domingo, 14 de agosto de 2022

LA SONRISITA DE FRANCO

 


Corría el año 1939 y Franco acababa de recibir como “regalo” el Pazo de Meirás. Alguno de los lametraseros que pululaban a su alrededor es fama que le preguntó:

-         Excelencia, ¿no está el Pazo un poco lejos de Madrid?

A los que el señor bajito de El Ferrol contestó con una sonrisa:

-         No, no está lejos porque, en breve, vamos a construir una pista por la que se podrá venir de Madrid a La Coruña en seis horas.

Esto dicen que dijo el señor bajito de El Ferrol, pero un servidor, que ha vivido en sus carnes los accesos a Galicia puede dar fe de que fue una enorme mentira y que a Franco le tenía que haber crecido la nariz  como a Pinocho. Os explico.

     Corría el año 1972 cuando mi padre paró en una panadería en Os Nogais, una aldea lucense nada más cruzar Pedrafita. Allí unos señores le contaron que “el Caudillo había roto un coche unos kilómetros más adelante” y es que las ¿carreteras? gallegas tenían baches que eran pozos y pozos que eran baches; partir un amortiguador era lo menos que te podía pasar en aquellas carreteras estrechas, trazadas por un burro al que dejaban suelto e iba buscando el mejor camino monte arriba y que hacían que el viaje Madrid – la Coruña llevara  a un conductor normal no menos de doce horas. Los Peares eran un lugar a donde se accedía por caminos de tierra ( ¡escúchalo, Feijoo) y no era raro que, al volver de una curva, te encontraras con alguna stridens plaustrum, esas carretas chirriantes a las que hasta les podía arder o eixo. ¿Y la pista del Caudillo? Dejadme que os siga contando, no me metáis prisa.

     El primer plan de accesos a Galicia fue de 1976, una vez que Franco ya había muerto. Fue entonces cuando se hicieron los puentes que salvan los valles de Sanabria y se mejoraron las carreteras. Sin embargo, hubo que esperar más de veinte años para que se inaugurara la autovía que comunica Galicia con la Meseta, tanto por el Padornelo y La Canda como por Pedrafita.

     ¿Y la pista del Caudillo? Pero vamos a ver: ¿no os he contado que, cuando Franco lo prometió, dicen los periódicos de la época que se estaba sonriendo? ¿Lo veis claro, mastuerzos?  Era una bromita del caudillo invicto. Si es que ya no sabéis ni entender un chiste, hombre.

¿A QUIÉN BENEFICIÓ EL PAZO DE MEIRÁS?

 


¿A quién benefició el pazo de Meirás? Pues vamos a seguir, para dar cumplida respuesta a esta pregunta,  el libro que Pérez y Babio han publicado sobre el muy afamado pazo. Allá por el año 1938, un grupo de coruñeses capitaneados por Pedro Barrié de la Maza, amigo personal de Franco, el único que le trataba de tú, el único que le  decía las cosas como eran y no como las veían los muchos lametraseros que pululaban alrededor del dictador, se puso al frente de la Junta pro Pazo que tenía como finalidad recaudar dinero, comprar el pazo y regalárselo al Caudillo. Todo muy bonito   (en fin…), pero el dinero se conseguía por las buenas o por las malas y fueron mucho los que acabaron pagando este “impuesto revolucionario de Barrié” aun en contra de su voluntad.  Pero vamos por partes como Jack el Destripador. Lo primero de todo, se compró el pazo a los herederos de la Pardo Bazán y , con las mismas, se hicieron las escrituras a nombre del Jefe del Estado (ojo con este término). A principio de los cuarenta,  (un par de años años después) Franco no tenía tan seguro el que siguiera siendo Jefe del Estado pues habían perdido la guerra alemanes e italianos, grandes valedores de su régimen, y Barrié recurrió a una curiosa y golfa maniobra: hizo una compra falsa del pazo (recordemos que ya estaba vendido al Jefe del Estado) , pero esta vez lo escrituró a nombre de Francisco Franco Bahamonde que se convirtió en propietario particular del pazo. Entonces ¿por qué Meirás era atendido, reparado y ampliado por el gobierno de España y no por el peculio de don Francisco? Pues porque, en aquel régimen, la frontera entre Franco y España no existía y España era de Franco y Franco de España. Item más: Meirás funcionaba como granja ( es como había comenzado con los Pardo Bazán) y los ganancias no iban para el Estado español, sino para don Francisco que, según cuentan los autores, era muy aficionado a la agricultura como un Cincinato cualquiera. Guardias civiles, camareros, trabajadores de toda índole se pagaban con dinero público al igual que cualquier tipo de arreglo. Incluso existía una valija entre Meirás y El Pardo que llevaba desde platos hasta el equipo de buceo de Francis Franco, el nietísimo del Generalísimo. Esto que parece muy raro no lo es si nos damos cuenta de una realidad: que, durante muchos años, España fue la granja personal y privada  de los Franco.

         Entonces, si Galicia no recibió nada a cambio por el famoso pazo, ¿quién se llevó la tajada? Pues, el primero, Barrié que, entre otros honores recibió el título de conde de Fenosa y,  junto a él,  toda una corte de “afectos” al régimen que se convertían en alcaldes de La Coruña o en jefes de la Casa Civil de Franco.

         Así pues, la pobre Galicia lo dio todo:   banderitas rojas y gualdas con las que había que decorar a la fuerza los balcones, paisanos para trabajar el pazo, vecinos que se vieron “invitados” a dejar su casa para engrandecer los terrenos del dictador a cambio de nada, pero la promesa paternalista de Franco para su tierra, para sus paisaniños, como cariñosamente les llamó desde el balcón del ayuntamiento de Ferrol, quedó en agua de borrajas y sus gentes siguieron emigrando, cultivando catro ferrados de terra y jugándose la vida en los mares (Miña nai que tes dous mares que cantaba Juan Pardo)

         Y es que los políticos, sean dictadores o no, no suelen cumplir sus promesas una vez que se han hecho con lo que les interesa de verdad: el poder. Sic vita est.

viernes, 5 de agosto de 2022

NOLI TANGERE

 


El noli me tangere que pronuncia Jesucristo en el encuentro con María Magdalena es una de las frases más famosas de los Evangelios. Durante muchos años se ha traducido como “no me toques”, pero esta traducción no tenía mucho sentido pues a Jesús, una vez resucitado de entre los muertos, lo iban a “tocar” los discípulos en varias ocasiones e incluso, como Tomás, iban a  meter el dedo en la llaga. ¿Por qué le dice eso Jesús a María Magdalena? Lo primero vamos al texto griego:

         λέγει αὐτῇ ὁ Ἰησοῦς: μή μου ἅπτου· οὔπω γὰρ ἀναβέβηκα πρὸς τὸν πατέρα μου·

         Que en román paladino dice así: Jesús le dice: “No me retengas pues todavía no he subido a mi padre. (Traducción absolutamente literal)

         ἅπτου es aquí  la segunda persona del Imperativo en voz media del verbo ἅπτω que tiene como significado “agarrar” más que “tocar”. Además el verbo en cuestión rige genitivo ( μου ) por lo que Jesús le viene a decir a la Magdalena algo así como “ no me agarres a mí”. Es muy probable que la Magdalena, arrebatada por el mucho amor que le tenía a su “rabouni”, le intentara agarrar para que no se volviera al reino de los muertos y que Jesús le diera a entender con ese “no me agarres” que aún le quedaba tarea por hacer entre los hombres.

         Si os fijáis, en las traducciones que se manejan en los últimos años en los textos litúrgicos ya no se dice “no me toques”, sino “ no me agarres” o, mejor aún,  “no me retengas”.

         Espero que os haya gustado, si no, nolite tangere articulum meum.

 

DIVERSAS GUARRERÍAS CON ETIMOLOGÍA GRIEGA

 


Estaba yo esta tarde de verano tórrido intentando recoger “filias” para las etimologías de mis alumnos de Bachillerato y ¡Vive Dios! que lo he tenido que dejar porque me empezaba a volver un pouquiño tolo de cómo anda el personal. Os cuento una selección de aquellas que más gracias me han hecho:

1.     Agalmatofilia: El que gusta de practicar el sexo con estatuas, muñecos o maniquíes. Del griego, ἄγαλμα, -ατος: estatua. En fin, una guarrería española- Chiquito dixit-,  e internacional para aquellos que están más solos que la una y nos les apetece salir de casa y buscar consuelo en lumias, izas, drizas, pilinguis o colipoterras.

2.      Autonepiofilia. Del griego  νήπιος , niño, αὐτός “ por sí mismo!”  y φιλία, ας, amor (es un decir) o afición a algo. Parafilia que consiste en sentir placer vestido o tratado como un niño. Eso mi abuela Patro lo curaba con un par de azotes en el culo.

3.     Ursusagalamatofilia: Esta palabra nos viene del latín ursus (oso) y de las dos palabras que formaban la primera. Es decir, es aquel que siente “amor” con un osito de peluche. ¡Joder, cómo anda de necesitado el personal! Me pillan en mi casa con un oso de peluche y del par de tortas que me pegan no habría habido orquesta que hubiera podido acompañar las evoluciones que hubiera dado por el pasillo.

 

4.     Antolagnia: Viene de dos palabras griegas: ἄνθος, -ους: flor y    λαγνεία, -ας, coito. Los que padecen ( o disfrutan) esta parafilia son personas que tan sólo con el olor de las flores llegan al orgasmo. Como os lo cuento. Hay que fastidiarse, hombre, hay que fastidiase. Ahora resulta que si tienes el jardín lleno de flores eres un vicioso empedernido. Desconozco las razones médicas, pero hay que estar muy zumbadillo para alcanzar el orgasmo con el olor de las flores. Esto en mis tiempos mozos se curaba con duas hostias e mais unha patada no cú y ni antolagnia ni leches.

5.     Salirofilia. Aquí se mezcla el francés (salir, “ensuciar” con el griego φιλία, ας que ya hemos visto antes ) Por favor, que nadie se me confunda porque hablo de lenguas que no está la tarde para muchas calenturas cuando ya rondamos los cuarenta grados. Esto ya es una guarrería de no te menees porque consiste en (literalmente) “ser aficionado a que te ensucien durante el acto”. Tiene numerosas parafilias que van desde vomitar a orinarse en la persona amada (es un decir). Tenemos, sin ir más lejos, la sitofilia ( del griego σῖτος, “trigo” y la ya muy comentada “filia”). Literalmente es la afición a mezclar el erotismo con la comida en todas las formas y maneras que se nos ocurran. (No entro en detalles por si me lee algún niño).  Estas son  unas cochinadas tan cochinas que no las pienso ni siquiera comentar.

 

¡Mi madriña! ¡Qué suerte tienen los psicólogos y los psiquiatras cuyas consultas están a rebosar! Mi abuela Patro, que sabía psicología parda, les hubiera dado un pico y una pala y les hubiera puesto a picar y con toda la razón porque,  de tanto ocio,  sale tanto vicio. Dixi.

viernes, 29 de julio de 2022

CUI PROSUNT IN HISPANIA INCENDIA O ¿A QUIÉN BENEFICIAN LOS INCENDIOS FORESTALES?

 


Cada año pasa lo mismo: miles de hectáreas quemadas en España. Y el fuego no se prende solo. Más que en pedir responsabilidades (que también) y sacar “tajada política”, deberíamos preguntarnos cui prosunt incendia in Hispania, es decir, ¿a quién favorecen los incendios en España? Ya está muy gastado el cuento de que las grandes beneficiarias son las empresas madereras o qué las empresas constructoras aprovechan los suelos calcinados para forrarse con urbanizaciones. No digo que no, pero creo que tendríamos que echar un vistazo a unos datos antes de buscar a quién están beneficiando realmente los incendios en España. Vayamos por partes.

         Lo primero, decir que la extinción de incendios está, en su gran mayoría en manos de empresas privadas que necesitan los incendios para hacer su negocio. Esto es así porque muchas Comunidades Autónomas consideran que con las empresas privadas es más barato apagar los fuegos, pero creo que, ante todo, puesto que es algo en que “se nos va la vida”,  pues vida son los montes, es decir que debería ser la extinción de incendios un servicio público. Hace muchos años, cuando yo era pequeño, los hidroaviones del Icona sobrevolaban Galicia arrojando agua sobre unos incendios cuyo origen era tan oscuro como los de ahora y en los que había intereses políticos. Alguien, en Galicia, llegó a decir que la ETA gallega eran los incendios forestales. Sin embargo, en la actualidad, dieciocho empresas se reparten la tajada de los fuegos por todo lo ancho y largo de España. Estas empresas se suelen reunir todos los años en una comida para “repartirse” los incendios de España pues un incendio forestal genera grandes beneficios. No contentas con España, estas empresas “consiguen“ contratos en Portugal, Italia o Chile. Un negocio redondo. Es más, empiezan a ser conocidas como “el cártel del fuego”.

         Los gastos que generan los incendios son impresionantes: WWF calcula que, en España, se destinan anualmente 1.000 millones de euros para la extinción de incendios y se viene calculando en unos 6.000 euros por hectárea lo que cuesta apagar las llamas. Por supuesto que no recojo aquí el gasto irreparable de vidas humanas o daños en viviendas o daños morales, ecológicos o paisajísticos porque esos son absolutamente incuantificables. Pues pensemos que gran parte de ese dinero se destina a pagar a las empresas que tienen repartido el territorio nacional.

         Tengamos en cuenta que el 96 % de los incendios son INTENCIONADOS y que por tanto la historia de que un pirado ha prendido un monte se justifica en muy pocas ocasiones. Lo siento, pero detrás de un altísimo número de incendios está la mano negra de un humano que lleva el mechero y la  mano aún más negra del que se lo entrega.

         Perdonad, pero el asunto está más que claro. Si alguien vive de algo y además vive muy bien, es imposible quitarle el negocio y hay dieciocho empresas que viven sicut Deus gracias a los montes que cada año arden como la yesca en una España cada vez más desertizada. Hubo, en su día, una investigación judicial sobre las empresas que se forran (literalmente) viendo como arden los bosques españoles y que, quizás, sentados como Nerón , tocan una lira que les debería explotar en las manos.

         Sé que de nada vale esto que he escrito porque seguirá habiendo incendios, se seguirá culpando de ellos al cambio climático (en parte con razón), al ambiente seco de los estíos de España y hasta el pirómano que necesita más de tratamiento psiquiátrico que carcelario. Mientras, seguimos (interesadamente) buscando culpables, las empresas del "cártel del fuego” se reparten los pingües beneficios. Cui prosunt in Hispania incendia?

lunes, 18 de julio de 2022

MI 18 DE JULIO




Hoy se cumplen la friolera de ochenta u seis años del golpe militar que acabó con una República que parecía no interesar a nadie. Por un lado estaban los socialistas que la querían como paso previo a su revolución para instaurar en España un régimen similar al ruso (si alguno lo duda, que lea los titulares de El Socialista en los que no se celebraba una República democrática, sino el paso previo a una Revolución de octubre a la española) ; por el otro lado,  estaban los de derechas que, no habiendo sabido defender a Alfonso XIII ( quizás porque no tenía defensa ninguna el rey de los cigarrillos egipcios) mientras estuvo en el trono, les vino la gana de ponerse a dar golpecillos de estado con muy pésima fortuna y poco acierto. No sé si había alguien que buscaba una República de verdad en donde los españoles pudieran expresar su sentir. De todas las maneras era muy difícil que  expresara su libre sentir  una población cuyo analfabetismo era altísimo y ya sabemos que, cuanto mayor analfabetismo, menos libertad de elección. Aquellas masas eran carne de demagogos que las compraban “con un duro y un colchón”, lema que un partido usó en unas elecciones. Mi 18 de julio es el de mis dos abuelos, el paterno que no dudó en defender a la República cuando el alcalde de su pueblo convocó a los vecinos para que lucharan por  salvar el régimen legalmente constituido, pero, todo hay que decirlo, bastante “prostituido” por unos y otros; mi abuelo materno, luchando en el ejército de Franco y ganando la Laureada de San Fernando Colectiva en la Ciudad Universitaria madrileña. Seguro que los dos querían a España y luchaban por defenderla, pero no puedo determinar quién de los dos estaba en el bando adecuado. Si un servidor hubiera vivido aquel 18 de julio, es posible que me hubiera ido con los lectores de Manuel Chaves Nogales, aquel profeta andaluz que dijo que, ganara el bando que ganara, de las trincheras iba a salir una dictadura. Probablemente hubiera acabado, como el gran periodista sevillano,  fuera de este país de todos los demonios. No lo sé. Que Clío tenga piedad de tanta sangre y tanta barbarie. Amén.

 

A LLORAR A LA LLORERÍA , PERO MEJOR A LA DE ATENAS

 


Recuerdo que lo contaba el profesor Lasso de la Vegas en sus clases de Comentarios de textos griegos allá por un lejano 1989 y voy a intentar contároslo tal y como lo recuerdo aunque aderezada la historia con alguna miejita de modernidad que nunca viene mal. Andan los jóvenes actuales con la frase, “a llorar a la llorería” que no sé muy bien de dónde viene, pero que ha dejado obsoleta y casi sin uso a aquella otra que escuchaba yo en mi infancia de “a llorar a los Paúles”. En fin, a lo que vamos. Resulta que el sofista Antifonte fundó un centro especializado en calmar el dolor de los clientes por medio de la palabra allá por el siglo V. a. C. Los sofistas eran expertos manejadores de la expresión verbal tal y como nos lo cuenta en su libro la gran Jacqueline de Romilly, la gran filóloga francesa que fue, entre otras muchas actividades, la traductora al francés de Tucídides y su guerra del Peloponeso. Hablaba Antifonte de una τέχνη ἀλυπίας, es decir, de “un arte para la ausencia de la pena” en traducción literal. Después, he sabido que, en pleno corazón de Malasaña, en Madrid, se ha abierto un local con el nombre de “Llorería”  en donde sus clientes reciben  consuelo para sus penas. No sé si sabrán sus dueños que dos mil quinientos años antes ya se les adelantaron los atenienses en la persona de Antifonte. Nihil novum sub sole.