jueves, 22 de junio de 2023

EL TIEMPO EN LA EDUCACIÓN

 


La segunda “querencia “de la historia (y de cualquier materia) es el tiempo. Todo necesita un tiempo en la vida, pero el tiempo se nos hace cada vez más corto porque no lo sabemos usar en condiciones. Séneca, en su De brevitate vitae, nos da la clave:

Non exiguum temporis habemus, sed multum perdimus.

No tenemos poco tiempo, sino que es mucho lo que perdemos.

 

         Esa falta de tiempo para el estudio denota un exceso de tiempo en lo que no es estudio. Dicho más claro;  non est tempus negotio quia omnia tempora est ad otium. Dicho en román paladino: no tenemos tiempo para el trabajo porque el ocio invade y hasta ocupa totalmente el tiempo del “negocio”. De un tiempo a esta parte, me sorprende esa petición que suelen hacer nuestros alumnos en época de exámenes de que “les dejemos estudiar porque en la hora siguiente tienen examen”. Bueno y blando como soy, se lo suelo conceder, pero les hago un flaco favor pues un alumno que “necesita ese tiempo extra” es porque no ha sabido aprovechar el tiempo que realmente le tendría que haber dedicado al estudio. Y ¿por qué no le dedican nuestros alumnos el tiempo necesario al estudio siendo el estudio su ocupación y tarea principal en esos años de sus vidas? Es muy largo de responder y habría que comenzar por ver cómo ha cambiado la sociedad en general durante estos últimos cuarenta o cincuenta años. Voy a dar algunos apuntes.

         No tengo nada contra el ocio; no soy don “Quintín el Amargao”, personaje de sainete, pero creo que el culto al ocio en esta sociedad nuestra es excesivo. Es más, se ha hecho del ocio una religión y así las catedrales se han sustituido por enormes centro comerciales que, decorados como catedrales,  sirven para proporcionar ocio como las catedrales proporcionaban espiritualidad a sus visitantes.  Se han multiplicado las actividades de ocio, los lugares de ocio, los tiempos de ocio de tal manera que un alumno, por la tarde, después de las clases tiene un tiempo dedicado al ocio que supera con mucho al que podíamos disfrutar nosotros en nuestros lejanos días de estudiantes. Pero no sólo esto: las tardes de nuestro hijos están llenos de negotia ( que en algunos casos alargan la jornada escolar de forma brutal)  y que, en muchas ocasiones,  tienen, por razones familiares, la finalidad de hacer compatibles la vida familiar y la vida laboral (algo de lo que tanto cacarean los sindicatos);  así los padres se ven casi obligados a “colocar” al niño en algún lado mientras  vuelven del trabajo cada vez más tarde porque cada vez se necesita más dinero para vivir y para disfrutar del ocio que esta sociedad postmoderna nos vende como fin último de la vida . En resumidas cuentas, a nuestros alumnos, ya por un exceso de otium, ya por negotia extra escolares, “les falta tiempo” para lo que es su principal actividad: el estudio.

         La tercera palabra de Paco es dedicación que es está,  a mi modo de ver, íntimamente ligada con el tiempo: no nos podemos dedicar a algo para lo que no tenemos tiempo. Para el próximo día lo tratamos. ¿Vale?

 

EL ESFUERZO EN LA EDUCACIÓN

 


         Mi buen amigo y compañero Francisco José Hernández Ovejero ha puesto en el tablón de anuncios de la sala de profesores la fotocopia de El Norte de Castilla en la que se llama a la Historia “ el coco de la EBAU” pues, frente a los buenos resultados de las “ciencias”, la historia tiene las notas más bajas. Lo primero, como hace mi querido amigo, es hacer notar el error garrafal que es decir memorialistico (que ni siquiera existe en el diccionario de la RAE) en lugar de decir memorístico.  En un artículo que se publicará en La Flor de Olmedo, la revista del IES “Alfonso VI”, donde Paco y yo trabajamos, Paco dice textualmente: El estudio de la Historia requiere esfuerzo, tiempo, dedicación, comprensión lectora, amplio vocabulario, y técnicas de estudio elementales (esquemas, resúmenes). Y, por supuesto, la necesaria orientación en el tiempo (cronología).

         Da para tanto lo que dice Paco, - casi para un tratado de educación (nunca de pedagogía)-,  que le voy a dedicar varias entradas. Hoy empiezo por el esfuerzo.

         El esfuerzo en el sistema educativo español es una palabra absolutamente proscrita al igual que disciplina, una pobre palabra que los eruditos a la violeta que nos quieren dirigir no saben que provine de discere que en latín significa aprender y que nos relaciona el aprendizaje con una serie de normas y ejercicios que tienen como fin, y no ahora, sino desde hace muchos años (miedo me da el precisar cuánto) el aprendizaje, el conocimiento, el saber . Sin embargo, en los nuevos sistemas educativos,  se procura que todo sea lúdico, en “talleres”, el aprender jugando y se olvida que cualquier actividad humana, ya sea física como mental, requiere un esfuerzo. Sin embargo, buscamos las Matemáticas “sin esfuerzo”, la Física “sin esfuerzo” o el Griego “sin esfuerzo” y , sin querer se cae en lo humorístico como aquella página que tenía Manuel Summers en el ABC que se llamaba “El inglés sin esfuerzo”. El homo ludens es el rey de la sociedad posmoderna porque todo es un juego en ella, hasta lo más trascendente. Hemos convertido la vida en un juego y la muerte en el final del “partido” por eso a los muertos, de unos años a esta parte, se les da un sonoro aplauso en el la misa de corpore insepulto saltándose las costumbres milenarias que incluían el silencio y la oración.  La sociedad posmoderna es light y rechaza el esfuerzo como algo abominable sin darse cuenta que sin esfuerzo no puede haber descanso porque, como decía mi abuelo Julio que no era pedagogo, sino agricultor, para descansar hay que trabajar primero. Como la sociedad postmoderna vive en un otium perpetuum, no entiende el trabajo ni el esfuerzo. El alumno, educado desde la guardería en el ludi otium, rechaza todo lo que requiere esfuerzo. Para subir una montaña se requiere un esfuerzo, pero, al llegar a la cima, tenemos la recompensa a ese esfuerzo. En la sociedad posmoderna, les hemos puesto un teleférico que les lleva directamente a conseguir las cimas y hemos cometido un craso error: al suprimir el esfuerzo de la ascensión, hemos arrancado el gozo de la cima.

         Y hasta aquí mi comentario a lo que dice mi compañero Paco sobre el esfuerzo. Seguiremos con otro de los temas propuestos con mucha sabiduría, experiencia y buen hacer por este experimentado profesor y compañero.

         Por cierto, para que no veáis que tan sólo son cosas mías, os dejo este enlace de Pedro Adalid que, aunque es Doctor en Educación, no tiene un pelo de tonto y aboga por el valor del esfuerzo en la educación. Non omnes stulti sumus.

https://valenciaplaza.com/la-importancia-del-valor-del-esfuerzo


MONTAÑAS DE PAPELES (ABSURDOS)

 

En mi centro de trabajo, un Instituto (me niego a poner la palabra IES) de una villa castellana, para este fin de curso, hemos tenido que rellenar los siguientes documentos:

a)    A) Ficheros de competencias. No puedo entrar en detalle en lo que son las competencias, pero, en muchas ocasiones, se avalúan competencias a incompetentes.

b)    b) Informes para la evaluación final. Son informes en los que se detalla al alumno suspendido lo que tiene que hacer para aprobar en los exámenes finales. Uno, para sus adentros, se dice:

-Pues hacer lo que no has hecho durante todo el curso, zangolotino.

-¿Y qué no he hecho durante todo el curso, profe?

- Estudiar, coño, estudiar.

c) Plan específico de recuperación. Este es para los alumnos que pasan con pendientes (no me refiero a los zarcillos que se ponen en el lóbulo de la oreja) sino a las materias que ha suspendido el “angelito” y que las lleva en la mochila para el año que viene. Cada profesor le tiene que poner un plan específico de recuperación de estas materias.

d) Plan específico de refuerzo y apoyo (Para los que repiten): Pues sí, señores, incluso a los que repiten, es decir, a aquellos que van a volver a ver lo que han visto este pasado curso, hay que hacerles un plan específico.

Por si fuera poco con lo que llevo escrito, hay también que rellenar unos cuantos Excel con un número no menor de 150 preguntas para estadísticas y evaluación del centro, de la PGA., de la CCP, de los Departamentos, del RRI y un largo etcétera.

¡Ah, se me olvidaba! Hay que darle al alumno un Consejo orientador no vinculante por lo que, una vez recibido, el alumno y sus santos padres hace pueden hacer lo  que les salga de las gónadas.

Al final, se les entrega el boletín de notas en donde, además de las calificaciones, se ha volcado todo lo relativo a las competencias. Al final, ni los padres, ni los alumnos, ni los profesores sabemos ya lo que estamos evaluando, pero es igual: el sistema funciona, las estadísticas y presagios de los agoreros de gafas de pasta se cumplen, las tropas de pedagogos han alcanzado sus últimos “objetivos”. Nos podemos ir a descansar en paz porque seguiremos siendo los reyes del botellón, de la playuqui, de la fiestuqui, los camareros de Europa, los que más viajes “orgasmus” practican en esta Europa desnortada y sin Espíritu.

         Compañeros, estos está perdido. No quiero saltar del barco porque suelen ser las ratas las que primero lo abandonan, pero ¡hay cuando toquemos puerto! Eso ya va a ser otro cantar.

viernes, 16 de junio de 2023

LAS LARGAS Y CÁLIDAS SINFONÍAS DE BRUCKNER

 


Durante este mes de junio le quiero dedicar algunas entradas a mi muy querido Bruckner con la idea de que lo lleguemos a disfrutar con más deleite. De lo primero que quiero tratar es de por qué las sinfonías de Bruckner son tan largas. Muchos aficionados a la música clásica “temen” a las sinfonías de este músico austríaco y prefieren sinfonías más breves. Que me perdonen, pero pongo en duda la calidad de su afición porque, por esa regla de tres, habría que borrar de la historia del cine Lo que el viento se llevó, Ben – Hur o Quo Vadis, películas cuyo  metraje supera las tres horas. Hasta Martín Llade repite que,  a él,  Bruckner no le dice nada. Don Martín Llade, tan sensible para la música de otros, tiene un bloqueo auditivo frente a don Antón y, para estos bloqueos auditivos con el genio de la sinfonía, me propongo escribir estas entradas. De todas las maneras, como bien dice Iñaki Gabilondo, gran melómano como buen donostiarra, “es la música la que nos busca a nosotros, no nosotros a la música”. En fin, vamos al ataque.

         No soy músico; tan sólo soy un pianista aficionado incapaz de hacer un análisis musical como lo podría hacer alguien que haya estudiado composición, pero me dejo guiar por los que saben más que yo y en este caso “me lleva de la mano” Francesc Serracanta que tiene dos características que suelen ir unidas: ser catalán y ser melómano.

         Dice don Francesc que las sinfonías de Bruckner son largas porque, aunque usa los temas musicales tal y como se hace en la forma de sonata clásica, Bruckner hace algo distinto. Vamos a verlo:

         Los temas, en la forma sonata, se exponen, se desarrollan y, finalmente, se recapitulan. Más o menos así se procede también en la retórica: presento el tema, lo desarrollo y hago una recapitulación final. Sin embargo, Bruckner presenta el tema y,  ya en la propia presentación,  tiene secciones de desarrollo en las que desarrolla el tema presentado. Por si fuera poco, también desarrolla los temas durante la recapitulación. Es decir, que partiendo de un tema, va formando un racimo de desarrollos de ese tema. No sé si os ha quedado claro. Lo vamos a intentar con la retórica:

-         Os presento un tema: el trabajo de las hormigas y, al tiempo que os lo presento ya lo desarrollo (vida en el hormiguero, distribución social, maneras de trabajar) y sigo después, tras volver a la presentación, en el desarrollo propiamente dicho.

-         Cuando llego a la recapitulación, vuelvo a desarrollar el tema o temas principales con otros contenidos (épocas de más trabajo, épocas de menos trabajo o alimentación de las crías). Necesario es decir que un servidor, de hormigas, sabe menos que nada, pero que he intentado, a la pata llana, lo que ocurre con don Antón.  Esto es quizás lo que lía en Bruckner, pero un “oído atento” – sicut dicebat Fernando Palacios-, no sólo comprende, sino que disfruta enormemente de estas sinfonías.

 

Le dije en una ocasión a don Martín Llade que empezara por la Cuarta, siguiera por la Sexta, volviera a la Quinta y que ya siguiera por la Octava y la Novena. Es un mapa, pero sirve cualquier otro con tal de que nos lleve al tesoro oculto de Bruckner.

     Bueno, pues espero haberos servido de algo con esta humildísima explicación.

jueves, 15 de junio de 2023

LOS PIMIENTOS FRITOS EN LOS PORTALES DE CHAMBERÍ

 


Sabíamos que había llegado el verano no sólo porque ya las noches fueran más cortas y menos temerosas; no porque jugábamos en la calle; no porque llegaba junio trayendo la felicidad con su luz y sus vacaciones ni porque nuestro padre dejara de trabajar por la tarde a mediados de mes pues cogía “la jornada intensiva”. Sabíamos que había llegado el verano porque, al pasar por los portales, con la bocanada de aire frío que salía de ellos y a la que tanto temía mi madre que me decía que me tapara la boca, salía una vaharada a pimientos fritos. Entonces, cuando en los portales de Chamberí olía a pimientos fritos, había llegado el verano y, al llegar al mercado, en la frutería de Julio, había fresquillas y melocotones que nos refrescaban en las tardes abrasadoras. Os aseguro que no hacían falta los calendarios: para saber que había llegado el verano, bastaba con el olor a pimientos fritos en los portales.

CARTA EMOCIONADA A PEPE HIERRO

 


Querido José Hierro:

         Hace ya unos años que te vi en Ávila, en aquellos “Lunes literarios” que organizaba José María Muñoz Quirós y por los que pasaron todos los grandes poetas de finales del siglo XX y principio de este siglo XXI. Por desgracia, muchos habéis muerto, pero vuestros poemas viven en vuestros libros y, como decía Agustín García Calvo, al recitarlos, dejan la tinta y viven en el aire. Te escribo esta carta, José, porque ayer  me terminé tus Poesías completas (1947 – 2002) en las que se recogen tanta poesía de tantos quilates, de tanta calidad, de tanta humanidad y de tanta poesía que ha sido de las mejores lecturas en los que llevo de año. Ya había yo leído tus libros sueltos, pero, al leerlos una detrás de otro,  en orden cronológico,  se va creando una especie de corriente que va surgiendo de toda tu obra y que nos llega al corazón. Ahí estaban mis versos de que rezan: “llegué por el dolor a la alegría”; o aquellos otros que dicen “si muero, que me pongan desnudo frente al mar”. Y tantos otros, José, porque tú escribías versos vivos, siempre vivos,  para los vivos y los muertos.

         Gracias, José, por tus versos que dan vida y por tu vida que repartió versos. Gracias, José, por enseñarnos que la vida merece la pena vivirse. Gracias, Pepe Hierro, José, cántabro de Madrid, cántabro de cantiles, cántabro de ese mar que te aguardaba siempre para vivir y para morir desnudo en sus playas; gracias, Pepe, por no haber odiado cuando habrías tenido tantas razones para odiar y, como dice Miguel García Posada en su espléndido epílogo “no eran el rencor ni el odio los impulsos que guiaban la poética de Hierro”.

         Gracias, pepe Hierro, porque nos legaste una ética de la dignidad incluso en la derrota, porque tú estuviste en el bando perdedor, pero no elegiste el rencor que ciega y así, en 1947, condenado en la cárcel de Santander, el famoso Dueso,  decías en un poema “ quisiera en esta tarde no odiar”.

         Gracias, pepe Hierro, porque nos enseñaste que por el dolor se llega a la alegría, que, aun vencidos, no debemos perder nunca la dignidad ni la solidaridad con los otros vencidos. Gracias, José Hierro, porque como Beethoven, llevaste la alegría hasta sus más altas cimas. Gracias, Pepe Hierro, porque nos recuerdas que “sobre nuestras espaldas pesan mucho los muertos” y, GRACIAS A TU AVISO,  ya nos hemos ido haciendo a su carga; gracias, Pepe Hierro, porque nos enseñaste, como dice mejor que yo el ya citado García - Posada, que  tu obra es “un obstinado empeño en restablecer la quebrada armonía del mundo y ofrecer una vida. “ La tuya, Pepe Hierro, la tuya.

         Gracias, José, por tus poemas. Al terminarlos de leer, creo que me he vuelto más humano y he sentido que mis poemas humildes son nada en comparación con tu obra de gigante, de Ojáncano cántabro de las leyendas que leían mis hijos en su infancia cercana.

         Yo te oí leer,  te escuché leer, te viví leer,  Pepe Hierro, cuando tu enfisema ya te quitaba la vida y nunca he oído a alguien recitar así. Juntos nos encontramos con Gloria Fuertes, tan payasa y tan humana, tan solitaria, pero tan solidaria;   con Schubert, con Bach que estaba con Mahalia Jackson en un barco en el puerto de Nueva York; estuvimos en un concierto con Beethoven, pero nos marchamos con él al hotel porque el maestro quería oír su “novena” en un televisor sin sonido. También nos encontramos con Mozart y con Alma Mahler. ¿Te acuerdas de los árboles de Dublín? ¿Te acuerdas de Picasso con sus tetas como guantes de boxeo? ¿Te acuerdas de cómo los andaluces estaban diciendo a cada momento “¡Ojú, qué frío!”? ¿Te acuerdas, Pepe,  de ese  cocktail en el que estaba nuestro Juan de Yepes? Gracias, Pepe, por decirme aquella tarde en el Sardinero, bajo la atenta miraba de José María del Río Sainz, “Pick”,  marino y poeta -  o viceversa que tanto da -  estos tres versos inolvidables:

que aunque yo esté solo,

solo con la vida,

nunca estaré solo.

Gracias por todo, Pepe Y te robo esta maravilla con la que nos dijiste adiós:

VIDA

Después de todo, todo ha sido nada,

a pesar de que un día lo fue todo.

Después de nada, o después de todo

supe que todo no era más que nada.

 

Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada!

Grito ¡Nada!, y el eco dice ¡Todo!

Ahora sé que la nada lo era todo.

y todo era ceniza de la nada.

 

No queda nada de lo que fue nada.

(Era ilusión lo que creía todo

y que, en definitiva, era la nada.)

 

Qué más da que la nada fuera nada

si más nada será, después de todo,

después de tanto todo para nada.

 

 


miércoles, 14 de junio de 2023

EL ALBERGUE DE LA FUENFRÍA

 


Este poema es sobre uno de los paisajes de mi alma: el valle de las Fuenfría. Hermoso lugar para escuchar a Bruckner mientras el sol se esconde por Marichiva. Espero que os guste.

 

 

 

ALBERGUE DE LA FUENFRÍA

 

Cuando el alba de septiembre apenas

roza las copas de los pinos aquellos

que guardaban en sus troncos la luz de la tarde

y sigue hechizando el ruiseñor el paisaje

desde la femenina redondez de Navarrulaque,

recorro la calzada romana camino de la Fuenfría,

camino de Casarás y de Segovia

y queda el antiguo albergue con la lumbre helada,

con los fantasmas que me acompañan cada noche

por la senda perdidas  que olvidaron los gabarreros.

Frente a él, contemplo la cumbre tallada

por la mano del gigante que habitó estas tierras

y desde dentro me llaman angustiadas

las voces que ya no pueden habitar mi oídos.

Bebo en la fuente el secreto del bosque,

acaricio el suave bozo de la hoja del haya;

miro la luz que me espera en el puerto.

Y cuando el sol de septiembre enciende las copas

de los pinares que cubren mis recuerdos,

sigo buscando la luz que me guía

y emprendo solitario el camino

mientras a lo lejos me siguen los fantasmas

que tristes me hablan del dolor de la muerte.

 

LAS ESCUELAS

 


Nuestra palabra escuela, generalmente en plural, las escuelas, proviene del latín schola por diptongación de la o breve tónica  (o >  ue) y añadidura de una vocal protética que necesitamos en castellano, pero no en otras lenguas: schule, school, etc. A su  vez, la palabra latina schola proviene de la griega σχολή que significa “ocio” o “tiempo libre”. Esto es algo que mis alumnos no pueden entender pues consideran que la escuela lo es todo menos un tiempo de ocio. Según la visión del mundo actual,  lo que no es otium es negotium (nec otium), y, vistas así las cosas, puede que tengan razón mis alumnos, pero según la visión de la sociedad que nos ofreció Aristóteles, no; por una sencilla razón: porque este filósofo diferenciaba en la vida griega tres “momentos”:

a)    El tiempo de trabajo o ἀσχολία. Si os fijáis bien, es σχολή con una alfa privativa, es decir, el tiempo de trabajo es el tiempo de “negocio”, de lo contrario del ocio o también podríamos definirlo como  el tiempo en el que no hay ocio.

b)    El tiempo para el descanso del trabajo (pues no puede existir el descanso sin un previo trabajo o esfuerzo, como no hay placer más intenso que beber cuando se tiene sed o comer cuando se tiene hambre según dijo el maestro de los placeres Epicuro de Samos) y eso es algo que, en esta sociedad de otium perpetuum se nos ha olvidado) o ἀνάπαυσις. Después del trabajo que fatiga el cuerpo tiene que venir otro momento que descanse al cuerpo.

c)     Pero los griegos, - y ese fue su gran hallazgo-, tenían otro momento más, la ya mencionada σχολή que dedicaban, no ya al cuerpo, sino al engrandecimiento del espíritu.

Así ahora entendemos por qué llamamos escuela a ese tiempo que ni es trabajo (bueno, algo sí que tiene y mucho de ocupación grave para los jóvenes pues no tienen tiempo de ascholía) ni es descanso,  pero  que es el lugar en donde engrandecemos nuestro espíritu. De ahí la importancia de la escuela que no ha sido siempre como la conocemos (ya trataremos de esto en otra entrada) y la necesidad absoluta de no dejar nunca este tiempo de engrandecimiento espiritual. Debemos seguir buscando en nuestra vidas un momento de “separación”, de “división”, de “practicar una hendidura”, de diferenciar y acotar este tiempo para nuestra alma. Este sentido de separación está muy claro en griego pues σχολή viene de σχίζω, “separar, dividir, cortar” y que de la misma raíz tenemos σχίζα que es el troco o la leña para cortar. Por tanto, el tiempo en la escuela no puede ser el mismo que el tiempo en casa o en la calle. El tiempo de la escuela es un tiempo sagrado, un tiempo que se lleva a cabo en un lugar en el que, antes de entrar, como Moisés cuando hablaba con Yhavé, deberíamos quitarnos las sandalias. De este no saber separar la escuela de la casa o de la calle vienen muchas de las desgracias de nuestra escuela actual pues el alumno se comporta “como si estuviera en su casa” y este estar en su casa es para lo malo casi siempre. Fijaos que los centros de enseñanza, en tiempos pasados, tenían una arquitectura cuidada y que buscaban lo estético, pero , poco a poco, se ha ido derivando en unos centros cortados por el mismo patrón y con más sentido práctico que estético. Como simple comentario, deciros que el autor de estas líneas estuvo destinado  en un centro prefabricado que tardaron en construir poco menos de un mes.

     En la escuela, debemos buscar lo que engrandece el espíritu y, en muchas ocasiones, lo que más engrandece el espíritu son las cosas “inútiles” de las que con gran acierto se ocupó Nuccio Ordine en su maravilloso libro La utilidad de lo inútil. Por tanto ese continuo “para qué sirve esto” de nuestros alumnos que no es sino un reflejo del pragmatismo de nuestra sociedad y del pragmatismo cada vez mayor que van tomando las leyes educativas pues nuestras reformas van construyendo una escuela pensada para la empresa y no se ocupan casi nada de la formación y de la instrucción, dos palabras que junto con disciplina (de discere, aprender) han sido desterradas por los modernos pedagogos a la violeta. Obrando así  desvirtuamos el fin último de la escuela al unirla al mundo del trabajo, a la ἀσχολία aristotélica que ya hemos visto que es, justamente, lo opuesto a la σχολή. Una escuela que, por lo menos in nuce, no conserve un sentido de mejora espiritual con materias “inútiles” como la filosofía, la literatura o la historia, no es una escuela, sino un lugar para adiestrar obreros-máquina como en las peores pesadillas futuristas. Tampoco podemos pensar en una Universidad “más empresarial” porque la Universidad tiene como fin último investigar y no servir de agencia de contratación y  “colocación” de los alumnos. Una Universidad para la empresa es otro triunfo más del capitalismo financiero que nos desgobierna aunque sea bajo el disfraz de partidos de izquierda.

     Sin escuela, sin ese tiempo de ocio para enriquecer el espíritu, no hay una persona completa. No lo olvidemos jamás y, sobre todo, que no lo olviden los legisladores que parecen más preocupados de adoctrinar (cada uno en sus ideas, claro) que en formar.


miércoles, 7 de junio de 2023

BREVE HISTORIA DE CHAMBERÍ QUE NOS CABE EN UN TELEGRAMA

 


De todos es sabido que mi abuela Patro era de Chamberí, barrio castizo madrileño del que quiero contar algo de su historia. Lo primero de todo, decir que hasta el siglo XIX, Chamberí no era más que un arrabal pues el Madrid histórico se terminaba en los bulevares de Génova, Sagasta, Carranza y Alberto Aguilera que, en la actualidad, separan Chamberí del distrito de Centro y que también fueron la primera ronda madrileña muchos años antes de las M-30, M-40, M-50 y sabe Dios por cuál M se andan en la actualidad. A partir de mediados del siglo XIX, este territorio extramuros va recibiendo una población de dos tipos:

a)    Burgueses y aristócratas que se construyen sus palacetes sobre todo en la zona de Chamberí cercana al paseo de la Castellana.

b)    Obreros que se dedican a la cría de ganado, a los tejares y a las yeserías.

 

Parece una contradicción, pero es así. Durante la Edad Media, el territorio del actual Chamberí era un frondoso bosque que perteneció, hasta la desaparición de su orden, a los templarios y que después fue utilizado como cazadero por los reyes de Castilla.

A mediados del siglo XIX, también se instalan en el barrio fábricas de tapices y dos fundiciones famosas: la Sandorf y la Buenavista por las que los vecinos del barrio recibieron el nombre de “chisperos” que compiten in aeternum en  casticismo chipén con los “manolos”, es decir, los habitantes del otro barrio castizo de Madrid: Lavapiés.

         En la actualidad, casi no quedan palacios en la Castellana pues fueron “devorados” por el desarrollismo de los años sesenta y setenta del pasado siglo. Algunos, como el conocido como Casa de Anglada que era una réplica a escala de la Alhambra granadina, se convirtieron hoteles de lujo y otros,  en sedes bancarias. Sin embargo,  no podemos pararnos aquí pues los palacios que han subsistido a esta barbarie dan para otra entrada.  Volviendo al tema que nos ocupa, la micro historia de Chamberí, si observamos con detenimiento las calles del barrio, veremos que aún se ven muchas viviendas burguesas y obreras, algunas de ellas con las típicas corralas en las que no había más que un excusado por planta. Mucho se podría contar sobre este castizo barrio, pero esto es una muy modesta aproximación a la historia de este barrio así que lo dejamos y  nos pasemos al posible origen de su nombre en la siguiente entrada.

domingo, 4 de junio de 2023

MICHAIL GLINKA Y SU VIAJE A PUCELANDIA

 

Hablando el otro día en un bar de Olmedo con mi muy querido amigo Paco,  le refería  que Glinka había estado por Pucela allá por el año 1845 y, para aclarar un poco esta visita,  a veces muy desconocida por parte de los melómanos,  me gustaría hablaros un poco del viaje que giró don Michail. Voy a seguir para ello como fuentes el artículo de José Manuel Gil de Gálvez en Melómano Digital y un programa de mano de la Fundación Juan March.

            Glinka llega a España en 1845, pero su interés por nuestro país  había comenzado mucho antes pues había aprendido español y había compuesto dos piezas “españolas”: Ya estoy aquí, Inesilla y el bolero ¡Oh, mi doncella maravillosa! Sin embargo, la razón última que le hizo emprender tan ansiado viaje fue su divorcio,  que fue traumático,  y  el músico, desoyendo a Séneca que no recomienda los viajes como alivio de los pesares, decidió venirse para esa España que tanto anhelaba y que tanto idealizaba. El ruso se vino para Madrid y asentó sus reales en la Puerta del Sol en donde disfrutó del ambiente de tabernas, figones y colmados.  Sin embargo, no se quedó quieto en los Madriles y,  desde tan céntrico lugar,  viajó a numerosos lugares de la geografía hispana, tantos cercanos a Madrid (Toledo, Aranjuez o Segovia), como más distantes (Santander, Murcia, Córdoba, Sevilla o Granada). En la ciudad hispalense, un Glinka de cuarenta y un años de la época conoce a una joven cantaora andaluza a la que doblaba la edad y a la que el maestro describe como “una chica de hermosa voz”. Pelillos a la mar y volvamos al viaje a Valladolid en donde se alojó en la casa de un comerciante vallisoletano de apellido Castilla cuyo hijo tocaba la guitarra y, con esa guitarra, le cantó a Glinka una jota aragonesa que el maestro, según cuenta él mismo, “retuvo en su memoria”. El tema lo usó Glinka en Capricho brillante sobre la jota aragonesa (1845), y en Noche de verano en Madrid (1851) a las que se conoce como las Oberturas españolas.

            Pero, si paramos mientes en esta jota, es la misma que usa Liszt en su Rapsodia Española, S.254. Vamos a dejar aquí esta entrada para seguir, en entradas posteriores, el estudio de esta jota.

Os dejo las obras:








sábado, 3 de junio de 2023

EL FINAL DE ANDRÓMACA CON SU DEA EX MACHINA

 

En la tragedia griega, cuando las cosas llegaban a una aporía, es decir, a un estado sin solución, era costumbre que se recurriera al deus ex machina o dea ex machina, dependiendo una u otra fórmula del género gramatical del sexo de la divinidad en cuestión. Estamos aquí en el final de Andrómaca y es la misma Tetis, esposa de Peleo y madre de Aquiles, la que se aparece para solucionar las cosas y poder alcanzar un final en el que, más o menos, todos salgan contentos con la justicia divina. Así pues, Tetis se aparece a su santo esposo y le cita en la ciudad de Delfos de una  manera que, en esta última lectura que he hecho de Andrómaca, me ha parecido muy hermosa. Vamos lo primero con el texto griego:

Ἀλλ' ἕρπε Δελφῶν εἰς θεόδμητον πόλιν
νεκρὸν κομίζων τόνδε, καὶ κρύψας χθονὶ
ἐλθὼν παλαιᾶς χοιράδος κοῖλον μυχὸν
Σηπιάδος ἵζου· μίμνε δ', ἔστ' ἂν ἐξ ἁλὸς 
   1255
λαβοῦσα πεντήκοντα Νηρῄδων χορὸν
ἔλθω κομιστήν σου· τὸ γὰρ πεπρωμένον
δεῖ σ' ἐκκομίζειν· Ζηνὶ γὰρ δοκεῖ τάδε.
Παῦσαι δὲ λύπης τῶν τεθνηκότων ὕπερ·
πᾶσιν γὰρ ἀνθρώποισιν ἥδε πρὸς θεῶν 
   1260
ψῆφος κέκρανται κατθανεῖν τ' ὀφείλεται.

 


Y así en nuestra también hermosa lengua castellana:

 

Pero vete a la ciudad de Delfos, por un dios fundada,

acompañando a este difunto y, habiéndolo ocultado bajo tierra,

ve al hondo repliegue de la vieja roca s Sepias

y siéntate; espera hasta que llegue yo desde el mar

con mi coro de cincuenta nereidas, a recibirte;

pues preciso es que recibas lo que te está destinado

pues esto así Zeus lo ha decretado.

Deja de penar por los muertos

pues a todos los hombres esta sentencia

de los dioses está destinada y tienen que morir.

 

         Tetis le promete a Teseo antes de esta hermosa cita que habitara con ella por siempre en los palacios de su padre Nereo.

         ¡Ay,
si también se nos apareciera ahora un deus ex machina que solucionara este mundo tan maltrecho!