domingo, 4 de enero de 2026

EL CORRAL DE DONALD TRUMP

 

 


En las casas antiguas de los pueblos había un corral en donde se revolcaban los mulos, se acumulaba la leña, se guardaban aperos y, en aquellos tiempos en que los retretes no estaban en el interior de las casas, servía también para que el propietario defecara en el muladar que era el lugar a donde iba toda la basura de gallinas, conejos, cerdos y también de la limpieza de las cuadras. Era la parte menos noble de la casa, pero era necesaria para la “higiene” de sus habitantes. Desde hace más de un siglo, los EEUU consideran Hispanoamérica como su corral. Cogen la leña que quieren, lo modifican a voluntad y, finalmente, se cagan (con perdón) donde les apetece porque el corral es suyo y “obran” donde les place. Que hay que matar una gallina que cacarea demasiado pues se mata y santas Pascuas, pero no pensando en las otras gallinas, sino por sacar más beneficio al gallinero. Todo lo que hay en el corral es del amo y el amo usa de ello a voluntad. También saca su basura y la echa en el corral y así “coloca” electrodomésticos y coches viejos que ya no usa. Al fin y al cabo, el corral es lo que no se ve, lo que hace que el señor pueda vivir sin trastos molestos. En ocasiones, el amo del corral se mete en fincas privadas y deja también en ellas su estiércol. Sabe que nadie le va a decir nada y mucho menos el Ayuntamiento al que controla y domina con su  derecho de veto. Al fin y al cabo, una gallina de menos o de más viene a ser lo mismo y tampoco interesa que las gallinas tomen conciencia de su estado de dependencia porque, si lo llegan a hacer y se sublevan, el amo les deja sin comida. Hispanoamérica, durante muchos años, ha sido el corral de los EEUU y, sin irnos muy lejos,  las putas y los burdeles poblaban la Cuba de Batista hasta que llegó Fidel y les chafó el negocio. La pena es que el comandante y sus secuaces devinieron más tiranos que los tiranos a los que echaron. No es nada raro lo de Cuba ni los ataques de potencias contra los menos potentes. Es la ley de la calle llevada a las esferas inmundas de la política internacional o la geopolítica como la llaman ahora. El más macarra, el que lleva navaja, el que sacude sin piedad es el jefe de la banda. Y lo terrible es que, si se va el jefe malo, viene otro peor que es más macarra, que sacude más fuerte y que la tiene más larga (la navaja, por supuesto). Nihil novum sub sole. Atenas también hacía “operaciones de castigo” contra los que se marchaban de la Liga de Delos. El mundo, en 2500 años transcurridos,  sigue siendo el mismo.

 

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