jueves, 19 de octubre de 2017

SAN PEDRO DE ALCÁNTARA




San Pedro de Alcántara nació en la muy noble ciudad de Alcántara  en 1499 y su verdadero nombre era Pedro de Garavito y Vilela de Sanabria por lo cual es fácil deducir que su padres eran nobles y más en concreto, nobles procedentes de León. Pedro recibió una esmerada educación y llegó a ir a Salamanca para estudiar Leyes, pero abandona los estudios en 1515 y toma los hábitos en el monasterio de San Pedro de Majarretes, muy cerca de su ciudad natal.  Destacó muy pronto por su sencillez (viajaba en una mulilla), por su penitencia (cuando no iba en su mula, recorría los caminos con los pies descalzos) y por su brillante oratoria sagrada que encandilaba  las masas. Hombre contemplativo, viajó, sin embargo, mucho y conoció a Santa Teresa de la que llegó a ser confesor y amigo y con la que se entrevistó en la casa de doña Guiomar de Ulloa, la dama abulense amiga de la Santa.
         Un día, San Pedro, llegó a Arenas y conoció la ermita de San Andrés del Monte. El lugar le transportó y lleno de arrobo proclamó: «Dios tiene grandes designios sobre este lugar»; y en él se quedó a vivir hasta su muerte, en olor de santidad, un dieciocho de octubre de 1562. Si Arenas se apellida “de San Pedro”, se debe a este santo extremeño que hoy celebramos y que desde muy pronto recibió la veneración de esta villa abulense pero de habla extremeña. Lo proclamaron patrón en 1622  e hicieron voto de poner a perpetuidad su fiesta el día 19 de octubre. Pues, venga, vámonos de fiesta con el Daniel Peces que ya estamos tardando en llegar a Arenas.
Por cierto y para los que son curiosos, San Pedro de Alcántara es el santo patrón de vigilantes jurados y gente que trabaja en seguridad.
 

Por cierto y para los que son curiosos, San Pedro de Alcántara es el santo patrón de vigilantes jurados y gente que trabaja en seguridad.




martes, 17 de octubre de 2017

FELIPE ROBLES DÉGANO






Felipe Robles Dégano nació en San Esteban del Valle, hermoso pueblo abulense que forma parte de las Cinco Villas. Fue sacerdote, filósofo y filólogo y,  para su Ortología clásica de la lengua castellana (1905), don Felipe se encerró en su pueblo y, entre aceitunas gordales y buen vino,  se leyó completa la BCE, o sea, la Biblioteca de Clásicos Españoles. Sin embargo, su estudio fue rechazado por la comunidad universitaria con ese afán soberbio que tiene en nuestra tierra el estamento de catedráticos y lameculos. Don Felipe no se amilanó y siguió con su libros: Peri hermeneias, escrito en latín;   la Vida y martirio de San Pedro Bautista, Los disparates gramaticales de la Real Academia española y su corrección (1912) y la Filosofía del verbo. Mi buen amigo Jacinto Herrero Esteban le dedicó su tesina y sus libros los tenía todos mi sabio amigo y compañero, José María Herranz, el segundo Tomás Luis de Victoria. Don Felipe además tuvo tiempo de colaborar en el periódico El Siglo Futuro donde emplearía el seudónimo de Tíndaro. Se fue a la Casa del Padre el 18 de abril de 1939. Lo recuerdo porque ya casi nadie se acuerda de este gran filólogo, filósofo y escritor abulense y merece el pobre Robles Dégano salir también en este blog junto a otros abulenses ilustres. Dixi.

lunes, 16 de octubre de 2017

ALFREDO DUARTE MARCENEIRO, EL ANTONIO MAIRENA DEL FADO





Alfredo Duarte Marceneiro, es decir, el ebanista, fue el más grande cantantes de fado del siglo XX. Marceneiro fijó los diferentes “palos” del fado que superan la centena. Su manera de cantar y su “postura” ( en palabras de Carlos do Carmo, algo fundamental para cantar el fado) fueron modelo para generaciones de fadistas. Sus fados, basados en muchas ocasiones en letras poéticas, siguen despertando la admiración de todo aquel que tiene la delicadeza de acercarse a ellos. O pajem fue de los primeros fados que escuché y su letra, absolutamente “camp” me cautivó. Tanto como O pajem, me cautiva el fado Bêbado pintor, un fado del que Guillermo Sautier Casaseca hubiera hecho un culebrón radiofónico, pero que a Marceneiro le bastan con tres minutos. Ahí os dejo la letra. ¡Una gozada!
y si digo lo de Antonio Mairena, es porque, al igual que el gran cantaor, Marceneiro recopiló de manera hegeliana los fados que se cantaban y estableció, como ya queda dicho,  las bases para lo que vendría después. Un genio.

BÊBADO PINTOR

Encostado sem brio ao balcão da taberna
De nauseabunda cor e tábua carcomida
O bêbado pintor a lápis desenhou
O retrato fiel duma mulher perdida
Era noite invernosa e o vento desabrido
Num louco galopar ferozmente rugia,
Vergastando os pinhais, pelos campos corria,
Como um triste grilheta ao degredo fugido.
Num antro pestilento, infame e corrompido,
Imagem de bordel, cenário de caverna,
Vendia-se veneno à luz duma lanterna
À turba que se mata, ingerindo aguardente,
Estava um jovem pintor, atrofiando a mente,
Encostado sem brio ao balcão da taberna.

Rameiras das banais, num doido desafio,
Exploravam do artista a sua parca féria,
E ele na embriaguez do vinho e da miséria,
Cedia às tentações daquele mulherio.
Nem mesmo a própria luz nem mesmo o próprio frio,
Daquele vazadouro onde se queima a vida,
Faziam incutir à corja pervertida,
Um sentimento bom d'amor e compaixão,
P'lo ébrio que encostava a fronte ao vil balcão,
De nauseabunda cor e tábua carcomida.

Impudica mulher, perante o vil bulício
De copos tilintando e de boçais gracejos,
Agarrou-se ao rapaz, cobrindo-o de beijos,
Perguntando a sorrir, qual era o seu oficio,
Ele a cambalear, fazendo um sacrifício,
Lhe diz a profissão em que se iniciou,
Ela escutando tal, pedindo-lhe alcançou
Que então lhe desenhasse o rosto provocante,
E num sujo papel, o rosto da bacante
O bêbado pintor com um lápis desenhou.

Retocou o perfil e por baixo escreveu,
Numa legível letra o seu modesto nome,
Que um ébrio esfarrapado, com o rosto cheio de fome,
Com voz rascante e rouca à desgraçada leu,
Esta, louca de dor, para o jovem correu,
E beijando-lhe o rosto, abraço-o de seguida...
Era a mãe do pintor, e a turba comovida,
Pasma ante aquele quadro, original, estranho,
Enquanto o pobre artista amarfanha o desenho:
O retrato fiel duma mulher perdida.