domingo, 25 de septiembre de 2016

NARANJITO DE TRIANA



Se llamó para el siglo José Sánchez Bernal y nació en Triana en donde se educó en los cantes de Pastora Pavón, Niña de los Peines ( tan querida por Mayte Martín y por Poveda), Tomás Pavón y Pepe Pinto, marido de Pastora, entre otros. Corría el año de 1933 cuando José, - que tomó el apodo de su padre que, además de ser guardia urbano, recogía esas naranjas sevillanas que embalsaman la primavera con sus flores de azahar- , nació en ese barrio tan sevillano y con tan sólo ocho añitos cantó en Coria del Río. Fue un cantaor que conocía y dominaba muchos palos del cante y que tenía una voz clara, potente y brillante. Yo lo he conocido ha poco y diré aquello de que “nunca es tarde si la dicha es buena”. Se nos fue con setenta años en 2003, pero nos quedan sus discos y ese olor a azahar en primavera.

jueves, 1 de septiembre de 2016

JOSÉ MIGUEL ARROYO, JOSELITO




He leído un libro de José Miguel Arroyo, Joselito, y confieso, sin que mi intelectualidad sufra menoscabo, que me ha gustado mucho. Su vida de muchacho de la Guindalera, un barrio madrileño cercano a la calle Cartagena, es muy ejemplar para tanto babosillo de tres al cuarto que anda diciendo por ahí que los toreros son asesinos. El futuro delincuente se salvó de la quema porque entró en la Escuela Taurina, ésa que quería quitar la Carmena, y con el “sargento” Martín Arranz su vida cambió. Joselito siempre me gustó toreando y sabía que tenía inquietudes de buen lector porque ser torero no significa ser un palurdo ni ser ecologista significa, per se, ser un tío de gran cultura; al fin y al postre, para moverse con cuatro consignas más viejas que el tabaco tampoco hay que ser muy listo. Os recomiendo el libro que a mí, que no soy torero y que a lo más que llegaría sería a picador por mi cuerpo sandunguero, me ha ayudado a comprender la vida, el mundo y la muerte. Ser torero es una manera de ser ante el mundo. Pero eso hay gente que no lo pueden entender porque andan tan sensibles con los derechos delos animales que luego apoyan a los terroristas de la palabra y del hecho. Una pena.

O MARQUÊS DE POMBAL




En todas las ciudades portuguesas que conozco, nunca falta una estatua al Marqués de Pombal, el representante de la Ilustración en Portugal. Y yo me esperaba una especie de Jovellanos, de Marqués de la Ensenada, aunque el señor marqués se quiso llevar a los gitanos de calle y hacer un genocidio; o como el Marqués de Esquilache que nos quiso recortar las capas y europeizar sin saber que  este país es de rompe y rasga, de vino agrio y  de eructo a ajo. Ni pudo ni podrán quitarnos el pestazo a vino gordo,  la faca metida en la faja ycon la confusión de mi alma con mi “arma” que tantas veces se ha producido en nuestra historia. Pero vuelvo al tema y os digo que el marqués, que reedificó Lisboa después del terrible terremoto, a quien le cogía ojeriza se la cogía de verdad y, como veíamos en otra entrada, pilló por banda a los Távora,  llenó la cárcel de la Junqueira y cortó más cabezas que un Robespierre. Hasta tal punto que la reina que sucedió a su valedor, el rey don José I, la muy devota doña Maria I de Portugal, lo exilió a sus posesiones a doscientas leguas de Lisboa. El marqués de dedicó a la vida camponesa, la reina abrió la Junqueira y aquí no ha pasado nada. En todas partes cuecen habas.

TOMÁS ARES TORRES




Tomás Ares Torres es un poeta vallisoletano, hijo de cubano que también era poeta. Nació en 1928 y, la verdad, no sé si vive. Mi amigo Román Fraile me ha dejado un libro suyo, Hombre en Verso, que me ha gustado mucho. Empieza Ares quejándose de los premio allá por los ochenta y los considera amañados y falsos. ¡Qué poco hemos evolucionado en corrupción poética! (de la otra ni hablo)y es que, claro, en estos ochenta de movida madrileña, cuando otros poetas que luego le dedicaron poemas a Aznar, se dedicaban a escribir letras a los grupos que ¿cantaban? en Rock Ola, Tomás Ares se ceñía al soneto, al verso trabajado y a los temas tradicionales. ¡Así no vamos a ninguna parte! Ya tengo dicho en este blog que para triunfar en la poesía hay que hablar del tamaño del pene propio (exagerándolo como es menester) y de noches de lujuria y pecado aunque no te hayas comido una rosca en tu vida. Así no podía usted ganar ni una etiqueta de Anís del Mono, don Tomás. Pero no se preocupe porque los que lo leemos apreciamos su trabajo poético y su buen hacer. De los del pene, los trepas de chepas de políticos y la lujuria fantasma no merece la pena ni hablar.

lunes, 29 de agosto de 2016

AFONSO HENRIQUES


En la entrada sobre Teresa de León, veíamos cómo su hijo Alfonso la había derrotado en la batalla de San Mamede y que esto era en el año de 1128. Al cabo de once años, viene un hecho transcendental: la batalla de Ourique, en la que Alfonso se enfrenta a los almorávides. Fue un 25 de junio de 1139 y las tropas de Alfonso lo proclamaron “Rex Portucalis” por primera vez pues hasta entonces sólo había usado el título de príncipe o infante. Pero es que además Alfonso, al igual que Constantino en la batalla del Puente Milvio, vio cómo el propio Cristo le anunciaba su victoria sobre los almorávides. Unos años más tarde, en 1143, mediante el tratado de Zamora, Alfonso VII de León le concede la dignidad regia y el señorío de Astorga por lo que, curiosamente, el rey de Portugal seguía siendo vasallo de Alfonso. Pero Alfonso no se quedó ahí y, hombre inteligente y buen político, supo que su reino no estaría reconocido del todo hasta que la Santa Sede no lo reconociera como tal e inició un largo proceso diplomático que culminaría con la bula de Alejandro III, un papa culto donde los haya habido, que lleva por título Manifestis probatum. Con esta bula, concedida por el papa el 23 de mayo de 1479, Portugal quedaba reconocido como reino independiente y como vasallo de la Iglesia. Por cierto y a modo de curiosidad, decir que un restaurante de Guimarães lleva por nombre el de la bula y que se come muy bien en él. Hay que contarlo todo.

TERESA DE LEÓN, CONDESA DE PORTUGAL


Teresa Alfónsez de León, hija ilegítima de Alfonso VI (¡Mon Dieu, qué bragueta han tenido siempre los reyes de las Hispanias!) era hija del ya mencionado monarca, tan relacionado con Olmedo y mi trabajo y de su amante Jimena Muñoz que no era una pobre mujer, sino hija del conde berciano Munio Muñiz, hijo a su vez de Munio Rodríguez, conde berciano, y de Jimena Ordóñez, que era hija del infante Ordoño Bermúdez, hijo ilegítimo de Bermudo II de Léon (otra vez la bragueta hispánica).  Tuvo una hermana que se llamó Elvira, que merecería otra entrada, pues se casó (o la casaron con el conde Raimundo IV de Tolosa) y se marchó con su esposo a las Cruzadas en donde, como no todo iba a ser perseguir al infiel, concibió y dio a luz a su hijo Alfonso Jordán que sucedería a Beltrán de Tolosa al frente del condado de Tolosa. En 1093, cuando contaba tan sólo trece años, la casaron con Enrique de Borgoña y, dos años después, su padre les concedía el Condado de Portugal. Enrique murió en el 1112 y, como todavía el hijo de ambos, que se llamaba como el padre, no podía acceder al trono por minoría de edad,  Teresa fue la condesa regente y le cogió gustillo al poder ( la erótica del poder que dirían los periodistas de hoy) al tiempo que se maridaba con el conde Traba, el gallego Fernando Pérez. Tanto le gustó el poder a Teresa que su medio hermana Urraca I de Léon le declaró la guerra y consiguió que la condesa se refugiara en el castillo de Lanhoso en donde, pese a su situación de inferioridad, consiguió, por el tratado de Lanhoso, salvar su Condado Portucalense.

         Pero ya no sólo fue su medio hermana, sino que su propio hijo, aliado con otros nobles del condado que no veían bien su relación con el conde de Traba que era, como hemos dicho, gallego, le hicieron la guerra y Teresa fue derrotada en la batalla de San Mamede,  a primeira tarde portuguesa, como la llama Acácio Lino. Hubo mucha leyenda tras esta derrota y los historiadores antiguos dicen que fue detenida en el castillo de Lanhoso, otros que se exilió en un convento de Póvoa de Lanhoso, pero los modernos dicen que se marchó con el conde gallego a Galicia en donde vivieron felices y comieron pulpo à feira hasta el 11 de noviembre de 1130 en que murió Teresa.

         Supongo que estaréis esperando que hable ahora del hijo, pero vamos por partes, como Jack , el Destripador, y lo dejamos, si os parece, para otra entrada cercana en el tiempo. Adeus.


LA MATA DE LAS MUERTAS O EL DOLOR DE ESCRIBIR


Felisa Sobas era de Tudela de Duero, hija de Rufino, un obrero socialista que frecuentaba la Casa del Pueblo. Felisa era Presidenta de las Juventudes Socialistas de Tudela;  Felisa era una chica de veintidós años a la que los vecinos la llamaban “La Paloma”. El primero de mayo de 1936, los vecinos la habían visto de abanderada en el desfile del Día del Trabajo.


         Felisa fue valiente, muy valiente cuando, el dos de agosto de ese mismo año, la llamaron a declarar al Ayuntamiento;  la citaba el alguacil y Felisa fue sola aunque su padre insistió en ir con ella. Dentro del Ayuntamiento, Felisa fue violada por los hombres devenidos en fieras que, supuestamente, la habían llamado a declarar. Su padre, inquieto por la tardanza, se llegó hasta la Casa Consistorial y, antes de llegar, se encontró a su hija en una esquina de la plaza; estaba magullada y ensangrentada y le gritó a su padre unas palabras que todavía hoy resuenan:

  • ¡¡Mire lo que me han hecho, padre!!!¡¡Mire cómo me han puesto!!

 

El padre contó lo ocurrido por todo el pueblo y por contarlo fue apaleado. El dos de agosto, se repetirían las violaciones. En la madrugada del 2 al 3 de agosto, los gritos de la unas mujeres, alertaron a los vecinos que nada pudieron hacer por ellas: eran Felisa y una pobre mujer de sesenta y dos años llamada Josefa Torrecilla a las que subieron a un coche que se perdió en los pinares. Nada se supo de ellas, pero todos sabían lo que había pasado.

         A los pocos días, Pedro Sobas, pastor que vivía en Boecillo y tío de Felisa, llevaba sus ovejas al pinar. Al legar al paraje que se conoció después como Mata de las Muertas, vio un montón de ropas: eran los cadáveres de su sobrina Felisa y de Josefa a las que habían paseado. Pedro Sobas, el Maroto, se volvió a su casa y se lo contó a su hijo; ambos volvieron al pinar y dieron sepultura a las dos mujeres diciéndole el padre al hijo que nunca olvidara el lugar en donde las enterraban. Y el sitio se quedó en la memoria del pueblo que el 20 de diciembre de 2003 indicó en dónde estaban enterradas y, una vez exhumados sus restos, fueron llevadas al cementerio de Tudela en donde recibieron sepultura por expreso deseo de sus familias.

         El 9 de julio de 2011, Felisa recibió un homenaje de su pueblo. Descansen en paz estas pobres mujeres víctimas del odio ciego y vil.