viernes, 12 de abril de 2019

AS QUEIXAS DE FRANCISCO LUMBRERAS GARCÍA, POETA GALEGO


¡Qué poco sabemos de este hombre, de este poeta gallego! Para algunos coruñés;  para otros, nacido en Madrid, pero de padres gallegos. Francisco Lumbreras García es conocido, sobre todo, como actor y, como tal, estrenó el Don Juan de Zorrilla. Fue en esta faceta en donde Lumbreras destacó y fue para el teatro para el que escribió algunas obras. Sin embargo, en 1885, publicó un libro llamado Hojas sueltas: rebuscos poéticos y algo en prosa. Establecimiento Tipográfico de La Voz de Galicia. En él, figura esta joya que os presento y que cantaron Os Tamara. Le puso música uno de sus integrantes, el gran músico gallego Prudencio Romo. Pucho Boedo, el mítico vocalista de Os Tamara,  cantó esta letra con una emoción y un sentimiento que marcaron mi infancia. Espero que os guste tanto como a mí.

QUEIXAS

Volve, noite misteriosa,

¡ay! volve noite serea,

menciña dos meus pesares,

consolo das miñas penas;

volve coa pálida lúa

que os regueiriños refrexan,

co as tuas fadas e sonos,

co a tua brisa que abanea,

runxendo, runxendo a modo

nos soutos e ramalleiras.

                                         

Volve estrela cobizada

que de noite escentileas;

luceiro dos namorados

que no firmamento velas;

se,  n’estas caladas horas

d’amor e d’ encanto cheas,

a i-alma da miña i-alma

a ti os seus ollos eleva,

dille que morro d’ amor,

que vivo pensando n’ela;

dille que, cando ti brilas,

es a sola confidenta

das bágoas que do meu peito

rompen a cárcere estreita.

Dille que cando a alborada

as suas galas desplega

entre brétemas de rosa

chorando venme Á sua reixa,

mentres ela, n’outros brazos,

lonxe da querida terra,

recordo de tantas ditas,

quizáis se esquence da aldea

onde os pes da santa Virxen,

axiunllada na igrexa,

dándome unha cruz bendita

e un escapulario en prenda,

díxome: “ Por sempre tua”

i-eu xurei sempre querela.

Volve,  noite misteriosa,

¡ay!, volve noite serea,

menciña dos meus pesares,

consolo das miñas penas!

 

Así contan que un amante

daba suas queixas ao vento,

mentras que unha linda nena

que lavaba n’un regueiro,

este cantar entoaba

repetido polo eco:

 

“Amor, constancia, ventura,

todo morre tarde o cedo:

onte non sei se te vin;

se te vin, hoxe…non lembro.

 

Francisco Lumbreras ( 1899)

A Coruña

 



domingo, 7 de abril de 2019

CLAUDIO PRIETO, EL GRAN MÚSICO DE GUARDO


Era un 24 de noviembre de 1931, en el pueblo de Muñeca de la Peña, un municipio dependiente de Guardo en esa carretera que lleva desde la capital del Alto Carrión a Cervera de Pisuerga, donde nació el maestro Claudio Prieto. Con tan sólo dieciséis años fue para El Escorial en donde estudió con el gran musicólogo agustino Samuel Rubio.  En 1960, obtiene una beca de intercambio Cultural del Ministerio de Asuntos Exteriores que le permite acudir a los Cursos Superiores de Perfeccionamiento que se impartían en la Academia Nacional Santa Cecilia de Roma. Durante los tres años siguientes, tuvo como maestros a Goffredo PetrassiBruno Maderna y Boris Porena. Al acabar la formación recibió el Diploma de Estudios Superiores de Perfeccionamiento de la Academia y regresó a España. En 1967, participó en los Cursos Internacionales de Darmstadt (Alemania) con los profesores György Ligeti, el gran compositor húngaro,  Karlheinz Stockhauseny Earle Brown,. No era, tal y como podemos ver, un mal bagaje para un joven de treinta y tres años. Su consagración vendría con su conocidísima Solo a solo para flauta y guitarra. Sería el principio de numerosos éxitos: El Fandango del Padre Soler en versión libre, Tres sinfonías, un Concierto de amor para violonchelo y orquesta y dos obras muy especiales: Peñas arriba, basada en la novela de “mi Pereda” y en la que el compositor une su montaña palentina con la montaña de Cantabria, y el Himno a Guardo, su pueblo,  en cuyo estreno participaron la Coral vaccea (de la capital del Carrión) y la Coral de Guardo. Esa fecha tan emocionante fue un 30 de diciembre de 2001 (hay un vídeo en Internet:


en Guardo, el maravilloso lugar en donde Claudio vio la luz y en donde tocó en su banda. Guardo merece una entrada aparte en la que tendría que demorarme en sus paisajes de la montaña y en ese Carrión joven que acaba de nacer en Fuentes Carrionas. Como es lógico, se le puso su nombre al Instituto de Guardo. ¡Qué menos se merecía tan grande músico palentino! Pero he te aquí que un buen día, los políticos que manejan la educación consideraron que había que modificar “ la estructura organizativa de los centros de Secundaria en la Montaña Palentina” y el nombre de Claudio Prieto, que aún estaba con vida y que coleaba, se “cayó” del Instituto de su pueblo. Ahora se llama IES “Guardo”. Todo un alarde de imaginación. Como me gusta contar las historias completas, os diré que en Guardo había dos Institutos: El Señorío de Guardo y el Claudio Prieto; que se hizo una fusión y que se nombró al instituto resultante como IES de Guardo. Toda una proeza. ¿Qué sentiría el maestro cuando se enterara de que el Instituto de su pueblo había “perdido su nombre”? Don Claudio murió en 2015, dos años después de que se perpetrara este atropello. Pero es que no se puede pedir peras a un olmo (con y sin grafiosis).

domingo, 31 de marzo de 2019

VALLADOLID EN UN MUNDO O LA PINTURA DE ANA SANTOS TORROELLA


Ana Santos Torroella nació en Portbou en 1911. A los catorce años se vino para Pucela en donde estudió con el pintor italiano Cellino Perotti y fue cuatro  años después, con dieciocho, cuando pintó Un mundo, su cuadro más famoso, que representa un planeta extraño que ella siempre decía que había tomado modelo de Valladolid. (Que Valladolid es un planeta extraño ya lo hemos descubierto muchos hace bastantes años…),  Lorca, Guillén, Gómez de la Serna, Juan Ramón -  y otros más que no cito para no alargar en exceso la entrada-,  hablaron maravillas de ella. En 1933, se trasladó a Barcelona en donde se casó con Emilio Grau Sala y allí le nació su hijo Julián. Cierto es que, tras el nacimiento de su hijo,  Santos Torroella dejó el arte en un segundo plano para dedicarse a su hijo, pero también es cierto que su pintura de oscuro cromatismo chocaba de frente con el Noucentisme catalán. Sea lo que fuere, Ángeles dejó de hace esa pintura suya tan expresionista y todos sus cuadros se nutrieron con paisajes, retratos y marinas. Cuando falleció, un 3 de octubre de 2013, hace nada, parece que nadie se acordaba de la gran pintora que fue, no sólo hasta los años treinta, sino también hasta el fin de sus días. El hecho de que Ángeles, por las razones que fueran, cambiara su estilo no le resta mérito ninguno al total de su obra. Si se dedicó durante más de setenta años a una pintura “menor”, no implica que este “pecado” deje fuera de la historia del arte español los cuadros de cuando era una jovencita. Su cuadro Un mundo, con esa representación tan personal de la ciudad del Pisuerga es todo un ejemplo de lo que  Santos Torroella fue y no dejó de ser nunca. Admiradlo y luego me contáis.

lunes, 25 de marzo de 2019

ENEAS COMIENDO PIZZA


Ha llegado ya Eneas a las costas de Italia y, sobre la hierba, colocan unas tortas de harina de espelta. Pero vamos  escuchar a Virgilio en la elegante versión decimonónica de don Eugenio de Ochoa:

Tiéndense Eneas, los principales caudillos y el hermoso Julo bajo las ramas de un árbol; dispónense la comida, y para ello colocan sobre la hierba tortas de flor, hacinando luego sobre aquel asiento, dado por Ceres (así se lo sugirió el mismo Júpiter), multitud de frutas silvestres. Consumidos estos manjares, como su escasez los forzase a morder las tortas, a violar con mano y dientes audaces el círculo de la fatal corteza y a no perdonar sus espaciosos cuadros, "¡Ay, hasta las mesas nos comemos!", exclamó Iulo, sin hacer nada más alusión al oráculo

         vamos a ver ese texto en latín:

(…) consumptis hic forte aliis, ut verteré morsus

exiguam in Cererem penuria adegit edendi,

et violare manu malisque audacibus orbem

fatalis crusti patulis nec parcere quadris:

“heus, etiam mensas consumimus? inquit Iulius,

nec plura, adluens.

 

         A su vez, resalto este pasaje:

 

et violare manu malisque audacibus orbem

fatalis crusti patulis nec parcere quadris:

 

que en mi traducción, peor que la de Ochoa, dice:

 

obligó a violar con la mano y con dientes audaces el círculo

de la torta del destino y a no perdonar los anchos cuadros.

 

El circulo es la “base” de pizza y los anchos cuadros – dice Sanz del Río - , son la parte ancha de la pizza que tiene esa forma para poderla coger con la mano. Apasionante.  ¿O no? Para que luego digan que el latín es aburrido.

 

 



EL OSITO DE BIMBO



El osito de  Bimbo aparecía en aquellas bolsas de pan de molde que fueron las primeras que se conocieron en España; también aparecía en los Bucaneros, Bonys, Panteras Rosas, Tigretones y más pastelillos que llenaban aquella panadería que había justo enfrente de casa, la misma en la que mi abuelo Luis me compraba una chocolatina de Milkibar. Como el muñeco Michelin, el osito de Bimbo fue un icono de mi infancia a los que añadiría, así de memoria, los Tip y Top del mundial de Alemania en 1974, el perro de Cruz Campo, el “hombre de la capa” de Shandeman y algunos otros. Todos son fácilmente encontrables en internet, pero entonces, el poseer una de estas imágenes requería comprar los productos o que tus padres tuvieran algún amigo que te los pudiera conseguir, bien porque trabajara en la fábrica o porque un familiar suyo tuviera acceso a tan preciada mercancía. Como el muñeco Bibendus, el osito de Bimbo también ha sufrido una evolución desde 1947 hasta estos años que nos acercan peligrosamente al primer cuarto del siglo XXI. Hoy le ha tocado el turno a este simpático osito que alegró las tardes de anginas con fiebre, inyecciones y juegos en la cama.

AUSTERLITZ DE SEBALD


Austerlitz es una estación de París en la que un hombre que lucha por reconstruir y revivir su pasado “ve” a su padre marcharse a los Pirineos huyendo de los nazis. Ese hombre que lucha, buscando a sus padres, una actriz por recuperar su identidad se llama también Austerlitz como la población morava en la que Napoleón protagonizó esa batalla que como la de Gaugamela, ha pasado a los anales de la  estrategia militar. Este hombre,  que se cría en Gales, recorre un largo camino buscando a sus padres y esa búsqueda en su pasado es, en definitiva, un viaje al interior de nosotros mismos. Austerlitz además de ser una batalla, una estación y una población moldava, es también una fantástica novela de Sebald, el gran escritor bávaro, que nos va “enganchando” en esta búsqueda de la identidad porque, como decía antes, este viaje al pasado es el viaje que todo hombre realiza en su vida para buscar sus raíces. En esta sociedad globalizada se cortan las raíces de los hombres para manipularlos mejor; un hombre sin raíces está más dispuesto a cumplir las órdenes que brotan de la mentira y del engaño. Por eso el ejercicio de Austerlitz es un sano ejercicio para cada uno de nosotros. Si podéis, no os la perdáis.

 



miércoles, 20 de marzo de 2019

BIBENDUS Y LOS CAMINOS



Desde pequeño,  el muñeco Michelin era mi amigo del alma. Con él pase mi infancia solitaria y con él jugaba mientras subía por aquellas escaleras que conducían a la planta alta del mercado de Alonso Cano, antiguo recinto de la kermese en donde Chamberí celebraba sus fiestas dedicadas a la Virgen del Carmen. Todos, aunque no haya sido su alter ego, conocen al muñeco que durante muchos años aparecía en las carreteras haciendo publicidad para la marca francesa. Sin embargo pocos saben que su nombre verdadero es bibendus, es decir, el gerundivo del verbo bibere (beber) o, como dice Torrent en su gramática, el participio pasivo de obligación. Voy a intentar contaros la historia.

         A finales del siglo XIX, los hermanos Michelin, Edouard y André, se dan cuenta de que, si a  la pila de neumáticos que habían puesto a la entrada de su stand en la Exposición Universal y Colonial de Lyon se le añadía unos  brazos, tendría figura humana. Los hermanos hablan con O’ Galop, un dibujante francés,  y éste les muestra un trabajo suyo para una cervecería muniquesa en el que se ve a un hombre que, con un gran vaso de cerveza, pronuncia solemnemente los versos horacianos que dicen “nunc est bibendum!”, es decir,  ¡Es el momento de beber! La idea no les volvió locos a los Michelin pues no veían la relación entre la cerveza y un neumático, pero André le dijo al dibujante: “Puede usted sustituir la figura del bebedor por otra que esté formada por neumáticos”. Era el comienzo de “nuestro muñeco”. O’Galop dibujó a un señor que estaba formado con ruedas y en cuya  copa había clavos y tornillos ; a su lado,  otros señores “neumático” que se desinflaban con aquella bebida “mortal” para cualquier rueda que no fuera Michelin. ¡Ahora se veía todo más claro! El neumático Michelin se bebía lo que a los otros dañaba. Así pues, el neumático Michelin  boit l'obstacle!.

         Este fue el comienzo de nuestro amigo Bibendus allá por 1898. Entonces estaba muy gordo y sostenía un cigarro en su mano derecha.  En los años sesenta,  “dejó de fumar” y adelgazó y, a finales de los noventa, tomó una silueta atlética más en consonancia con una época de culto al cuerpo. Con sus más de ciento veinte años, Bibendus sigue lozano y hermoso. ¡Y que sea por muchos años, Monsieur!