domingo, 17 de marzo de 2013

ULTIMA NECAT


Poco os he hablado de este poeta cordobés nacido en 1923 que, a decir de Jaime Siles., “es el poeta español más europeo del siglo XX. Es, además de un gran poeta, un gran traductor del francés cuyas traducciones marcan un antes y un después. Ya, en el otoño, leímos la magnífica traducción de Miloscz, el poeta lituano, que publicó en su día Ediciones Devnir. También tradujo de manara magistral a Saint John Perse. Pero ahora de lo que quiero hablaros es de su último libro, Ultima necat, un poemario que es el último, por el momento, de una producción  muy amplia. Si no se le conoce más, es porque Álvarez Ortega es ajeno a todo tipo de cenáculos y camarillas y lleva una producción poética digna y solitaria. Como muestra, valga este poema con el que se abre el ya citado poemario:

Era sombra al final del día, el oculto clamor de

una edad que con indolencia despertaba entre las pie-

dras de la casa.

 

Buscaba la imagen de un conjuro anterior, cuando.

el sosiego dejaba escrita su claridad en los cuerpos que

conocieron su gloria.

 

Residuo de una leyenda desleal, égloga perdida, su

vivir fue como si mi mal, con pasión, en él no hubiera

hecho su residencia.

 

Y así cayó cuando el tiempo acaba, estero de luto,

lágrima de un alma errante que se acoge a la gesta de un

oscuro naufragio.

jueves, 14 de marzo de 2013

BUTES



                                                            PASCAL QUIGNARD Y BUTES

         Butes es un personaje secundario en la mitología, pero de gran interés. Compañero de Jasón en la nave Argos, Butes, al oír el canto de las sirenas tiene  una actitud distinta de Orfeo: en lugar de ponerse a cantar como el héroe tracio para, en definitiva, evitar el canto animal de las sirenas y contraponer el canto racional, Butes se lanza al agua y se entrega a las mujeres pájaro. Lo cuenta muy bien Quignard, el culto y buen escritor francés, cuyas novelas, si es que se les puede llamar así, nunca nos defraudan y siempre nos sorprenden, en Butes, una muy buena lectura que nos ofrecen las ediciones mejicanas Sexto piso. A tener en cuenta.

        

miércoles, 13 de marzo de 2013

PALACIO VALDÉS Y EL IDILIO DE UN ENFERMO

      OTRA VEZ A VUELTAS CON PALACIO VALDÉS

            He terminado hace poco la lectura muy amena e interesante de El idilio de un enfermo del asturiano de Entralgo, Armando Palacio Valdés. Como todo lo suyo, me ha gustado bastante y me ha hecho pasar buenas tardes de marzo con la prosa limpia y “natural” del escritor de Laviana. Además, la edición del Centro Interpretación de Armando Palacio Valdés, con prólogo y notas de Francisco trinidad está muy cuidada aunque adolece de algunas erratas en el texto. Buen cuerpo de letra y buena presentación se añaden al cariño que ha puesto el editor en su obra. Me argumentaréis que el tema de la novela es muy tópico – el madrileño que se cura de sus males en las bondades del campo-, pero Palacio Valdés narra muy bien y lleva la novela hasta un final que tampoco esperamos. Os la recomiendo. De don Armando siempre se saca algo bueno, especialmente, ese optimismo y esas ganas de vivir que destilan sus novelas por no mencionar esa descripción tan conseguida del paisaje asturiano.

lunes, 11 de marzo de 2013

EL POETA DEL FRÍO


EL POETA DEL FRÍO


            He terminado hace un par de días la lectura de Arden las pédrdidas, el penúltimo libro de Antonio Gamoneda. Antes leí su Libro del frío, en aquellas tierras frías de Ávila en donde lo conocí en aquellos lunes literarios que organizaba el poeta José María Muños Quirós. No hace mucho también leí su último libro, Canción errónea, y, también en las tierras abulenses, la antología que publicó en tiempo Cátedra. Su lectura es encontrarse, como dice Saúl Yurkievich, con un verbo prieto y denso “como salido apenas del silencio para quedar con él, para volver a él ni bien se profiere, verbo como desprendido del erial, de la contemplación de un paisaje desolado, como nacido de la fría extensión para dejar su melancólica constancia del despojamiento (…) La poesía de Antonio Gamoneda tiene la desnudez de la existencia.” Toda una aventura que os recomiendo para estas tardes de marzo en que la primavera ya comienza a apuntar en los almendros del camino de Herrera. Y para empezar, os propongo el poema con el que se abre Arden las pérdidas:

 

La luz hierve debajo de mis párpados.

De un ruiseñor absorto en la ceniza, de sus negras entrañas

 musicales, surge una tempestad. Desciende le llanto a las

antiguas celdas, advierto látigos vivientes

 
y la mirada inmóvil de las bestias, su aguja fría en mi cora-
zón.

 

Todo es presagio. La luz es médula de sombra: van a morir

los insectos en las bujías del amanecer. Así

 
arden en mí los significados.

lunes, 4 de marzo de 2013

EUDORA WELTY


 
 
 
 
 
LOS CUENTOS DE UNA MUJER DEL SUR

         Ayer acabé la lectura de los Cuentos completos de Eudora Welty, una lectura para tomarla con clama, sin prisas, casi como se bebe un licor. Hay cuentos difíciles, pero la lectura de Welty es siempre apasionante. Eso sí, os repito que no tengáis prisa en acabarlos: eso iría contra el espíritu del sur. Como muestra de su estilo, os copio un párrafo:

Con el vuelo del pájaro las orejas del caballo de carreras se aguzaron, y los ojos de las dos monturas se inundaron de las tenues luces del atardecer, un instante después  se reflejaron también en los ojos de los hombres mientras miraban hacia el oeste en dirección a la garza, y todos los ojos parecieron imbuidos de una suerte de fiereza”

Eudora Welty. Cuentos completos. Página 306.

Ediciones Debolsillo. Barcelona 2010.

martes, 26 de febrero de 2013


MANUEL QUIROGA
 

            El gran violinista gallego nació en Pontevedra el 15 de abril de 1892. Estudió en Madrid con José del Hierro y en París en donde trata con violinistas y compositores de la talla de George Enescu, Fritz Kreisler o Eugène Ysaÿe. En 1911, ganó el primer permio del Conservatorio de París, siendo el segundo violinista español en conseguirlo después de Sarasate. Recorrió Estados Unidos con el pianista valenciano José Iturbi que había sido compañero de estudio en París. Sin embargo, su gran carrera como concertista se truncó con un fatal accidente el 8 de junio de 1937 en Nueva York. Quiroga, que había estado con Iturbi en Times Square, fue atropellado por un camión lo que le produjo una pérdida de movilidad en su brazo derecho. El  resto de su vida se dedicó a pintar y a dibujar pues también tenía dotes para el dibujo y la pintura. Tocó con un Amati, con un Guadagnini, con  dos Stradivarius y con un Guarneri del Gesù. Murió en su ciudad natal en 1961. El Cuarteto Quiroga, del que hacemos un comentario en facebook sobre el concierto ofrecido en Valladolid el 22 de febrero, lleva su nombre en homenaje a este gran violinista pontevedrés. También en esa red social publicamos una dirección de youtube en donde se puede apreciar el arte de Quiroga interpretando el Zapateado del gran violinista navarro Pablo Sarasate.

http://www.youtube.com/watch?v=VwyEx9Es9gE

lunes, 25 de febrero de 2013

ME GUSTA ZORRILLA; ¿PASA ALGO?


 

La afirmación que sirve de título a esta entrada servirá de escándalo a más de algún intelectual, pero es que no lo puedo remediar: me gusta don José Zorrilla con su vida tan romántica, sus versos tan musicales y su levita al frío de la plaza que lleva su nombre. Merece la pena leer sus obras teatrales, sus poesías y sus memorias.  Don José era un escritor de raza, de los que hacen de la escritura el ser de su vida. Os traigo como ejemplo esta Oriental de la que me podréis decir muchas cosas, pero no me podréis negar su musicalidad y su sentido del ritmo. Por cierto, la recitó maravillosamente bien, el día veintiuno, un devoto zorrillista como Armando en ese recuerdo que hacemos todos los años en la que fue su casa natal y la casa en la que falleció. Leedla sin prejuicios de falsa intelectualidad y pasaréis una buena noche o un buen día.

CORRIENDO VAN POR LA VEGA

Corriendo van por la vega
a las puertas de Granada
hasta cuarenta gomeles
y el capitán que los manda.
Al entrar en la ciudad,
parando su yegua blanca,
le dijo éste a una mujer
que entre sus brazos lloraba:
«Enjuga el llanto, cristiana
no me atormentes así,
que tengo yo, mi sultana,
un nuevo Edén para ti.
Tengo un palacio en Granada,
tengo jardines y flores,
tengo una fuente dorada
con más de cien surtidores,
y en la vega del Genil
tengo parda fortaleza,
que será reina entre mil
cuando encierre tu belleza.
Y sobre toda una orilla
extiendo mi señorío;
ni en Córdoba ni en Sevilla
hay un parque como el mio.
Allí la altiva palmera
y el encendido granado,
junto a la frondosa higuera,
cubren el valle y collado.
Allí el robusto nogal,
allí el nópalo amarillo,
allí el sombrío moral
crecen al pie del castillo.
Y olmos tengo en mi alameda
que hasta el cielo se levantan
y en redes de plata y seda
tengo pájaros que cantan.
Y tú mi sultana eres,
que desiertos mis salones
están, mi harén sin mujeres,
mis oídos sin canciones.
Yo te daré terciopelos
y perfumes orientales;
de Grecia te traeré velos
y de Cachemira chales.
Y te dará blancas plumas
para que adornes tu frente,
más blanca que las espumas
de nuestros mares de Oriente.
Y perlas para el cabello,
y baños para el calor,
y collares para el cuello;
para los labios... ¡amor!»
«¿Qué me valen tus riquezas
-respondióle la cristiana-,
si me quitas a mi padre,
mis amigos y mis damas?
Vuélveme, vuélveme, moro
a mi padre y a mi patria,
que mis torres de León
valen más que tu Granada.»
Escuchóla en paz el moro,
y manoseando su barba,
dijo como quien medita,
en la mejilla una lágrima:
«Si tus castillos mejores
que nuestros jardines son,
y son más bellas tus flores,
por ser tuyas, en León,
y tú diste tus amores
a alguno de tus guerreros,
hurí del Edén, no llores;
vete con tus caballeros.»
Y dándole su caballo
y la mitad de su guardia,
el capitán de los moros
volvió en silencio la espalda.