viernes, 31 de marzo de 2023

MAZEPPA Y LORD BYRON MÁS UN CUADRO DE DELACROIX

 


¡Ay, mi querido George Gordon Byron, zambo divino que en todas partes estuviste y que escribías tan divinamente! He leído tu Mazeppa, basado en una leyenda polaca y ucraniana y he galopado contigo por las anchas llanuras eslavas como antes anduve contigo por Venecia, por Cádiz o por Grecia; he sentido el viento como el pobre Mazeppa al que ataron desnudo a un caballo salvaje y lo mandaron a las estepas, pero  que luego bien que se vengó no dejando piedra sobre piedra del castillo de aquel marido que le castigó con toda la razón (bueno, quizás se pasó un pelín) porque sedujo a su santa esposa. ¡Ay, Mazeppa, que no se puede ir por el mundo seduciendo mujeres que luego se paga el pecado de adulterio a la grupa de un caballo!

         Tu historia no sólo le gustó a “mi Byron”, sino que Víctor Hugo, Pushkin (un recuerdo para el loro del alcalde Tierno Galván) y músicos como Liszt ( un poema sinfónico y una obra para piano) y Tchaikovski en su ópera Mazepa, se basaron en ti.

         ¡Qué vidas, señor, las de estos héroes ¡ ¡Byron muriendo en Mesolongi y tú, amigo Mazeppa, galopando in puribus pelotis por esas estepas de Dios!

         Con razón nuestras vidas nos parecen, en ocasiones, algo aburridas. Normal.

DON CASTO MÉNDEZ NÚÑEZ OU A HONRA DA PATRIA

 


No meu libro de lecturas de carto de EXB falábase dabondo dos héroes e da patria, dous términos que, a día de hoxe, son exemplo de actitude políticamente incorrecta porque xa non hai héroes e tampouco sábese moi ben o que é España que pasou de ser “una unidad de destino en lo universal” a un país de países (con genitivo ponderativo) e outras cousas peores que non vou repetir. Nos dibuxos a cor do libro, que eran dun trazo claro, sempre me gustaba ollar a efixie dun mariño vigués que tiña longas patillas cuxo camarote vía eu no Museo de Pontevedra e sentía un pouquiño de medo porque coidaba que estaba no medio dunha batalla,  no medio e medio do mar e que, dun momento a outro, un cañonazo ía facer unha vía de augua que botaría o barco ao fondo.  O mariño chamábase don Casto Méndez Núñez e, na igrexa da Peregrina, gardase unha cuncha xigante que don Casto regalou a Virxen que é patrona da provincia de Pontevedra, pero non da cidade, (como moitas veces se pensa erróneamente) cuxa patrona é a Virxen da O. Pero volvamos ao tema porque deste mariño vigués lémbrome sempre dunha frase:

Más vale honra sin barcos que barcos sin honra.

Nestos tempos que corren, falar da honra non é políticamente correcto porque vivimos nunha España avergoñada da súa historia e que anda a pedir perdón polo mundo enteiro por ter levada una lingua e unha civilización ata o fin do mundo. Outros sí que foron xenocidas (gardar aos indios en “Reservas” e darlles ben de alcohol ata que sexan un pobo de bébedos non é moi humanitario, digo eu) e non teñen vergoña.

         Hoxe, don Casto non podería pronunciar a súa famosa frase porque a honra (ou o que queda dela) véndese ao mellor postor nos mercados financieros.

         Nesta España nosa, temos medo de dicir, como din os franceses sen medo e sen vergoña:

         “Gloire aux héros de la Patrie”

         Non temos remedio aínda  que veña a escola de menciñeiros ao completo de don Álvaro Cunqueiro.

jueves, 30 de marzo de 2023

JUAN ANTONIO GAGO DE MENDOZA, O LIBERADOR DE MARÍN

Cando eu era Neno-Deus en Marín (e que Juan Ramón Jiménez me perdoe), gustaba de pasar polo monolito adicado a Juan Antonio Gago de Mendoza, mariño marinense nado na Brea, una aldea de Seixo, parroquia de Marín, un sete de novembro de 1761. Loitou contra os ingleses e contou cunha  patente de corso do rei Carlos IV. No ano 1800, Gago de Mendoza venceu en Aguete aos ingleses e comenzou a construir o pazo de Chirleu do que despois falarei. Eu, lémbrome especialmente de Gago, porque foi o comandante das Alarmas do Morrazo, a península que separa as rías de Pontevedra e Vigo. As Alarmas foron un sistema de defensa que alertaba ao Morrazo do peligro dos franceses. Gago liberou Marín das tropas galas e participou tamén na famosa batalla de Pontesampaio na cal é fama que os soldados galegos combatiron ao son da muiñeira de Pontesampaio. Gago de Mendoza tamén loitou na reconquista de Vigo xunto ás tropas ourensans de Cachamuiña de quen vos falarei noutra entrada.

         Gago de Mendoza, na punta de Chirleu, construíuse un pazo que aínda é propiedade dos seus descendentes e, nos seus comenzos, tiña foxo, porto propio e muralla. Despois pasou a ser fábrica de salgadura e estaleiro. O pazo é agora a sede do Náutico de Aguete, pero na vivenda principal, en cuxa porta pode verse o escudo de armas da familia, viven os descendentes do ilustre mariño marinense. Eu, que tantas veces percorrín o camino das praias, sinto agora, no medio e medio de Castela, como o vento mareiro se chega a miña xanela e peta nos vidrios para contarme vellas historias de corsarios, franceses e mariños valentes. Non sei, serán cousas da idade.

 



 

miércoles, 29 de marzo de 2023

UNA ETIMOLOGÍA PARA SANLÚCAR DE BARRAMEDA ENTRE LANGOSTINOS Y FINO

 


Ver ponerse el sol en Sanlúcar de Barrameda es una de las experiencias estéticas más hermosas que un viajero puede tener si viaja por Andalucía. Si a esto le añade unos langostinos y un buen vino, puede tocar ya el Olimpo. Y, si además oye a José el de la Tomasa, que habría bajado con su barquito desde Triana,  echándose unos cantes  con la guitarra de Pedro Peña, hijo de María la Perrata y hermano de aquel gran cantaor que fue Juan Peña “El Lebrijano”, ya está sentando con los inmortales bebiendo,  no vino de la tierra, sino la mismísima ambrosía con la que los dioses griegos se alimentaban. Pero vamos al tema y dejemos tan barroca introducción llena de mar, cante y langostinos sanluqueños.

         Plinio el Viejo ( no me lo confundáis con el Guardia Municipal de Tomelloso (GMT) en las novelas de Francisco García Pavón) habla de una ciudad llamada Eboúra; también Pomponio Mela habla de esta ciudad y los dos escritores romanos dicen que había cerca un templo dedicado a Phosphorós, es decir, “el que lleva la luz” para los griegos y Lucifer (absteneos, satanistas, porque no vamos por ahí) para los latinos que no es otro que el planeta Venus al que los navegantes veneraban en numerosos templos. Los romanos llamaron también a ese santuario Lux Divina cuya traducción es obvia hasta para un alumno de la LOMLOE. Y de Santa Luz, dice don Antonio, vendría Sanlúcar. Lo de Barrameda viene por el lugar en donde se asienta el puerto de esta localidad gaditana que, en tiempos, estuvo separado de la población,  pero unido por el conocido como camino de Barrameda.

         Otras etimologías posibles serían:

-         Del árabe shaluqa (que Mahoma me perdone si lo he copiado mal) que es como los árabes llaman al viento de Levante. pero resulta que, de toda la provincia de Cádiz, donde menos sopla el Levante es en Sanlúcar.

-         Puede provenir del latín sub lucus, es decir,  “bajo el bosque” o “al otro lado del bosque”.

-         Puede provenir, por último,  de sanctus locus, es decir, lugar santo, con lo que estaríamos cerca del santa lux de García Bellido.

Sea como sea, vamos a tomarnos los langostinos y este vinillo de Jerez y luego, después de una siesta o yoga español, seguimos hablando de las etimologías.

DON ANTONIO GARCÍA BELLIDO Y LA NAVEGABILIDAD DEL GUADALQUIVIR EN TIEMPOS DE ESTRABÓN

 


Don Antonio García Bellido, del que nadie se acuerda porque los niveles culturales están no bajo mínimos, sino en las catacumbas, fue un ilustre profesor manchego,  de Villanueva de los Infantes para más datos,  que con tan sólo veintiocho años ganó la cátedra de Arqueología de la Universidad de Madrid. Los que hemos estudiado el Arte de Roma recordamos su Arte Romano, texto fundamental para adentrarse en las maravillas de Roma, pero también recordamos dos libritos de la mi muy querida colección Austral: España y los españoles hace dos mil años y La España del siglo I de nuestra era, según P. Mela y C. Plinio. El primero es una traducción comentada ( ¡y cómo!) del libro tercero de Estrabón que está dedicado íntegramente a Iberia. Como bien dice el maestro en el prólogo “No habrá lector español y serán muy pocos los americanos de habla española, que no encuentren en sus páginas una respuesta más o menos amplia a la pregunta curiosa de cómo era su región, su pueblo, sus paisanos, su monte, su río o su campo allá en los lejanos tiempos de Augustus, lejos ya de nosotros en más de dos  milenios”. Como una pequeñísima muestra, he escogido un pasaje: el punto 3 del capítulo 2 del libro III de Estrabón en el que el gran historiador griego, ya de la época augústea, nos habla de cómo el Guadalquivir (Baítis) era navegable hasta Córdoba e incluso más allá. Os pongo el texto griego y la traducción del maestro García Bellido y me permito, - que los dioses no tengan en cuenta mi osadía- , añadir algunos comentarios –mínimos- de mi propia cosecha.

Παροικεῖται δὲ ὑπὸ πλείστων ὁ Βαῖτις καὶ ἀναπλεῖται σχεδόν τι ἐπὶ χιλίους καὶ διακοσίους σταδίους ἐκ θαλάττης μέχρι Κορδύβης καὶ τῶν μικρὸν ἐπάνω τόπων.        

Las orillas del Betis son las más pobladas; el río puede remontarse navegando hasta una distancia aproximada de mil doscientos estadios (διακοσίους σταδίους ἐκ θαλάττης μέχρι Κορδύβης) desde el mar hasta Córdoba e incluso hasta algo más arriba.

COMENTARIO: Los mil doscientos estadios son, aproximadamente y tomando la medida del estadio de Olimpia que son 600 pies, es decir, 192,27 metros, 230,724 kilómetros río arriba. Si comprobamos que la distancia por el río desde Sevilla a Córdoba son unos 120 kilómetros, llegaríamos bastante más arriba de Córdoba tal y como traduce después García Bellido.

καὶ δὴ καὶ ἐξείργασται περιττῶς ἥ τε παραποταμία καὶ τὰ ἐν τῶι ποταμῶι νησίδια. πρόσεστι δὲ καὶ τὸ τῆς ὄψεως τερπνόν͵ ἄλσεσι καὶ ταῖς ἄλλαις φυτουργίαις ἐκπεπονημένων τῶν χωρίων.

Las tierras están cultivadas con gran esmero, tanto las ribereñas como las de sus breves islas. Además, para recreo de la vista, la región presenta arboledas y plantaciones de todas clases admirablemente cultivadas.

μέχρι μὲν οὖν Ἱσπάλιος ὁλκάσιν ἀξιολόγοις ὁ ἀνάπλους ἐστὶν ἐπὶ σταδίους οὐ πολὺ λείποντας τῶν πεντακοσίων͵ ἐπὶ δὲ τὰς ἄνω πόλεις μέχρι Ἰλίπας ταῖς ἐλάττοσι͵ μέχρι δὲ Κορδύβης τοῖς ποταμίοις σκάφεσι͵ πηκτοῖς μὲν τὰ νῦν τὸ παλαιὸν δὲ καὶ μονοξύλοις·

            Hasta Híspalis, lo que supone cerca de quinientos estadios, pueden subir navíos de gran tamaño; hasta las ciudades de más arriba, como Ílipa, sólo los pequeños. Para llegar a Córdoba, es necesario usar ya de barcas de ribera, hoy hechas de piezas ensambladas, pero que los antiguos construían de un solo tronco.

            COMENTARIO: Híspalis es Sevilla, distante del mar unos cien kilómetros. Ílipa es Alcalá del Río que dista de Sevilla 16 kilómetros río arriba. García Bellido explica en sus notas que para llegar a Córdoba los lugareños lo hacían primero en troncos, pero que después, por influencia romana, se hacían barcazas de piezas ensambladas.

τὸ δ᾽ ἄνω τὸ ἐπὶ Καστλῶνος οὐκ ἔστι πλόιμον· παράλληλοι δέ τινες ῥάχεις ὀρῶν παρατείνουσι τῶι ποταμῶι μᾶλλόν τε καὶ ἧττον αὐτῶι συνάπτουσαι πρὸς βορρᾶν͵ μετάλλων πλήρεις.

Más arriba de Cástulo el río deja ya de ser navegable; varias cadenas montañosas y llenas de metales siguen la orilla septentrional del río, aproximándose a él unas veces más, otras menos.

COMENTARIO: Castulo o Kastoulón era una ciudad ibérica del Alto Guadalquivir. Sus ruinas están en Cazlona, corrupción de Castulona, al sudeste de Linares, a orillas del Guadalimar, afluente del Guadalquivir. Estamos pues en las comarcas mineras del norte de Jaén.

            Resumiendo lo dicho por Estrabón, tenemos una zona navegable para barcos desde Sanlúcar a Sevilla, es decir, tal y como es en la actualidad. Más adelante, hasta Alcalá del Río, tan sólo podían remontar barcos pequeños y, hasta Córdoba la navegación se hacía por medio de barcazas que también llegaban hasta la actual Linares que, siguiendo la A-4, dista de Sevilla 253 kilómetros. Si a esta distancia le sumamos la parte navegable del río en la actualidad desde Sevilla a Sanlúcar que ya hemos visto que son unos cien kilómetros, el Guadalquivir, de una manera o de otra sería navegable a los largo de 353 kilómetros aproximadamente que excede en cien kilómetros los 1200 estadios de río navegable del que hablaba al principio Estrabón que quizás sólo tuvo en cuenta desde Sanlúcar a Córdoba.  Por cierto, la etimología preciosa de Sanlúcar os la dejo para otra entrada.

 

martes, 28 de marzo de 2023

LA LEONA DE CASTILLA

 


Hay una mujer en la historia que siempre me ha llamado la atención y que nació en la Alhambra granadina en donde su padre, don Íñigo López de Mendoza era alcalde perpetuo, cargo concedido por los Reyes Católicos. Don Íñigo era además I marqués de Mondéjar y II conde de Tendilla. Esta mujer, que adoptó el apellido de su madre, Francisca Pacheco, hija de don Juan Pacheco, I marqués de Villena, se casó con el toledano Juan de Padilla, de menos prosapia que ella pues tan sólo era hidalgo,  pero que la hizo famosa pues, como ya habréis adivinado seguro, no hablo de otra mujer, sino de doña María Pacheco o doña María de Padilla, la Leona de Castilla, en la obra de Francisco Villaespesa, conocida por tal nombre por su defensa numantina de Toledo tras morir su esposo en Villalar de los Comuneros. Amparo Rivelles le dio vida en el cine en una de esas películas de los años cincuenta, tan denostadas por la progresía porque sus protagonistas “miraban al infinito cuando hablaban”, pero tan hermosas. Ésta de la que os hablo llevaba el mismo título que la obra de Villaespesa y la  dirigió Juan de Orduña, el mismo director que filmó la película sobre mi reina Juana, Locura de amor,  en la que aparecía, en el papel de Juana, la actriz vallisoletana Aurora Bautista. Doña María tuvo por maestro a Diego de Sigeo en esa corte pequeñita del Gran Tendilla en donde no se hacían distingos entre hermanos y hermanas y a todos se les daba una gran educación. Recordemos que hermano suyo fue don Diego Hurtado de Mendoza, embajador y poeta. Don Diego de Sigeo fue el padre de la docta puella toletana Luisa Sigea de la que os hablaré más en detalle en otra entrada porque es una mujer cultísima que marchó para Portugal con su padre cuando éste, a su vez, partió al exilio con María de Padilla. Doña Luisa, según su ya mencionado padre, don Diego Sigeo, sabía a la perfección el latín y se carteó con el papa con tanto acierto  que el Santo Padre se asombró del conocimiento que de la lengua del Lacio tenía esta puella de Tarancón que, por aquellos años, era diócesis y reino de Toledo, no como ahora que pertenece a la provincia de Cuenca. Y no sólo era docta en latín, sino que también lo era en griego, matemáticas, letras e historia. No quiero perder el hilo, pero ya os contaré del maravilloso poema que escribió esta mujer sobre Sintra cuando allí vivió con la corte portuguesa. Mas volvamos a doña María que se vio forzada a huir a Portugal tras la caída de Toledo en manos realistas y a vivir casi de la caridad en Braga y en Oporto. Y fue en esta ciudad portuguesa en donde murió muy joven aún – no llegaba  a los cuarenta años- , y en donde la enterraron en la catedral. Servidor, siempre que va a Oporto, le pregunta al guía de turno que dónde está enterrada María de Padilla y los guías, haciendo gala de más paciencia que el santo Job,  me han dicho, tras muchas visitas a la Catedral “tripeira” casi de todo (siempre bueno que nuestros hermanos portugueses están siempre muy en razón y no se “aleonan” con tanta facilidad como nos “aleonamos” aquende de la raya) : desde que eso es una invención de los historiadores españoles a que, en unas nuevas obras se han hallado tumbas nuevas y que es posible que doña María esté en una de ellas. Sea como sea, la verdad es que la pregunta es por fastidiar y es algo que me provoca una gran excitación el preguntar por la tumba de doña María. Será que me estoy haciendo mayor.

sábado, 18 de marzo de 2023

DON PAYO GÓMEZ CHARIÑO

 


Se alguén ten a grande sorte de chegarse a Pontevedra, agora que os camelios están en fror, pode visitar o mosteiro de San Francisco e ver a tumba de don Payo Gómez Chariño que foi almirante da frota que conquistou Sevilla ao mando de don Fernando III el Santo e que foi nomeado almirante polo mesmo rei. Ademais de guerreiro, don Payo foi político e, cando, a morte de Sancho IV,  don Juan de la Cerda pretendeu a coroa dos reinos de Sevilla, Galicia e León, mentras doña María de Molina quedaba como rexente na Castela e Toledo, enfrentouse a o principal valedor da idea na Galicia que foi Juan Alfonso de Alburquerque ao cal fixo prisioneiro. Mal acabou don Payo pois foi asesinado por Rui Pérez Tenorio en 1295. O que é admirable é que, con esa vida tan axetreada, tivese tempo aínda de escribir poesía. Si botamos unha ollada aos grandes trovadores do século XIII, temos ahí a Gómez Chariño que compuxo poemas como o que sigue:

As frores do meu amigo

briosas van no navío

E van-se as frores

d’aquí ben con meus amores!

 

Idas son as frores

d’aquí ben con meus amores!

As frores do meu amado

briosas van eno barco!

 

E van-se as frores

d’aquí ben con meus amores!

Idas son as frores

d’aquí ben con meus amores!

 

Briosas van no navío

pera chegar ao ferido.

E van-se as frores

d’aquí ben con meus amores!

 

Idas son as frores

d’aquí ben con meus amores!

Briosas van eno barco

pera chegar ao fossado.

 

E van-se as frores

d’aquí ben con meus amores!

Idas son as frores

d’aquí ben con meus amores!

 

Pera chegar ao ferido,

servir mí, corpo velido.

E van-se as frores

d’aquí ben con meus amores!

 

Idas son as frores

d’aquí ben con meus amores!

Pera chegar ao fossado,

servir mí, corpo loado.

 

E van-se as frores

d’aquí ben con meus amores!

Idas son as frores

d’aquí ben con meus amores!

 

¡Ja con el Payo, primo!