miércoles, 13 de mayo de 2020

FRANCISCO BUGALHO


Francisco Bugalho fue un poeta portugués de Oporto que murió muy joven, con tan sólo cuarenta y cuatro años. Trabajó durante toda su vida en Castelo de Vide, un pueblecito del Alentejo, como conservador do registo predial, algo así como un registrador de la propiedad. Aunque falleció casi cuando un poeta comienza a estar maduro, Bugalho nos ha dejado un ramalhete de poemas que son de gran belleza y en los que le paisaje toma voz para llegarnos a los más profundo del corazón. También me lo descubrió Pedro de Lorenzo y hace unos meses os hablaba del otro gran poeta portugués que me descubrió este buen escritor extremeño enamorado,  como un servidor, del país vecino. Os he seleccionado tres poemas y, aunque ya he dicho muchas veces que  me he cortado la coleta, os traduzco los tres como sé y puedo.

 

 

NOITE

Na noite negra, pérfida e calada,

alguém passa a cantar à minha porta;

é una voz estridente, desgarrada

que assim se vai perdendo pela estrada

e em que há todo o pavor da noite morta.

 

Um arrepio dessa voz,  que tem

um medo heróico à própia solidão,

comunica-se e vem

fazer tremer involuntàriamente,

sobre o livro que leio, a minha mão.

Depois vai-se fundindo, en sons dispersos,

na noite surda, pérfida e calada…

 

Foi do pavor de seguir só na estrada

que nasceram também estes meus versos.

 

NOCHE

 

En la noche negra, pérfida y callada,

alguien pasa cantando por mi puerta;

es una voz estridente, desgarrada

que se va perdiendo así por el camino

y que tiene todo el terror de la noche muerta.

 

Un escalofrío de esa voz, que tiene

un miedo heroico a la propia soledad,

se comunica y viene

a hacer temblar involuntariamente,

sobre el libro que leo, mi mano.

 

Después se va fundiendo, en dispersos sonidos,

en la noche sorda, pérfida y callada…

 

Fue del miedo por seguir solo en el camino

del que nacieron también estos versos míos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Passa-se um dia e outro dia

à espera que passe a dor,

e a dor não passa, e porfia

porque traz dia, outro dia

que traz dora inda maior;

 

Porque embora a dor aflita

calasse há muito seus ais,

ainda, fundo, palpita

uma outra dor que não grita:

a dor do que não doi mais.

 

 

 

Se pasa un día y otro día

esperando que se pase el dolor

y el dolor no se pasa y porfía

porque tras un día hay otro día

que trae un dolor aún mayor.

 

Porque aunque el afligido dolor

silenciara hace mucho su llorar

aún, hondo, palpita

otro dolor que no grita:

el dolor que no duele jamás.


 

 

CAVALGADA

 

Parti pela manhã, quando inda havia

na bruma enovelada nas quebradas,

un estranho e vago olor de maresía;

e pastavam tranquilas, as boiadas.

 

A passo, resfolegando, o meu cavalo,

de frementes narinas dilatadas,

sente, no vento, aromas a excitá- lo;

dá-lhe o cheiro das éguas nas tapadas.

-E as crinas são bandeiras desfraldadas

e o som da minha voz é pra acalmá-lo.-

 

Elástica, sonora, vai batendo

a cadência do passo. E argentino

o olival, na luz amanhecendo,

é fresco, virginal e cristalino.

 

Quisera ir eu assim até à Morte,

tal qual me sinto agora rude e forte,

senhor do meu Destino.

 

 

 

CABALGADA

 

Partí por la mañana cuando aún había

en la bruma ovillada en las quebradas

un extraño y vago olor de maresia[i]

y pastaban , tranquilas, las boyadas.

 

Al paso, respirando, mi caballo

con temblorosos ollares dilatados

siente en el viento aromas que lo excitan;

el olor le da de las yeguas del cercado.

Y las crines son banderas desplegadas

y está el sonido de mi voz para calmarlo.

 

Elástica, sonora, va golpeando

la cadencia del paso. Y argentino

el olivar en la luz amaneciendo

es fresco virginal y cristalino.

 

Quisiera ir yo así hasta la muerte

tal como me siento ahora rudo y fuerte,

señor de mi Destino.

 

 



[i] Maresia es una palabra portuguesa que, como saudade, es imposible de traducir al castellano. O cheiro à maresia es el olor del mar, especialmente en la marea baja. Recordad ese olor que el mar nos regala para que sepamos  de su presencia,  aunque aún no nos hayamos llegado hasta él,  y sabréis lo que es la maresia.


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