lunes, 8 de septiembre de 2014

PIONEROS






Leer a Willa Cather  es uno de mis grandes placeres. Me faltaba por leer Pioneros y lo he terminado hace unos días cuando agosto ya tocaba a su fin. Maravillosos personajes con esa Alexandra que nos recuerda a Ántonia; buenas gentes, buenos vecinos con los que a cualquiera le hubiera gustado vivir.

En la novela no pasa nada, salvo al final y hasta el final, final era más que presentido. Pero es que no es necesario que en una novela pasen cosas ( para eso ya están los culebrones)  y que su final tenga que sorprendernos hasta el punto de que el libro se nos caiga de las manos, sino que lo que pase esté bien contado y el final fluya manso como esos ríos que mueren en la mar con la serenidad de un ocaso. Y la Cather, quizá por esa dieta de ostras y champagne,  escribía muy bien, pero que muy bien. El que tenga dudas que lo compruebe leyendo esta maravillosa novela.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario