lunes, 28 de julio de 2014

EL FUEGO DE CADA DÍA




No es menester decir muchas cosas de Octavio Paz, uno de los grandes de la literatura española. Yo he sido tardío en leerlo, pero, al final, gracias a la antología El fuego de cada día , que compré donde mi buen amigo Javier en Olmedo,  he entrado en su obra más de lo que había hecho con libros sueltos. Es difícil su poesía, no nos engañemos, pero uno, trabajándola poco a poco, va encontrando esos diamantes que se encuentran en las minas de carbón. Fijaos, si no, en este pequeño poema, casi un poema chino o un haiku, que nos deja suspendidos de la voz del fresno:

 

PRÓJIMO LEJANO

Anoche un fresno

a punto de decirme

algo - callóse.

 

Tampoco es menester decir  nada más.

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