sábado, 15 de julio de 2023

REFLEXIONES SOBRA LA EDUCACIÓN EN MI JARDÍN ABIERTO PARA TODOS ( Y QUE DON PEDRO SOTO DE ROJAS ME PERDONE)

 

 

En estas mañanas de julio, sentado a la sombra amena de mi humilde hortus, que no es hortus conclusus, sino hortus omnibus, locus amoenus omnibus qui per viam transeant, me pongo a reflexionar sobre los caminos de tiza que he trazado, trazo y trazaré mientras pueda o me dejen. Reflexiono sobre la LOMLOE y llego, con tristeza, a la conclusión de que esta ley sigue sin cumplir las dos finalidades que, para mí, humilde grammaticus olmedanus, tiene que tener cumplir la Educación: crear hombres libres y crear hombres capaces de sentir la belleza. Gilles Deleuze, en su libro Nietzche y la filosofía, decía que la filosofía (para mí, la educación en general) tiene como fin “hacer hombres libres, es decir, hombres que no confundan los fines de la cultura con el provecho del Estado, la moral o la religión”. Y no veo que ni la LOMLOE, ni ninguna ley de Educación busquen a este hombre libre como buscaba Diógenes con su linterna “un hombre” en el ágora ateniense; más bien al contrario, “deforman” a un alumno para ponerlo al servicio de los abyectos intereses del capitalismo financiero que nos gobierna desde oscuras moradas. Paulo Freire, el gran pedagogo brasileño, hablaba de la “educación bancaria”: el alumno es como una cuenta corriente en la que se van ingresando conocimientos que después se “vomitan” en exámenes, pero se sigue sin formar alumnos que tengan un sentido crítico sobre el mundo en el que están prisioneros. A mi humilde modo de ver, las leyes educativas han sido y son “leyes bancarias” por muchos estándares, competencias (que, en la mayoría de los casos son incompetencias) o valores con los que las maquillan para ocultar que lo único que buscan es el adocenamiento del alumno. Esto que digo se ve, sin ir más lejos, en la irrupción despiadada  del mundo empresarial en la Universidad. ¿Qué Universidad puede ser la que abandona su función principal (investigar y crear hombres libres y sensibles) por una función vicaria como es ponerse en las sanguinarias manos del capitalismo financiero y quedar convertida en “vivero” de empleados para las empresas?

         Pero no sólo esto. Ortega decía que fue cuando el hombre de Altamira pintó los bisontes el momento sublime en el que el humano se diferenció del animal. En ese momento, dejamos de ser primates para devenir en humanos. ¿Preparamos a nuestros alumnos para ser libres y amantes de la belleza o les llenamos de contenidos que tienen que “potar” examen tras examen? Pese a los modernos pedagogos, desde hace siglos, nada ha cambiado en la Educación. Pese a los “situaciones de aprendizaje”, “competencias e “indicadores de logro”, la Educación sigue llenando los depósitos que se vacían, tal y como ya he dicho antes, evaluación tras evaluación sin preocuparse de si los alumnos salen de la escuela (no olvidemos que escuela viene de σχολή tiempo libre en griego, tiempo que no es negotium, tiempo, en definitiva, para la reflexión y para recreo , solaz y enriquecimiento del alma) sin un sentido crítico y sin un sentido estético que les haga totalmente humanos, no simples máquinas de repetición. Educamos en un utilitarismo necio y dejamos de lado lo “inútil” que es lo que en definitiva (Nuccio Ordine dixit) nos hace humanos. Yo a mis alumnos los quiero libres, críticos, sensibles, pero el sistema (que no ha cambiado en siglos porque durante siglos ha servido rastreramente a los poderosos) sigue creando seres que “buscan” la nota para entrar conseguir un título que les permita moverse en el sistema o entrar en una Universidad que es incapaz, porque ha abdicado de sus funciones primordiales, de formar seres humanos. El Plan Bolonia, que la izquierda europea saludó como un logro, fue el “gran gol” que por toda la escuadra nos metieron a los educadores ese equipo de sombras que se reúne en Davos todos los años. No quiero ser pesimista, pero no le veo futuro a la educación. Sin embargo, hay que seguir luchando por unas aulas que instruyan (ya nadie se acuerda que, hace años, el Ministerio era de Instrucción Pública), que formen más que informen (a veces tanta información acaba deformando), que formen hombres libres y sensibles, En definitiva, que hagan de nuestros hijos seres libres o, más claro todavía: SERES HUMANOS.  No sé si alguien, algún día, lo verá.

EL LOGOS FRENTE A LA BARBARIE EN LA HÉCUBA DE EURÍPIDES

 


 Estamos en el verso 1127 de la Hécuba de Eurípides. Acaba de llegar  Agamenón y Poliméstor, rey de Tracia, cegado por las mujeres troyanas cautivas como Hécuba de los aqueos, se queja al atrida de lo que le han hecho y el tracio las señala como culpables Agamenón se dirige a Hécuba y Polimestor, al oírle, quiere arrojarse sobre ella y herirla.


Ὤμοι, τί λέξεις; Ἦ γὰρ ἐγγύς ἐστί που;

[1125] Σήμηνον, εἰπὲ ποῦ 'σθ', ἵν' ἁρπάσας χεροῖν

διασπάσωμαι καὶ καθαιμάξω χρόα.

 

¡Ay! ¿Qué estás diciendo? ¿Es que ella está aquí cerca?

Indícame, dime dónde está para que con mis manos la agarre

y le destroce y ensangriente su cuerpo.

 

Se sorprende Agamenón de las palabras de Poliméstor que insiste en su petición:

Πρὸς θεῶν σε λίσσομαι,

μέθες μ' ἐφεῖναι τῇδε μαργῶσαν χέρα.

 

Por lo dioses, te lo ruego, déjame que sobre ella ponga mi mano enrabietada.

 

Y viene ahora la respuesta reveladora de toda una cultura, la griega, que Eurípides pone en boca de Agamenón:

Ἴσχ'· ἐκβαλὼν δὲ καρδίας τὸ βάρβαρον

[1130] λέγ', ὡς ἀκούσας σοῦ τε τῆσδέ τ' ἐν μέρει

κρίνω δικαίως ἀνθ' ὅτου πάσχεις τάδε.

 

Contente: arrojando la barbarie de tu corazón, habla para que escuchándoos a ti y a ella por turno pueda yo en justicia juzgar por qué estás sufriendo esto.

 

Veis que he dejado el número del verso (1130) y que he señalado en negrita λέγε, segunda persona del Imperativo que me parece fundamental y que se opone a τὸ βάρβαρον del verso anterior. Eurípides quiere dejar muy claro que lo propio de los griegos es el dialogo ( διά - λέγειν) δία- λόγος ( a través de la palabra) frente a la barbarie, a la violencia que es patrimonio de los bárbaros. Da mucho que pensar este verso pues, pese a estas palabras, la civilización occidental se viene comportando como bárbara desde hace muchos siglos.  Sin embargo, no puedo dejar aquí el texto pues Eurípides, por boca de Hécuba, pone en el escenario el gran problema que puede tener el diálogo: que al final la lengua pueda más que los hechos. Recordemos que estamos en la Atenas en donde los sofistas hacen un uso poco moral de la oratoria y son capaces de defender un argumento y su contrario son ningún tipo de rechazo. Surge aquí esa posibilidad del engaño por la palabra, de tergiversar los hechos si el asunto cae en manos de un hábil orador que podría hacer que el inocente acabara siendo culpable y viceversa. De ahí que Hécuba exclame unos versos más adelante

Ἀγάμεμνον, ἀνθρώποισιν οὐκ ἐχρῆν ποτε

τῶν πραγμάτων τὴν γλῶσσαν ἰσχύειν πλέον:

ἀλλ', εἴτε χρήστ' ἔδρασε, χρήστ' ἔδει λέγειν,

[1190] εἴτ' αὖ πονηρά, τοὺς λόγους εἶναι σαθρούς,

καὶ μὴ δύνασθαι τἄδικ' εὖ λέγειν ποτέ.

Σοφοὶ μὲν οὖν εἰσ' οἱ τάδ' ἠκριβωκότες,

ἀλλ' οὐ δύνανται διὰ τέλους εἶναι σοφοί,

κακῶς δ' ἀπώλοντ': οὔτις ἐξήλυξέ πω.

 

Aquí en la maravillosa traducción del vallisoletano Antonio Tovar:

 

Agamenón, entre los hombres sería necesario que la lengua jamás tuviera más fuerza que los hechos. Sino que, quien ha obrado bien debería hablar bien, y quien ha obrado mal, que sus palabras fueran de mala ley y que jamás pudiera elogiar lo injusto. Hábiles son los que conocen esto con precisión, pero no pueden ser hábiles hasta el fin, sino que perecen de mala manera. Ninguno ha escapado todavía.

         Fijaos que don Antonio traduce esta oración que os he subrayado en negrita Σοφοὶ μὲν οὖν εἰσ' οἱ τάδ' ἠκριβωκότες, vertiendo al castellano “hábiles” y no “sabios” como nos llevaría, en una traducción precipitada, la palabra σοφοὶ.  

 

Un par de siglos más tarde, Catón, definiría el orador como vir bonus dicendi peritus, es decir, un hombre bueno que es experto en hablar. Por cierto, de ese vir bonus viene el “hombre bueno” del que habla el Código Civil. Así que, como colofón, nos quedamos con esta idea de Perogrullo: de nada vale hablar bien si ese hablar no viene avalado y protegido por la bonhomía u hombría de bien. Que tomen nota, por favor, los Sánchez y los Feijoo (que, repito, no lleva tilde en la primera “o”).

miércoles, 12 de julio de 2023

AMANECIÓ DE NOCHE

 


Tenía yo este libro en la biblioteca desde hacía bastantes años y no le había hincado el diente porque se han ido interpolando otros que no han respetado la lista de lectura, pero su título me embelesaba: Amaneció de noche. Está escrito por la viuda de Narciso Yepes, cuyo nombre polaco me ocuparía casi toda la entrada, y es una visión desde la fe de la enfermedad y muerte del eximio guitarrista que está enterrado en Buenaventura del Sistal,  monasterio cisterciense de Guadalajara, esa provincia manchega que tiene tierras llena de misterio y de poesía además de exquisita miel de la Alcarria. Marysia Szumlakowska (pese al calor,  me he atrevido a copiarlo porque ya mi memoria no me da para ese nombre) nos habla del Amor en el que vivimos, nos movemos  y existimos y como ese espíritu de Cristo que vive en nosotros por medio de los sacramentos nos hará vivir un día en la casa del Padre que es el Amor supremo. Hermoso libro que se lee muy bien, pero que trata al dolor de tú, algo que, en nuestra sociedad anestesiada, puede no caer muy bien. El matrimonio Yepes perdió a un hijo, Juan de la Cruz, y esa fue la bendición de su casa por el dolor como dice el maestro Luis Rosales. Luego vino la Cruz del maestro Yepes y la aceptaron también con la entereza que Cristo nos recomienda cargar con las Cruces de la vida. Per Crucem, ad lucem, dice el adagio latino y “Llegué por el dolor a la alegría”, nos dice José Hierro en ese soneto espléndido con el que se abre su libro Alegría.  En fin, que si tenéis tiempo en este verano, le echéis un vistazo porque merece – y mucho-,  la pena.

martes, 11 de julio de 2023

PEDRO ANTONIO DE ALARCÓN O EL ROMÁNTICO QUE QUERÍA SER REALISTA

 


¡Qué poco se habla ya de don Pedro Antonio de Alarcón, el gran escritor granadino del siglo XIX! Si algo más se le conoce es por el sombrero famoso de tres picos (el tricornio para entendernos) que puso en solfa (dicho esto con el mejor sentido de la expresión) don Manuel de Falla. El otro día, viendo una película de Rafael Gil, El clavo, basada en una novela corta del escritor de Guadix, recordé sus relatos breves apasionantes, algunos auténticas “nouvelles noires”. Don Pedro Antonio fue muy elogiado en su tiempo y ni más ni menos que don Juan Valera, ese señorito cordobés que escribía como los ángeles, lo ensalzaba y con razón. Alarcón era un romántico que quería ser realista o viceversa y entronca también con el costumbrismo de Fernán Caballero o de Mesonero Romanos. Participaba del espíritu romántico, pero queriendo ser realista que es como ser de VOX y querer militar en Unidas Podemos (mutatis mutandis). En fin, como además, al igual que Pereda, mi muy querido Pereda, era un poquito “carca”, eso ha hecho que “desapareciera” prácticamente de los temarios escolares y que en la EBAU, PAU o como se diga, se prefiera a la Elvira Lindo o a la Almudena Grandes que esas sí que son “afectas” al régimen. ¿Qué es eso de que en las historias salgan curas, monjas, militares y otros seres abominables, chabacanos y prescindibles para un escritor bien pensante y del régimen? ¿Qué es eso de que aparezcan mujeres no liberadas sexualmente? ¿Qué es eso de que no se hable de gays y lesbianas? Alarcón, al paredón. Con esto queda dicho todo.

martes, 4 de julio de 2023

BRUCKNER IM AUTO

 




Un día, hablando con mi buen amigo Paco, le dije que había venido oyendo a Bruckner en el coche y, con toda la razón, me dijo que quizás no era el lugar más adecuado para una escucha bruckneriana. Sin embargo, con tanta osadía como si refutara al mismísimo Balmes, le refuto este comentario. A Bruckner, un servidor, lo ha oído muchas veces en el coche. Vale, sabemos que no es el mejor sitio, pero te va creando una BSO en la que su música de ensueño está presente. Por ejemplo, siempre que pienso en Castro Urdiales, me recuerdo subiendo del aparcamiento del puerto mientras sonaba el Scherzo de la Séptima. Castro Urdiales fue la  patria de don Ataúlfo Argenta y también de hermosas rapazucas tal y como  que recoge el cantar cantabrón que canta con acierto y buen gusto  mi muy querido amigo Fernando Agüeros:

¡Qué bonito es Castro,

más son las castreñas!

¡Quién pudiera ir

a bailar con ellas!

 

         Perdón por la digresión o excursus y volvemos al tema. Así también,  la cuarta me lleva a mágicos lugares de montaña de la misma manera que la Renana de Schumann me lleva a un mirador  desde donde se ve un paisaje tan sublime que abarca, en ángulo de ciento ochenta grados, de la Peñota a Navacerrada. Ese maravilloso adagio de la Séptima, me lleva al mar de Llanes y así con otros fragmentos, no sólo de Bruckner, sino de otros músicos que habitan en nuestra alma musical.

         Porque la música tiene la maravilla de que va poniendo hermosos sonidos a nuestras vivencias. ¿Y la música de ese tal Quevedo que tiene tanta fama entre los jóvenes? Por favor, caballero, estoy hablando de música.


BRUCKNER, MITAD MONJE, MITAD MÚSICO

 


Os propongo un viaje a una ciudad pequeña (16.194 habitantes) de la Alta Austria cuyo nombre es Ansfelden. La ciudad no está lejos de Linz y, por tanto, no está lejos del Danubio, pero, sobre todo está cerca del monasterio de San Florián, un monasterio agustino con una biblioteca de 150.000 obras. San Florián fue un mártir de Lorch que murió al ser arrojado con una gran piedra al cuello al río Enns. En esta ciudad de Austria, allá por el año 1824, nace un niño que es hijo de un maestro de escuela que además tocaba el órgano en la iglesia local. El padre imbuyó muy temprano este gusto por la música al hijo, pero se murió cuando el niño tan sólo tenía trece años.  Este niño se pasó más de veinte años estudiando música y, sobre todo, contrapunto y, a partir de sus cuarenta años, empezó a componer sus primeras sinfonías que no gustaron a todo el mundo. Fijaos que he escrito que se estuvo más de veinte años estudiando contrapunto y que esos estudios se notan en el uso de la cuerda en sus sinfonías como muy bien vio mi buen amigo Francisco José Hernández Ovejero,  el sabio de Acibelas, que, como persona delicada y sensible, no se queda , al oír a Bruckner,  tan sólo con los metales (absolutamente necesarios en sus sinfonías sin los cuales no serían lo que son porque son parte imprescindibles de la expresión bruckneriana), pero que vendría a ser mutatis mutandis aquello que decía Unamuno sobre la “rana” de Salamanca: No está mal venir a Salamanca y ver la “rana”; lo malo es no ver más que la rana.

El hombre de la Alta Austria  seguía soltero y soltero siguió hasta el fin de sus días. ¿Acaso no conoció el amor? No lo sabemos, pero lo que sí sabemos es que conoció el Amor y que sus obras no se pueden entender sin este Amor que las llenas por completo. Este niño – digamos ya que se llamó Anton Bruckner-, no tiene composiciones “profanas” y, al igual que nuestro Tomás Luis de Victoria, toda su obra fue ad maiorem Dei gloriam. Cierto es que hay obritas para piano más o menos mundanales o un par de cuartetos de cuerda, pero estoy seguro que también en ellos ese Amor estaba presente. Bruckner fue una especie de monje-músico y en sus maravillosas sinfonías no encontramos el amor concretado en lo humano (así en mi muy querido Mahler), sino que aquel niño de Ansfelden se entrega a su Padre con una más que sincera devoción. Bruckner, repito, fue un monje laico, un ser entregado a la Luz y al Amor. Y, perdonadme, pero creo que es muy difícil entender su obra si no partimos de esta sencilla afirmación.

EL CALENDARIO EN SAN MARTÍN DE BRAGA

 


 

Releyendo a  Martín de Braga, más exactamente en su De correctione rusticorum encuentro cosas muy curiosas. Dejo de lado, aunque volveremos a ello, ese culto tan gallego a los lugares de la naturaleza y paro mientes en un pasaje en donde el bracarense habla del calendario. Veamos el texto en latín:

 

[1]         Similiter et ille error ignorantibus et rusticis subrepit, ut Kalendas Ianuarias putent anni esse initium, quod omnino falsissimum est. Nam, sicut scriptura sancta dicit, VIII Kal. Aprilis in ipso aequinoctio initium primi anni est factum. Nam sic legitur: et divisit deus inter lucem et tenebras. Omnis autem recta divisio aequalitatem habet, sicut et in VIII Kal. Aprilis tantum spatium horarum dies habet quantum et nox. Et ideo falsum est ut Ianuariae Kalendae initium anni sint.

 

De la misma manera, también  los ignorantes y las gentes del campo cayeron en el error al considerar las Kalendas de enero como el principio del año, algo que es del todo falso. Pues, como dice la Santa Escritura, el día octavo antes de las Kalendas de marzo, en el mismo equinocio, se produjo el comienzo del primer año. Pues así se puede leer: y separó Dios la luz de las tinieblas. Pues, como toda división bien hecha, tiene igualdad, sucede que,  en el día octavo antes de la Kalendas de abril,  el día tiene tanto número de horas como la noche. Y, por esa razón, es falso que las Kalendas de enero sean el comienzo del año.

 

         No puede estar más claro: Martín de Braga se queja de que los campesinos gallaeici celebran el primero de año cuando lo celebramos nosotros y aboga por su celebración al comienzo de la primavera o, lo que es lo mismo, en el equinoccio de primavera en el que los días se igualan a las noche y se produce un reverdecer de la vida. Así sabemos que era también en Roma hasta que se cambió  por las Kalendas de enero, fecha en la que se nombraban los cónsules y se cambió porque hacía falta enviar cónsules nuevos a la guerra de Hispania. Hace poco he leído que esto es un bulo, pero así lo aprendí y así os lo cuento.

         Sea como sea, resulta que los campesinos de la Gallaecia estaban más romanizados que el propio San Martín que aboga por recuperar, como principio de año, la primavera, algo muy lógico pues no tiene sentido celebrar la Nochevieja en medio del frío del invierno.

         Pero no sólo esto pues, un poco más arriba, Martín se queja de que los gallaeici nombran los días por los nombres de los dioses latinos tal y como hacemos nosotros: Luna nos da el  lunes;  Martis (genitivo de Mars), el  Martes; Mercurii (genitivo de Mercurius), nuestro miércoles;  Iovis (genitivo de Iupiter), el jueves, ; Veneris (genitivo de Venus), nuestro viernes y, por fin, el  sábado, que en nuestra cultura viene del Sabat judío, pero que para los anglosajones es el Saturday. Nos hacemos cristianos con el domingo (de Dominica dies o día del Señor), pero no así los anglosajones que lo llaman Sunday.

Así dice el panonio:

[1]   Qualis ergo amentia est ut homo baptizatus in fide Christi diem dominicum, in quo


Christus resurrexit, non colat et dicat se diem Iovis colere et Mercurii et Veneris et Saturni, qui nullum diem habent, sed fuerunt adulteri et magi et iniqui et male mortui in provincia sua! Sed, sicut diximus, sub specie nominum istorum ab hominibus stultis veneratio et honor daemonibus exhibetur.

Pues ¡qué locura es esa que hace que un hombre bautizado en la fe de Cristo no dé culto al domingo, día en que Cristo resucitó, y le llame diga que da culto al día de Júpiter, de Mercurio, de Venus y de Saturno que ningún día tienen, sino que fueron adúlteros, magos y dañinos y que hasta en su propia tierra acabaron mal. Pero, como dijimos, bajo la forma de Esos nombres se produce la veneración por parte de estos hombres estúpidos a los demonios.

 

Nadie le hizo caso al santo panonio excepto nuestros hermanos portugueses que empezaron a nombrar los días por feiras y así tienen segunda feira (lunes), terça feira (martes), quarta feira (miércoles), quinta feira (jueves) y sexta feria, viernes. En esos días no se celebran ningún santo en particular y hay distintos tipos de ferias: del tiempo ordinario (tempus per annum), ferias de Adviento, ferias de Pascua y así con los diferentes tiempos litúrgicos.  Pero, ¡ojo!: en latín feriatus significa festivo o día de fiesta. Por qué razón los días de trabajo se convirtieron en “ferias” es algo que no he encontrado y que me gustaría que me ayudaría a encontrar. Gracias.