Se llamó para el siglo José
Sánchez Bernal y nació en Triana en donde se educó en los cantes de Pastora
Pavón, Niña de los Peines ( tan querida por Mayte Martín y por Poveda), Tomás
Pavón y Pepe Pinto, marido de Pastora, entre otros. Corría el año de 1933
cuando José, - que tomó el apodo de su padre que, además de ser guardia urbano,
recogía esas naranjas sevillanas que embalsaman la primavera con sus flores de
azahar- , nació en ese barrio tan sevillano y con tan sólo ocho añitos cantó en
Coria del Río. Fue un cantaor que conocía y dominaba muchos palos del cante y
que tenía una voz clara, potente y brillante. Yo lo he conocido ha poco y diré aquello
de que “nunca es tarde si la dicha es buena”. Se nos fue con setenta años en
2003, pero nos quedan sus discos y ese olor a azahar en primavera.
domingo, 25 de septiembre de 2016
jueves, 1 de septiembre de 2016
JOSÉ MIGUEL ARROYO, JOSELITO
He leído
un libro de José Miguel Arroyo, Joselito, y confieso, sin que mi
intelectualidad sufra menoscabo, que me ha gustado mucho. Su vida de muchacho
de la Guindalera, un barrio madrileño cercano a la calle Cartagena, es muy
ejemplar para tanto babosillo de tres al cuarto que anda diciendo por ahí que
los toreros son asesinos. El futuro delincuente se salvó de la quema porque
entró en la Escuela Taurina, ésa que quería quitar la Carmena, y con el
“sargento” Martín Arranz su vida cambió. Joselito siempre me gustó toreando y
sabía que tenía inquietudes de buen lector porque ser torero no significa ser
un palurdo ni ser ecologista significa, per se, ser un tío de gran cultura; al
fin y al postre, para moverse con cuatro consignas más viejas que el tabaco tampoco
hay que ser muy listo. Os recomiendo el libro que a mí, que no soy torero y que
a lo más que llegaría sería a picador por mi cuerpo sandunguero, me ha ayudado
a comprender la vida, el mundo y la muerte. Ser torero es una manera de ser
ante el mundo. Pero eso hay gente que no lo pueden entender porque andan tan
sensibles con los derechos delos animales que luego apoyan a los terroristas de
la palabra y del hecho. Una pena.
O MARQUÊS DE POMBAL
En todas
las ciudades portuguesas que conozco, nunca falta una estatua al Marqués de
Pombal, el representante de la Ilustración en Portugal. Y yo me esperaba una especie
de Jovellanos, de Marqués de la Ensenada, aunque el señor marqués se quiso llevar
a los gitanos de calle y hacer un genocidio; o como el Marqués de Esquilache
que nos quiso recortar las capas y europeizar sin saber que este país es de rompe y rasga, de vino agrio y
de eructo a ajo. Ni pudo ni podrán
quitarnos el pestazo a vino gordo, la
faca metida en la faja ycon la confusión de mi alma con mi “arma” que tantas
veces se ha producido en nuestra historia. Pero vuelvo al tema y os digo que el
marqués, que reedificó Lisboa después del terrible terremoto, a quien le cogía
ojeriza se la cogía de verdad y, como veíamos en otra entrada, pilló por banda
a los Távora, llenó la cárcel de la
Junqueira y cortó más cabezas que un Robespierre. Hasta tal punto que la reina
que sucedió a su valedor, el rey don José I, la muy devota doña Maria I de
Portugal, lo exilió a sus posesiones a doscientas leguas de Lisboa. El marqués
de dedicó a la vida camponesa, la
reina abrió la Junqueira y aquí no ha pasado nada. En todas partes cuecen
habas.
TOMÁS ARES TORRES
Tomás
Ares Torres es un poeta vallisoletano, hijo de cubano que también era poeta.
Nació en 1928 y, la verdad, no sé si vive. Mi amigo Román Fraile me ha dejado
un libro suyo, Hombre en Verso, que
me ha gustado mucho. Empieza Ares quejándose de los premio allá por los ochenta
y los considera amañados y falsos. ¡Qué poco hemos evolucionado en corrupción
poética! (de la otra ni hablo)y es que, claro, en estos ochenta de movida
madrileña, cuando otros poetas que luego le dedicaron poemas a Aznar, se dedicaban
a escribir letras a los grupos que ¿cantaban? en Rock Ola, Tomás Ares se ceñía
al soneto, al verso trabajado y a los temas tradicionales. ¡Así no vamos a
ninguna parte! Ya tengo dicho en este blog que para triunfar en la poesía hay
que hablar del tamaño del pene propio (exagerándolo como es menester) y de
noches de lujuria y pecado aunque no te hayas comido una rosca en tu vida. Así
no podía usted ganar ni una etiqueta de Anís del Mono, don Tomás. Pero no se
preocupe porque los que lo leemos apreciamos su trabajo poético y su buen
hacer. De los del pene, los trepas de chepas de políticos y la lujuria fantasma
no merece la pena ni hablar.
lunes, 29 de agosto de 2016
AFONSO HENRIQUES
En la
entrada sobre Teresa de León, veíamos cómo su hijo Alfonso la había derrotado
en la batalla de San Mamede y que esto era en el año de 1128. Al cabo de once
años, viene un hecho transcendental: la batalla de Ourique, en la que Alfonso
se enfrenta a los almorávides. Fue un 25 de junio de 1139 y las tropas de
Alfonso lo proclamaron “Rex Portucalis” por primera vez pues hasta entonces
sólo había usado el título de príncipe o infante. Pero es que además Alfonso,
al igual que Constantino en la batalla del Puente Milvio, vio cómo el propio
Cristo le anunciaba su victoria sobre los almorávides. Unos años más tarde, en
1143, mediante el tratado de Zamora, Alfonso VII de León le concede la dignidad
regia y el señorío de Astorga por lo que, curiosamente, el rey de Portugal
seguía siendo vasallo de Alfonso. Pero Alfonso no se quedó ahí y, hombre
inteligente y buen político, supo que su reino no estaría reconocido del todo
hasta que la Santa Sede no lo reconociera como tal e inició un largo proceso
diplomático que culminaría con la bula de Alejandro III, un papa culto donde
los haya habido, que lleva por título Manifestis
probatum. Con esta bula, concedida por el papa el 23 de mayo de 1479,
Portugal quedaba reconocido como reino independiente y como vasallo de la
Iglesia. Por cierto y a modo de curiosidad, decir que un restaurante de Guimarães
lleva por nombre el de la bula y que se come muy bien en él. Hay que contarlo
todo.
TERESA DE LEÓN, CONDESA DE PORTUGAL
Pero
ya no sólo fue su medio hermana, sino que su propio hijo, aliado con otros
nobles del condado que no veían bien su relación con el conde de Traba que era,
como hemos dicho, gallego, le hicieron la guerra y Teresa fue derrotada en la
batalla de San Mamede, a primeira tarde portuguesa, como la
llama Acácio Lino. Hubo mucha leyenda tras esta derrota y los historiadores
antiguos dicen que fue detenida en el castillo de Lanhoso, otros que se exilió
en un convento de Póvoa de Lanhoso, pero los modernos dicen que se marchó con
el conde gallego a Galicia en donde vivieron felices y comieron pulpo à feira
hasta el 11 de noviembre de 1130 en que murió Teresa.
LA MATA DE LAS MUERTAS O EL DOLOR DE ESCRIBIR
Felisa Sobas era de Tudela de
Duero, hija de Rufino, un obrero socialista que frecuentaba la Casa del Pueblo.
Felisa era Presidenta de las Juventudes Socialistas de Tudela; Felisa era una chica de veintidós años a la
que los vecinos la llamaban “La Paloma”. El primero de mayo de 1936, los
vecinos la habían visto de abanderada en el desfile del Día del Trabajo.
Felisa
fue valiente, muy valiente cuando, el dos de agosto de ese mismo año, la
llamaron a declarar al Ayuntamiento; la
citaba el alguacil y Felisa fue sola aunque su padre insistió en ir con ella.
Dentro del Ayuntamiento, Felisa fue violada por los hombres devenidos en fieras
que, supuestamente, la habían llamado a declarar. Su padre, inquieto por la
tardanza, se llegó hasta la Casa Consistorial y, antes de llegar, se encontró a
su hija en una esquina de la plaza; estaba magullada y ensangrentada y le gritó
a su padre unas palabras que todavía hoy resuenan:
- ¡¡Mire lo que me han hecho, padre!!!¡¡Mire cómo me han puesto!!
El padre
contó lo ocurrido por todo el pueblo y por contarlo fue apaleado. El dos de
agosto, se repetirían las violaciones. En la madrugada del 2 al 3 de agosto,
los gritos de la unas mujeres, alertaron a los vecinos que nada pudieron hacer
por ellas: eran Felisa y una pobre mujer de sesenta y dos años llamada Josefa
Torrecilla a las que subieron a un coche que se perdió en los pinares. Nada se
supo de ellas, pero todos sabían lo que había pasado.
A
los pocos días, Pedro Sobas, pastor que vivía en Boecillo y tío de Felisa,
llevaba sus ovejas al pinar. Al legar al paraje que se conoció después como
Mata de las Muertas, vio un montón de ropas: eran los cadáveres de su sobrina
Felisa y de Josefa a las que habían paseado. Pedro Sobas, el Maroto, se volvió
a su casa y se lo contó a su hijo; ambos volvieron al pinar y dieron sepultura
a las dos mujeres diciéndole el padre al hijo que nunca olvidara el lugar en
donde las enterraban. Y el sitio se quedó en la memoria del pueblo que el 20 de
diciembre de 2003 indicó en dónde estaban enterradas y, una vez exhumados sus
restos, fueron llevadas al cementerio de Tudela en donde recibieron sepultura por
expreso deseo de sus familias.
El
9 de julio de 2011, Felisa recibió un homenaje de su pueblo. Descansen en paz
estas pobres mujeres víctimas del odio ciego y vil.
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