martes, 25 de julio de 2023

EL APELLIDO PLATÓN

 


 

El día 22 de julio, además de ser Santa María Magdalena, es san Platón, un monje de Asia menor que sufrió martirio allá por el siglo IV de nuestra era en la ciudad de Ancira, hoy Ancara. Si traigo a colación a este monje es porque dio lugar, al estar incluido en el santoral, al nombre propio de Platón del que procede nuestro apellido.  Según los expertos en genealogía y heráldica, la aparición de un nombre de pila en un apellido, lo que técnicamente se denomina apellido patronímico,  se solía dar, muy habitualmente,  en el caso de los judíos conversos que, al bautizarse, tomaban como apellido el nombre de un santo. Así tenemos apellidos que coinciden con nombres: Alonso, Miguel, de Pedro, Benito, Andrés y un largo etcétera. ¿Significa esto que los Platón descendamos de judíos? Es muy difícil precisarlo, pero sí que os puedo decir que, por mucha limpieza de sangre que queramos buscar,  al final, en España, todos somos un poco moros, un poco judíos y un poco cristianos. Lo que sí podemos afirmar es que el apellido Platón aparece en las actas de los juicios que se llevaron a cabo contra las brujas de Vizcaya y que los Platón eran guipuzcoanos que se vieron obligados a dejar su tierra después de estos procesos que tuvieron como epicentro la villa de Durango, en lo que se conoce como proceso de las brujas de Anboto. Es largo el tema y no podemos pasar de este simple apunte.

De lo que sí que puedo dar fe es de que nuestro apellido  figura en un libro de la Parroquia de San Cristóbal en Boecillo del que pude hacer fotocopias en su momento,  pero que, a día de hoy,  está desaparecido y de que, según el libro parroquial,   el apellido Platón se registra en Boecillo desde antes el siglo XVII con la aparición de un tal Gregorio Platón, nombre que, por cierto, se ha repetido mucho (basta con echar un vistazo al libro) dentro de nuestra familia. En la actualidad, el apellido Platón podría ser lo que los biólogos llaman un endemismo pues es raro que se encuentre fuera de Boecillo y , que yo sepa, tan sólo encontramos “Platones” en Matapozuelos y en Madrid a donde sin duda los llevó la emigración de después de la Guerra Civil. El más conspicuo de los “Platones” es Miguel Platón Carnicero, periodista afamado que trabajó en el semanario Época que dirigía,  si no mal recuerdo, Jaime Capmany. Este Platón,  curiosamente,  nació en Melilla, muy lejos de nuestro Boecillo,  y desconozco si tiene alguna relación con los “Platones peninsulares”.

¿Vinieron los “Platones” desde aquellas tierras del norte y se asentaron en lo que, por aquellos años era una simple aldea de adobe? Nada podemos saber al respecto.

         Como cosa particular, yo digo que esa murrias extrañas que nos entran a los Platones puede venir de algún gen loco que recuerda la expulsión aquellos verdes paisajes guipuzcoanos. Pero esto son cosas de poetas y a los poetas no se les debe de hacer mucho caso e, incluso, como decía Platón, el filósofo, expulsarlos del gobierno de la polis.

Foto: Ayuntamiento de Boecillo


sábado, 22 de julio de 2023

JOAQUÍN TURINA

Parece que ya todos los melómanos se han olvidado de Turina, el gran músico sevillano. Este verano, estoy volviendo a escuchar su obra para piano tocada interpretada por dos grandes maestros: Albert Guinovart y el maravilloso Esteban Sánchez. Tiene la música de don Joaquín una elegancia innata que me recuerda a Granados, ese gran poeta del piano. Muy poco se toca a día de hoy a este sevillano, gran pianista y buen orquestador. Estudió en la Schola Cantorum y hay mucho del impresionismo francés en sus partituras. No merece el olvido al que se le está condenando. ¿Quizás es un olvido “provocado” porque en 1941, el Régimen lo nombró Comisario de Música?  No lo sé, pero, tal y como está el patio, no me extrañaría nada.
 

AGONÍA DEL AGUA EN GRANADA

 


Mucho me llegó Granada y quiero contaros de ese “mucho” por medio de este soneto. Espero que os guste.

( La foto es mía)






GRANADA

 

Agonía del agua es en Granada

un suave susurrar de surtidores,

la fuente que en jardín para amadores,

revela su canción enamorada.

 

Un carmen con cancela bien cerrada;

un viento que pasea entre las flores;

canarios que, en la tarde, son cantores

de historias en la plaza tan callada.

 

Silencios de San Juan con el Amado;

silencios de don Pedro[1] por su huerto;

silencios de Morente en el tablado;

 

Boabdil suspirando desde el puerto

y  Luis[2], desde su casa, iluminado,

a Falla va dictando su concierto.

 

 



[1] Don Pedro es, como el curioso lector habrá supuesto, el gran poeta granadino del Barroco, don Pedro Soto de Rojas.

[2] Quizás no haga falta esta nota, pero nunca se sabe. Luis es don Luis Rosales que desde su casa de la calle de Angulo, iluminada por su arte poético, le dicta un concierto a don Manuel de Falla.

jueves, 20 de julio de 2023

DIE NULLTE DE BRUCKNER

 

Bien es sabido por cualquier melómano que se precie que don Anton Bruckner tiene una sinfonía llamada la Nº 0 en re menor también conocida como la “La Cero” (Die Nullte). La historia de esta sinfonía es, en verdad, curiosa y os la voy a narrar en clave, más o menos, literaria.

         Estamos en Viena, en 1869, y Otto Dessoff, director de la Orquesta Filarmónica de Viena, está ensayando la que iba a ser la segunda sinfonía de Bruckner. Al ensayar el primer movimiento, a Dessoff le surgieron dudas sobre cuál era el tema principal y se lo preguntó al compositor. El compositor, que estaba presente en la sala escuchando el ensayo, se quedó callado, cogió la partitura y se marchó a su casa. No conforme con eso, anuló los ensayos y abandonó esta sinfonía que se estrenó el 12 de octubre de 1824 dentro de los actos por el centenario del músico de Ansfelden. En fin, parece que el maestro era un poco susceptible y me recuerda a aquel famoso chiste de Eugenio:

-         Hola, ¿cómo estás?

-         ¡Pues anda que tú!

 

Cosas de artistas.

CLEOPATRA NO ERA NEGRA

 

Me dicen, porque no veo la televisión ni me interesa el mundo y sus vanidades, que han rodado una película sobre Cleopatra y que la actriz que la encarna es afroamericana, es decir, negra. No sé a qué obscuros intereses sirven los productores del film con tamaña estupidez, pero la equivocación histórica es grave. Cleopatra era descendiente de uno de los diadocos, los generales de Alejandro Magno que, a su muerte, se repartieron su imperio después de que el macedonio dijera que se lo dejaba “al más fuerte”. Ese diadoco era Πτολεμαίος Σωτήρ, es decir, Tolomeo el Salvador y era más griego que el Partenón. La propia Cleopatra se llamaba en griego Κλεοπᾰ́τρᾱ Φιλοπάτωρ y fue la última de la dinastía ptolemaica de Egipto. Por tanto, por no ser no era ni de raza egipcia. Convertir a Cleopatra en afroamericana es una estupidez de un calado tan hondo como el pecio del Titanic. Ya sé que, en la actualidad, es lo mismo
Julio César que Julián Cerezas ( don Antonio Machado dixit), pero suum cuique.

         En el cuadro de Jean –Léon Gérôme con el que ilustro esta entrada se la ve más blanca que la leche, ya sea esta de vaca, ya sea de burra en la que dicen que gustaba la reina de bañarse. Item magis, ni en esculturas, ni en frescos, ni en  monedas, ni en bustos aparece Cleopatra con rasgos negroides. Y, para acabar y no cansar, en la maravillosa película de Mankiewicz , Elizabeth Taylor encarna al personaje y que yo sepa esta actriz no era negra.

         Estamos llegando a un punto de estupidez que por servir a intereses espurios vamos a terminar diciendo que don Pelayo era negro, mulato o chino . Como decía don Enrique Tierno Galván, “ si es que estos chicos no me leen…”

O AMOR À PORTUGUESA O LOS ESPLÉNDIDOS POEMAS DE MARÍA DO ROSÁRIO PEDREIRA

 


A veces, en esto días de julio, suceden milagros literarios como éste del que os quiero hablar. Tenía yo las poesías completas de Maria do Rosário Pedreira desde la última vez que estuve en la FNAC de Oporto y no las había terminado. En la frescura de las mañanas boecillanas me he terminado tan maravilloso poemario. Quizás es de lo mejor que he leído en toda mi vida en lo que a poesía se refiere porque Rosário trata el amor como sólo una portuguesa lo puede tratar y, en ese amor, hay también una dosis de dolor que lo hace más intenso, más vivo, más real.  Pero basta de palabras y que hable la gran Rosário Pedreira:

 

Omde quer que o encontres-

escrito, rasgado ou desenhado:

na areia, no papel, na casca de

uma árvore, na pele de um muro,

no ar que atravessar de repente,

a tua voz, na terra apodrecida

sobre meu corpo- é teu,

 

para sempre, o meu nome.

 

Y basta.

sábado, 15 de julio de 2023

LAS DANZAS HÚNGARAS DE BRAHMS O FREI ABER REICH

 


 

 

¿Qué puede decir un pobre melómano como yo de Brahms? Pues nada o muy poco pues sesudos musicólogos ya han hablado y mucho del músico de Hamburgo, pero hay, sin embargo,  una curiosidad que define muy bien la vida de un creador y es la siguiente: como bien sabéis, Brahms compuso cuatro sinfonías, lieder, música de cámara y muchísimas cosas más aunque nunca compuso ópera. Sin embargo, pese a tan excelsas composiciones,  lo que le dio dinero fueron sus Danzas húngaras que inicialmente fueron escritas para dos pianos, pero que después, ante el éxito inmenso que tuvieron, fueron orquestadas por diferentes músicos. Os dejo aquí una sucinta relación de dichas orquestaciones que van desde las tres que orquestó el propio Brahms, pasando por las tres también de Schollum y Schmelling, las seis de Parlow, las cinco de Dvorak ( que las tomó como modelo para sus Danzas eslavas) y la número 2 que musicó Hallén. Según parece, no había café vienés en donde un grupo musical o dos pianistas no las tocaran. ¿Eran realmente húngaras? Hombre, pues muy húngaras, basadas en el folklore magiar como la obra de Bartók o de Kodaly, no eran y lo que mejor podemos llamarlas es  “gitanas” (zigeuner),  pues la música “gitana” estaba muy de moda en la Europa de mitades del siglo XIX que fue cuando este tipo de música  (nada que ver, por cierto,  con Los Chunguitos, Los Chichos o los Gypsy Kings)  hacía furor en los salones musicales de toda Europa. Esta música “gitana” aparece, como años atrás los “aires turcos” (más o menos), en numerosas obras de variados compositores de los que nos ocuparemos, si tiempo tenemos, en otra entrada. Nuestro Sarasate, sin ir más lejos,  aportó  unos Zigeunerweisen, es decir, Aires gitanos que tocaron, tocan y tocarán todos los violinistas que se quieran llamar virtuosos. En fin,  a lo que vamos, que Brahms acertó de pleno y las copias de las partituras se vendieron como rosquillas o como pan de Viena que se ajusta mejor al tema que estamos tocando. Tan es así que he leído por ahí (no me apetece levantarme a por el libro en donde lo he leído porque hace mucho calor) que el editor le vino a decir al hamburgués del Frei aber einsam: “Querido Johannes, ya podías haber compuesto más danzas húngaras porque nos están haciendo de oro”. Parece que Brahms se compró su casa, - casa en la que nunca pudo habitar con su queridísima Clara Schumann-,  con lo que sacó con las danzas húngaras como José Luis Pinillos se pagó el piso con su Manual de psicología o Hipólito Escolar Sobrino sacó más baratos los muebles para la Editorial Gredos gracias a que un vendedor de una tienda en la calle de López de Hoyos había traducido a César en el Bachillerato con los textos anotados de don Hipólito y de don Valentín García Yebra. Esto, claro está, lo cuento como anécdota porque no es malo ganar dinero con los libros que escribes que no todo van a ser pérdidas como le ocurre a un pobre servidor. Pues ya veis: Brahms se hizo de oro gracias las danzas húngaras y esto nos lleva a una triste reflexión: no siempre lo mejor en la obra de un autor es ni lo más vendido ni lo más reconocido por el público. Siguió estando einsam, pero reich. Sic mundus est.