martes, 28 de diciembre de 2021

METER BAZA EN EL BAZO

 


Tenía Paco Umbral una columna en El País que se llamaba Spleen de Madrid porque don Paco era un animal literario-  tanto que el personaje mató al escritor-, y sabía cómo durante el siglo XIX estaba de moda adolecer de spleen que no es sino una  melancolía un poco al estilo del joven Werther. Spleen es la palabra que usan los angloparlantes para referirse al bazo y tiene esta palabra inglesa sus raíces en la latina splen y en la griega σπλήν y así los médicos hablan del músculo esplénico para referirse al bazo. No es raro que vinculemos el bazo con la melancolía si pensamos en que hacemos al corazón asiento de los sentimientos y también el hígado recibe su “carga emocional”. Incluso leía no ha mucho que en el corazón había neuronas por lo que esta teoría de hacerlo asiento de los sentimientos no es tan disparatada. Y esto os lo digo con el corazón en la mano.  Entonces ¿por qué le llamamos bazo al bazo y no un derivado de splen en latín siendo  la lengua del Lacio nuestra lengua madre? Pues porque nombramos al bazo en castellano por su color que es rojizo – quizás por su abundancia de sangre-,  y esa tonalidad se dice en latín bacius de donde, por gramática histórica, tenemos bazo. Otra cosa es “meter baza” porque baza, que, según la RAE,  es el conjunto de cartas que en algunos juegos de naipes recoge quien gana la mano, viene del italiano bazza que significa “ganancia”. Por tanto no debemos confundir la baza con el bazo. Por cierto, la RAE recoge la forma esplín, simple transcripción fonética de la palabra inglesa.

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