martes, 30 de agosto de 2022

EL BORONO NO ES MORCILLA

 


Recién llegado de mi muy querida Liébana quiero dejar claro dos productos gastronómicos que, en ocasiones, confunden algunos de los muchos viajeros que hasta esas tierras se llegan con el ánimo de llenar sus andorgas. Una cosa es el borono y otra es la morcilla. Son muy parecidos, casi iguales los ingredientes, pero hay dos diferencias fundamentales: el borono no se embute en una tripa de cerdo, ni lleva arroz. Lleva, claro está, sangre de cerdo, perejil, orégano, pimentón, sal, harina de trigo y de maíz y se cuece como las morcillas, pero tiene su propia idiosincrasia o personalidad,  tanto por lo que acabamos de decir respecto a sus ingredientes, como a la cocción pues en el borono se introduce un poquito de grasa que se conoce como “alma”.

         El borono se come con azúcar, manzana frita o puré de patata y no falta en las deshojas, esas reuniones otoñales en las que, cada día en casa de un vecino, se iban deshojando las panojas de maíz de la cosecha reciente.

         Su nombre proviene de la palabra celta “boruna” que no puede significar maíz como dicen algunos pues aún faltaban muchos años, en las épocas célticas,  para que Colón llegase a América y se trajera para Europa esta planta americana.

         El borono fue, durante muchos años, el sustancioso desayuno de las gentes de Liébana y también del Oriente de Asturias y del norte de Palencia, pero, ¡atención! no sabe lo mismo un borono en Llanes, en Potes o en Cervera de Pisuerga. Repito, no sólo el borono se diferencia de la morcilla,  tal y como ya he dicho unas líneas más arriba, sino que hay distintos boronos en  las diferentes zonas geográficas en las que elabora.

         Y, dicho esto, me siento plenamente realizado como erudito al diferenciar con meridiana claridad, el borono de la morcilla. Vamos, mutatis mutandis, como Ortega con el entorno y el dintorno.

martes, 16 de agosto de 2022

EL MAGNÍFICAT, CANTO SUBVERSIVO


Ayer fue la Asunción, conocida también como la Virgen de Agosto, y que, al estar pegadita a San Roque, el santo contra la peste que es patrón de numerosos pueblos españoles, hace que entre los días 15 y 16 de agosto, el número de fiestas en los pueblos de España llegue a ser casi, casi, homérico. En Galicia misma, sin ir más lejos, se llaman a estos días “los días de las mil orquestas” porque pasarán de mil las parroquias, aldeas y concellos que celebren, bien a la Asunción, bien a San Roque, como es el caso del mismo Vigo cuyas fiestas patronales están presididas por el santo de la vara y el perro. Sin embargo, no es de esto de lo que os quiero hablar, sino del Magnificat que se lee en el Evangelio del día de la Asunción y que es un canto de una fuerza prodigiosa. Musicado hasta la saciedad, el Magnificat es el canto de María cuando va a visitar a su prima Santa Isabel y, lo curioso, es que, a lo largo de la historia, se le ha considerado, en ocasiones, peligroso. Ahí tenemos su texto latino:

 

“Magníficat ánima méa Dóminum,

Et exultávit spíritus méus in Déo salutári méo.

Quia respéxit humilitátem ancíllæ súæ,

ecce enim ex hoc beátam me dícent ómnes generatiónes.

Quia fécit míhi mágna qui pótens est :

et sánctum nómen éjus

Et misericórdia éjus a progénie in progénies timéntibus éum.

Fécit poténtiam in bráchio súo :

dispérsit supérbos ménte córdis súi.

Depósuit poténtes de séde,

et exaltávit húmiles.

Esuriéntes implévit bónis :

et dívites dimísit inánes.

Suscépit Israël púerum súum,

recordátus misericórdiæ súæ.

Sicut locútus est ad pátres nóstros,

Abraham et sémini éjus in saécula.

Glória Pátri et Fílio et Spirítui Sáncto,

Sicut érat in princípio, et nunc, et sémper,

et in saécula sæculórum. Amen.”

 

         El texto está lleno de Antiguo Testamento porque María conocía, como buena judía, muy bien las Escrituras. Sin embargo, quiero hacer hincapié en el peligro del Magnificat que, a mi modo de ver, puede venir por los versos que os he subrayado en negrita en el texto y que os extraigo aparte:

 

Fécit poténtiam in bráchio súo :

dispérsit supérbos ménte córdis súi.

Depósuit poténtes de séde,

et exaltávit húmiles.

Esuriéntes implévit bónis :

et dívites dimísit inánes.

 

         Y es que resulta que ha habido momentos históricos en los que eso de “deponer a los poderosos de su trono y exaltar a los humildes, llenar de bienes a los hambrientos y despedir a los ricos sin nada” no ha sido bien visto.

         Así, por ejemplo,  en 1805, la Compañía Británica de las Indias Orientales prohibió tajantemente su recitación en Calcuta.

         En los años 70 del pasado siglo, la Junta Militar argentina también lo prohibió porque las madre de la plaza de Mayo, las del tango de las “madres locas” del gran Carlos Cano, lo usaban para llamar a una resistencia pacífica.

         Por último, en los años 80, el gobierno de Guatemala prohibió su recitación pública por considerarlo “revolucionario”.

         Ya veis cómo aquel canto de una pobre chica de Nazaret hace temblar los cimientos de las sociedades de los ricos y los poderosos. Y es que ya lo decía su hijo: más difícil le va a ser a un rico o a un poderoso entrar en el reino de los cielos que a  un camello pasar  por el ojo de una aguja.

 



 

lunes, 15 de agosto de 2022

LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA

 


Hoy es el día de la Asunción y quisiera basarme en el texto griego del Apocalipsis de San Juan que, desde su exilio en Patmos, nos cuenta una visión maravillosa de esa María ya asunta al cielo:

         Καὶ σημεῖον μέγα ὤφθη ἐν τῷ οὐρανῷ, γυνὴ περιβεβλημένη τὸν ἥλιον, καὶ ἡ σελήνη ὑποκάτω τῶν ποδῶν αὐτῆς, καὶ ἐπὶ τῆς κεφαλῆς αὐτῆς στέφανος ἀστέρων δώδεκα,

 καὶ ἐν γαστρὶ ἔχουσα, καὶ κράζει ὠδίνουσα καὶ βασανιζομένη τεκεῖν.

         Vamos a ir viendo despacio algunas palabras de este bellísimo texto:

         En primer lugar tenemos ὤφθη que es el aoristo pasivo del verbo ὁράω que se traduce por ver. Por tanto y literalmente: “fue vista una gran señal”.

         En segundo lugar, nos encontramos περιβεβλημένη que es del verbo περιβάλλω  que significa, en la voz media en la que está, revestida de algo o que se reviste de algo, siendo,  en este texto,  el sol al que vemos en acusativo (τόν ἥλιον).  Con esta expresión, περιβάλλω + acusativo, se expresaba en griego cuando un guerrero se revestía con su armadura. Su tiempo es el perfecto por lo que significa que esa mujer estaba revestida  de sol en una acción acabada, por tanto antes, durante y después de los que nos está contando San Juan. También, a día de hoy, sigue revestida de sol.

         En tercer lugar, καὶ ἐν γαστρὶ ἔχουσα que, literalmente es “teniendo en el vientre”, es decir, “estando embarazada”.

         En cuarto lugar, tenemos καὶ κράζει ὠδίνουσα una expresión que en la que encontramos un verbo en presente κράζει (grita) y un verbo en el participio de presente  (pariendo) que proviene del verbo ὠδίνω que se traduce por “tener dolores de parto”.

         Acabamos con καὶ βασανιζομένη τεκεῖν en donde encontramos un participio de presente en voz media-pasiva que tiene varios significados en griego: “probar con la piedra de toque, ensayar y atormentar”. A continuación viene el verbo griego en infinitivo que significa “dar a luz” de cuya raíz nos viene en castellano tocólogo que es el médico experto en partos y , nunca mejor traída a colación, la Teokokos o Madre de Dios.

         Vamos, pues, a hacer una traducción lo más literal posible:

         Y fue visto una gran signo en el cielo, una mujer revestida de sol (fijaos que uso el mismo verbo que se usa para la armadura) y con la luna a sus pies y sobre su cabeza, una corona de doce estrellas y teniendo en el vientre (que estaba embarazada) grita (en otras ediciones aparece en imperfecto  ἔκραζεν y, por tanto, lo traducimos por “gritaba”) dando a luz y siendo atormentada al parir.

         Que en una traducción más literaria quedaría así:

         Y se vio un gran signo en el cielo, una mujer revestida de sol, con la luna a sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; y estaba encinta y gritaba dando a luz y con el tormento del parto.

         Un deslumbrante texto para un no menos deslumbrante misterio.

 

AECIO, EL ÚLTIMO ROMANO

 


Me vais a permitir contaros la muy curiosa historia de Aecio, conocido como el último romano y vencedor de Atila en los Campos Cataláunicos allá por el año 451.

         Aecio, según cuentan, fue rehén de los hunos y conoció al mismísimo Atila. Había nacido en Durostorum, población de la Escitia Menor, en la actual región de Dobruja que hace frontera entre Rumanía y Bulgaria. Era hijo de Flavio Guadencio, de una familia militar romana de origen esciro o godo, que había llegado a ser magister militum, y de Aurelia, que pertenecía a una noble familia senatorial romana. Fue durante el tiempo que pasó con los hunos cuando trató y hasta tuvo amistad con el joven Atila y con el que siempre tuvo el deseo de enfrentarse en combate. Ese encuentro se produciría en esa celebérrima batalla cuyo origen os explicaré en otra entrada, y terminaría con la victoria de Aecio que tampoco fue total pues, al año siguiente, se dirigiría a Roma. Lo que pasó ahí me permitiréis que os lo cuente en otra entrada porque el tema da para mucho.

         El emperador era Valentiniano III y había un poeta de la Bética llamado Merobaudes que le escribió un par de panegíricos a Aecio por su victoria. Lo que nadie podía pensar era que el mismísimo emperador iba a sentir celos del general por la fama de los panegíricos y que un mal día, abrigando sospechas de que lo que de verdad quería Aecio era apoderarse del trono de Roma, lo citara en palacio, mantuviera con él una discusión elevada de tono y lo acabara matando por sorpresa atravesándolo con una espada. Sin embargo, siguiendo el dicho de que “quien a hierro mata, a hierro termina”, dos antiguos oficiales de Aecio, quizás a instancias de Petronio Máximo, rico senador romano que aspiraba al trono, lo asesinaran durante un desfile militar.

         En fin, ya veis cómo eran las cosas en las postrimerías del Imperio.


domingo, 14 de agosto de 2022

LA MIERDA EN FOLIOS DE TANUSIO GÉMINO

 


Un buen día (o malo según se vea) a un tal Tanusio Gémino le vino a las mientes el ponerse a escribir la historia de Roma a imitación del poeta Ennio. Pero cuentan las crónicas que le salieron tan farragosos y con un estilo tan poco agraciado los escritos que no había romano que les metiera el diente. Tuvo que ser Catulo el que, en su poema o carmen XXXVI le dijera lo que todos estaban pensando:

Annales Volusi, cacata carta,

         que podríamos traducir como “Anales de Volusio, libro de mierda” o, como traduce Vicente Cristóbal López que, por cierto, fue profesor mío en segundo de carrera, “ mierda en folios”.

         No se mordía la lengua Catulo y, la verdad, me gustaría que hubiera en nuestros días algún Catulo para decir lo que dijo el veronense refiriéndose a Volusio. Lo malo es que son tantos los folios de mierda o la mierda en folios que se publica que habría que hacer venir a Heracles para que, desviando un río, pudiera limpiar los sucios establos de Augias de la literatura.

LA SONRISITA DE FRANCO

 


Corría el año 1939 y Franco acababa de recibir como “regalo” el Pazo de Meirás. Alguno de los lametraseros que pululaban a su alrededor es fama que le preguntó:

-         Excelencia, ¿no está el Pazo un poco lejos de Madrid?

A los que el señor bajito de El Ferrol contestó con una sonrisa:

-         No, no está lejos porque, en breve, vamos a construir una pista por la que se podrá venir de Madrid a La Coruña en seis horas.

Esto dicen que dijo el señor bajito de El Ferrol, pero un servidor, que ha vivido en sus carnes los accesos a Galicia puede dar fe de que fue una enorme mentira y que a Franco le tenía que haber crecido la nariz  como a Pinocho. Os explico.

     Corría el año 1972 cuando mi padre paró en una panadería en Os Nogais, una aldea lucense nada más cruzar Pedrafita. Allí unos señores le contaron que “el Caudillo había roto un coche unos kilómetros más adelante” y es que las ¿carreteras? gallegas tenían baches que eran pozos y pozos que eran baches; partir un amortiguador era lo menos que te podía pasar en aquellas carreteras estrechas, trazadas por un burro al que dejaban suelto e iba buscando el mejor camino monte arriba y que hacían que el viaje Madrid – la Coruña llevara  a un conductor normal no menos de doce horas. Los Peares eran un lugar a donde se accedía por caminos de tierra ( ¡escúchalo, Feijoo) y no era raro que, al volver de una curva, te encontraras con alguna stridens plaustrum, esas carretas chirriantes a las que hasta les podía arder o eixo. ¿Y la pista del Caudillo? Dejadme que os siga contando, no me metáis prisa.

     El primer plan de accesos a Galicia fue de 1976, una vez que Franco ya había muerto. Fue entonces cuando se hicieron los puentes que salvan los valles de Sanabria y se mejoraron las carreteras. Sin embargo, hubo que esperar más de veinte años para que se inaugurara la autovía que comunica Galicia con la Meseta, tanto por el Padornelo y La Canda como por Pedrafita.

     ¿Y la pista del Caudillo? Pero vamos a ver: ¿no os he contado que, cuando Franco lo prometió, dicen los periódicos de la época que se estaba sonriendo? ¿Lo veis claro, mastuerzos?  Era una bromita del caudillo invicto. Si es que ya no sabéis ni entender un chiste, hombre.

¿A QUIÉN BENEFICIÓ EL PAZO DE MEIRÁS?

 


¿A quién benefició el pazo de Meirás? Pues vamos a seguir, para dar cumplida respuesta a esta pregunta,  el libro que Pérez y Babio han publicado sobre el muy afamado pazo. Allá por el año 1938, un grupo de coruñeses capitaneados por Pedro Barrié de la Maza, amigo personal de Franco, el único que le trataba de tú, el único que le  decía las cosas como eran y no como las veían los muchos lametraseros que pululaban alrededor del dictador, se puso al frente de la Junta pro Pazo que tenía como finalidad recaudar dinero, comprar el pazo y regalárselo al Caudillo. Todo muy bonito   (en fin…), pero el dinero se conseguía por las buenas o por las malas y fueron mucho los que acabaron pagando este “impuesto revolucionario de Barrié” aun en contra de su voluntad.  Pero vamos por partes como Jack el Destripador. Lo primero de todo, se compró el pazo a los herederos de la Pardo Bazán y , con las mismas, se hicieron las escrituras a nombre del Jefe del Estado (ojo con este término). A principio de los cuarenta,  (un par de años años después) Franco no tenía tan seguro el que siguiera siendo Jefe del Estado pues habían perdido la guerra alemanes e italianos, grandes valedores de su régimen, y Barrié recurrió a una curiosa y golfa maniobra: hizo una compra falsa del pazo (recordemos que ya estaba vendido al Jefe del Estado) , pero esta vez lo escrituró a nombre de Francisco Franco Bahamonde que se convirtió en propietario particular del pazo. Entonces ¿por qué Meirás era atendido, reparado y ampliado por el gobierno de España y no por el peculio de don Francisco? Pues porque, en aquel régimen, la frontera entre Franco y España no existía y España era de Franco y Franco de España. Item más: Meirás funcionaba como granja ( es como había comenzado con los Pardo Bazán) y los ganancias no iban para el Estado español, sino para don Francisco que, según cuentan los autores, era muy aficionado a la agricultura como un Cincinato cualquiera. Guardias civiles, camareros, trabajadores de toda índole se pagaban con dinero público al igual que cualquier tipo de arreglo. Incluso existía una valija entre Meirás y El Pardo que llevaba desde platos hasta el equipo de buceo de Francis Franco, el nietísimo del Generalísimo. Esto que parece muy raro no lo es si nos damos cuenta de una realidad: que, durante muchos años, España fue la granja personal y privada  de los Franco.

         Entonces, si Galicia no recibió nada a cambio por el famoso pazo, ¿quién se llevó la tajada? Pues, el primero, Barrié que, entre otros honores recibió el título de conde de Fenosa y,  junto a él,  toda una corte de “afectos” al régimen que se convertían en alcaldes de La Coruña o en jefes de la Casa Civil de Franco.

         Así pues, la pobre Galicia lo dio todo:   banderitas rojas y gualdas con las que había que decorar a la fuerza los balcones, paisanos para trabajar el pazo, vecinos que se vieron “invitados” a dejar su casa para engrandecer los terrenos del dictador a cambio de nada, pero la promesa paternalista de Franco para su tierra, para sus paisaniños, como cariñosamente les llamó desde el balcón del ayuntamiento de Ferrol, quedó en agua de borrajas y sus gentes siguieron emigrando, cultivando catro ferrados de terra y jugándose la vida en los mares (Miña nai que tes dous mares que cantaba Juan Pardo)

         Y es que los políticos, sean dictadores o no, no suelen cumplir sus promesas una vez que se han hecho con lo que les interesa de verdad: el poder. Sic vita est.

viernes, 5 de agosto de 2022

NOLI TANGERE

 


El noli me tangere que pronuncia Jesucristo en el encuentro con María Magdalena es una de las frases más famosas de los Evangelios. Durante muchos años se ha traducido como “no me toques”, pero esta traducción no tenía mucho sentido pues a Jesús, una vez resucitado de entre los muertos, lo iban a “tocar” los discípulos en varias ocasiones e incluso, como Tomás, iban a  meter el dedo en la llaga. ¿Por qué le dice eso Jesús a María Magdalena? Lo primero vamos al texto griego:

         λέγει αὐτῇ ὁ Ἰησοῦς: μή μου ἅπτου· οὔπω γὰρ ἀναβέβηκα πρὸς τὸν πατέρα μου·

         Que en román paladino dice así: Jesús le dice: “No me retengas pues todavía no he subido a mi padre. (Traducción absolutamente literal)

         ἅπτου es aquí  la segunda persona del Imperativo en voz media del verbo ἅπτω que tiene como significado “agarrar” más que “tocar”. Además el verbo en cuestión rige genitivo ( μου ) por lo que Jesús le viene a decir a la Magdalena algo así como “ no me agarres a mí”. Es muy probable que la Magdalena, arrebatada por el mucho amor que le tenía a su “rabouni”, le intentara agarrar para que no se volviera al reino de los muertos y que Jesús le diera a entender con ese “no me agarres” que aún le quedaba tarea por hacer entre los hombres.

         Si os fijáis, en las traducciones que se manejan en los últimos años en los textos litúrgicos ya no se dice “no me toques”, sino “ no me agarres” o, mejor aún,  “no me retengas”.

         Espero que os haya gustado, si no, nolite tangere articulum meum.

 

DIVERSAS GUARRERÍAS CON ETIMOLOGÍA GRIEGA

 


Estaba yo esta tarde de verano tórrido intentando recoger “filias” para las etimologías de mis alumnos de Bachillerato y ¡Vive Dios! que lo he tenido que dejar porque me empezaba a volver un pouquiño tolo de cómo anda el personal. Os cuento una selección de aquellas que más gracias me han hecho:

1.     Agalmatofilia: El que gusta de practicar el sexo con estatuas, muñecos o maniquíes. Del griego, ἄγαλμα, -ατος: estatua. En fin, una guarrería española- Chiquito dixit-,  e internacional para aquellos que están más solos que la una y nos les apetece salir de casa y buscar consuelo en lumias, izas, drizas, pilinguis o colipoterras.

2.      Autonepiofilia. Del griego  νήπιος , niño, αὐτός “ por sí mismo!”  y φιλία, ας, amor (es un decir) o afición a algo. Parafilia que consiste en sentir placer vestido o tratado como un niño. Eso mi abuela Patro lo curaba con un par de azotes en el culo.

3.     Ursusagalamatofilia: Esta palabra nos viene del latín ursus (oso) y de las dos palabras que formaban la primera. Es decir, es aquel que siente “amor” con un osito de peluche. ¡Joder, cómo anda de necesitado el personal! Me pillan en mi casa con un oso de peluche y del par de tortas que me pegan no habría habido orquesta que hubiera podido acompañar las evoluciones que hubiera dado por el pasillo.

 

4.     Antolagnia: Viene de dos palabras griegas: ἄνθος, -ους: flor y    λαγνεία, -ας, coito. Los que padecen ( o disfrutan) esta parafilia son personas que tan sólo con el olor de las flores llegan al orgasmo. Como os lo cuento. Hay que fastidiarse, hombre, hay que fastidiase. Ahora resulta que si tienes el jardín lleno de flores eres un vicioso empedernido. Desconozco las razones médicas, pero hay que estar muy zumbadillo para alcanzar el orgasmo con el olor de las flores. Esto en mis tiempos mozos se curaba con duas hostias e mais unha patada no cú y ni antolagnia ni leches.

5.     Salirofilia. Aquí se mezcla el francés (salir, “ensuciar” con el griego φιλία, ας que ya hemos visto antes ) Por favor, que nadie se me confunda porque hablo de lenguas que no está la tarde para muchas calenturas cuando ya rondamos los cuarenta grados. Esto ya es una guarrería de no te menees porque consiste en (literalmente) “ser aficionado a que te ensucien durante el acto”. Tiene numerosas parafilias que van desde vomitar a orinarse en la persona amada (es un decir). Tenemos, sin ir más lejos, la sitofilia ( del griego σῖτος, “trigo” y la ya muy comentada “filia”). Literalmente es la afición a mezclar el erotismo con la comida en todas las formas y maneras que se nos ocurran. (No entro en detalles por si me lee algún niño).  Estas son  unas cochinadas tan cochinas que no las pienso ni siquiera comentar.

 

¡Mi madriña! ¡Qué suerte tienen los psicólogos y los psiquiatras cuyas consultas están a rebosar! Mi abuela Patro, que sabía psicología parda, les hubiera dado un pico y una pala y les hubiera puesto a picar y con toda la razón porque,  de tanto ocio,  sale tanto vicio. Dixi.