miércoles, 30 de agosto de 2017

LA HUIDA DEL TIEMPO Y JOSEP PLA




La huida del tiempo es un libro del maestro Josep Pla. Yo he leído a Pla desde que era muy joven, casi desde mi infancia lectora y siempre me gustó su delicada sensibilidad por la naturaleza, por los detalles, por las cosas pequeñas que, a la larga, suelen ser las más grandes. Seguir el calendario con don Josep es ver el año de otra manera: con santos barbudos, con los vientos que soplan, con los productos de la huerta, con los crujidos invernales de la masía, con el mar y sus velas latinas a lo lejos. Con Pla, he viajado a por toda Europa, he comido en variopintos restaurantes, he dormido en todas las camas y las he aprendido a distinguir con él (magistral en sus Cartes de lluny el artículo dedicado a las camas).  Pla, que no fue exactamente un pagés, se lo hace divinamente. Tampoco fue el solitario que cuenta, pero eso no tiene ninguna importancia. Don Josep escribe unas de las mejores prosas que se han escrito en España en el siglo XX: limpia, tersa, delicada. Él dice que fumaba para buscar los adjetivos y que, cuando los encontraba, se tomaba una tortilla francesa para cenar. Como saben los que me conocen era y es uno de mis señores feudales a quienes sirvo vasallaje desde hace muchos años junto a Álvaro Cunqueiro, mi Baroja, mi Galdós,  mi Pereda y mi Manuel Chaves Nogales, un grande olvidado y que tiene un libro sobre Cataluña que resulta imprescindible en estos tiempos que corren. La pena es que las chicas de la CUP no han leído a Pla en su vida, ni a Chaves Nogales, ni a Baroja, ni a Pereda, ni a Galdós ni a nadie : se les nota a la legua.

No hay comentarios:

Publicar un comentario