viernes, 30 de mayo de 2014

LE CHÂTEAU DE MA MÉRE


 
He vuelto a leer a Pagnol también en este mes de mayo y repetiré su lectura en junio y en julio para terminar la tetralogía que este escritor provenzal le dedicó a ese tiempo mágico de la infancia. Aquí conoce a su amigo Lili, sus padres y él consiguen acortar el camino que les lleva a su casa de vacaciones, tienen problemas con los guardias de las fincas, en fin, unas vacaciones de lo más divertidas que el autor francés recuerda ad senectutis portas. Sin embargo, al final, Pagnol saca algunos puntos tristes que no voy a comentar para no desvelar el secreto. Es la vida de adulto, la vida fuera del paraíso de la infancia.  No voy a entrar en ello, pero os recomiendo esta obrita que, leída en verano, seguro que sienta aún mejor.

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