domingo, 22 de enero de 2023

¿DE DÓNDE SALIÓ PLATERO?

 


Juan Ramón Jiménez era alto, delgado, vestido casi siempre de negro, con barba y con un aspecto que a Manuel Fernández-Montesinos, el sobrino de Lorca, le asustó cuando el poeta de Moguer los visitó en  Milltown donde vivía por esos años la familia Lorca. Así lo cuenta Manuel:

“Mis abuelos y Juan Ramón no se habían visto desde alguna visita esporádica en Madrid en los años treinta y ¡lo que nos había pasado a todos desde entonces! Pero a mí, niño, por mucho que me hubiese gustado el borriquillo, no m0e gustó su autor. Casi me daba miedo. Todo de negro, la barba, aunque canosa, también negra. Adusto, serio, de mirada penetrante, pero completamente exenta de bondad.  Aquel tierno borriquillo, ¿de dónde salió? Además, para mí, un hombre que hubiera tenido trato con pollinos tenía que ser como los trabajadores que yo había conocido en la Huerta de San Vicente, siempre de bromas conmigo, cariñosos y, desde luego, sin barba.

         Sabido es ( y lo recojo en la anterior entrada) que el carácter de Juan Ramón no era “muy agradable” y que, por tanto,  no es raro que “asustara” al pobre Manny. A mí me queda esa pregunta flotando en el aire: Aquel tierno borriquillo, ¿de dónde salió? 

VERDE QUE TE QUIERO VERDE

 


Aunque no haya leído a Lorca, todo el mundo conoce el “verde que te quiero verde” que es tan popular que hasta en coplas ha aparecido y en canciones “pop”, rock y flamencas. Guillermo Díaz - Plaja, crítico y poeta catalán, hermano de Fernando, el conspicuo escritor de El español y los siete pecados capitales “  y toda una serie que vino después con diferentes países y los mismos pecados, recoge en su libro sobre Lorca, que publicó en 1954, a quince años tan sólo de la muerte de Federico,  su teoría de que Lorca se basó, para componer su archifamoso Romance sonámbulo, en un poema de Juan Ramón Jiménez que lleva por título “El pajarito verde” y que dice así:

 

Verde es la niña: tiene

verdes ojos, pelo verde.

Su rodilla silvestre

no es rosa, ni blanca: es verde.

 

¡En el aire verde viene!

-La tierra se pone verde-.

Su espumilla fulgente

no es blanca ni azul: es verde.

 

¡En el mar verde viene!

-El cielo se pone verde-.

Mi vida la abre siempre

una puertecita verde.

 

         Desde luego que no será por falta de verdes en el poema de Juan Ramón y, sin duda, las concomitancias con el romance lorquiano son muchas. ¿Casualidad? ¿Encuentro de dos poetas por los “alados andamio de las flores”? ¿Lectura de un joven Lorca que le influye en su romance? Nada más dice don Guillermo Díaz Plaja salvo hacer notar al lector un parecido que a nadie escapa y citar otro poema juanramoniano con menor parecido, pero en el que se repite el color de marras. No sé, pero a ver si va a ser verdad la anécdota que se cuenta sobre Juan Ramón que, al enterarse de que Pedro Salinas había publicado La voz  ti debida, montó en cólera y dijo con enojo: “¿Cómo que la voz a ti debida? ¡La voz a mí debida! “Y es que el onubense tenía sus ataques de ego como todo artista que se precie.

viernes, 20 de enero de 2023

EL BEBÉ DEVINO DIVINO NIÑO Y EL PESEBRE SE CONVIRTIÓ EN CASA

 

El otro día de Reyes, nuestro párroco, don Sebastián Aldavero, me hizo reflexionar sobre algo de lo que creo que trata el muy añorado Papa Benedicto XVI en su libro La infancia de Jesús y ese algo sobre lo que me hizo reflexionar porque él mismo lo explicó con meridiana claridad es lo que sigue: que entre el nacimiento de Jesús y la llegada de los Magos mediaron un par de años.  Si revisamos el texto de Mateo, leemos lo siguiente:

καὶ ἐλθόντες εἰς τὴν οἰκίαν εἶδον τὸ παιδίον μετὰ Μαρίας τῆς μητρὸς αὐτοῦ,

Y llegando a la casa, vieron al niño con su madre María. He destacado a la casa que se corresponde con el griego εἰς τὴν οἰκίαν.

         En la traducción alemana se dice como sigue:

Sie gingen in das Haus, es decir, “llegaron a la casa”

         Por tanto, Jesús, María y José, como por otra parte es lógico, ya no vivían en el portal o establo en donde había nacido Jesús, sino que habían pasado a habitar en una casa. Todo, como veis, absolutamente lógico.

         Pero es que además, los propios Evangelios se refieren de diferente manera al lugar a donde los pastores van a adorar al Niño. Así en Lucas 2,7

         καὶ ἔτεκεν τὸν υἱὸν αὐτῆς τὸν πρωτότοκον· καὶ ἐσπαργάνωσεν αὐτὸν καὶ ἀνέκλινεν αὐτὸν ἐν φάτνῃ,

διότι οὐκ ἦν αὐτοῖς τόπος ἐν τῷ καταλύματι.

            Y parió a su hijo primogénito y lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre porque no tenían un lugar en la posada.

         El sintagma ἐν φάτνη es, literalmente, en un lugar donde comen los animales, es decir, un pesebre que es el praesepium de la Vulgata.

         Resumiendo, que, aunque en nuestros belenes ponemos a los Reyes magos adorando a un Jesús recién nacido que está en el portal, los Evangelios nos dicen que medió un tiempo entre el nacimiento y la adoración. ¿Cuánto tiempo?

         Pues en esa misma homilía, don Sebastián hizo alusión a la edad del niño que ya no era un bebé ni estaba entre pajas. Se basó nuestro párroco en lo que dice Mateo en su capítulo segundo, versículos 16 al 17.

Τότε Ἡρῴδης ἰδὼν ὅτι ἐνεπαίχθη ὑπὸ τῶν μάγων ἐθυμώθη λίαν, καὶ ἀποστείλας ἀνεῖλεν πάντας τοὺς παῖδας τοὺς ἐν Βηθλέεμ καὶ ἐν πᾶσι τοῖς ὁρίοις αὐτῆς ἀπὸ διετοῦς καὶ κατωτέρω, κατὰ τὸν χρόνον ὃν ἠκρίβωσεν παρὰ τῶν μάγων.

Entonces Herodes, al ver que había sido engañado por los Magos, se enfadó mucho y mandó matar a todos los niños en Belén y en los alrededores de dos años para abajo según el tiempo que había averiguado de los Magos.

         Como bien dijo don Sebastián, si Herodes da esta orden y acota la edad (de dos años para abajo) es porque Jesús estaba en esta “franja de edad”. Ya no era un recién nacido, sino que andaba entre el año y



los dos años.

         No dejan de ser curiosidades, pero para un filólogo cristiano tienen su interés.


domingo, 15 de enero de 2023

¡POBRE FRANCISCO GUERRERO!

 


Francisco Guerrero, el músico sevillano de la exquisita sensibilidad, el polifonista cuyo nombre es más conocido que su música aun siendo esta de una enorme belleza, el autor de motetes y de villanescas en las que hace uso del contrafactum y vuelve  a lo divino temas humanos y viceversa, sufrió auto de prisión en 1591. Acababa el ilustre músico de regresar de Venecia en donde, al igual que Tomás Luis de Victoria había publicado sus obras musicales, cuando fue detenido en su ciudad natal por no haber podido hacer frente a los pagos de las edición. No fue Guerrero lo que Victoria en lo referente al dinero pues, si el abulense sí se pudo editar sus obras en la casa editorial de Gardano, el sevillano ya veis cómo terminó. Pero es que este pobre hombre tenía la negra porque, antes de su detención, fue hecho prisionero cuando volvía de Venecia por piratas franceses y tuvo que ser rescatado a cambio de una muy considerable cantidad. Desconozco si fue esta elevada suma lo que hizo que Guerrero no pudiera pagar sus deudas, pero sí sé que acaba en la Cárcel Real de Sevilla cuando contaba ya con sesenta y tres años, edad nada despreciable para el siglo XVI. Del ataque y posterior captura a manos de los piratas lo cuenta el autor de Híspalis en su muy editado El viage  de Hierusalem que ha conocido hasta treinta reimpresiones, la última no hace más de un cuarto de siglo. Guerrero fue rescatado en esta ocasión por el Cabildo de la Catedral de Sevilla que pagó sus deudas y terminó sus días como maestro de capilla de la catedral hispalense, pero, también con bastante mala suerte, no por vejez, sino víctima de la epidemia de peste que asoló Sevilla en 1599. En fin, buen músico lo era, pero la suerte no le sonrió.

DON EMILIO GARCÍA GÓMEZ Y FEDERICO GARCÍA LORCA

 


Desde los remotos tiempos de la Facultad, he sentido una gran curiosidad por el árabe en particular y por la cultura árabe en general, curiosidad que me lleva a una poderosa admiración que se ha visto potenciada por nuestro reciente viaje a Granada. Los nombres de Asín Palacios o de Emilio García Gómez me son familiares y, en el caso del segundo, lo relaciono con los zéjeles de Ben – Quzman. Sin embargo, me faltaba por leer esta obrita de mi muy querida C0oección Austral  en la que el gran arabista selecciona 112 poemas arábigo andaluces que son ciento doce perlas de la poesía. Sorprende que, en una fecha tan temprana (hablamos del siglo XII) cuando la literatura en lenguas romances estaba todavía en sus primeros vagidos, se alcanzara, en la poesía árabe, tal perfección formal y tan elevada carga poética.  Estos poemitas son como los cármenes granadinos del Albaicín, “paraísos cerrados para muchos, jardines abiertos para pocos”, como decía don Pedro Soto de Rojas, el sacerdote granadino que cuidaba con esmero su carmen entre misa y misa.

         Don Emilio publicó la primera edición de estos maravillosos poemas en 1930 y de esa traducción bebió mi muy querido Lorca que cultivó la amistad con el arabista madrileño. Federico se embebió de estos poemas y alumbró esa maravilla que se llama Diván del Tamarit, siendo el Tamarit el nombre de una huerta cercana a la familiar de los Lorca, la Huerta de San Vicente. Voy a  copiaros tan sólo uno, el 105,  que habla de una noria:

¡Dios mío! La noria desborda de agua dulce en un jardín cuyos ramos están cubiertos de frutos ya maduros.

Las palomas le cuentan sus cuitas y ella les responde repitiendo notas musicales.

Parece un enamorado incurable que da vueltas en el lugar de las antiguas citas, llorando y preguntando por quien se alejó.

Y, como si hubiesen sido estrechos los conductos de los párpados para contener las lágrimas, estallaron sus costados como párpados.

                            Sad Al –Jayir de Valencia. (Siglo XII)

 

¿Os extraña que Federico, tras leer este fragmento escribiera que tenía “un colibrí de amor entre los dientes”? A mí, la verdad, es que no.

LA HIJA DE HOMERO

 


La lectura  de La hija de Homero de Robert Graves me ha resultado apasionante pues el escritor inglés, un experto en mitología clásica y autor de varios tratados sobre la misma, sigue en esta novela la teoría de Samuel Butler – escritor, pintor, naturalista, poeta y filólogo victoriano, cuyas traducciones al inglés de la obra homérica alababa Borges, teoría que no es otra que afirmar que la Odisea la escribió una mujer siciliana, de Trepani para ser más exactos, cuyos rasgos principales se parecen “demasiado” a Nausícaa. En la Hija de Homero, la narradora es Nausícaa que nos va narrando episodios que nos “suenan” de la Odisea, pero con distintos protagonistas. Realmente, esta chica siciliana, con la ayuda de Femio, el rapsoda, va seleccionando los diferentes leyendas que circulaban por el mundo griego y las usa o no según su criterio. Por ejemplo, en la Odisea, Telémaco sale en busca de Odiseo, pero en la novela de Graves es Clitóneo, el hermano de Nausícaa, el que sale en busca de su padre. En fin, no puedo seguir para no hacer spoiler, pero sí os voy a mencionar, de pasada, otros cambios:

-         Etón es el personaje al que luego esta autora cambiará por Odiseo.

-         Los pretendientes elimanos de la propia Nausícaa serían los pretendientes de Penélope en la Odisea. El cambio se produjo porque Pénelope fue una mujer promiscua y era necesario- según Nausícaa-, cambiar esa historia tan poco ejemplar.

-         Omitirá también por las mismas razones el destierro de Penélope y la muerte de Odiseo a manos de su propio hijo Telémaco.

-         Hará a Polifemo y a sus hermanos “cíclopes especiales” pues no son hijos como los Cíclopes hesiódicos de Urano y Gea, sino de Poseidón y la ninfa Toosa.

 

Pero aún más: Nausícaa ve errores en estas leyendas que está seleccionando con Femio y Graves nos los cuenta en su novela. Vamos a verlos porque son muy curiosos (recordad el burro de Sancho Panza en el Quijote).  Eso dará una entrada en la que veremos el texto homérico. Por el momento, vamos tan sólo con señalar estos errores:

a)    En el episodio en el que los griegos huyen de Polifemo, el barco tiene dos timones.

b)    No se puede cortar madera de un árbol vivo como hace Odiseo en Ogigia.

c)     Los halcones no devoran sus presas en pleno vuelo.

d)   Para ahorcar a doce mujeres simultáneamente se necesitan más de dos o tres hombres.

e)     Los amantes de Penélope se podían haber armado con las doce largas hachas con  las que se había realizado, en el salón de palacio, la prueba de los pretendientes.

 

Os pido que toméis esto con una sonrisa. Tanto como Graves como Butler sólo quieren reflejar su fino ingenio literario y su humor británico. Que nadie se me ponga estupendo, por favor.

jueves, 5 de enero de 2023

LA CULTURA DE LA MUERTE

 


Ya lo dijo este Papa docto que se nos ha ido en estos días de Navidad para estar más cerca de Jesús: estamos viviendo en una estructura de pecado.  Como la palabra pecado ya parece que está muy proscrita por los mismos que lo fomentan, es mejor que digamos que estamos no viviendo, sino sumergidos en una cultura de muerte. De muerte física en la que las guerras, la violencia de género, los “niños de la guerra”, - educados para matar cuando deberían estar estudiando en las escuelas de sus países-,  o el aborto acaban con la vida humana, ese milagro que cada día valoramos menos. Para matar, usamos armas, esas armas con las que se negocia, que son,  en sí mismas,  uno de los mayores negocios del mundo junto con las farmacéuticas. ¿Entendéis por qué siempre hay alguna guerra activa en el mundo y por qué proliferan las pandemias? La muerte campa a sus anchas por nuestro mundo mientras otros desalmados se aprovechan del dolor y hacen negocio. Y así llevamos desde hace miles de años y todavía hay gente que no sabe de qué nos tuvo que redimir Jesucristo.

         Pero es que no sólo hay una muerte física, sino que también hay en este mundo de muerte, una muerte del alma o muerte psicológica porque se matan ilusiones, se matan esperanzas, se mata el futuro de muchos millones de seres humanos que no tienen más esperanza que sobrevivir, más ilusión que llegar al día siguiente y más futuro que un mañana incierto. Para matar el alma, nos basta con la palabra y, sobre todo, con el miedo, ese arma que han sabido utilizar tan bien los poderosos durante miles de años. Con miedo nos paralizamos, no respondemos, no nos rebelamos.

         Y frente al miedo, la esperanza, la confianza en el hombre, el creo en el hombre que decía Blas de Otero:

 he visto

espaldas astilladas a trallazos,

almas cegadas avanzando a brincos

(Españas a caballo

del dolor y del hambre). Y he creído.

         Tenemos que hacer algo, tenemos que creer que el futuro es de todos, no sólo de los amos del mundo; tenemos que luchar por el futuro de nuestros hijos, de nuestros nietos. Ellos, los que matan, nos quieren sumisos, temerosos, atemorizados, paralizados por el terror. No les demos ese gusto.