domingo, 15 de julio de 2018

ESPAÑA HA DEJADO DE SER CATÓLICA



El trece de octubre de 1931, Manuel Azaña pronunciaba un discurso en el Congreso que quizás es de los más citados por historiadores, periodistas y gentes varias. Se trata de ese discurso en que afirmó que “España había dejado de ser católica”. No voy a entrar en el análisis de ese discurso porque esas palabras están sacadas de un contexto y en ocasiones (demasiadas) se usan de manera poco o nada meditada. Don Manuel quería decir que el Estado pasaba a ser laico, es decir, más o menos lo que tenemos ahora. Sin embargo, si nos atenemos a las estadísticas de estos últimos años, sí que podemos afirmar lo mismo de don Manuel, pero para decir que en España ya apenas se practica la religión católica: somos cultualmente católicos, pero la realidad revela que no lo somos en el corazón ni en las obras. Por ejemplo, en 2015, se bautizaron un poco más de la mitad de los niños bautizados (55%); las bodas por la Iglesia apenas llegaron a un 22% cuando en el año 2000 las bodas por la iglesia llegaban al 72%. Pero todavía queda una cifra más alarmante: tan sólo el 14,3% de los católicos afirman ir a misa los domingos y fiestas de guardar. Si a esto añadimos la edad media de los asistentes, miedo da pensar quiénes vanos a estar en misa de aquí a unos años.

         Por lo anteriormente expuesto, el obispo auxiliar de Valladolid, don Luis Javier Argüello,  nos decía, en medio de su visita pastoral a Boecillo unas palabras tan llamativas como las de Manuel Azaña: “España, a día de hoy, es una tierra de misión”. Y se me viene a la memoria lo que decía una persona venida de tierras hispanoamericanas hace ya unos años: “Ustedes tienen aquí unas iglesias preciosas, muy antiguas, pero están vacías; nosotros tenemos unas iglesias de lata y cartón, pero las tenemos llenas”.

         ¿Está haciendo algo mal la Iglesia (y entiendo Iglesia como hay que entenderla,  no sólo la jerarquía sino  todos los bautizados)? Es posible, pero ahora no es el momento de lamentos sino de pasar a la acción. En el Evangelio de hoy, Cristo les manda y nos manda a predicar su palabra por esos mundos. Esos mundos en el 2018, en España, es nuestro pueblo, nuestro barrio. Si continuamos en nuestra apatía, las palabras de Azaña cobrarán sentido pleno en la mala interpretación que se ha hecho de ellas: España habrá dejado de ser católica porque no habrá ni un solo católico que asista a misa, que se case por la Iglesia o que bautice a sus hijos.

EL MAESTRO Y MARGARITA




Seguro que muchos de vosotros habéis leído La tournée de Dios de Jardiel Poncela. En ella, Dios baja  a la tierra para darse un viajecito y, en el Cerro de los Ángeles, aparece por detrás de unas retamas mientras se fuma un Muratti. Bien, pues, mutatis mutandis y salvadas las distancias, algo parecido es lo que hace Mihaíl Bulgákov con su maestro y Margarita sólo que, en esta novela, no es Dios sino el diablo el que se abaja para dar una vuelta por la Unión Soviética y, como es lógico, el diablo se encuentra con toda una estructura de poder que Bulgákov satiriza. Así, nada más comenzar, encontramos que el jefe de la burocracia literaria soviética, Berlioz, recibe un anuncio de su muerte y muere tal y como se le anunció. Eso provoca un amplio revuelo en el Massolit,  el sindicato de escritores, y en el restaurante del sindicato Casa de Gribóyedov al que  acuden los literatos “del partido”.  Hay, podríamos decir, tres escenarios – como en un buen circo con tres pistas-, en que se van desarrollando las tramas: en una pista, vemos la actuación de la troupe del diablo y sus secuaces; en otra actúan el maestro, un autor amargado por su fracaso con una novela sobre Poncio Pilato,  y, en la última, actúa el propio Poncio Pilato con Jesús de Nazaret ( Yoshúa Ga- Nozri). La noche de Walpurgis, que tiene como protagonista a Margarita y su baile,  es el Viernes Santo que coincide con la novela del maestro que también se desarrolla en la noche de Viernes Santo con Jesús ante el pretorio.  También es altamente simbólico (toda la novela lo es con símbolos como el sol, la luna, la tierra, las tormentas y un largo etcétera) el que Margarita, que ha decidido vivir en la pobreza con el maestro, abandone Moscú en su compañía en el crepúsculo del Día de Pascua con las ventanas y cúpulas de la ciudad ardiendo con el sol poniente.

         El maestro y Margarita es una buena novela, pero los lectores que no hemos conocido, por fortuna, la sociedad soviética perdemos muchos de los comentarios y situaciones irónicas que el autor plantea en su obra. Y estos comentarios debían ser fuertes porque la novela no se publicó hasta muchos años después de la muerte de Bulgákov. Cosas de la libertad que reinaba en el paraíso de las libertades que era  la Unión Soviética.

miércoles, 11 de julio de 2018

AUTO DE FE


La lectura de Auto de fe (Die Blendung) es una experiencia única. La primera vez que la leí, inducido por ese gran lector y librero que fue Senén Pérez, andaba un servidor por las tierras de Ávila y, con menos años y menos lecturas,  no la aprecié en su justa medida si es que es menester decir la verdad. Ahora, al releerla, he podido comprobar la grandeza de esta novela, única de Canetti. La novela tiene a unos protagonistas tan exagerados que son caricaturas, trágicas pero caricaturas, de ese mundo de entreguerras que desembocaría en el holocausto nazi. Klien es un obseso de los libros, un hombre para el que no hay nada más que los libros y la ciencia y para el que la vida cotidiana es algo trivial, una pérdida de tiempo que él, preclaro intelectual, no se puede permitir. Es un tipo misántropo y misógino porque considera que nada tienen que aportar las personas a su mundo libresco. Sólo los libros son sus acompañantes y nada necesita de los seres humanos, estúpidos estorbos para un intelectual conspicuo. Sin embargo, es a esta librorum insula adonde va a llegar Teresa, una mujer zafia, que confundirá a Klien, el experto sinólogo, porque, tras esa limpieza concienzuda de los libros que él toma como un amor inmenso por ellos, se esconde una razón “mundana”: Teresa, que no puede comprender por qué madruga Klien todos los días, llega a pensar que oculta un cadáver descuartizado de una mujer anterior del sinólogo. Tan listo para los libros y tan tonto para las mujeres, Klien se acaba casando con Teresa que le convertirá la casa en un infierno pues la sirvienta- ahora ama de la casa-, divide el apartamento y va tomando la casa (cf. Casa tomada de Cortázar) en una loca búsqueda por el dinero del  a su que había cometido dos errores imperdonable: uno, considerar a Teresa como una mujer sensible y amante de los libros y, dos, el pensar que tan sólo era posible una unión intelectual entre ambos. El único intento de salida al mundo exterior del pobre Klien acaba en un desastre que terminará a su vez con su vida.

En este ataque despiadado, la ayudará Benedik Pfaff, el portero lasquenete, el protofascista, el ojo vigilante, el macho agresivo que pega a su hija a y a cuantas mujeres se le cruzan. El portero es un personaje repulsivo como repulsiva era la violencia que los años treinta llevaban en la vida cotidiana. Klien, incapaz de soportar por más tiempo el asedio de su mujer,  huye con una biblioteca portátil ( al sinólogo le pasa lo que a muchos lectores, que no sabemos estar sin libros) y se adentra en el mundo, pero, como no tiene las habilidades sociales para moverse por él, acaba cayendo en las redes de los personajes más sórdidos y bajos de la sociedad como es el caso del enano Fischerle, un macarra, un carterista, un ambicioso jugador de ajedrez cuyo único anhelo es ir a América y poder enfrentarse con Capablanca, el maestro cubano del ajedrez, porque el lenón se tiene por un consumado ajedrecista.

         Pero aún nos falta el hermano de Peter Kien, el psiquiatra que vive en París y que, si bien no consigue curar a su hermano, consigue al menos que “tome” de nuevo su apartamento. Sin embargo, cuando Klien regresa lo hará para terminar junto a sus seres más queridos, los libros, y con ellos se inmolará en una gigantesca hoguera, anticipo de los hornos de Auschwitz,  cuyo resplandor (de ahí el nombre en alemán) llenará el final apocalíptico de la novela.

         Canetti, en definitiva, está describiendo la neurosis de una sociedad que caminaba a su destrucción.

         Finalmente, el escritor búlgaro presenta dos mundos enfrentados: el yo individual y el yo colectivo, el individuo frente a la masa. Este gran escritor búlgaro trabajó mucho sobre este tema y al comienzo de su gran ensayo, Masa y poder, dice: “ Nada teme más el hombre que ser tocado por lo desconocido”.

        



domingo, 8 de julio de 2018

LOS TOPÓNIMOS GALLEGOS PORTO DO SON Y PORTOSÍN




 Como es verano y no tengo que atender a las clases, me dedico a cosas menores como son los topónimos y así me alejo de los fiestorros que son solaz del vulgo ciego. Hoy quiero tratar de dos topónimos gallegos que me son muy queridos: Porto do Son y Portosín.
         En los manuscritos de los siglos XV y XVI, aparece esta villa gallega como Porto Docon, Dozon o Doçon, sin olvidar Dosson, con doble “ese” para dejar claro que es una ese sorda ( es decir, en la que no suenan las cuerdas vocales que es, por otra parte, la ese que tenemos en castellano actual).  El padre Manuel Rodríguez Pazos recoge la última forma en el siglo XV. En el Theatrum Orbis Terrarum, en la versión de Fray Hernando de Ojea, aparece la forma Doçon.
         Es a finales del XVIII o principios del XIX cuando,  en las actas notariales,  se recoge la forma Do Son en lo que parece una incorrecta segmentación del término usado hasta este momento,  En los años cuarenta, se conoce como Puerto del Son y ya en 1983, con la Ley de Normalización Lingüística da Xunta, encontramos Porto do Son.
         Francisco Calo Lourido, que trata de este topónimo en su libro La cultura de un pueblo marinero: Porto do Son, dice que el nombre viene de Portus Dorsum, es decir, puerto que está al otro lado, haciendo referencia a su ubicación con respecto a la Serra da Barbanza.
         Para Portosín, todo es más sencillo pues vendría de Portus Sini. Este último sintagma significa “el puerto de la bahía”, haciendo referencia  a su ubicación a la entrada de la ría de Muros y Noya, la noble villa coruñesa que foi o porto de Compostela.  Esta evolución de Portus sini a  Portosín es muy semejante a la de Villa Marini > Marín y Mansio Lalini > Lalín.
         ¡Hay que ver la de cosas que descubre uno cuando se dejan las clases!

viernes, 6 de julio de 2018

A PIE ENJUTO



A veces ocurre que son los pequeños detalles los que nos revelan las grandes verdades y así nos puede servir de ejemplo este pasaje bíblico tan conocido que no es otro que aquél que recogió Cecile B. DeMille en Los diez mandamientos : los israelitas,  en Éxodo, 14, 29, pasan el mar Rojo y las aguas se abren a su paso ante la sorpresa de sus perseguidores egipcios.  El texto de la vulgata dice:

Filii autem Israel perrexerunt per médium sicci maris et aque eis erant quasi pro muro a dextris et a sinistris.

Los hijos de Israel avanzaron por el medio de un mar seco y las aguas eran para ellos como un muro por la derecha y por la izquierda.

Esta es la traducción literal del pasaje. Veamos cómo han ido cambiando las traducciones:

         En Reina Valera, encontramos lo que sigue: Y los hijos de Israel fueron por el medio del mar, en seco, teniendo las aguas por muro a su derecha y a su izquierda.

         En la Biblia Española, de 1975, se lee:

         Pero los israelitas pasaron a pie enjuto por el mar mientras las aguas les hacían de muralla a derecha y a izquierda.

         Y es aquí en donde quiero parar mientes porque resulta que, en la versión actual, hemos regresado a  “cruzaron el mar sobre tierra seca” y mi hipótesis es que ya los fieles no entendían qué era eso de pie enjuto.

         El diccionario de la RAE lo deja muy claro:

  1. adj. Delgado, seco o d pocas carnes.
  2. adj. Seco o carente de humedad. Tierras enjutas.
     

Además, por si fuera poco, recoge el verbo enjutar como una variedad de enjugar, es decir, quitar la humedad. Tanto enjuto como enjutar vienen del participio de perfecto pasivo del verbo latino exsugere que tiene el significado de chupar. Así de su participio exsuctus, tenemos el adjetivo castellano enjuto.

 

Es una pena que, por esa falta de vocabulario alarmante que va afectando a nuestra sociedad, se haya sustituido el “pie enjuto” por la “tierra seca”, pero, como dicen ahora, “esto es lo que hay”. Por los frutos de la LOGSE, los conoceréis.

lunes, 2 de julio de 2018

LA EDUCACIÓN SEXUAL DE LA MANADA


        

 Llevamos varios meses con el tema de la manada (siempre en minúsculas porque otra cosa no se merecen) y he oído las voces de las mujeres pidiendo, con toda la razón del mundo, la condena para esos bestias; he oído a juristas y a abogados; a padres y a madres, pero no he oído algo que me parece fundamental: la falta de una educación sexual seria y responsable en los colegios e Institutos. La manada no nace, la manada se hace, se forma en los vídeos (miles de vídeos infames) que circulan por las pútridas redes en las que el sexo lleva una carga despiadada de violencia y así los adolescentes - y los que no lo son tanto-,  llegan al sexo sin otra educación que la que han recibido en ese albañal infecto en el que hozan. Por desgracia, tanto a las chicas como a los chicos( ya en edad adolescente) su idea del sexo es tan burda y poco respetuosa, tan poco delicada, con tan poca ternura que me recuerda a aquel chiste un tanto bestia, pero que cada vez, por desgracia, es más actual: un hombre llega a su casa tras el trabajo, su mujer le pide un beso y el hombre, irritado y casi ofendido, le dice que los besos son de señoritas y que lo suyo es follar. Sin una educación sexual - que ya no se imparte porque se da por hecha y no es cierto-, es muy difícil que los adolescentes dejen de ver el sexo como un juego más: tengo una colita y yo una rajita y con la colita y la rajita jugamos a pasar un ratito. Me acuerdo mucho de Juan Cardona cuando, en una de esas charlas que teníamos en su casa, me decía: la represión sexual hizo mucho daño, pero la liberación sexual le está haciendo todavía más daño a la humanidad.
         Pero una educación sexual seria lleva tiempo, dinero y profesionales bien preparados, no monitores que repartan preservativos como  caramelos y que les hablan a los chavales del punto G. Estamos en un mundo en que la ternura es la gran desconocida y los chicos, rebosantes de testosterona, se llevan de calle a unas chicas que, no comprendo por qué, les bailan el agua y entran al cipote (no me he confundido) con total desparpajo. Hoy cualquier adolescente de Instituto es un macarra, un lenón, un chulo de putas que maneja a varias pibas sin que éstas, vestidas,  en ocasiones de una manera que avergonzaría a la más experimentada puta de las madrileñas calles de la Ballesta, Montera o Caballero de Gracia,  le pongan en su sitio con una implacable patada en los mismísimos cojones y sin que un padre responsable le diga a su hija aquellos versos que decía Pepe Pinto y que con tanta gracia recitaba mi abuelo Julio:
María Manuela, ¿me escuchas? 
Yo de vestidos no entiendo, 
pero... ¿te gusta de veras 
ese que te estás poniendo? 
Tan fino, tan transparente, 
tan escaso y tan ceñido, 
que a lo mejor por la calle 
te vas a morir de frío. 
         Repito: la manada la estamos creando entre todos yendo de modernos, de liberados, de repartidores de condones en las clases y olvidando la ternura, el afecto, la sensibilidad. Es normal que una niña deje de ser virgen a los doce años y que un chaval de catorce haya follado más que un lenón de Plauto. Ahora que se acerca san Fermín, esa fiesta fantástica a la que antes iban a correr y ahora  van a correrse, pondremos el grito en el cielo si, Dios no lo quiera, nos abren los noticieros con la triste noticia de que otro grupo de bestias ha saltado sobre la libertad de una mujer. Pondremos el grito en el cielo porque somos unos hipócritas; porque defendemos la inmoralidad y porque hacemos del sexo un juego para que nuestros niños se desfoguen. Si la represión hizo generaciones de gentes reprimidas, la liberación del sexi loco está creando monstruos que no ven más allá de su glande ni más allá de su vulva. Aquí todos somos  la manada.

viernes, 29 de junio de 2018

RAMÓN ANDRÉS O LA GRANDEZA DEL SILENCIO




Hay que tener mucho valor para, en estos tiempos ruidosos, de bruit de mouches que decía Monsieur Pascal, escribir sobre el silencio y, especialmente es un acto heroico, en el segundo país más ruidoso del mundo en donde las terrazas dejan a los vecinos que con ojeras porque la fiestuki es sagrada y, si surge un concejal que cumpla con su obligación y hace cumplir las normas, es rápidamente tildado por la pijo- progresía que habita en sus dachas silenciosas de fascista sin remedio. Ya he dicho que,  en otras entradas de blog, en una película de Buñuel, el genio de Calanda se imaginaba el infierno como una discoteca en la que el ruido era ensordecedor. No me extraña porque mi idea de un infierno en la tierra tiene, desde hace muchos años, la imagen de una macro fiesta. Cuento todo esto porque Ramón Andrés, escritor que escribe mucho y bien sobre la música,  ha escrito un libro maravilloso sobre los escritos místicos que tratan sobre el silencio y en sus páginas nos presenta a san Pedro de Alcántara, a fray Bernardino de  Laredo, a Juan de los Ángeles, a Santa Teresa, a mi san Juan de la Cruz y a otros muchos como el inefable Miguel de Molinos. Curioso es que a muchos de estos escritores la Inquisición quiso echar el guante por iluminados o porque practicaban la oración en silencio. Afortunadamente, la Iglesia que es una institución sagrada, pero cuyos componentes son humanos, con el aliento del Espíritu Santo, va cambiando sus maneras de pensar.

         Sin embargo, si a alguno os puede sorprender  que alguien que ha escrito sobre Bach o sobre Monteverdi, escriba sobre el silencio, os diré aquellas sabias palabras que decía don Antonio Fernández-Cid: La música está compuestas de silencios y, por tanto, el que ama la música ama el silencio.

         Fantástico libro sobre el silencio en un  mundo de móviles sonando en los conciertos, en misa, en el cine y, sobre todo, en un mundo de palabras banales. Os lo recomiendo leer en el más absoluto silencio que es como hay que leer. (A ver si para otro día escribo sobre esa infrarraza que lee oyendo música).

         Este señor navarro se atreve a decir estas luminosas palabras cuando un periodista le pregunta sobre el arrinconamiento de las humanidades:

“En ello veo el avance del enemigo, del que necesita propagar y velar por la ignorancia para afianzar el poder, cosa que hacen los unos y los otros. El Estado, y ahora la Economía, o, digámoslo directamente, necesita de súbditos que consuman y obedezcan, que no piensen, que vayan con su propia muerte en las manos, que la alimenten, y, llegado el momento, cuando ya no sean necesarios, se la administren. Hoy, para el Sistema, un individuo es ante todo rentabilidad; no es ya un ciudadano sino un cliente”.