestro permiso, hacer algunas aclaraciones.

A partir del griego antiguo y con el paso de los años y de diferentes culturas que pisaron el suelo heleno, fue apareciendo el griego demótico  ( δημοτική)    que se oponía a una forma arcaizante artificial que se creó en el siglo XIX con la idea de purificar a la lengua griega de los barbarismos que se habían ido acumulando desde la Edad Media, pero, sobre todo, desde la desmembración del Imperio Bizantino y la ocupación del territorio griego por los turcos. Su principal promotor fue el líder revolucionario Adamantios Korais. Esta forma arcaizante se bautizó como καθαρεύουσα ( la que es pura) y fue la norma oficial del Estado griego hasta 1976. Hasta ese año, ambas formas se complementaban en Grecia dando lugar a una diglosia. Es necesario aclarar que la καθαρεύουσα, ni siquiera en sus formas más extremas,  fue considerada nunca “griego antiguo”.
   

         El demótico (“el popular”) llegó a radicalismos exagerados como es el caso de del poeta Giannis Psycharis que propuso una reforma ortográfica tan radical que habría roto la tradición escrita del griego desde hace casi 3000 años.
         Entonces- podéis preguntarme- si vamos hoy a Grecia, ¿qué escucharemos hablar y qué leeremos? Pues demótico, pero con las siguientes precisiones:
         La lengua oral será casi en su totalidad demótico, pero la lengua escrita que leeremos en periódicos, libros y textos oficiales será el demótico más formas gramaticales y características fonéticas que se han ido introduciendo desde la variante arcaizante.
         Espero que os lo haya podido aclarar en la medida de mis posibilidades.



EL ARCO DEL TRIUNFO DE LA MONCLOA (CON PERDÓN)





No muy lejos de la que considero mi Facultad, está el Arco del Triunfo, obra de los arquitectos Modesto López Otero y Pascual Bravo Sanfeliú. El monumento está adornado por varias esculturas que van desde los frisos alegóricos de Moisés de Huerta a la cuadriga de Minerva, obra de Ramón Arregui, y el resto de esculturas, que salieron de la mano de José Ortells.

         En el Arco del Triunfo se conmemora la victoria del bando de Franco en la Guerra Civil y la reconstrucción de la Ciudad Universitaria que, con tan sólo algunas facultades abiertas, fue prácticamente destruida durante el conflicto bélico.

         Si traigo aquí a colación el monumento que da la bienvenida a Madrid a los que entran en la capital por la Nacional – 6, es por las inscripciones latinas que posee y que me gustaría comentaros.

Frontispicio noroeste

         ARMIS HIC VICTRIBVS

         MENS IVGITER VICTVRA

         MONVMENTVM HOC

         D.D.D.

         ANNO MCMXXXVI  A                                     ANNO MCMXXXIX Ω

 

La traducción dice así:

 

         A LAS ARMAS AQUÍ VICTORIOSAS

         LA INTELIGENCIA  QUE POR SIEMPRE VENCERÁ

         ESTE MONUMENTO

         DA, DONA Y DEDICA

 

         AÑO 1936                                                 AÑO 1939

 

         La expresión Da, Dona y Dedica es la habitual en los monumentos romanos para hacernos saber quién era el donante o promotor del mismo.

Tal y como se puede apreciar, las fechas hacen mención al comienzo y final de la Guerra Civil.

 

 

Frontispicio sureste (el que mira hacia Madrid):

MVNIFICENTIA REGIA CONDITA

AB HISPANORUM DUCE RESTAVRATA

AEDES STVDIORVM MATRITENSIS

FLORESCIT IN CONSPECTV DEI

 

ANNO MCMXXVII A                                        ANNO MCMLVI Ω

 

FUNDADO POR LA GENEROSIDAD DE UN REY,

RESTAURADO POR EL CAUDILLO DE LOS ESPAÑOLES,

EL TEMPLO MADRILEÑO DE LOS ESTUDIOS

FLORECE BAJO LA MIRADA DE DIOS.

 

AÑO 1927  A                                                               AÑO 1956  Ω

 

         Es menester comentar aquí quién es el rey en cuestión al que alude la inscripción: se trata de Alfonso XIII bajo cuyo reinado se inició, en 1927, la construcción de la Ciudad Universitaria. El monumento se terminó, como ya hemos dicho, en 1956, de ahí que aparezca esa fecha junto a la omega.

         En fin, fueron muchos años leyendo estas inscripciones mientras viajaba en le G o en el 62 camino de mi añorada Facultad de Filología y saliendo y entrando con mis padres camino de la cercana Casa de campo. Espero que os hayan gustado y que perdonéis su poca corrección política.

SISTE VIATOR ALMAE HVIUS SCHOLAE


Es raro que los que han estudiado en la Facultad de Filología de la Complutense no recuerden esa inscripción latina que, cada día más borrada por el paso del tiempo y por ser políticamente incorrecta se encuentra en la puerta principal de la Facultad. Don Antonio Ruiz de Elvira le dedicaba hermosas y sabias palabras en sus clases y, en homenaje a él, quisiera recordaros aquella inscripción que decía así:

 

SISTE VIATOR ALMAE HVIUS SCHOLAE PROFESSOR ET ALVMNI QVORVM HIC ADSPICIS NOMINA VITAM PRO PATRIA ET FIDE LIBENTER IMMOLAVERUNT MORTVI ADHVC LOQVVNTUR VIRTVTIS ATQUE INMORTALITATIS VIAM MIRABILI OSTENDENTES EXEMPLO

Tal y como podemos comprobar la inscripción está escrita en letras capitales romanas, sin signos ortográficos y con la U representada por la grafía V.

La traducción en castellano, ya con signos ortográficos, dice así:

 

¡Detente, caminante! El profesor y los alumnos de esta nutricia escuela,  cuyos nombres aquí ves escritos,  la vida por la patria y por la fe libremente inmolaron. Muertos todavía hablan, mostrándonos el camino de la valentía y de la inmortalidad con su admirable ejemplo.

         Tan sólo algún comentario:

         En primer lugar, el Siste,  Viator es la inscripción típica de las tumbas romanas que, colocadas junto a los caminos, requerían la atención del caminante para “contarle” quién era el propietario de la  estela sepulcral.

         En segundo lugar, he traducido schola por escuela, pero podía haberlo hecho perfectamente por Universidad; el adjetivo alma (del verbo alo, alimentar), referido a la Universitas sicut mater es un tópico que se repite hasta la saciedad.  Es la idea de que la Universidad es la madre que alimenta la sociedad, la nodriza que  nos proporciona el alimento espiritual pese a que los planes de Bolonia se empeñen en hacerla esclava de las empresas y del poder financiero. No debemos abusar del sintagma Alma mater, como muy bien decía don Fernando Lázaro Carreter en sus certeros dardos en la palabra, pues, referido a un hombre resulta un tanto llamativo. Por ejemplo: el profesor X fue el Alma Mater, la madre nutricia de la Facultad de Filosofía.    

En tercer lugar, el profesor y los alumnos murieron por España en la Guerra Civil y luchando por el bando franquista de ahí que, como decíamos al principio, por ser políticamente incorrecta, se deje sepultar por el olvido y la desidia.

         Si vais por Madrid algún día, y os pasáis por la Facultad de Filología, acordaos de mí (pasé en ella siete años entre licenciatura y doctorado) y de las veces que miré esta inscripción.

         En fin, que estupideces se dicen cuando la temperatura está cercana a los cuarenta grados.