sábado, 18 de junio de 2016

JORGE MOYA O LA VOZ DE LA ALCARRIA


Comprendo que no conozcáis a Jorge Moya, un poeta español de los treinta, que nació en Humanes de Madrid, pero que es el gran cantor de La Alcarria. Ramón de Garciasol, al que le he dedicado algunas entradas en este blog, lo tuvo de profesor en el Liceo Caracense, ese bello palacio con un patio azulejado en aquellas mañanas juveniles de café con churros en la parada del Auto Unión. Pues resulta que Moya compuso un libro de poemas que se llama Cármina en el que canta a los pueblos recios de la Alcarria y por el que desfilan Hita, el del Arcipreste, Mandayona o Atienza, que es de Segovia, pero que toca en los llamados pueblos negros de Guadalajara. Me recuerda Moya en ocasiones a mi Marqués de Lozoya, pero tengo que confesar que mi querido Juan de Contreras es mejor poeta, más hondo y, por momentos genial. Ya sabéis que se retiró de la poesía y se dedicó a sus clases porque consideró que él no podía igualarse, ni acercarse siquiera a la generación del 27. Don Juan era, como todos los grandes sabios, un hombre muy humilde. Me gustan estos poetas con sabor a pueblo, a tierra mojada, a tormenta en la lontananza. Y cuando los leo, me acuerdo de Pepín Folliot, el gran Pepín al que gustaban estos poetas con sabor de la tierruca. Los que leen tan sólo a los reyes del premio amañado, por favor, que se abstengan. gracias.


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